La Revolución cubana representa un hito fundamental en la historia de la Humanidad, pues cuestiona la legitimidad del capitalismo mundial. En las principales regiones del mundo, la Revolución cubana ha sido fuente de inspiración en la lucha implacable contra la dominación neo-colonial y el imperialismo estadounidense.
Hoy el mundo se encuentra en una encrucijada crítica. En este momento de nuestra historia, la mayoría de los movimientos progresistas “auténticamente” comprometidos con el socialismo han sido destruidos y derrotados por Estados Unidos y la Organización del Tratado de Atlántico Norte (OTAN) a través de guerras, intervenciones militares, campañas de desestabilización, cambios de régimen, golpes de Estado, “golpes “blandos”.
Los movimientos progresistas así como “la Izquierda” en Europa Occidental y Estados Unidos, en gran medida han sido cooptados, financiados regularmente por fundaciones empresariales de élite.
El proyecto socialista en Cuba, sin embargo, prevalece a pesar del bloqueo económico impuesto por Estados Unidos, las operaciones de espionaje de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) y las triquiñuelas políticas.
Mientras el legado de Fidel Castro viva, no nos hagamos ilusiones, la intención de Washington no se restringirá solamente a la destrucción de la Revolución cubana, sino también buscará borrar la historia del socialismo.
Diseño diabólico elaborado en Washington
Actualmente hay indicios de que los políticos de Washington contemplan un “cambio de régimen” en Cuba. La administración Trump ha sido contundente en este sentido. Las repercusiones se harán sentir en toda América Latina.
Durante la campaña electoral, Trump “se comprometió a revertir la orden ejecutiva del presidente Obama presentada como “La normalización Estados Unidos-Cuba” (una misiva conformada por 12 páginas oficialmente conocida como “PPD-43″). (The Nation, Octubre 2017). Sin declaración alguna sobre el tema tras su inauguración presidencial, Trump aún no lleva a cabo la medida.
Es importante destacar la decisión de Trump de colocar a la doctora Judy Shelton al frente de la Fundación Nacional para la Democracia (NED, por sus siglas en inglés), un ‘think-tank’ financiado y encaminado a incentivar cambios de régimen. Como ex vicepresidente de la NED, Shelton estuvo “directamente involucrada en legitimar el otorgamiento de préstamos respaldados por Estados Unidos para la subversión en Cuba como parte de un plan que durante décadas ha buscado derrocar al gobierno de La Habana y ampliar la hegemonía estadounidense en la región caribeña”.
En cuanto a “La normalización Estados Unidos-Cuba” pensada por la administración de Trump, no cabe duda de que se trata de un intento de restauración del capitalismo a través de actos de sedición, infiltración, etc., combinados a su vez con la imposición de reformas económicas de tipo neoliberal, incluyendo una “poderosa medicina económica” que sería administrada por el Fondo Monetario Internacional (FMI). El aspecto crucial es cómo es que Cuba y el pueblo cubano, en el contexto actual, van a responder a estas amenazas.
¿Cómo planea Washington llevar a cabo este plan? Fundamentalmente a través de:
1) Medidas que contribuyan a desestabilizar la economía cubana y su sistema monetario.
2) Procedimientos que conduzcan a una eventual incrustación de la economía cubana en el entramado del FMI, el Banco Mundial y la Organización Mundial de Comercio (OMC), incluida una serie de condicionamientos políticos que desmantelen los programas sociales en Cuba, el racionamiento de los bienes de consumo esenciales, etc.
3) Para alcanzar sus objetivos, Washington y sus aliados europeos han concebido durante años diversos mecanismos encubiertos de infiltración y cooptación con el fin de influir en los responsables políticos en el gobierno, los directivos de las empresas del sector público, así como en los intelectuales. En este sentido, Washington depende también de sus socios europeos que mantienen relaciones bilaterales con Cuba.
Fidel Castro Ruz y Michel Chossudovsky, Octubre de 2010Este artículo se va a concentrar, fundamentalmente, en las actividades del ala derecha europea a través de fundaciones implicadas en el financiamiento de grupos de expertos y centros de investigación de origen cubano.
El objetivo es la cooptación de investigadores, académicos e intelectuales. El plan consiste en construir una “nueva normalidad” que abonará el camino para la incrustación del socialismo cubano en la lógica del capitalismo mundial. Mientras se mantiene la narrativa socialista, este proceso pretende en último término socavar la Revolución cubana, abriendo la puerta a la desregulación económica, la inversión extranjera y la privatización. El “visto bueno” de esta “nueva normalidad” entre los intelectuales cubanos es crucial para alcanzar el objetivo de la restauración capitalista.
Antecedentes: El intervencionismo de Estados Unidos
En los últimos años, las modalidades de intervencionismo de Estados Unidos han cambiado radicalmente: El impulso de la política exterior de Estados Unidos consiste en buena medida en la desestabilización de países soberanos a través de un proceso de “cambio de régimen” (también conocido como “revolución de color”). Este último consiste en la desestabilización de la economía local, la manipulación de las elecciones nacionales, la cooptación de intelectuales de izquierda, el soborno de líderes políticos, el financiamiento de los partidos de la oposición, violencia y apuntalamiento de los movimientos de protesta.
En América Latina, las dictaduras militares pro-estadounidenses han sido sustituidas por “democracias” pro-estadounidenses. A su vez, las reformas económicas neoliberales, bajo la dirección del Banco Mundial y el FMI, han servido para empobrecer a la población, produciendo así condiciones que favorecen la protesta, así como las luchas sociales y políticas.
Además del fraude en las elecciones en América Latina y el apuntalamiento de los movimientos de protesta, la cooptación de intelectuales de izquierda es financiada tanto por Estados Unidos, fundaciones europeas y Organizaciones No Gubernamentales (ONG), con fuertes vínculos con los aparatos de inteligencia estadounidense.
La Fundación Nacional para la Democracia (NED) creada en 1983 junto con otras fundaciones con sede en Estados Unidos ha tomado la batuta. Oficialmente, el mandato de la NED consiste en promover la democracia y los derechos humanos en los países en desarrollo.
Pero en realidad, la NED es un brazo no oficial de la CIA. Según el ex presidente de la NED, Carl Gershman:
“Sería terrible para los grupos democráticos de todo el mundo ser vistos como entes subvencionados por la CIA… no hemos tenido la capacidad de hacer esto, y es por eso que se ha creado la Fundación”.
En palabras del primer presidente de la NED, Alan Weinstein: “Mucho de lo que hacemos hoy ya se hacía hace 25 años por la CIA pero de forma encubierta” (The Washington Post, 22 de septiembre de 1991).
El Proyecto NED en Cuba: Intromisión a través de la “puerta trasera”
Mientras que la NED está prohibida en Cuba, no obstante realiza operaciones de financiamiento de modo indirecto -a través de fundaciones y diversas ONG ubicadas en Florida- en un gran número de los denominados “proyectos de la democracia”. Muchos de estos socios (localizados en Estados Unidos), que incluyen la Dirección Democrática Cubana (Directorio), el Instituto Cubano por la Libertad de Expresión y Prensa, y el Observatorio Cubano de Derechos Humanos, tienen vínculos con los servicios de inteligencia estadounidense. Históricamente, la NED ha funcionado a través de socios de la Unión Europea con vínculos bilaterales formales con Cuba.
En relación a Alemania, la Fundación Friedrich Ebert (vinculada al Partido Socialdemócrata), el Hans Böll Stiftung (Partido Verde) y la Hanns Seidel Stiftung (vinculada al ala derecha del Partido Demócrata Cristiano de Baviera (CSU)) mantienen acuerdos con Cuba.
Agente de Estados Unidos: La Fundación Hanns Seidel es un instrumento del ala derecha del partido CSU de Baviera
Este ensayo se centrará principalmente en el papel de la Fundación Hanns Seidel, haciendo referencia específicamente al papel que ha desempeñado en Cuba y Venezuela.
La Hanns Seidel Stiftung (HSS), a través de la derecha Baviera CSU, tiene una relación directa con el gobierno de Angela Merkel que, en muchos aspectos, es considerada un agente al servicio de Estados Unidos Históricamente, las actividades de la HSS han abarcado el apoyo a las políticas intervencionistas puestas en marcha por el ala derecha europea.
Muchas de las actividades de la HSS en los países en desarrollo así como en Europa del Este, se efectúan en colaboración con fundaciones estadounidenses, incluyendo la NED y la Fundación Open Society. La HSS también tiene vínculos con una gran variedad de grupos de pensamiento, incluyendo Chatham House (Instituto Real de Asuntos Internacionales) y el American Enterprise Institute. Es organizadora de conferencias, así como de programas de capacitación en colaboración con la OTAN, la Unión Europea y el gobierno alemán.
La Hanns Seidel Stiftung (HSS) ha intervenido en muchos países, de forma regular lo hace en colaboración con la NED y el Departamento de Estado de Estados Unidos. A principios de la década de 1990 participó en la llamada “revolución naranja” en Ucrania, provocando pobreza masiva y desestabilización de la economía ucraniana.
Más recientemente, la Hanns Seidel (HSS) ha construido fuertes vínculos con el régimen actual de Kiev, en gran parte con el fin de hacer frente a Moscú y llevar adelante la desestabilización de Donbass.
La HSS a través de su oficina de Washington realiza consultas de forma recurrente con el gobierno de Estados Unidos, el Congreso, grupos de expertos, incluidas las principales fundaciones asociadas.
La HSS actúa también en colaboración con fundaciones con sede en Estados Unidos, incluyendo la NED, la Fundación Ford y la Fundación Open Society.
HSS sigue manteniendo estrechos vínculos con el régimen de Kiev el cual, hay que decirlo, está integrado por dos bloques neonazis. La CSU y el HSS tienen vínculos informales con el servicio de inteligencia alemán, la Bundes Nachrichtendienst (BND).
Una de las principales actividades de la Fundación Hanns Seidel ha sido la cooptación de intelectuales de izquierda y académicos. Esto se ha llevado a cabo a través del financiamiento de grupos de pensamiento que están detrás de la toma de decisiones políticas clave así como de los institutos de investigación.
La Fundación Hanns Seidel en Venezuela
Es importante destacar que la Fundación Hanns Seidel (HSS) participó activamente en el financiamiento del candidato opositor Henrique Capriles Radonski en las elecciones de Venezuela el año 2012. Sus actividades se extienden mucho más allá de su apoyo a la candidatura de Capriles. En su informe trimestral, la HSS reconoce abiertamente su inconformidad con el proceso bolivariano. En este sentido, el HSS participó en la organización de una serie de conferencias en contra del gobierno [venezolano], en buena medida con el objetivo de defender el capitalismo de libre mercado (neoliberalismo) y desprestigiar al gobierno de Chávez. La HSS se utilizó también para crear vínculos con los partidos de derecha, incluyendo Copei y Primero Justicia.
Vale la pena señalar que hace más de 40 años, los partidos CDU y CSU (a la que la Fundación Hanns Seidel está afiliada) estaban involucrados en el otorgamiento de apoyos financieros a los protagonistas del golpe militar contra el presidente [de Chile] Salvador Allende. Y como consecuencia del golpe, luego proporcionaron ayuda económica al gobierno militar de Augusto Pinochet.
La HSS aún está involucrada en Venezuela, financiando una serie de proyectos. Su objetivo declarado es la desestabilización del gobierno bolivariano.
La Hanns Seidel, en representación de la CSU de Baviera, está metida además en el escenario político de varios países latinoamericanos como Ecuador, Colombia, Argentina y Bolivia. En Ecuador, la CSU a través la Hanns Seidel está cooperando con la Corporación Autogobierno y Democracia, la Fundación Acción y Desarrollo Comunitario (ACDECOM) y otras organizaciones de este tipo.
La Fundación Hanns Seidel en Cuba
Ahora voy a colocar el foco de atención en Cuba, centrándome en una actividad específica de la Fundación Hanns Seidel en la que yo estuve involucrado personalmente.
En octubre de 2015, fui invitado a participar en un evento internacional del Centro de Investigaciones de Política Internacional (CIPI), un centro de investigación y ‘think-tank’ que está afiliado al Ministerio de Asuntos Exteriores. El tema de la conferencia fue analizar el proceso de transición geopolítica de cara a la normalización de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos.
El evento llevaba el título: Transición geopolítica del poder global: Entre la cooperación y el conflicto
El evento fue financiado por la Hanns Seidel Stiftung. Se invitó a estudiosos de Europa Occidental, América Latina, África, Estados Unidos y Canadá.
Pocas semanas después de que acepté participar en el evento organizado por el CIPI, recibí un mensaje de la Fundación Hanns Seidel Stiftung informándome que el evento estaba siendo auspiciado por ellos y que estaban dispuestos a financiar la totalidad de mis gastos, incluyendo honorarios. El mensaje señalaba que iban a estar en contacto conmigo para tratar todos los asuntos relacionados con el contrato. También me pidieron que presentara una “propuesta de servicios” (oferta por mis servicios profesionales).
Yo estaba plenamente consciente de la historia detrás de la HSS, especialmente tenía conocimiento de la forma en que habían intervenido en las elecciones presidenciales de Venezuela de 2012 a favor de Capriles Radonski, con el fin de socavar en último término, a Hugo Chávez.
Me quedé muy sorprendido por el hecho de que la CIPI había solicitado fondos de la HSS. La intención de la HSS (actuando en nombre de la CSU de Baviera, un partido de derecha), en colaboración con sus organizaciones asociadas en Washington no era otro sino borrar del mapa el socialismo de Cuba. Todo esto a través de la cooptación de académicos e intelectuales cubanos para, después, dar paso a un proceso de transformación política de gran calado.
Respondí a la invitación HSS señalando tanto a ellos como a los organizadores del CIPI que yo mismo iba a ocuparme del financiamiento de mis gastos de viaje y alojamiento y que no veía ninguna necesidad de recibir financiamiento de parte de la HSS. Esta decisión generó confusión a lo largo de mi participación en la conferencia.
La conferencia de octubre en el año 2015
Lo que ocurrió: Hubieron muy buenas intervenciones de parte de destacados académicos y científicos cubanos y latinoamericanos sobre una gran variedad de temas de relevancia. Pero había varios hoyos negros en el programa [del evento], relacionados sin lugar a dudas con el hecho de que la HSS, vinculada a la CSU de Baviera, era quien estaba financiando el encuentro y, con ello, conseguido imponer sus propias condiciones.
1. Uno de los paneles de discusión tremendamente importante durante la conferencia fue el que abordó la realidad venezolana, centrándose en el futuro del gobierno bolivariano y su relación histórica con Cuba.
Sorprendentemente, ni un solo participante de Venezuela había sido invitado a la conferencia, con lo cual, se saboteó todo diálogo y debate entre los intelectuales de Cuba y Venezuela.
Todas las ponencias sobre Venezuela fueron de estudiosos de origen cubano.
Sin duda, la HSS había bloqueado la invitación de los intelectuales progresistas venezolanos comprometidos con la revolución bolivariana. El tema de la conferencia (es decir, la transición y la normalización con Estados Unidos) es de importancia crucial tanto para Cuba como para Venezuela.
Debe entenderse que, en el contexto actual, el futuro del socialismo cubano depende en gran medida del mantenimiento y la construcción de [buenas] relaciones entre Cuba y Venezuela en el marco de la revolución bolivariana. Así, la HSS se empeñó en negar diálogo político y debate entre los intelectuales de Cuba y Venezuela. El objetivo de la HSS era torpedear y debilitar la larga relación entre Cuba y el gobierno bolivariano de Venezuela. Irónicamente, nadie entre los organizadores y los participantes cubanos estaba al tanto de las triquiñuelas políticas que la Fundación Hanns Seidel había cometido en Venezuela.
En contraste, el panel de discusión sobre México incluyó cuatro distinguidos académicos de México. Había una delegación numerosa de mexicanos, así como de otros países de América Latina. Pero no se invitó a un solo venezolano.
2. En la sesión de la política exterior de Estados Unidos se incluyó al académico israelí Yossi Mekelberg, asociado con Chatham House, Instituto Real de Asuntos Internacionales (Reino Unido), un grupo de pensamiento de origen británico súper reaccionario, vinculado con el Consejo de Relaciones Exteriores (CFR, por sus siglas en inglés) con sede en Washington.
La ponencia del académico israelí puso de relieve una interpretación sesgada de lo que estaba ocurriendo en Siria y Palestina. La insurgencia terrorista comandada por Estados Unidos en Siria se presentó casualmente como una “guerra civil”, los palestinos fueron tachados de terroristas, y el presidente Bashar al Assad fue acusado de matar a su propia gente, de la misma forma que lo han venido acusando los medios de comunicación corporativos de Estados Unidos y el Reino Unido.
De acuerdo con Mekelberg, citado por la revista Newsweek, el ISIS “se parece” a los palestinos:
Los académicos cubanos que participaban en este panel de discusión no se tomaron ni siquiera la molestia de responder o expresar su desacuerdo.
La pregunta es ¿Por qué este individuo (afiliado a la Chatham House, de apoyo del régimen sionista de Tel Aviv) es invitado a la Cuba socialista por un centro de investigación asociado con el Ministerio de Asuntos Exteriores de Cuba?
Históricamente, Cuba ha hecho patente su solidaridad con Palestina, lo mismo con las luchas de los pueblos de Siria e Irak, que actualmente son blancos de actos de agresión militar de parte de Estados Unidos y la OTAN.
¿Por qué no invitar a un experto socialista comprometido de origen palestino a debatir la política exterior de Estados Unidos? ¿O es que haberlo hecho contravenía las condiciones impuestas por el ala derecha de CSU de Baviera a través de la Fundación Hanns Seidel (HSS)?
3. Otro panel de discusión se centró en el tema de Ucrania. Entre los participantes se encontraba el presidente del Instituto Internacional para la Paz con sede en Viena, el profesor Hannes Swoboda, un (ex) miembro del Parlamento Europeo. Swoboda esbozó su apoyo a las operaciones de Estados Unidos y la OTAN en Europa del Este dirigidas en contra de Rusia, así como su respaldo al actual régimen de Kiev (integrado por dos bloques neonazis). Tampoco hubo reacción de parte de los intelectuales cubanos que participaron en esta discusión.
No lo olvidemos, el gobierno cubano ha expresado su solidaridad con el pueblo de Donbass y Crimea. A su vez, la gente de Donbass hizo expresa su solidaridad con Cuba y las enseñanzas de Fidel Castro (Véase más adelante). Pero nada de esto fue uno de los temas a discutir dentro de la conferencia organizada por el CIPI.
En palabras de Fidel Castro:
Cuba, que siempre ha destacado su solidaridad con el pueblo de Ucrania, y en los días difíciles de la tragedia de Chernóbil proporcionado atención médica a muchos niños afectados por la radiación nociva producto del accidente, siempre dispuesta a seguirlo haciendo, no puede dejar de expresar su repudio a la acción del gobierno anti-ruso, anti-ucraniano y pro-imperialista [Kiev]. (14 de julio de 2014)
Hannes Swoboda, invitado a Cuba por el CIPI es, ni más ni menos, un “anti-ruso, anti-ucraniano y pro-imperialista”. Como eurodiputado, inició (junto con otros diputados) las gestiones en el Parlamento Europeo para avalar las incursiones de la OTAN en contra de Rusia, solicitando apoyo para el régimen ilegítimo Kiev. (Véase abajo)
Reflexiones finales: El legado de Fidel Castro
El gobierno cubano tiene por misión proteger los logros de la Revolución cubana. En el contexto actual, esta no es una tarea sencilla. Como se ha señalado en la introducción, Washington tiene la intención no solamente de destruir la Revolución cubana, sino de borrar toda la historia del socialismo.
La intención de las fundaciones occidentales -operando directa o indirectamente, en nombre de Washington- no es otra sino la de producir grietas al interior de la sociedad cubana, a través de la infiltración y la cooptación, cuyo objetivo último es la restauración del capitalismo.
Estos mecanismos también se ven facilitados por el sistema de doble moneda en Cuba, situación que ha permitido a la Hanns Seidel y otras fundaciones europeas realizar pagos a grupos de pensamiento e institutos de investigación de origen cubano en moneda convertible (CUC).
El incremento de la “dolarización” entre los precios de consumo al por menor (expresado en CUC) propicia el empobrecimiento y las desigualdades sociales.
Los cubanos están muy conscientes de la escalada de esta crisis: las personas que obtienen ingresos en pesos convertibles CUC han ganado poder adquisitivo. Por el contrario, aquellos cuyos ingresos están denominados en pesos cubanos no convertibles, se han visto marginados de la economía de consumo en CUC.
La estrategia de amplio espectro ejecutada por Washington es la de poner en marcha medidas que contribuyan a desestabilizar la economía cubana y su sistema monetario, es decir, cualquier acción orientada a reintegrar a Cuba en una economía dolarizada mundial.
Las medidas de Washington contemplan además reintegrar a la economía cubana a la larga en el entramado del FMI, el Banco Mundial y la OMC, incluida la imposición de condicionalidades como parte de las políticas dirigidas hacia el desmantelamiento de los programas sociales de Cuba, el racionamiento de los bienes de consumo esenciales, etc.
Es decisivo poner un alto a todas estas iniciativas. El debate y la discusión sobre los mecanismos de la “normalización capitalista” son cruciales, tanto en Cuba como en el plano internacional.
Es que una narrativa revolucionaria en sí misma no puede soportar el legado de Fidel, a menos que esté respaldada por acciones concretas y políticas diseñadas cuidadosamente.
Los mecanismos de la restauración capitalista así como los distintos modos de interferencia política y de ingeniería social deben abordarse con firmeza y seriedad.
La batalla contra la guerra y el neoliberalismo sigue en pie.
Por la erradicación del neoliberalismo y la militarización que destruye las vidas de las personas,
Por la penalización absoluta de las guerras imperiales impulsadas por Estados Unidos,
Por un mundo de justicia social con una auténtica “responsabilidad de proteger” a los demás seres humanos,
En estos días, al calor de los últimos acontecimientos políticos ocurridos en nuestro país, -el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Estados Unidos- muchas personas se preocupan y con razón, de las capacidades del Imperio para desestabilizar nuestra sociedad desde adentro y me pareció oportuno precisar el concepto de guerra sicológica, y el de lucha ideológica, en tanto conociéndolos estaremos en mejores condiciones de enfrentar y superar los nuevos combates que se avecinan.
El concepto de “guerra sicológica” se comenzó a formar en Estados Unidos a finales de la década del 40, en el pasado siglo, con el inició de lo que se denominó la “guerra fría”. Es precisamente en 1951 que va a figurar por primera vez en el diccionario del Ejército norteamericano bajo la siguiente definición:
“La guerra sicológica, es el conjunto de acciones emprendidas por parte de una o varias naciones en la propaganda y otros medios de información contra grupos enemigos, neutrales o amigos de la población, para influir en sus concepciones, sentimientos, opiniones y conductas, de manera que apoyen la política y los objetivos de la nación o grupo de naciones a la cual sirve esta guerra sicológica”.
Probablemente por ello, uno de los adalides de la “guerra fría”, representante legal de la conocida “United Fruit Company”, John Foster Dulles, secretario de Estado de aquel país en los años cincuenta, expresara un poco después:
“Hemos gastado millones de dólares preparándonos para la guerra de las armas, pero hemos gastado poco para la guerra de las ideas y ahora sufrimos fracasos que no se pueden compensar con nuestro poderío militar”.
En la misma época, el director de la Agencia de Información de Estados Unidos, USIA enriquecía el concepto con la siguiente idea:
“La simple introducción de la duda, en el cerebro de las personas, ya significa un gran éxito”
La guerra sicológica es pues, un conjunto de acciones enemigas, que utilizando los medios masivos de comunicación e información, pretenden influir en grupos de personas o sociedades, y hacer variar sus sentimientos, opiniones y conducta. Su fin es socavar y desestabilizar al país, organización o persona objeto del proyecto. En otras palabras, la “guerra sicológica” es el arte de la manipulación de la conciencia social. Es necesario desenmascararla y denunciarla sistemáticamente, por todos los medios a nuestro alcance.
Un ejemplo de lo que por estas vías el enemigo ha realizado fue la ley de la “patria potestad” de 1961, una acción de guerra sicológica en la cual la CIA y sus aliados de entonces, lograron a través de diversos medios, (propaganda, rumores, falsificación de documentos oficiales, programaciones radiales, etc.) confundir y atemorizar a un sector de la población cubana con el fin de que enviaran a sus hijos a Estados Unidos y así sacaron del país a más de 15,000 niños en tanto sus padres, aterrados por las calumnias circuladas, creyeron que el gobierno revolucionario iba a “reeducar” a sus hijos en la URSS y quitarles sobre ellos la patria potestad.
Cuba en todos estos años ha sido un laboratorio para estos “guerreros fríos”. Entre los actos preparatorios para la invasión mercenaria de Bahía de Cochinos la CIA creo una radio, localizada en un cayo de Honduras que se denominóRadio Swan, cuya misión consistía en transmitir las 24 horas del día noticias manipuladas, rumores, campañas de descredito y todo aquello que contribuyera a confundir a los cubanos, de manera de desarmarlos en vísperas de la agresión. Más recientemente la mal llamada Radio y TV Martí la sustituyó en tales fines.
Millones de octavillas han arribado a nuestras costas o han sido regadas desde el aire en función de estos objetivos, mientras que en el extranjero, expertos, politólogos, conferencistas, cineastas y documentalistas han trabajado con iguales propósitos. Ha sido una guerra en toda la extensión de la palabra, pero sin hacer un solo disparo.
En la década de los ochenta, durante la feroz y despiadada guerra desatada por Estados Unidos contra Nicaragua, la Agencia Central de Inteligencia estadounidense, inventó, para las fuerzas contrarrevolucionarias un “Manual de Operaciones para la Guerra Sicológica” para entrenar a sus “guerrilleros” que entre otras muchos conceptos, incluidos el asesinato político, puntualizaba:
“La guerra de guerrillas es esencialmente una guerra política. Por eso sus áreas de operaciones exceden los límites territoriales de las guerras convencionales, para adentrarse en la conciencia del hombre (….) el ser humano debe ser considerado como el objetivo prioritario de la guerra política, y concebido como el blanco militar de la guerra de guerrillas, el ser humano tiene su punto más crítico en la mente. Una vez alcanzada su mente, ha sido vencido el animal político, sin recibir necesariamente balas. La guerra de guerrillas nace y crece en un ambiente político; en el combate constante por dominar esa área de mentalidad política que es inherente a todo ser humano, y que colectivamente constituye el “ambiente” en que se mueve la guerra de guerrillas, y que es donde, precisamente, se define su triunfo o fracaso. Esta concepción de guerra de guerrillas como guerra política, convierte a las operaciones sicológicas en el factor determinante en los resultados. El blanco es entonces, las mentes de la población, de toda la población, nuestras propias fuerzas, las del enemigo y la población civil”.
Esta definición treinta años después de las primeras operaciones, explica la experiencia adquirida por los servicios y organismos especializados de Estados Unidos en su actuar contra nuestros pueblos. Numerosas instituciones “no gubernamentales” (ONG) han surgido a la palestra pública, con tales fines. Entre ellas el Fondo Nacional la Democracia (National Endowment for Democracy – NED), el Instituto Internacional Republicano (International Republic Institute- IRI), junto a la archireaccionaria “Heritage Foundation”, ocupan un lugar privilegiado. Fabrican artículos, campañas, imágenes de personas y todo lo que imaginar se pueda, para lograr sus fines: confundir, engañar, desviar. Por otra parte, en cada embajada norteamericana, dependiendo de la CIA, la USIA u otra agencia especializada, una sección se ocupa del trabajo con los medios masivos y las campañas mediáticas.
Cada día aparecen en la prensa capitalista, o en otros novedosos medios, (incluyendo la red de redes), noticias, debates o artículos de opinión, relativos a conflictos políticos, sociales, laborales o de otra naturaleza, con tonos críticos, que en aparente neutralidad enjuician tal o cual situación o la actuación de determinada personalidad política o de cualquier esfera social, con las secretas intenciones de formar o crear un estado de opinión determinado. Así, día tras día, se van acumulando informaciones en nuestras psiquis, que más tarde devienen en juicios, estados de ánimos, opiniones adversas, contradicciones, que tienen la finalidad de actuar sobre un escenario determinado, modificarlo o incluso cambiarlo. Es precisamente eso, lo que los especialistas han denominado “guerra sicológica”, cuyo fines políticos e ideológicos, resultan evidentes.
Al escribir estas líneas, me vienen las imágenes de aquella magnífica película norteamericana “Moviendo la cola del Perro” en que actúan Robert de Niro y Dustin Hoffman, en la cual, un presidente norteamericano, atribulado por el escándalo de una aventura amorosa, vísperas de su reelección, contrata a un productor de Hollywood para fabricar una guerra inexistente, producir héroes, y desviar así la atención de la opinión pública. Esa esa es la finalidad, hacer creer, ganando las mentes y las simpatías, lo que precisamente no existe. De manera tal, las campañas de “guerra sicológica”, lo que pretenden es descomponer una sociedad, desacreditar a sus líderes, instituciones y organizaciones de vanguardia, introducir la duda, la desconfianza, subvertir políticamente el área donde se proyecta, ablandarla, descomponerla, para después, apoderarse de ella.
Hoy se han creado nuevas modalidades y a partir del desmoronamiento del campo socialista europeo surgieron los denominados “golpes blandos”, “rebeliones populares” estimuladas por centros ideológicos externos para derrocar un gobierno existente, con el apoyo mediático internacional de sus organismos de información. A ello le han agregado la utilización de los poderes fácticos, como los casos de Honduras, Paraguay y Brasil o las campañas de desabastecimiento y descredito en Venezuela, todos con la perspectiva de erosionar la opinión pública local e internacional para realizar el cambio gubernamental perseguido.
Es decir, la guerra sicológica es esencialmente una acción externa, premeditada, con una finalidad ideológica, realizada combinando métodos clandestinos y convencionales, que pueden recurrir incluso al crimen político como lo es el caso de la líder indigenista Berta Cáceres recientemente asesinada en Honduras por sus luchas en la defensa de la tierra de sus ancestros. La lucha ideológica es la batalla de las ideas a la cual nos llamó Fidel, aquella que debemos librar contra toda forma de “guerra sicológica”, penetración ideológica, o como quieran llamarla. Es un concepto que se extiende a todas las formas del pensamiento, a las corrientes políticas, culturales, filosóficas, económicas y sociales existentes. Ella es la que traza las pautas de un régimen socioeconómico determinado y de ella derivan las acciones que en todos esos campos se desarrollan. La propagación de las ideas socialistas, el estudio del marxismo leninismo, y en nuestro caso la profundización en el pensamiento martiano y fidelista, permite exponer ideas, contrastar ejemplos, persuadir, debatir, proponer y alcanzar una sociedad más justa y equitativa. La actividad ideológica revolucionaria no puede ser esquemática o dogmática y debe conocer cuáles son los ejes de la guerra sicológica, para en consecuencia tenerlas en cuenta en su accionar, que por supuesto, persigue objetivos más abarcadores, en tanto expone las ideas sociales más avanzadas de nuestra era. Para ello será necesario que se apoye en nuestros medios de comunicación, las organizaciones políticas y de masas, canales insustituibles para dialogar con el pueblo; persuadir y convencer acerca de nuestras verdades y razones. En suma hay que discutir, pensar y analizar más, utilizar todos los espacios posibles, en los que incluimos también los centros de estudio e investigaciones del pensamiento martiano, guevarista, militar, cultural, político y económico. Y sobre todo profundizar en el pensamiento político y social de Fidel Castro, donde podemos encontrar las causas más nobles y solidarias emprendidas por nuestro pueblo en más de medio siglo.
La prensa y los medios de comunicación audiovisual, al igual que todas las organizaciones políticas y sociales del país, deben jugar un papel fundamental en esta lucha a través de la crítica, la exposición de nuestras realidades, los errores en que hemos incurrido y también reflejar los profundos cambios que la Revolución ha realizado en nuestra sociedad, la cual transitó de un ejemplo de consumismo, a uno profundamente solidario e internacionalista. Esos son nuestros mejores valores, los que convencen y persuaden, los que necesitamos para enfrentar los nuevos combates, los que están presentes en el día a día de todos los cubanos.