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jueves, 25 de febrero de 2016

Evocando a Córdoba (III y final)


Hoy es más necesaria que nunca antes la promoción del pensamiento latinoamericano




Por ARMANDO HART DÁVALOS

Es América, la de Martí, la de Ingenieros, la de Mariátegui, la que tiene tradición para probar los fundamentos científicos e históricos de la subjetividad y su fuerza revelada en la cultura, en tanto segunda naturaleza, creada por el hombre.


Cuba lo puede realizar porque es una consecuencia histórica de los mejores ideales de la Edad Moderna. Cuando tales valores han sido lanzados por la borda por el materialismo vulgar y grosero impuesto en el mundo que llaman unipolar, debemos defender con más fuerza las ideas del humanismo, la justicia y la dignidad humana.


En nuestra América existe una larga y arraigada tradición de espiritualidad y de eticidad, que se manifiesta en la búsqueda de un mañana mejor de alcance universal, dije en 2003 a profesores y estudiantes de la Universidad de Córdoba, en Argentina. Esto explica los importantes movimientos de ideas que han tenido lugar en el último medio siglo:


La renovación del pensamiento socialista que generó la Revolución Cubana y que representamos en Fidel Castro y Ernesto Guevara.


La explosión artística y literaria, y el pensamiento estético que se relaciona y tiene su fuerte en Alejo Carpentier y lo real maravilloso.


El pensamiento social y filosófico, y la dimensión ética que observamos en la teología de la liberación cuando la analizamos en función del reino de este mundo.


El movimiento de educación popular.


Hoy es más necesaria que nunca antes la promoción del pensamiento latinoamericano.


Latinoamérica debe presentar, como respuesta a la fragmentación y decadencia bien evidentes del pensamiento occidental, la solidez de nuestra tradición cultural y su valor utópico encaminado al propósito de la integración y del equilibrio entre los hombres y las naciones. Mucho es lo que pueden realizar en este sentido en nuestra área. No llegaremos nunca a una identidad de propósitos con debates simplemente teóricos, nos podríamos perder en discusiones que a nada conducen, sin embargo, si estudiamos la historia concreta de nuestros mejores pensadores y próceres y sus ideas concretas, podríamos encontrar mejor el camino de nuestra identidad común.


De Simón Bolívar dijo el Héroe Nacional cubano que tenía todavía mucho que hacer en América. De Martí podríamos decir que todavía tiene mucho que decirle a Cuba, a América y al mundo. Los cubanos solos no podemos sostener el peso inmenso de esta herencia espiritual. Por eso solicitamos de los pensadores de nuestra América que extraigan de la copiosa literatura martiana enseñanzas válidas para el debate intelectual contemporáneo y nos ayuden en el empeño de mostrar esas ideas.


Nuestro homenaje a Córdoba consistió en exhortarlos a buscar los nexos que unan el pensamiento de todos los sabios que en el mundo han existido, de todos los grandes que han pensado ideas luminosas a lo largo de la historia, y hacerlo sin sectarismo de tipo alguno, sin rechazo de ninguna clase desde Jesucristo y aún de antes, desde los orígenes de la civilización, hasta el Che Guevara, sin excepción. Si esto hacemos, no habrá nadie excluido, nadie rechazado, ningún valor perdido, ninguna heroicidad dejada de reconocer; no habrá ninguna tragedia o maldad que se oculte, no habrá  injusticia a denunciar que sea olvidada; no habrá impiedad ni siquiera para el impío, no habrá nada justo que se deje de resaltar. Todo está en que con la brújula del pensamiento latinoamericano y con la guía y heroicidad del ejemplo de nuestros grandes, sepamos comprender la síntesis de ciencia y amor que está presente con fuerza en la América que Martí llamó de los trabajadores, en la América explotada, en la América mestiza, en la América que el Libertador caracterizó como nuestro pequeño género humano.


Superemos definitivamente los ismos que dividen y procuremos con métodos electivos, tal como postulaba la filosofía cubana de principios del XIX, el camino de la verdad y hallaremos con esta selección el pensamiento social y filosófico que necesita América. No lo hallaremos jamás con debates bizantinos.


Dedicamos nuestras palabras a aquellos académicos que tuvieron conciencia de que la cultura, y por tanto la enseñanza universitaria, no era solo para estudiar o describir el mundo, sino para orientar la transformación revolucionaria de la sociedad. Las dedicamos a los universitarios que en Córdoba dieron una lección de la cual estamos orgullosos porque nos ha servido de sustento, de santo y seña, para los combates que hemos librado y estamos dispuestos a librar. En la esencia de estos planteamientos está el papel de la cultura, cuyo valor primigenio es la justicia y que está en los mejores investigadores y humanistas de la historia


Basta de hablar de la cultura sin entender que su valor primero es la justicia. Hace falta ser instruido, pero hay que aspirar a la cultura en su acepción más plena, hay que exaltar la justicia al más alto plano, válido para defender los intereses de todos los hombres, ya sean neoyorkinos, afganos, iraquíes, cubanos, argentinos, franceses, chinos o vietnamitas. En fin, de todos sin excepción. Lo afirmó el Héroe Nacional Cubano: Dígase hombre, y ya se dicen todos los derechos.


Para sintetizar mis palabras concluí entonces con dos ideas del presidente Fidel Castro que me pudieron servir de colofón acertado:


Las grandes crisis conducen a grandes soluciones.


El gran caudal hacia el futuro de la mente humana consiste en el enorme potencial de inteligencia genéticamente recibido que no somos capaces de utilizar. Ahí está lo que disponemos, ahí está el porvenir (…)




miércoles, 17 de febrero de 2016

La democracia en Cuba




Agradezco al Congresista de la República Manuel Dammert, al c. Gustavo Espinoza, a los integrantes de SOLICUBA por invitarme a participar en este importante Simposio Internacional CUBA EN LA HISTORIA, y compartir en esta segunda sesión con la excelentísima embajadora de la República de Nicaragua, Señora Marcela Pérez Silva, y compañero Nicolás Picado representante de la República Bolivariana de Venezuela y respetable concurrencia.


Me permitiré abordar un tema que siempre ha generado intensos debates: La Democracia en Cuba. Para los grupos de poder internacionales y nacionales , partidos políticos de derecha que representan los intereses de aquellos, inclusive determinadas organizaciones que se autodenominan de izquierda afirman que en Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador no existe democracia, sino dictadura, autoritarismo, violación de derechos Humanos, no hay elecciones libres, inexistencia de partidos políticos y otras patrañas. Veremos si estas calumnias tienen asidero


CONTEXTO INTERNACIONAL


América Latina es escenario de cambios importantes, de un nuevo despertar en el camino de la emancipación, de la liberación del dominio imperialista, de la reivindicación de la soberanía de los pueblos y su firme decisión de no ser más el patio trasero de EEUU. Sin embargo debe señalarse que se está viviendo en plena disputa porque los capitalistas no se resignan a su derrota en las urnas. El neoliberalismo desesperadamente busca reacomodarse, sobre todo, después de haber triunfado en las elecciones generales en la Argentina, y en las elecciones legislativas en Venezuela. Países hermanos que resisten las acciones antinacionales, antipopulares y antidemocráticas como el afán golpista al Presidente Nicolás Maduro. Las transnacionales mediáticas y las elites políticas promueven estas acciones.


LA DEMOCRACIA SECUESTRADA


Para muchos es incuestionable la legitimidad de la democracia contemporánea. Afirmación que resulta muy discutible, pues como dice el premio Nobel de literatura José Saramango la democracia actual es rehén de los poderes económicos, y democracia que no puede resistir las presiones del poder económico para proteger el interés de sus ciudadanos es una democracia sin fuerza, una mentira, un engaño, y agrega, vivimos en una democracia secuestrada, bloqueada, amputada. Esta conceptualización nos ensena que la democracia capitalista no está cumpliendo con sus obligaciones básicas. La democracia social está fuera de la agenda del neoliberalismo, sufren grandes retrocesos importantes conquistas sociales como la protección de la Salud, Seguridad Social, Educación, Cultura, Acceso a los Servicios Públicos, Vivienda. Lo que se ve, y como dice EMIR SADER, politólogo brasileño, es la destrucción de los derechos sociales, la consolidación de la hegemonía de una nación sobre otra, así como la perdida de la capacidad de los ciudadanos de decidir sobre los destinos de sus países.


La democracia secuestrada no permite ni por lo menos la acción de los pueblos y sectores que luchan y exigen un mundo nuevo, o que se rebelen contra el dominio del capital financiero, de producirse se desatan represiones brutales.


En nuestra América a partir de Méjico se constitucionalizaron derechos sociales y económicos pero desde que se impuso el neoliberalismo estos logros fueron desconocidos, pisoteados enseñoreándose la desigualdad y la exclusión social. La economía irrestricta del mercado, el abstencionismo del Estado que deviene en inoperante para enfrentar las desigualdades sociales y económicas.


La experiencia nos ensena que en nombre de la democracia electoral nos convocan a elecciones para votar no para gobernar ni participar en la solución de nuestros problemas. De ahí la importancia de rediscutir lo que se entiende por democracia, lo que entendemos por las alternativas nuevas que nos presentan Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua Sandinista.


LUCHA POR LA DEMOCRACIA EN AMERICA LATINA


Cinco siglos antes de cristo, Atenas, fue la cuna de la democracia, sin embargo aún hoy buscamos perfeccionarlas, encontrar caminos amplios para la liberación nacional. Sobre el objetivo de la liberación el politólogo y sociólogo Marcos Roitman nos dice: Plantearse una propuesta de liberación supone optar por un proyecto donde el control social del poder se realice plenamente y donde la democracia surja como un espacio de articulación social, lograr el dominio colectivo sobre el ejercicio del poder.


Con el triunfo de la Revolución Cubana en enero de 1959 se abrió la ruta para procesos políticos liberadores del dominio oligárquico, de recuperación de la soberanía, de la dignidad. En la década del 70 resultan triunfantes dos procesos político revolucionarios por la democracia y la liberación nacional el triunfo electoral de Salvador Allende y la Unidad Popular y, el 19 de julio de 1979 la victoria de la Revolución Sandinista contra una de las dictaduras oligárquico- militares más antiguas de América latina, la dinastía Somoza. El triunfo del FSLN ejerció influencia en movimientos político sociales de América Latina. En 1998 el triunfo electoral y revolucionario del querido Comandante eterno HUGO CHAVEZ FRIAS, en el 2005 el triunfo electoral de Evo Morales en Bolivia y, en el 2007 la victoria electoral de Rafael Correa en Ecuador. Estas victorias configuran un nuevo panorama político en América Latina, e impulsan un nuevo escenario constitucional como garantía de una verdadera democracia participativa, y como dice el autor canadiense Arnold August una democracia en movimiento. Tres son los procesos constituyentes que se realizaron para redactar una nueva constitución política, las mismas que fueron aprobadas previo referéndum: La Constitución Bolivariana de Venezuela en 1999; la puesta en vigor de la nueva Constitución de Ecuador en octubre del 2008; finalmente la promulgación de la vigente Constitución del Estado Plurinacional de Bolivia el 7 de febrero del 2009.


ALGO SOBRE LA DEMOCRACIA ESTADOUNIDENSE


La Revolución Cubana que abrió el camino para la liberación de los pueblos oprimidos de América Latina y el Caribe, no solo ha sido víctima de actos terroristas contra ciudadanos cubanos, contra instalaciones industriales, pesqueras, invasiones como la de Playa Giron, del embargo económico y financiero, sino también en base a calumnias y difamaciones se han sembrados dudas sobre si Cuba es un país con o sin democracia, si las elecciones son libres o manipuladas.


La terrible maquinaria mediática mundial, y sus repetidoras de la región no se cansan de denunciar al gobierno revolucionario de Cuba de “violador de los DD.HH”; “autoritario”, “represivo” o el sonsonete “dictadura castrista”. Veremos que tras estos malévolos adverbios se esconde la enorme diferencia de visión, de concepto, de práctica de la democracia,


Sin embargo, para conocer y comprender la democracia cubana hay que estudiarlo en relación a la democracia de EEUU, Venezuela, Ecuador y Bolivia. Por consiguiente, para analizar la democracia en Cuba en la actualidad hay que evaluar en contexto de las opiniones preconcebidas de la democracia basada sobre el etnocentrismo estadounidense, incluida la “libertad de prensa” promovida por los Estados Unidos, como precisa el autor canadiense Arnold August.


La democracia en Cuba se diferencia de la democracia estadounidense porque el sistema político de este país está basado en el individualismo y sobre la propiedad privada, que fue y es garantizada y protegida constitucionalmente desde el mismo principio; en cambio la Revolución Socialista Cubana tiene como objetivo prioritario y fundamental el bienestar económico y social de su pueblo, no está sustentada en la acumulación ilimitada de la propiedad privada, sino en la propiedad social y colectiva.


Desde la Declaración de Independencia de los EE.UU se establece como derecho natural e inalienable al igual que la vida, la libertad la búsqueda de la felicidad, es decir. La búsqueda de la propiedad privada; al respecto el autor canadiense ya citado dice: “ desde Jefferson hasta el presidente Barack Obama, los Estados Unidos no han podido abstenerse de preservar a lo largo de su historia la propiedad privada en perjuicio de otros valores mucho más positivos provenientes de la época de la ilustración y la revolución francesa.”


EL DERECHO AL VOTO


El proceso electoral norteamericano es complejo, y no es oportunidad para tratarlo, sin embargo, para los fines de esta exposición, veremos si en el gran país del Norte, primera potencia mundial, autodenominado paladín de la democracia la participación política en las elecciones es del 100 por ciento, o de la mayoría de los ciudadanos en edad de sufragar, o existen limitaciones. Los afronorteamericanos carecían del derecho al voto, solo después de una prolongada lucha por la democracia y por los derechos civiles se logró la aprobación de la Ley del Derecho al Voto. Esta Ley no se cumple a plenitud, pues como dice Arnold August: “Hasta el día de hoy a un buen número de afronorteamericanos se les impide votar a pesar de la Guerra Civil, las tres enmiendas constitucionales… y la ley del derecho al voto de 1965”.


Otra causa de impedimento al sufragio es cuando la persona que ha sido condenada por un delito mayor y después de haber cumplido su condena se les priva en muchos casos del derecho al voto, a menudo de por vida. Los más afectados con esta prohibición son los afronorteamericanos que en alta proporción purgan prisión.


Otra parte importante de la población en edad electoral que no tiene a derecho a sufragar son las personas que no son ciudadanos como los latinos residentes. En esta calidad no debería merecer reclamos, pero, sino tienen la condición de ciudadanos estadounidenses porque los enrolan en el ejército


EXPORTACION DE LA DEMOCRACIA ESTADOUNIDENSE


Dijimos anteriormente que EEUU se autoproclama como un pueblo superior a los demás del planeta tierra, y como el arsenal de la democracia y por tanto en su papel de gendarme internacional calificar si tal o cual país es democrático o no. Con este criterio el gobierno estadounidense ha condenado a Cuba, ha promovido la expulsión de este heroico país de la Organización de Estados Americanos en 1962, prohibiendo su participación en las seis primeras Cumbres de América, fracasando esta prohibición en la VII Cumbre realizada en Panamá a la que asistió Cuba. Pese al restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y EE.UU y que aún persisten problemas como el levantamiento del embargo económico, financiero y comercial, y la devolución de Guantánamo, el País del Norte no cesa en su afán de pretender el cambio del sistema político de la Revolución Socialista de Cuba e imponer el modelo de su democracia.


No podemos dejar de mencionar que ante el primer síntoma de oposición a la política estadounidense, o por decidirse a gobernar soberanamente sin injerencia alguna, el imperio rápidamente promueve golpes de Estado como sucedió en Honduras con el golpe contra Manuel Zelaya. Presidente democráticamente electo; o el golpe parlamentario en el ano 2012 contra Fernando Lugo, presidente de izquierda electo constitucionalmente; las intentonas de golpe contra Nicolás Maduro, presidente de la República Bolivariana de Venezuela, electo democrática y constitucionalmente. No obstante de haber fracasado en sus criminales intentos en los años 2013, 2014, 2015, actualmente persisten en este objetivo amparados en mayoría parlamentaria de la Asamblea Nacional. La consigna es la misma restablecimiento de la democracia, de la libertad, de partidos políticos. Engañan con que la existencia de muchos partidos es síntoma de buen funcionamiento democrático. Entonces desde este punto de vista como entender la democracia. Para contestar nos apoyamos en Marcos Roitman que dice: “Desde su axioma se extrae la siguiente premisa. La democracia es un juego entre partidos, su objetivo, disputar cargos .públicos para gestionar fondos y controlar las decisiones que orientan el proceso económico-social al interior del capitalismo”


CUBA LA DEMOCRACIA DEL PUEBLO


Han transcurrido más de cinco décadas de la Revolución Cubana periodo en el que se ha consolidado y permanentemente ha merecido el apoyo del pueblo, sin embargo continúa en la actualidad el debate internacional sobre Cuba y los temas de la democracia, elecciones, partidos políticos, medios de comunicación, juzgando al sistema político de acuerdo a los cánones norteamericanos a partir de la supuesta superioridad del sistema multipartidista (en realidad bipartidismo) competitivo.


La historia de Cuba es una de lucha por su independencia, por su soberanía, primero del imperio español y luego del imperialismo yanqui. Esta lucha por la independencia y la liberación nacional siempre conto con el apoyo del pueblo cubano. Desde el triunfo de la Revolución Cubana el primero de enero de 1959 se va construyendo una democracia participativa, una democracia en movimiento como denomina Arnold August.


En la república socialista de Cuba el tema de elecciones estuvo en agenda, y el propio comandante en jefe Fidel Castro Ruz, en un acto de masas realizado el 25 de marzo de 1959 menciono la posibilidad de celebrar elecciones, los asistentes a la concentración unánimemente rechazaron la propuesta porque las masas consideraron que habían elegido el camino de la revolución y a sus líderes. En este mismo acto, Fidel dijo: “Estar a favor de las elecciones, pero elecciones que realmente respeten la voluntad popular, mediante procesos que pongan fin a las maquinaciones políticas”; igual respuesta se dio en junio de 1959. En esta ocasión Fidel dijo: “Hay democracia en el gobierno. El gobierno al servicio del pueblo, no de camarillas políticas u oligarquías”. Estas consultas son un claro ejemplo de participación popular. El pueblo comprendía y sentía que por primera vez se reconocían derechos sociales y económicos, que solo una verdadera democracia puede proporcionar. Fidel dijo: “Tenemos democracia hoy, por primera vez en nuestra historia”. En los primeros años después del primero de enero de 1959 el proceso revolucionario promovió la participación activa del pueblo en la realización de las transformaciones socioeconómicas. La respuesta de Estados Unidos a esta férrea unidad de los líderes cubanos, de Fidel Castro con su pueblo les obligo a reconocer que no existía oposición política efectiva contra el naciente gobierno revolucionario. Por consiguiente la conclusión a que llego Estados Unidos fue la imposición del bloqueo contra Cuba con la letal intención de provocar hambre, desesperación y el derrocamiento del régimen según documento desclasificado (del foreign relation) transcrito por Arnold August en su libro “Cuba y sus vecinos. Democracia en movimiento”. Ante el peligro de los actos terroristas, invasión, sabotajes, surgimiento de contrarrevolucionarios, etc, el gobierno revolucionario de Cuba en cumplimiento de su programa de gobierno y del programa del Moncada realizo transformaciones democráticas desde el inicio de la revolución.


El comandante en jefe Fidel Castro, en el informe central que presento ante el primer congreso del Partido Comunista de Cuba de 1975 dijo: “Que se iniciaba una etapa enteramente nueva en la historia de la patria, que el camino seria largo y duro, pero que unidos estrechamente al pueblo, marcharíamos adelante. Llegaba el momento de cumplir las promesas de Moncada”. Hasta este momento el pueblo nunca fue escuchado por las clases dominantes y sus representantes como el dictador Fulgencio Batista. Empezaba una nueva historia para el pueblo.


¿Cuáles fueron las medidas iniciales? Estas se encuentran señaladas en el informe central presentado por Fidel Castro ante el primer congreso del Partido Comunista de Cuba, entre otras la confiscación inmediata de todos los bienes mal habidos por los funcionarios del sangriento régimen. El viejo ejército que había reprimido cruelmente al pueblo fue totalmente disuelto, asumiendo la función correspondiente a las fuerzas armadas el glorioso ejército rebelde.


La administración pública fue saneada de elementos que habían sido cómplices de la tiranía; la erradicación inmediata de los actos de malversación de fondos públicos, las prebendas y la funesta practica de cobro de sueldos sin desempeñar el cargo.


Los obreros despedidos de su centro de trabajo bajo la tiranía, fueron reintegrados a sus cargos.


Otras medidas democráticas es la intervención de la compañía de teléfonos, monopolio yanqui implicado en turbios negocios con la tiranía contra los intereses del pueblo.


Se rebajaron hasta el 50% los alquileres que pagaba el pueblo.


Las playas que eran exclusivas y discriminatorias para favorecer a la burguesía se declararon de uso público.


Otras medidas importantes fue la promulgación de la primera ley de reforma agraria; la rebaja de las tarifas eléctricas, poniendo fin a los abusos de otro poderoso monopolio imperialista; se suprimió radicalmente el juego, el tráfico de drogas y el contrabando.


Este programa de realizaciones era seguido con hostilidad creciente por el imperialismo yanqui, los créditos comerciales de Estados Unidos fueron suprimidos.


La respuesta de la revolución y del pueblo, entre otras, fue la democratización mediante las organizaciones de masas y la participación de estas, creándose así un vínculo directo entre el pueblo, el proceso político y las transformaciones socioeconómicas que tenían lugar en aquel momento. Un ejemplo de la participación fue la creación de los comités de defensa de la revolución de manera espontánea. Se constituyeron los barrios alcanzando su organización a todo el país. Estos comités actuaron como virtuales gobiernos locales, realizando actividades políticas y sociales así como de vigilancia.


Otro ejemplo de participación en el sistema político cubano son las Milicias Nacionales Revolucionarias.


Un factor de cambio importante que contribuyo a la participación política y social se materializó en la campaña de alfabetización iniciada en 1961. En esta campaña tuvo una importante participación la Federación de Mujeres Cubanas.


Otros pasos importantes de profundización de la democracia, constituye la sustitución de los antiguos municipios y provincias del gobierno de Batista en gobiernos locales, formados por representantes locales de organizaciones políticas y de masas. Esta fase es importante para comprobar los pasos que se dieron de la participación política en Cuba, fue el primer intento sistemático de crear instituciones gubernamentales con cierto grado de responsabilidad ante el pueblo.


ELECCIONES EN CUBA


El tema de las elecciones nunca fue soslayado, por el contrario mereció atención del gobierno revolucionario, sobre todo porque tenía que construirse la nueva estructura del Estado, para lo cual era indispensable una nueva constitución política. Dada la importancia de estos objetivos el Partido Comunista de Cuba comprendió que era necesario continuar profundizando la participación efectiva del pueblo en el sistema político. Entre otras tareas fue presentar un proyecto de constitución y crear un sistema electoral más participativo y eficaz. La elaboración del proyecto se encomendó a una comisión especial del Partido Comunista Cubano, con expertos en asuntos constitucionales y con representantes de organizaciones de masas, como los CDR. El proyecto de constitución fue sometido a debate público por un periodo de dos meses, de la que se recibieron numerosos aportes, con la participación de millones de personas. El proyecto de constitución aprobado fue sometido a un referéndum mediante voto universal y secreto, con una participación del 98% de los votantes. El 97.7% votó en favor de la constitución. Meses después se celebró elecciones por primera vez a nivel municipal en todo el país. En Noviembre del mismo año de 1975, los delegados municipales eligieron a los delegados provinciales quienes a su vez lo hicieron para los diputados a nivel nacional. El Partido Comunista de Cuba no ha participado en ningún proceso electoral hasta la fecha, porque nunca ha sido un partido electoral, pero si ejerce un liderazgo en el desarrollo de instituciones y procesos electorales democráticos.


Las elecciones se realizan en tres niveles: Municipal, provincial y nacional. Hay dos tipos de elecciones: Generales y parciales. Las generales se celebran cada cinco años. Constan de dos fases. En la primera incluyen la nominación y elección de delegados a las asambleas municipales efectuándose la nominación en cada barrio.


En la segunda fase se eligen candidatos como delegados a las asambleas provinciales y como diputados a la ANPP. Esta asamblea nacional es el órgano supremo del poder estatal también conocida como parlamento. El 24 de febrero del 2013 la comisión de candidaturas de este máximo órgano dirige el proceso de nominación para la elección del presidente, el vicepresidente y secretario de la ANPP y del consejo de Estado de entre los diputados. Ello incluyo por ejemplo, la elección de Raúl Castro al cargo de presidente del consejo de Estado y del consejo de ministros, quien en este caso era diputado directo electo.


Anteriormente dijimos que en el modelo etnocentrista Estado Unidense el rasgo más importante de la democracia son las elecciones, representan su quintaescencia, enteramente representativa, sin embargo es excluyente y discriminatoria como hemos visto anteriormente, en el caso de la democracia en Cuba es una democracia participativa y no solamente representativa. Los ciudadanos, lejos de ser excluidos tras las elecciones, como sucede en Estados Unidos y en otros países del mundo, participan de muchas maneras en el ejercicio del poder. Las elecciones en Cuba no se basan en programas o plataformas competitivas, los electores no son consumidores porque los candidatos no ofertan promesas que luego no van a cumplir. Así por ejemplo en los años 2013 y 2014 se elaboró una nueva ley general del trabajo, proyecto que se sometió al debate público, de las organizaciones sindicales que con la dirección de la central de trabajadores de Cuba elaboraron las propuestas para mejorar o perfeccionar el proyecto de ley. Solo después de este amplio debate se sometió el proyecto que incluía las sugerencias o modificaciones, a la asamblea nacional popular que previo debate aprobó la vigente ley de trabajo. Así se demuestra el grado de participación. La vía de los Estados Unidos se basa sobre una competencia y pugnas feroces todo en nombre de las elecciones. Finalmente queremos reiterar el Partido Comunista de Cuba no tiene derecho a proponer candidatos. Su objetivo no es necesariamente participar en la política electoral. No obstante los medios del establishment occidental y los blogueros disidentes insisten en desinformar a la opinión pública internacional en lo que se refiere al desempeño del PCC en el proceso de nominación.


ALGO SOBRE EL PARTIDO ÚNICO - ALTERNANCIA ES DEMOCRACIA


El bipartidismo está muy anclado en los Estados Unidos y en otros países como España. Son dos marcas de la misma política una más agradable y otra menos agradable los diferencian pequeños matices, las disputas entre los dos partidos parece un partido de tenis. Entre los partidos demócrata y republicano de los Estados Unidos podríamos decir que tienen puntos diferentes sobre el problema del embargo contra Cuba, sobre la CELAC, sobre la instalación de bases militares, sobre la organización de golpes de Estado, indudablemente que no, ambos partidos apuestan por el statu quo, para garantizar el gobierno de las elites, del 1% más rico de los Estado Unidenses que se quedan casi con la cuarta parte de los ingresos del país de cada año, que controla el 40% del patrimonio privado, de acuerdo a lo dicho por Joseph E. Stiglitz.


La propaganda neoliberal en su terco afán de deslegitimar a gobiernos progresistas de Latinoamérica critican la reelección constitucional, señalando que no permite la alternancia en el gobierno lo cual es inconstitucional y dictatorial. Una vez más el cuestionamiento es unilateral ya que no preguntan ni critican a la señora Angela Merkel que busca su cuarta reelección en el 2017 para gobernar 16 años como canciller alemana.


Finalmente queda claro que el bipartidismo no es garantía de democracia ni mucho menos el multipartidismo porque todos ellos tienen como objetivo preservar el statu quo, condenar a la Revolución Cubana, al proceso emancipatorio de Venezuela, Ecuador y Bolivia, y de no cambiar el modelo económico neoliberal, y esto no es democracia real si no política que permite la participación popular en una sola fecha: las elecciones.


Bibliografía:


· Arnold August, “CUBA Y SUS VECINOS-DEMOCRACIA EN MOVIMIENTOS”


· Fidel Castro Ruz, “INFORME CENTRAL PRESENTADO ANTE EL PRIMER CONGRESO DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA” 1975


· Carlo Galli, “EL MALESTAR DE LA DEMOCRACIA”, Fondo de Cultura económica.


· Norbert Lechner, “DEMOCRACIA Y UTOPIA: LA TENSION PERMANENTE” –Fondo de Cultura económica.


· Maurizio Fioravanti, “LOS DERECHOS FUNDAMENTALES”. Editorial Trotta.


· Frei Betto, “LA MOSCA AZUL”, Reflexión sobre el poder en Brasil.


· Marcos Roitman Rosenmann, “LAS RAZONES DE LA DEMOCRACIA EN AMERICA LATINA”, 2007.


· Lilian Fiallo Monedero y Abraham Zaldivar Rodriguez, “EMPODERAMIENTO: Un nuevo reto del constitucionalismo Latinoamericano”, 2012.


Victor Mayorga. Exembajador de Perú en Cuba

sábado, 13 de febrero de 2016

Evocando a Córdoba (II)


El dogmatismo que se les señala a los sabios nace de los intérpretes de sus obras




Por ARMANDO HART DÁVALOS


Una filosofía que se corresponda con los intereses de los pueblos explotados, de las masas y de la humanidad será aquella que articule ciencia y utopía, partiendo de la idea leninista de que la práctica es la prueba definitiva de la verdad y del principio martiano de procurar la fórmula del amor triunfante. Para hallar tal fórmula identifiquemos, como postulaba el Apóstol, la bondad con la inteligencia y con la felicidad de cada hombre; y la maldad con la estupidez y la infelicidad. Esto se puede estudiar a escala individual y también social.


Los sistemas políticos y sociales perecen no solo por maldad, sino porque son guiados dramáticamente por la torpeza; lo demuestra la historia de Cuba en su relación con el colonialismo español primero y, más tarde, con el neocolonialismo norteamericano. Es una verdad histórica a tener muy en cuenta cuando se viene produciendo el ocaso, muy peligroso, del sistema de dominación capitalista.


Los modernos avances de la sicología confirman que las emociones, los sentimientos y la capacidad intelectual del hombre tienen una relación muy directa y son los que permiten el equilibrio en lo particular de cada ser. Esto también es válido a escala social e histórica.


En la Argentina de Córdoba, de Ingenieros, de Aníbal Ponce y del Che, hay tradición intelectual para este análisis. En Cuba hay tradición de trabajo político práctico para abordar este drama. Si relacionamos los fundamentos teóricos del mejor pensamiento de la patria chica del Che, presentes en aquel recuerdo de Córdoba, con el sentido práctico de la política que representa la Cuba de Fidel y cuya eficacia está a la vista de todos, podremos encontrar el camino que necesita América. Esta síntesis la alcanzaremos con principios que asumí desde muy joven y que tienen paralelo con ideas que entonces, hace 50 años, se movían en Argentina. Principios que la generación del centenario, la que hizo que la Revolución Cubana en los años 50, levantara como estandarte la libertad política, la justicia social y la independencia económica. Me parece que es un lenguaje similar al que se habló y se habla en Argentina, dije en el 2003 en la Universidad de Córdoba.


Nosotros en Cuba tenemos, como puntal de esa política, una tradición ética que nos llevó a combatir con toda fuerza la corrupción administrativa y política. Hoy también, al denunciar la corrupción y la inmoralidad en la vida política de cualquiera de nuestros países, estaremos levantando banderas inmortales tras las cuales se sentirán orgullosos los forjadores de las reformas de Córdoba. Nosotros en Cuba lo expresábamos hace más de medio siglo con una consigna que alcanzó gran arraigo popular: Vergüenza contra dinero.


En Cuba, como hemos dicho, tuvimos la fortuna de que las ideas socialistas se nutrieran de la sabiduría política y filosófica de José Martí y del acervo intelectual y moral de nuestras guerras independentistas e incluso de antes, porque ya en los tiempos forjadores de la nación, en la primera mitad del siglo XIX, el presbítero Félix Varela, independentista consecuente y José de la Luz y Caballero, considerado el fundador de la escuela cubana, desarrollaron su prédica fundacional. Y es que en Europa tuvo lugar, en el XVIII, el siglo de las luces, pero en América, el XIX, produjo el siglo de los fuegos, y los fuegos de entonces son las luces que necesita nuestra centuria actual.


Hay una enseñanza a tomar en consideración: las ideas socialistas hay que asumirlas desde las luchas económicas y sociales, pero sobre el fundamento de la más alta cultura universal. Para esto, propongo estudiar una formulación clave de uno de los más grandes pensadores de América y del mundo en el siglo XX, José Carlos Mariátegui.


Desde su visión indoamericana, el Amauta señalaba que había tres sabios europeos rechazados, en virtud de razones sicológicas, por las masas. Afirmaba que estas se negaban a aceptar, como raíces de lo humano, lo que estos tres grandes científicos europeos Darwin, Marx y Freud habían planteado en relación con los orígenes del hombre. Rechazaban que tuviéramos antecedentes en el reino animal, que nuestra acción social estuviera determinada, en última instancia, por factores económicos y que nuestras raíces se nutrieran de la sexualidad.


Sin embargo, como señalaba el ilustre peruano, la grandeza del hombre se hallaba en haberse elevado desde esos orígenes hasta alcanzar el más alto escalón dentro de la historia natural. Observen profesores y alumnos de Córdoba, cómo un hijo de nuestra América, desde su visión y raíces indoamericanas, llegó a conclusiones filosóficas más importantes que las logradas por Europa acerca de tres sabios nacidos en ese continente. Es muy interesante observar que en la génesis de la cultura desde sus remotos antecedentes, Carlos Marx y Sigmund Freud tienen criterios perfectamente conciliables. Estúdiese El malestar en la cultura, del ilustre austríaco, y si lo hacen orientados por el materialismo histórico, encontrarán nexos impresionantes. Allí están los antecedentes antropológicos de las luchas sociales y económicas de que habló Carlos Marx.


Sigmund Freud, entre otros grandes aportes, hablaba de que la conducta humana se regía por diversos principios, entre ellos el de la realidad. Lo que olvidó el siglo XX fue que la realidad que cada uno de nosotros asume está compuesta por la forma, manera y profundidad que millones y millones de seres humanos, vivos o muertos, nos han trasmitido durante siglos. La subjetividad, desde este punto de vista, tiene un fundamento materialista científico comprobado.


Me conmueve recordar que en las últimas conversaciones que sostuve con Ernesto Guevara, antes de su salida de Cuba para otras tierras del mundo, giraron en torno al pensamiento de Freud. Es que se produjo en el siglo XX un drama: el pensamiento filosófico europeo, cuya cúspide más alta estaba y está en Marx y Engels, solo podía llegar a una escala superior a partir de la información e investigación científica sobre la subjetividad. Sin embargo, quien se introdujera en la centuria anterior en el tema de lo subjetivo tropezaba con gravísimas incomprensiones políticas. Hay que estudiar este impedimento de carácter político que frenó un avance superior del conocimiento filosófico en el siglo XX, y esto no puede hacerse sin estudiar con profundidad las ciencias de la sicología y la antropología y, por tanto, no es posible realizarlo desconociendo a Freud. Hay que situarlo como un elemento clave para encontrar nuevos caminos de la filosofía. El ilustre austriaco estudió al hombre que existe y hay que considerar al hombre que puede existir y que se halla en potencia en el actual. Por este camino nos vamos a orientar en dirección a la formación del hombre nuevo del que nos habló Ernesto Guevara.


Es en América y no en otra parte del mundo donde pueden generarse las capacidades intelectuales necesarias para abordar el tema de la subjetividad sobre fundamentos científicos. El hombre, su cerebro, sus acciones, sus experiencias y la manera en que aborda el camino de la acción tiene también fundamentos materialistas. Sencillamente, el llamado “materialismo” del siglo XX se olvidó que nosotros, los seres humanos, somos también materia.


La verdad no está –dijo el maestro cubano Medardo Vitier sintetizando el pensamiento de José de la Luz y Caballero– en lo externo de nosotros ni tampoco en lo interno, sino en la congruencia de uno y lo otro. Estúdiese este pensamiento a la luz de la primera crítica a Feuerbach formulada por Marx y Engels, y se verá que esta consistía en que el materialismo anterior a ellos no consideraba el factor subjetivo, que es el que nos orienta hacia la práctica de la transformación del mundo. Si descubrimos este camino podremos hallar y promover el pensamiento filosófico necesario para inyectarlo en el movimiento popular y de masas a escala continental.


Se acusó a algunos sabios de dogmáticos encerrados en esquemas rígidos; sin embargo, por esencia un saber profundo no puede ser dogmático. Expresan verdades trascendentes, pero no pueden tener resultados acertados en todo y para todo.


Recordemos que el propio Carlos Marx, ante deformaciones que observó en la Europa de su época, afirmó: Lo único que sé es que no soy marxista. El dogmatismo que se les señala a los sabios nace de los intérpretes de sus obras. Se suele producir un traslado sicológico, quienes padecen de estos males se los reputan al sabio para justificar su conducta dogmática. Los sicólogos deben estudiar esta afirmación.


(Continuará)


http://bohemia.cu/opinion/2016/02/evocando-a-cordoba-i/)




viernes, 12 de febrero de 2016

Evocando a Córdoba (I)


En esa casa de estudios están las raíces más profundas de la revolución de Fidel y del Che




Por Armando Hart Dávalos


Nuestra sola presencia en aquella tribuna fue un compromiso demasiado grande porque llevo en el corazón, desde hace más de medio siglo, las reformas de Córdoba como semilla de mi pensamiento político y cultural. Invité a profesores y alumnos de tan ilustre Universidad, a pensar que ese centro de estudios –desde aquellos memorables acontecimientos académicos de 1918–, tuvo una influencia destacada en la gestación de las ideas socialistas cubanas del siglo XX. En esa casa de estudios están las raíces más profundas de la revolución de Fidel y del Che, afirmé allí hace doce años.


En especial a los universitarios de nuestro país, las aspiraciones socialistas llegaron por la vía de aquellos magnos acontecimientos pero, es más, creo que la historia del socialismo en América Latina comienza a partir de Córdoba, o al menos tuvo aquí un punto esencial de referencia. Fue, pues, por la cultura y el pensamiento universitario como llegaron a nuestra América, y fue desde la Argentina donde primero se recepcionaron y multiplicaron.


Las desviaciones que dramáticamente tuvieron lugar se derivaron del dogmatismo, hijo del divorcio entre la práctica política socialista y la cultura representada en Córdoba. Por esto, fuimos con la memoria histórica a repasar esos sucesos y a solicitar que juntos, cubanos y argentinos, estudiemos cómo y por qué sucedió. Para tales fines hacen falta, como he dicho, investigaciones concienzudas, cargadas de inteligencia y amor. Me referí en aquella ocasión a los procesos históricos que marcaron las ideas políticas cubanas en el siglo XX.


La generación revolucionaria cubana de los años 20 y 30 del pasado siglo que nos representamos en personalidades como las de Julio Antonio Mella, Rubén Martínez Villena, Antonio Guiteras y Raúl Roa, entre otros, y aquella que desempeñó un papel protagónico en el Directorio Revolucionario de 1927 y en el de 1930, se sintió poderosamente influida por los programas de Córdoba. Fue una luz que se extendió por América. En Cuba aquella simiente encontró un terreno abonado por la tradición patriótica y antimperialista del XIX, cuya cúspide más alta está, precisamente, en José Martí. Es decir, el pensamiento de Córdoba y el socialismo fructificaron en Cuba en el siglo XX a partir de la tradición cultural decimonónica, le dimos continuidad a aquel legado cultural. He ahí una clave esencial de la revolución triunfante en 1959 y cuya significación bien conocían mis oyentes.


Es importante recordar lo expuesto por José de San Martín cuando afirmó que no se podía conquistar el futuro sin estudiar el pasado. Está grabado en la placa a su memoria en la tumba que guarda sus restos en Buenos Aires. Fui pues a cumplir un mandato del pensamiento de José de San Martín y, al hacerlo, debí referirme, en destacado lugar, a los párrafos luminosos de José Ingenieros, uno de los grandes pensadores de América. Al estudiar los jóvenes universitarios cubanos del siglo XX sus ideas, encontramos paralelo con las de José Martí. Empleando una expresión del Apóstol cubano podríamos hoy decir que un hilo invisible une a estos dos hombres en la historia.


Textos del gran pensador argentino llegaron desde el extremo sur de nuestra América a su porción más al norte, es decir, en las fronteras mismas del imperio yanqui, se sembraron para dejar una cosecha para todo un siglo, e inclusive para más tiempo todavía. Fuimos a honrar la cultura de Martí y de Ingenieros, y lo hicimos porque ello constituye una necesidad para forjar el ideario latinoamericano del siglo XXI. Será posible en la medida en que nos apoyemos en la tradición independentista vinculada a la lucha por la liberación social y nacional iniciada por Simón Bolívar, José de San Martín, Bernardo O’Higgins, Tiradentes y tantos más en el siglo XIX, y en la de Aníbal Ponce, José Carlos Mariátegui, José Vasconcelos, Augusto César Sandino, Emiliano Zapata, entre otros, en el XX.


Repasemos algunas ideas del célebre autor de Las fuerzas morales contenidas en los siguientes párrafos para que nos iluminen este camino. Dijo: El nuevo ideal universitario como tendencia a aumentar la función social de la cultura, que no debe considerarse como un lujo para entretener ociosos sino como un instrumento capaz de aumentar el bienestar de los hombres […]


Más adelante, en el propio párrafo, señala: Fácil es comprender que estos puntos de vista no tienden a propiciar simples reformas administrativas o burocráticas de las Universidades actuales. Consideramos más importante renovar el espíritu mismo de los altos instrumentos de cultura, para que puedan seguir el ritmo de la gran palingenesia ideológica que se está operando en la sociedad contemporánea.


En ese mismo trabajo, dándole continuidad a esta línea de pensamiento apunta: Las ciencias no son deportes de lujo, sino técnicas de economía social. La filosofía no es un arte de disputar sobre lo que se ignora, sino un proceso de unificación de ideas generales para ensanchar el horizonte de la experiencia humana.


En el documento de Constitución de la Unión Latinoamericana había propuesto: Propiciamos la Unión Latinoamericana viendo en ella la única defensa posible de nuestras respectivas soberanías nacionales contra los peligros comunes con que nos amenazan los imperialismos extranjeros, y de todos los peligros, lo declaramos sin ambages, el más inmediato en la hora actual está representado por Estado Unidos.


También señaló José Ingenieros que: El generoso movimiento de renovación liberal iniciado en 1918 por los estudiantes de Córdoba va adquiriendo en nuestra América los caracteres de un acontecimiento histórico de magnitud continental. Sus ecos inmediatos en Buenos Aires y México, en Santiago de Chile y La Habana, en Lima y Montevideo, han despertado en todos los demás países un vivo deseo de propiciar análogas conquistas.


Julio Antonio Mella y los revolucionarios cubanos de la década del 20, inspirados en estas ideas, se propusieron descender de la colina donde se encuentra ubicada la Universidad de La Habana, ascender al pueblo y tomar el cielo por asalto con la revolución social. Había comprendido el joven dirigente estudiantil asesinado con solo 25 años en México por la tiranía proimperialista de Gerardo Machado, que las reformas académicas solo eran factibles con una revolución social. Así, fundó la Federación Estudiantil Universitaria, la Universidad Popular José Martí, el Partido Comunista de Cuba y la Liga Antimperialista de las Américas. Como un recordatorio permanente de la influencia esencial de aquellas ideas redentoras tenemos a nuestra vista la Revolución Cubana, la de Fidel, la del Che. Ella nació y se desarrolló en una tierra abonada por las ideas de Córdoba.


Para una comprensión cabal de los procesos que se desarrollaron en nuestro país en las primeras décadas del siglo XX hay que tener en cuenta algunas singularidades de nuestro devenir histórico. En 1892, José Martí había organizado el Partido Revolucionario Cubano y convocado a la guerra necesaria contra el imperio español y que resultó ser la antesala del combate al naciente imperio yanqui. Mella recibió esa cultura, la de Córdoba y la de Martí y proclamó que había que estudiar “el misterio del programa ultrademocrático de José Martí”. Los invité a hacerlo conjuntamente con nosotros.


¿Qué enseñanza podemos extraer hoy de estos orígenes y sus consecuencias ulteriores? La primera y más importante lección está en que el déficit principal de lo que se llamó izquierda en la centuria concluida fue haber divorciado las luchas sociales y de clases de la mejor tradición cultural latinoamericana.


Las ideas contenidas en las aspiraciones de redención socialista que comenzaron en Córdoba fueron después enturbiadas por la mediocridad intelectual y moral, señaladas por Ingenieros en las conclusiones de sus investigaciones sicológicas y filosóficas.


Esa mediocridad está en el fondo del hecho de que no fructificara de forma arrolladora el pensamiento socialista en nuestra patria grande. Si algo enturbió el ideal socialista fue precisamente, en buena medida, la torpeza y la mediocridad. Por esto, invito a estudiar de forma actualizada a José Ingenieros en relación con el tema esencial de la mediocridad humana. Para ello es necesario investigar el papel de las ideas, de un lado y, del otro, el factor que entorpece su crecimiento, es decir, la incultura, la ignorancia y las ambiciones mezquinas.


(Continuará…)