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viernes, 8 de septiembre de 2017

Internet: ¿Cuál es la fuente para juzgar a Cuba?



Cubanos en una zona Wifi. Foto: L Eduardo Domínguez/ Cubadebate.

Grandes medios internacionales siguen apuntando a que el Gobierno de Cuba obstaculiza el desarrollo de Internet por “temor a la libertad de información” (1). Un argumento que cada día se sostiene menos.

Repasemos: en el último año el uso de las redes sociales en la Isla aumentó un 346% (2); en los dos últimos años el número de puntos colectivos de navegación pasó de 155 (3) a mil seis (4), entre salas cerradas (5) y zonas wifi (6); se duplicó el ancho de banda internacional (7); y lo más importante, el conjunto de personas usuarias aumentó un 50% (8), pasando de tres millones en 2014 (9) a 4,5 en 2016 (10).

A pesar de que, con un 40% de población usuaria, aún sigue a la zaga en la región (11), y de que los precios de conexión continuán siendo muy elevados (12), Cuba es –a día de hoy- el país de su entorno con más rápido crecimiento en el acceso a Internet (13).

Se está desarrollando, en varias provincias del país, un proceso de apertura de líneas de Internet para los hogares, hasta ahora reservadas a ciertas profesiones (14). Y convenios con transnacionales de Estados Unidos, como Google, gracias a excepciones al bloqueo aprobadas por la Casa Blanca, han mejorado la velocidad de descarga de contenidos (15).

No parece que esto corresponda, precisamente, a la estrategia de un estado que limita, censura o teme a Internet, tal como siguen repitiéndonos los medios, cuya fuente informativa principal son los informes de la llamada Freedom House (16).

Freedom House es definida por medios como la agencia EFE como una “organización internacional no gubernamental que promueve las libertades y la democracia en el mundo” (17). Curiosa “ONG internacional”, que es sostenida en un 80% con fondos del Gobierno de EEUU (18) (19) y que, desde 1941, es parte del aparato de inteligencia y propaganda del Departamento de Estado, el Pentágono y la CIA (20). Freedom House, de hecho, fue presidida durante años por James Woolsey, ex director de la Agencia Central de Inteligencia (21).

Desde 1995, Freedom House desarrolla contra el Gobierno cubano programas de propaganda, desestabilización política y financiamiento a la llamada “disidencia”, con fondos del Departamento de Estado, la NED y la USAID, todas entidades dependientes de la Casa Blanca (22).

Actualmente, el foco de Freedom House está puesto sobre Venezuela. No por casualidad otorgaba su último premio “Libertad” a Luis Almagro, Secretario General de la OEA y uno de los artífices del actual cerco político internacional al Gobierno de Nicolás Maduro (23).

Que las pruebas de CNN o El País para acusar a Cuba o Venezuela sean los informes de esta tapadera de la CIA debería ser motivo de reflexión sobre la conexión, cada día menos velada, entre los grandes centros de poder político y sus voceros mediáticos (24).
Cuba: ¿el país de más rápido crecimiento de Internet… o todo lo contrario?

Notas

























(Tomado de La Pupila Insmone)

martes, 13 de septiembre de 2016

Los alternativos somos nosotros



Por Iroel Sánchez

El gobierno de Estados Unidos organizó los días 12 y 13 de septiembre una “Primera conferencia sobre la libertad en el uso de internet en Cuba”,  a cargo de su Oficina de Transmisiones hacia Cuba que opera las emisiones ilegales de radio y televisión contra nuestro país. Resulta una confirmación más de que dentro de su denominada nueva política hacia Cuba el uso de la Red de redes como herramienta de subversión lejos de disminuir se incrementa.

En los últimos años se ha venido construyendo un sistema de publicaciones en Internet, con financiamiento externo,  destinadas a influir en sectores claves de nuestra sociedad para que operen al interior de nuestras instituciones como Caballos de Troya en función de los intereses norteamericanos.

A esta labor de zapa se ha referido sistemáticamente el General de Ejército Raúl Castro. El Primero de enero de 2014, en Santiago de Cuba afirmó:

“En nuestro caso, como sucede en varias regiones del mundo, se perciben intentos de introducir sutilmente plataformas de pensamiento neoliberal y de restauración del capitalismo neocolonial, enfiladas contra las esencias mismas de la Revolución Socialista…”

Sobre el tema volvió en abril de este año en el VII congreso del PCC. Y más recientemente, en su mensaje por el 55 aniversario de la UNEAC expresó:

“Hoy estamos doblemente amenazados en el campo de la cultura: por los proyectos subversivos que pretenden dividirnos y la oleada co­lo­ni­za­dora global”

Analistas, periodistas e investigadores norteamericanos que nada tienen que ver con la Revolución cubana coinciden con lo denunciado por Raúl:

John Lee Anderson: “Yo no soy oráculo ni sé lo que piensa Barack Obama, pero lo que se puede deducir es que desde la óptica de Washington, sienten que con este acercamiento el efecto norteamericano será arrollador para Cuba. El reto realmente es para Cuba, no para Estados Unidos, de cómo Cuba valora su integridad cultural” 

Tracey Eaton: “Me parece muy interesante que Office of Cuba Broadcasting ha tomado un papel más activo dentro de la Isla, porque en el pasado muchos de sus reportajes dependían de reporteros de Miami. Ahora hay más reporteros en Cuba que reciben dinero de Radio Martí y algunos de los programas que realiza son parecidos a los de la USAID.” 

Abunda el dinero para imponernos la libertad de expresión a la carta, solo para sus empleados, y favorecer becas, viajes y medios de comunicación solo para quienes sirvan a sus intereses de dividirnos y enconarnos.

Convencidos de que la contrarrevolución tradicional sólo les sirve para mantener contentos a los sectores más extremistas de la ultraderecha miamense vinculados al terrorismo, y de que estos continúan aislados de la sociedad cubana, los ideólogos imperiales han estructurado en Internet un abanico de proyectos que abarcan desde lo cultural y lo académico hasta el humor político, el periodismo sensacionalista, el comunitario y el literario. Todos coinciden en una base ideológica común: el ataque a las instituciones, las organizaciones sociales y de masas y sus líderes, así como la exhibición malsana de las carencias que la propia política estadunidense de bloqueo lleva más de cinco décadas ocasionando a nuestro pueblo.

Esos proyectos han venido a renovar la vieja propaganda contrarrevolucionaria en el nuevo escenario, con la “virtud” de poner nuevos rostros a la desgastada guerra sicológica contra Cuba. Algunos de los colaboradores llegan a argumentar su participación allí como parte de su realización profesional, al tiempo que reconocen recibir una remuneración que nuestras publicaciones no les pueden brindar.

Lo que resulta cierto es que allí no se puede decir todo lo que se piensa porque hay un encargo indirecto, como se preguntaba una joven periodista:

“¿Se puede en ellos criticar las monarquías constitucionales que los sustentan, las dependencias coloniales que poseen en el Caribe y su participación como parte de la OTAN en guerras como las de Afganistán? ¿En otro que no es propiedad de poderosos gobiernos sino de un dueño que declaró “contraproducente” pedir la libertad de Los Cinco en un medio de comunicación de Miami, se puede hacer un reportaje de investigación sobre los graves problemas financieros que la agencia Reuters le sacó a la luz el pasado año? ¿O la única libertad posible allí es para denostar a esta Isla?”

Desde esos nuevos espacios se ha emprendido un ataque a fondo contra los periodistas cubanos, su organización gremial la UPEC, y el Partido, pretendiendo utilizar como quinta columna una especie de aristocracia mediática dependiente económicamente de la estrategia norteamericana que ahora se disfraza de “nuevos medios”.

Las instituciones cubanas tienen el derecho legítimo de adoptar las medidas correspondientes ante una práctica periodística tendenciosa marcada por la superficialidad, la descontextualización y la inexactitud, que sirve a la guerra mediática y a los que aspiran a desmontar el socialismo en nuestro país.

El Estado revolucionario ha hecho y hará todo lo posible por incrementar la conectividad al servicio de los cubanos, es algo que ningún programa subversivo hará detener y seguirá siendo impulsado de manera decidida en la medida que los recursos disponibles lo permitan. Una prueba de ello es la creación de la plataforma gratuita de blogs Reflejos, pero en cuanto se creó, los blogs cubanos dejaron de ser noticia para la maquinaria mediática hegemónica y surgió un nuevo producto: los “medios alternativos”.

Por arte de magia lingüística, lo alternativo ha dejado de ser aquello donde escasea el dinero y se critica la ideología dominante (esa donde se  sublima el mercado, y se promueven el  american way of life y la cada vez más desgastada democracia representativa) para convertirse en la promoción de la restauración capitalista y el ataque marcado contra nuestro Partido y su papel dirigente de la sociedad cubana. Existen muchos medios alternativos y  no son pocos los cubanos que participan en ellos: Van desde televisoras como TeleSUR y Russia Today, programas de radio por Internet en Miami hasta sitios como Rebelión y Cubainformación, pero ninguno cuenta con apoyo de gobiernos miembros de la OTAN ni les llueve el dinero de ONGs vinculadas a Washington.

Tenemos conciencia de que nuestra prensa debe renovarse funcional y estructuralmente, y transitamos hacia ese propósito con el objetivo de  servir mejor a nuestro pueblo en la construcción del socialismo  por el que este decidió vencer o morir hace once lustros, no para entregarse a los oscuros intereses que quieren regresarnos al capitalismo. Como escribió el reconocido periodista y leal militante comunista Julio García Luis, quien nos dejó una obra de extraordinario valor:

“Creemos que puede haber una mejor alternativa cubana, socialista, revolucionaria y de mérito periodístico. Que sintetice y mantenga lo que deba ser conservado,  y cambie lo que deba ser cambiado.

“Una alternativa que salvaguarde el papel político y clasista de nuestra prensa, la propiedad social en la que se sustenta, y el papel dirigente del Partido como fuerza de vanguardia de nuestra sociedad.”

La hazaña de construir una sociedad alternativa al capitalismo en las fauces del imperialismo más poderoso de la historia ha tenido y tendrá una prensa alternativa. Los verdaderos alternativos somos nosotros, los revolucionarios cubanos y quienes nos acompañan en esta lucha en todo el mundo, a los que Raúl nos pidió en el VII Congreso del Partido fomentar en nuestro pueblo una cultura anticapitalista y antiimperialista.

(Granma)

sábado, 7 de mayo de 2016

El hueco negro de la opinión pública



Diariamente ajustamos buena parte de nuestra comprensión del mundo con la lista de asuntos que escalan en el hit parade callejero. Depende de cuán cerca o cuán lejos estemos de los “dolientes” para que podamos reconocer hasta qué punto un tema realmente importa y a cuántos nos moviliza. Porque la mayoría de las veces solo tenemos como feed back el “cocinaíto” en familia, íntimo, sobre las “cosas públicas”, ese que se realiza en paz o a dentelladas a la hora de estar en casa, mientras suenan los calderos.


También algo nos aporta el pleno grito en el pasillo de una guagua a punto de estallar, cuando a un vociferante, cuerdo o no, le da por enunciar sus verdades; o al contrario, cuando en susurros cada vez más corrosivos se pasan, de boca en boca, ciertas ideas.


En ese fluir discontinuo, aproximativo, donde se configuran opiniones orales, ayudan además los juegos cotidianos que el humor y la música popular protagonizan; aunque los chistes y los estribillos tengan que atenerse a los bordes que la censura mediática establece.


La información disponible sobre lo que pensamos y queremos los cubanos resulta tan vaga e imprecisa, tan apreciativa, tan de tumba y vira…, que asusta.


¿Quién se atreve hoy a afirmar cuál es la opinión mayoritaria, y cuáles sus matices, respecto, por ejemplo, a las consecuencias del 17D y el progresivo acercamiento entre Cuba y Estados Unidos? ¿Quién y a partir de qué criterios puede definir cómo evalúan las personas en Cuba el proceso de reordenamiento económico, o el desempeño de un ministro, o las perspectivas de una nueva ley electoral?


El hecho de que la opinión pública no se estudie apenas, y que tampoco se difundan los resultados de sus indagaciones, no es un hecho fortuito, ni la consecuencia colateral de un descuido. El hueco negro de la opinión pública ha sido el tablero de operaciones ideal para que decisores tomen decisiones exonerados per se de compromisos medibles, cuantificables, escrutables. Suele darse por sentada la buena intención y la experticia de quienes administran recursos y diseñan políticas, en el contexto de una economía estatalizada. Y más grave aún, se da por sentado el consenso.


En Cuba, muchas decisiones se han modelado después de asambleas públicas masivas. Recuerdo bien, porque lo viví en plena conciencia, el proceso de reuniones previas al IV Congreso del Partido Comunista de Cuba, en ese parteaguas que fue 1990. Igual ocurrió durante los Parlamentos Obreros, o más recientemente durante la discusión de los Lineamientos…, o del Código de Trabajo. En todos los casos la cantidad de participantes fue abrumadora, y también el volumen de propuestas. Pero en ninguna de estas experiencias, al finalizar, se devolvió al público el examen estadístico de los criterios que las personas, esperanzadas, ofrecieron.


La apropiación institucional del balance de la opinión pública en esos eventos y la falta de socialización de los resultados, no como documento final sintetizado, procesado, sino en su aspecto estadístico y sin interpretaciones, distorsiona el valor consultivo de estas experiencias.


En ese panorama, el pequeño grupo de cubanos que desde la isla nos conectamos a Internet o a algunas redes (25 por ciento de la población), hemos visto cómo ha ido creciendo en esta zona de la vida, virtual, un nuevo espacio de vertimiento de opinión: la zona de comentarios de la prensa digital, donde los usuarios, anónimos o a camisa quitada, desde la Isla o desde fuera, le buscamos la quinta pata al gato de forma bastante liberada, a pesar de la falta de costumbre.


Aunque casi todos los foros se moderan -también en OnCuba, por cierto-, los usuarios de sitios web como Cubadebate o incluso Granma, cada vez consiguen aproximarnos mejor a una visión del heterogéneo espectro de opiniones que vamos elaborando día por día; y no solo sobre asuntos estrictamente políticos. El principal valor de estos espacios es que convierten el ejercicio de oralidad, en escritura.


La palabra escrita, aunque sea en letra digital, es recuperable, citable, contestable, y por todo ello más poderosa: un ágora ad hoc. De paso, compartir criterios allí va nutriendo la imagen de nosotros mismos, proteinizando nuestros acuerdos, fraguándolos en el trasiego colectivo entre el mundo real y el virtual.


No obstante, todavía vemos que se puede “caer el mundo”, que los foristas pueden argumentar con sabias interpretaciones o desgañitarse, sin que esa expresión genere respuestas. Todavía la agenda pública allí recogida, esa pequeñita constancia de lo que pensamos, parece afectar poco o nada la agenda institucional de los servidores públicos.


La mayoría de las veces, tal como ha ocurrido recientemente, a partir de los nuevos equívocos en las pruebas de ingreso a la universidad, los actores institucionales no parecen sentirse en la obligación de replicar, se muestran elusivos. Frente a estos debates, muchas veces ejemplares, pasan de largo aquellos que desde ministerios, o empresas estatales millonarias, se apoltronan seguros de que un bit de opinión no les tuerce el rumbo. Pero la suma de ellos…, ah… ese día magnífico en que el 75 por ciento de los desconectados de hoy se vuelvan ciudadanos digitales, podría cancelar tanta soberbia.



miércoles, 2 de marzo de 2016

Zonas WiFi y las nuevas formas de consumir cultura en Cuba

Por: 








Quieren impulsar lo que han llamado “campaña de ciberalfabetización comunitaria”. Proponen que las instituciones cubanas intervengan esos escenarios donde las conexiones WiFi facilitan que comiencen a configurarse nuevas maneras de producir y consumir cultura. Para plantearse cómo hacerlo convocaron al primer Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales en Cuba, que sesionó en la ciudad de Camagüey hace pocos días atrás.


Los organizadores de esta cita querían generar sinergias entre los participantes; sin embargo otra vez una valiosa propuesta quedó en intención. No obstante, allí se sembraron inquietudes y con las intervenciones se llamó la atención sobre las posibilidades reales de establecer alianzas entre entidades públicas y propuestas privadas, para aprovechar las nuevas tecnologías de Información y Comunicación en función del desarrollo social.


Allí estuvo, por ejemplo, el creador de “Dreamcatchers”, la primera red social creada por cubanos que, a pesar de sus valores, pareciera que no existe.


“Nuestros servidores son máquinas de escritorio, normalitas, como las de cualquiera. No tenemos la infraestructura necesaria para la red, que ya suma más de 16 mil usuarios. Surgimos en julio del 2013, y no sé si por fatalidad geográfica o por qué otra razón, pero no hemos tenido el reconocimiento de otra que vino después, La Tendedera, que gestionan los Joven Club de Computación y Electrónica (JCCE)”, explicó Erick Machado Alvarez, CEO de Dreamcatchers, la red social montada en la Universidad de Camagüey con objetivos centrados en la integración profesional y social de sus miembros.


“La conectividad está tiesa y los accesos limitados”, describió Alfredo Fuentes Fernández, curador del Consejo Provincial de Artes Plásticas y promotor de un proyecto de arte/cómic. “Sólo en los Joven Club encontré cabida, porque en centros educativos y de salud la red está bloqueada por los administradores de los nodos de esas instituciones. Y es una lástima porque nuestro proyecto tendría más impacto y colaboración si pudiéramos aprovechar plataformas como Dreamcatchers”, aseguró.


Pero ni siquiera los clubes comunitarios de computación escaparon de señalamientos entre los participantes. Para algunos en esas instalaciones se sigue esperando a que los usuarios vayan a ellos y no se facilita lo contrario, la búsqueda de usuarios, como ocurrió durante en este primer Encuentro, cuando en los bajos del cine Casablanca facilitaron la copia de películas y libros en formato digital.


“¿Se retroalimentan con el público para saber la aceptación de Mi Mochila?”, les preguntó un participante, en referencia al sucedáneo institucional del llamado Paquete de la semana, ese mecanismo por donde acceden a la mayoría de las bondades de internet buena parte de los hogares cubanos.


Otro asistente acribilló a la plataforma de blogs Reflejos, que –aseguró- no sale de las paredes de las instituciones y promulga unas muy restrictivas y discrecionales Condiciones de Uso. La comunicadora de los Joven Club respondió que solo se podía opinar yendo en persona a los propios clubes, y destacó las ventajas de Mi Mochila (menos banal, menos colonizado) sobre las ofertas del desregulado Paquete.



Uno de los participantes en el Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales en Cuba. Foto: Rogelio Serrano Pérez
Uno de los participantes en el Encuentro sobre Cultura Audiovisual y Tecnologías Digitales en Cuba. Foto: Rogelio Serrano Pérez

“Los móviles son nuestra principal plataforma”, comentó por su parte Lianet Leandro, representante del directorio gastronómico digital AlaMesa en la provincia de Camagüey. “Nuestro producto estrella es la aplicación para celulares, y vinimos a mostrarle a las instituciones que hay proyectos serios y bien pensados de los que pueden servirse”, argumentó la también periodista, entregada a ofrecer la copia gratis de este proyecto impulsado por trabajadores por cuenta propia.


Orlando González Cento, ingeniero en Informática, dio otra muestra de la perspicacia del sector no estatal. “Llevamos poco más de un año comercializando propuestas de gestión empresarial a través de software libre y tenemos clientes tanto estatales como restaurantes privados, a quienes les brindamos herramientas para agilizar el fondo de caja”, relató el representante de Orsis, otro proyecto tan interesante como el de Conoce Cuba, una aplicación para móviles muy difundida en el país, que, sin embargo, no asistió al Encuentro.


Y si de ausencias se trata, ¿cómo no sentir la del esperado Roberto Smith, presidente del ICAIC? La anunciada Feria del Libro Electrónico y Aplicaciones vinculadas a la Cultura se circunscribió a un solo autor, Desiderio Navarro, y a un grupo de películas donadas por la sala Nuevo Mundo.


¿Cuesta demasiado sostener y perfeccionar prácticas como estas de repartir cultura gratuitamente?, se preguntó con recurrencia. Más allá de los problemas de la conectividad, las faltas de gestión y de creatividad dificultan más el acceso a la población de las tecnologías y al aumento de su cultura audiovisual, se opinó con consenso.


“La WiFi pueden extenderla a todos sus centros, hay que salirse de sus propios espacios físicos, intervenir en los espacios públicos. Estamos en la época pos PC, pos TV, pos cine; el gran centro de confluencias del público en la actualidad es el teléfono”, alertó Juan Antonio García Borrero, destacado escritor camagüeyano, cuyo entusiasmo fue el verdadero soporte del Encuentro, apoyado por la Asociación Hermanos Saíz, la dirección de Cultura y las autoridades políticas locales.


La nueva revolución cultural puede estarse gestando en los parques.







sábado, 13 de febrero de 2016

Cuba, diciembre 2015 (post-485)


Por



 Ya conté que a finales de noviembre volví a Cuba después de 8 años, y prometí publicar una entrada sobre mi viaje. Me he tardado, por diversas razones, pero es curioso cómo varias personas que siguen este blog me han insistido que escriba esa reseña, que la están esperando, porque el tema cubano siempre genera interés.

La Habana es un sitio para patearse con alegría. Allí puedo hacerme mogollón de kilómetros andando, como así fue, bien atento para no perderme detalles de una ciudad tan fotogénica. En diciembre el tiempo suele ayudar porque está algo más fresquito aunque en mi caso me llovió más de la cuenta. Estuve tres días en Varadero, pero la experiencia no fue tan buena. Siempre me lo paso mejor yendo a Santa María, la playa que está cerca de la capital y a la que van mayoritariamente los cubanos.He contado que me encanta visitar cementerios (pero no quedarme, eh!!), así que me di un tour funerario. El Cementerio Colon es una pasada, y aproveché para darme una vuelta por la tumba de mi admirado José Lezama Lima. También por el Cementerio Chino, que está muy cerca, donde tuve una larga y divertida charla con los sepultureros. Me harté de reírme con ellos, porque se quejaban con esa retranca tan cubana de que “los chinos en Cuba no se mueren”. En un año habían tenido un solo entierro, y se estaban aburriendo :-)

La oferta gastronómica del sector de “paladares” cubanos es impresionante. Me refiero a los restaurantes privados que han proliferado por todas partes. Se nota la mano de socios españoles, italianos y de otros países que invierten en esos negocios casi como pretexto para poder vivir o ir a Cuba a menudo, porque la calidad de la oferta y del servicio ha experimentado un salto enorme. Nada que ver con lo que había hace ocho años, pero los precios tambien han subido mucho.

Escribir de temas serios sobre Cuba, ya lo he dicho, me abruma. Es complicado encontrar el puntito justo de rigor y justicia en un tema que moviliza tantas sensibilidades, pero lo voy a intentar. Estos son apuntes sueltos que fui tomando durante mi viaje, de ver cosas y conversar con la gente, que trataré de ordenar de algún modo. Sé que hay gente que se puede sentir incómoda, incluso disgustada, por opiniones que voy a dar, pero no hay que darle más vueltas. Es lo que pienso y ya está. Allá vamos (enumero las ideas por si alguien quiere comentar puntos concretos):

  1. La mejora de Cuba es insuficiente pero palpable. Se percibe una esperanza de cambio, e incluso empieza a regresar gente al país, cosa que no se veía desde hace mucho tiempo. Por ejemplo, sentí (a diferencia de otros años) que ya no persiguen a los turistas porque al parecer mis paisanos ya tienen asuntos más productivos de los que ocuparse. También se nota muchísima menos presencia policial en la calle, lo que es una señal de que el clima general está bastante más relajado.

  2. Las expectativas son crecientes y dinámicas. Se nota satisfacción con la apertura de los últimos dos años, pero la gente pide más porque el país tiene una reserva de talento impresionante, un capital humano que pide paso y reclama oportunidades que el sistema no está siendo capaz de ofrecer todavía. Lo que conforma a la gente hoy, no será suficiente mañana. Ley de vida.

  3. En mi opinión, el gobierno cubano está “calibrando” bien el proceso, sin estridencias, pero dando muestras de haber comprendido que los cambios son irrenunciables, y no pueden ser cosméticos. Puede parecer demasiado lento, pero sé que el reto no es fácil porque los márgenes son estrechos, y saber navegar por un territorio tan incierto tiene su mérito, a pesar de los reparos que expondré más adelante. Aunque Raúl Castro y parte de la cúpula dirigente cubana es, como mínimo, septuagenaria, se está dando un cambio generacional de la dirigencia cubana a todos los niveles, con cuadros más pragmáticos y flexibles, que presionan para que las reformas sigan adelante.

  4. La irritación que percibí hace ocho años ha disminuido notablemente gracias a las “medidas de descompresión” que ha impulsado el gobierno de Raúl. Hablo de medidas como autorizar la compra-venta de casas y coches, poner menos trabas a la iniciativa privada de pequeña escala, normalizar los viajes al exterior, o mostrarse algo más tolerante con la diversidad, entre otras. Estas decisiones han conseguido su objetivo de liberar presión de la olla, que no es poco.

  5. Tengo dudas de que haya en Cuba una política clara de construcción colectiva, participativa, para abordar el nuevo desafío que plantea el post-conflicto con USA y la apertura externa que se avecina. No sé si existe todavía una visión integral de país, un modelo de sociedad que se ajuste al nuevo escenario, y que sepa despojarse de la “retórica de fortaleza sitiada” que ha condicionado (y a mi juicio, empobrecido) el discurso oficial durante mucho tiempo. Al haber menos excusas externas (no han desaparecido, pero el escenario ha cambiado mucho, para mejor), es hora de internalizar responsabilidades y que se reconozca que los resultados dependen más de lo bien que se haga desde adentro.

  6. El desarrollo que está teniendo la industria biomédica cubana es impresionante. Digno de reseñar como caso de éxito. Estuve charlando con una investigadora que me confirmó lo que ya había leído en varios sitios de que se ha llegado a tal punto de madurez, tanto tecnológica como comercial, que va a traducirse en un impacto real y significativo en la economía cubana. Los medicamentos y tratamientos que se están inventando en los laboratorios cubanos están asombrando a la comunidad científica internacional. Lo que está consiguiendo el país en este rubro merece todos los elogios.

  7. En Cuba hay grandes déficits en los procesos de gobernanza, que se manifiestan como un embudo de concentración del poder. Sería injusto, desde luego, decir que este es un problema exclusivo de allí porque estamos cansados de quejarnos de lo mismo en España y en otros países. Lo que pasa es que es lógico que a Cuba le pidamos mucho más en materia participativa porque es una premisa inherente al modelo de gobierno que promulga. Creo, francamente, que hay mucha retórica vacía en la narrativa política cubana de la participación porque las decisiones que de verdad importan se siguen tomando en privado por unos pocos. Tampoco hay mucho margen para la diversidad a la hora de promover funcionarios en la carrera política. Da la impresión que todos los cuadros que llegan arriba pasan por un molde uniforme, están cortados por la misma tijera, y eso es poco saludable para la regeneración de ideas y la exploración de enfoques diferentes que necesita el país. A eso se suma una evidente falta de transparencia al no haber datos públicos y abiertos sobre los que poder basar un dialogo participativo. El derecho a la información en un entorno transparente es imprescindible para que progrese cualquier país, y eso aún no se ha entendido por el actual liderazgo cubano que sigue demasiado preocupado por controlar.

  8. Me repito. Echo en falta que en Cuba se confíe más en las oportunidades de la participación real. Por ejemplo, impulsando mecanismos genuinos de control social, de accountability. Habría que facilitar el despliegue de iniciativas comunitarias, independientes y complementarias a las del Estado, que debería renunciar a la intención de controlarlo todo. El embudo que hay en el funnel de gobernanza sigue siendo una traba enorme para la agilidad y la participación. Todo, absolutamente todo, está centralizado, desde lo importante a lo que no. Se palpa una inercia conservadora que sobredimensiona las amenazas para conservar el statu quo y restringir el acceso a la información a fin de evitar los mecanismos de control social.

  9. Existe un temor incipiente a que prospere una especie de “Socia/olismo de mercado” en el que sean las empresas (y los contactos) las que terminen ejerciendo el control real. Los riesgos de favorecer intereses privados, incluso a comisionistas, son evidentes en sistemas poco transparentes. Eso puede estar ocurriendo ya en las decisiones de inversión o en la concesión de monopolios para ciertas actividades. Sin un efectivo y eficiente control social, ya sabemos lo que ocurre. Por otra parte, algunas decisiones que se toman buscando capitalizar a grandes empresas para-estatales (por ejemplo, ETECSA, la que gestiona el monopolio de las telecomunicaciones) pueden estar sub-optimizando socialmente si no hay un contrapeso que dé voz al talento no institucionalizado, ni datos abiertos para evaluar el impacto de esas decisiones.

  10. Los servicios que se prestan en los hoteles cubanos tienen todavía muchísimo que mejorar. Todo el mundo coincide que están aún muy lejos de la excelencia de los de República Dominicana, su más directo competidor.

  11. La TV ha mejorado mucho. Hay 8 canales, no parecen tantos pero son bastante variados. Vi entrevistas y programas interesantes. Ya se plantean temas controvertidos con naturalidad, conversaciones inteligentes. Nada que ver con la TV que deje hace ocho años. Aun así, me sigue desesperando el exceso de retórica lineal y grandilocuente de los telediarios cubanos, que mantienen un discurso acartonado y muy disociado de la realidad. Por ejemplo, la reacción pública en Cuba al batacazo electoral de Maduro en Venezuela fue surrealista, ni un ápice de crítica sana. Apenas se ofrecieron datos, la lectura fue evasiva, y toda la culpa del fracaso se echó a la campaña imperialista.

  12. Los precios de los productos alimenticios en los agro-mercados es desorbitado porque la política agraria es meramente reactiva y deficiente. No se está estimulando la oferta de los productores al ritmo que está creciendo la demanda proveniente del turismo y de la iniciativa privada de los paladares, lo que hace que los precios se ajusten al poder adquisitivo de estos dos sectores privilegiados, muy distante del de la población local (algo similar a lo que ocurrió con el mercado de la vivienda de la costa española cuando se abrió a los compradores del norte de Europa, solo que aquí se “paleó” con financiación alegre que disparó la oferta constructiva). Esto necesita una solución urgente porque es un problema que irá a peor con el boom turístico que se avecina proveniente de Estados Unidos.

  13. Los sueldos en pesos cubanos siguen siendo extremadamente bajos, aunque se articulen mecanismos compensatorios como los servicios públicos gratuitos, las remesas y otros atenuantes que ayudan a vivir a los cubanos. Los bajos salarios y el aumento de los precios en los agro-mercados explican por qué no se puede suprimir la libreta de racionamiento , como se especulaba. Hoy, más que nunca, la libreta es un elemento de protección y subsidio para los sectores menos favorecidos que sufren las consecuencias de la desigualdad que genera la apertura.

  14. El servicio de Internet es pésimo, lo que convierte a Cuba en el lugar perfecto para dejar el móvil en casa y practicar la abstinencia digital en su versión más radical, como he hecho en buena parte de mi estancia. Las razones de que Internet vaya tan mal es hoy, más que nunca, un misterio para mí. Por una parte me han dicho que la obsesión política con Internet es un tema superado, y que el problema ahora está sólo en la infraestructura disponible, que es muy deficitaria. Pero yo sigo creyendo, tal vez equivocadamente, de que eso no lo explica todo. La inversión en infraestructura de Internet es relativamente barata para la enorme rentabilidad económica y social que puede generar, así que si se quiere hacer, se hace. Los altos precios de Internet que se aplican en Cuba y las dificultades de acceso, provocan frustración hasta el punto que existe la percepción general de que se hace así como una forma de restringir su uso. Tal vez no sea así, y sea pura paranoia, pero lo que yo tengo claro es que Cuba, con el talento que tiene, si invierte en serio y democratiza el acceso, estaría en condiciones de liderar la industria de Internet de Latinoamérica, y convertirse en un ejemplo mundial de “neutralidad de la red“.

  15. Como era de esperar con la apertura, se está produciendo un rápido enriquecimiento de ciertos sectores, “nuevas élites”. Para mí es un proceso lógico e inevitable, pero lo preocupante es que no está claro que una fracción significativa de esos recursos esté fluyendo hacia la economía interna. Algunos sospechan que buena parte de esa riqueza se está re-enviando fuera, está volviendo a salir y no se retiene. La política fiscal es de promoción, pero en algunos ámbitos se ha vuelto demasiado generosa y permisiva para las necesidades de redistribución de ingresos que necesita un país con crecientes riesgos de desigualdad. Es evidente que hace falta hacer una fuerte apuesta para renovar activos del sector público, y eso necesita mejorar la capacidad de capturar parte de esas rentas generadas por la nueva iniciativa privada. Un ejemplo es el transporte público, que sigue siendo un problema grave en Cuba.


Para terminar, me gustaría recordar que Cuba cuenta con un estado fuerte y relativamente independiente con capacidad plena para introducir cambios y ejercer el liderazgo en la dirección que se decida. El país está menos expuesto a los intereses de las multinacionales, lo que le da una capacidad efectiva de introducir cambios rápidos y eficaces, de impacto. Lo que el gobierno se proponga, si se alinea con las expectativas de los cubanos,  lo va a conseguir.En ese sentido está en una situación mucho más favorable que el resto de Latinoamérica donde el poder económico maniobra en la sombra y puede boicotear cualquier estrategia de cambio real que le perjudique.


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