Mostrando entradas con la etiqueta foto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta foto. Mostrar todas las entradas

lunes, 27 de marzo de 2017

Buscando a Pablo, el escritor y brigadista cubano enterrado en Montjuïc


Por: Silvia Marimón
En este artículo: Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, Fotografía, Historia, Pablo de la Torriente Brau
27 marzo 2017

Según el testimonio de las hermanas, Pablo de la Torriente Brau estaría enterrado a pocos metros del nicho 3772. Foto: FRANCESC Melción CENTRO CULTURAL PABLO DE LA Torriente BRAU
Según el testimonio de las hermanas, Pablo de la Torriente Brau estaría enterrado a pocos metros del nicho 3772. Foto: FRANCESC Melción/ Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau.
En julio de 1936 el escritor y brigadista cubano Pablo de la Torriente Brau asistió a un mitin a favor de la República española en Union Square y decidió que tenía que ir a España a luchar en la Guerra Civil. Participó en la Batalla de la Carretera de La Coruña, en el noreste de Madrid, entre el 29 de noviembre de 1936 y el 15 de enero de 1937. En uno de los días más cruentos por la superioridad numérica del enemigo y por la niebla, el brigadista cubano cayó y cinco soldados rescataron su cadáver de entre las líneas enemigas.
“Encontré a Pablo: estaba tendido en el suelo, boca arriba, el cuerpo todavía estaba caliente. Le grité, ‘Pablo’, pero no me contestó. Le quité la chaqueta y la camisa y vi que una bala le había entrado por el corazón y le había salido por el hombro”, escribía el soldado Justino Frutos, que fue compañero de Pablo de la Torriente Brau en la décima Brigada Mixta, comandada por Valentín González, el Campesino.
El cuerpo fue embalsamado y lo enterraron el 23 de diciembre de 1936 en el cementerio madrileño de Chamartín, y el 13 de junio de 1937 lo trasladaron al nicho número 3772 de Montjuïc con el propósito -así lo quería él y su mujer- de llevarlo a Cuba. Pero los republicanos perdieron la guerra y Pablo de la Torriente Brau nunca salió de Montjuïc.
Desde los años 60, el consulado cubano quiere recuperar los restos de este periodista y escritor cubano a quien el poeta Miguel Hernández dedicó el poema Elegía segunda que después Silvio Rodríguez convirtió en canción.
Pero exhumar los restos de Pablo de la Torriente Brau no es fácil. En el Registro de Cementerios de Barcelona consta que su cuerpo estaba embalsamado y que se depositó en el nicho 3772 en una concesión temporal por dos años. El 26 de septiembre de 1939, según se especifica en el mismo registro, se acabó la concesión, se sacaron sus restos del nicho, y se colocaron en una fosa. En ningún lugar se especifica cuál.
Un estudio elaborado por la Sociedad de Ciencias Aranzadi, la Asociación Científica ArqueoAntro, la Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales y la Universidad del País Vasco reivindica su exhumación y da muchos detalles sobre dónde podría estar enterrado De la Torriente. El antropólogo Javier Iglesias, de la Sociedad ArqueoAntro, que ha participado en más de 40 exhumaciones, destaca la importancia de que los restos del brigadista cubano sean desenterradas: “Es vital recuperar los restos de aquellos que vinieron a luchar en España contra el fascismo y, además, lo reivindican desde los años 60”, asegura.
En 1963 Isidro Rosales Quesada, técnico de la Embajada de Cuba, redactó un informe para localizar la tumba de De la Torriente. Rosales contaba que había visto el nicho y que los trabajadores del cementerio le habían indicado la fosa donde se la había enterrado en 1939: “Está al lado del nicho y la fosa está totalmente sellada”, aseguraba Rosales. En ese momento, sin embargo, la exhumación fue imposible.
Foto: Cortesía del Centro Pablo.
Foto: Cortesía del Centro Pablo de la Torriente Brau.

Conversaciones con la Generalitat

En 1970 la hermana de Pablo de la Torriente Brau, Zoe, se entrevistó con el enterrador que sacó el brigadista cubano de su nicho y lo trasladó a la fosa, y le indicó el mismo lugar que mencionaba Rosales.
“Esta persona, con la ayuda de un libro de referencia que utilizan los trabajadores del cementerio, la llevó al lugar que él recordaba y, sin dudarlo, señaló el punto exacto donde se depositaron los restos del Pablo y de once adultos más y dos fetos, que podrían proceder de otras sepulturas temporales o bien haber llegado ese mismo día en el cementerio”, afirma el estudio.
En otro documento se detalla que, según el enterrador, los otros once enterrados podrían ser fusilados. Años más tarde, otra hermana del Pablo, Nora, fue al cementerio y el enterrador le indicó el mismo lugar.
La dirección general de Relaciones Institucionales de la Generalitat admite que está en conversaciones con el consulado cubano -hay prevista una reunión esta semana-, pero que aún no puede adelantar qué acciones emprenderá. Iglesias cree que es importante abrir una zanja y averiguar qué hay debajo del lugar que señalaron tanto Rosales como las dos hermanas del brigadista: “Puede ser un osario, una fosa individual o colectiva”, apunta Iglesias. “La familia señala un lugar pero en esta zona no tenemos constancia de que hubiera habido ninguna fosa. Hoy en día no tendría ningún sentido que enterraran alguien allí, pero era en 1939 y entonces podía pasar de todo”, dice el director general de Cementerios de Barcelona, Jordi Valmaña. En cualquier caso sería la primera exhumación de este estilo que se hace en el cementerio de Montjuïc.

Una mata de pelo

El equipo de Iglesias aporta también pruebas genéticas. En 2009, Zoe de la Torriente Brau entregó a Vicente González, presidente de la Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales, una mata de pelo que su hermano le había dado poco antes de venir a luchar en la Guerra Civil Española: “Es todo un reto para los genetistas, porque nunca antes se había tenido material genético de una persona represaliada, pero también se podría comparar con familiares no directos [ni Pablo ni sus hermanas tuvieron hijos pero la Asociación de Amigos de las Brigadas internacionales está intentando localizar familiares de tercer grado que viven en España] o pedir al gobierno cubano que exhumar los restos de alguna de sus hermanas enterradas en Cuba”, dice Iglesias.

Uno entre mil brigadistas cubanos

Pablo de la Torriente Brau. Foto: Archivo.
Pablo de la Torriente Brau. Foto: Archivo.
Víctor Casaus es el director del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau, fundado en 1996 en La Habana para preservar el archivo y toda la documentación del escritor y brigadista cubano. Han publicado toda su obra en doce volúmenes: “Raúl Roa [un escritor y diplomático cubano] intentó en muchas ocasiones encontrar los restos del Pablo, incluso durante el gobierno franquista, pero no lo consiguió”, asegura Casaus.
“En Cuba es muy conocido como escritor, por su obra periodística. Escribió Crónicas de la guerra en sólo tres meses, los que estuvo luchando, y porque vino en España, como más de mil cubanos, para defender la República”, añade.
Pablo de la Torriente Brau nació en Puerto Rico el 12 de diciembre de 1901 y se trasladó a Cuba con su familia en 1913, donde su padre fundó el Colegio Cuba. Se matriculó en la Universidad de La Habana pero nunca se licenció porque se involucró en la lucha política contra la dictadura de Gerardo Machado. Escribía en diferentes publicaciones y estuvo en prisión dos veces. Soñaba ser capitán de barco y superó todas las pruebas de la Escuela Naval de Cuba pero al final del examen salió su espíritu rebelde y escribió: “En Cuba, senador es sinónimo de botellero [aprovechado]”.
Se exilió en Nueva York dos veces y se ganó la vida fregando platos y vendiendo helados. Allí fue donde decidió que tenía que irse a España a luchar:
“He tenido una idea maravillosa. Me voy a España, a la revolución española. ¿Cómo no se me había ocurrido antes? Estaré cuando ni Hitler ni Mussolini puedan sostenerse más y se lancen a la guerra, y entonces vendrá la batalla definitiva entre oprimidos y represores. Y asistiré, sea como sea, el gran triunfo de la revolución”, escribió.
El 1 de septiembre, este escritor y periodista al que Cuba ha dedicado una fundación muy activa a nivel cultural, cogió un barco para ir a España. De momento, 81 años después, todavía no ha salido. “Me quedaré en España, compañero/ me dijiste con gesto enamorado/ y al final sin tu edificio tronante de guerrero/ en la hierba de España te has quedado”, escribía Miguel Hernández en el poema que le dedicó.
Foto: Cortesía del Centro Pablo de la Torriente Brau.
Foto: Cortesía del Centro Pablo de la Torriente Brau.
Pablo de la Torriente Brau, con tres de sus hermanas, en el monumento a los estudiantes de Medicina, junto al Malecón habanero.
Pablo de la Torriente Brau, con tres de sus hermanas, en el monumento a los estudiantes de Medicina, junto al Malecón habanero. Foto: Cortesía del Centro Pablo de la Torriente Brau.
Foto: Cortesía del Centro Pablo de la Torriente Brau.
Foto: Cortesía del Centro Pablo de la Torriente Brau.

En video, Silvio Rodríguez canta la Elegía segunda de Miguel  Hernández a Pablo 

Vea también

viernes, 4 de marzo de 2016

Contabilizando la inspiración

DAINERYS MESA PADRÓN Obra de la serie Erógeno, de Erick Coll.




  • Para Erick Coll: “La biografía de un fotógrafo está en sus imágenes; nace cuando toma la primera foto y muere con la última”.
    Para Erick Coll: “La biografía de un fotógrafo está en sus imágenes; nace cuando toma la primera foto y muere con la última”.

  • Libertad condicional.
    Libertad condicional.







Quién imaginaría que la timidez de aquel muchacho delgado descubriría luego a un artista atrevido, capaz de provocar las opiniones más diversas en torno a sus obras.


Erick Coll, el joven que desandaba los pasillos de la Casona de G (antigua Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana) con su cámara a cuestas, ha educado su sensibilidad para buscar, donde pareciera estar todo, lo más íntimo y ambiguo de la vida.


Porque no sabe pintar y quiere expresar su verdad interior, dibuja con la luz. Desde su realidad objetiva “nace el pretexto para evocar toda subjetividad y filtrar así las mismas imágenes que todos podemos ver”. Se aferra entonces a pulir la Creación, a tornear los cuerpos cual alfarero, o a resignificar los objetos cotidianos.


“Vivo de la fotografía y eso me gusta —explica—. No es lo mismo repetir una actividad que no te agrada, que redundar en algo complaciente.


“No poseo un público meta, aunque quisiera llegar más a los jóvenes, y molestar a los mayores. Por mis antecedentes profesionales me inclino más hacia un segmento intelectual, no tan popular. Fuera de los prejuicios elitistas, me interesan los auditorios competentes. Si bien la obra se significa a sí misma y lo que pretendemos transmitir a veces no se concreta, cuando el público manifiesta competencias interpretativas la riqueza del mensaje es mayor.


“Me empeño en materializar un producto con un mensaje lo suficientemente abierto para que sea efectivamente polisémico, a la vez que cerrado como para transmitir ideas concretas”.


Inicialmente Coll trabajó sobre la base de lo conceptual, proponiendo lecturas específicas, “telegramas visuales” cargados de sus referentes como comunicador. Aunque manifiesta retomar estos motivos, la mayor parte de su vida creativa la ha dedicado a la representación corporal.


“El cuerpo me sorprendió. Aún no decido si está bien o mal. Sin embargo, me expreso de esta manera y experimento un goce y una recreación espiritual mientras reflejo, creo, y transmito sensaciones. Ese resultado gratifica más que cualquier peligro semántico al que me puedan someter. Hay personas que por su edad o prejuicios no consumen este tipo de obras o la rechazan; a ellas también están dirigidas.


“Por otra parte, el desnudo, con su acostumbrada carga sexual, es un gancho, una herramienta fácil para atraer audiencias. Teniendo en cuenta ese sentido la obra se vuelve más comercial. No obstante, me regodeo siempre en el hecho de no hacer fotografías convencionales sobre el cuerpo”.


El trabajo fotográfico con modelos (sobre todo en desnudos), deviene reto para cada parte implicada en el proceso creativo. De un lado se encuentra quien protagoniza la composición, vulnerable a las ideas preconcebidas del artista y con disposición a dejar su impronta en la escena. Del otro está el fotógrafo- voyeur, intentando “contabilizar la inspiración”.


Para Erick Coll esa distancia puede complejizar agudamente el acto artístico, por eso desde sus inicios en la temática se ha apoyado en el elenco de Danza Contemporánea  de Cuba, incluso corriendo el riesgo de acuñar en sus piezas un modelo de belleza estereotipado.


“Sin la intención abierta de marcar esa pauta está implícito que se crea un camino bastante definido. No lo hago tanto por una cuestión formal, aunque reconozco que parto del viejo argumento de que la forma define el contenido y viceversa.


“Desde el momento en que escojo a un bailarín como modelo estilizo la pieza, pues estos hombres y mujeres exhiben cuerpos atractivos, llamativos…


“Me inclino a trabajar con estas personas sobre todo por su versatilidad, los músculos definidos y la androginia que le impregnan a mis fotos. Precisamente en ella se sostiene una mis líneas temáticas. Muchos proyectan cuerpos femeninamente toscos y masculinamente frágiles. Estas características crean un límite difuso en lo pactado como género y ahí preciso llamar la atención.


“Sobre la distancia entre el creador y los modelos, puede estar mediada por ciertas cosas: una relación afectiva, una íntima, o una meramente profesional. En cualquiera de los casos siempre se obtiene un resultado diferente. Por eso también me refugio en los profesionales de la danza, quienes están acostumbrados a «ofrecer» el cuerpo en tanto este simboliza su medio de trabajo. Tanto muchachos como muchachas alternan las situaciones con cierta facilidad: se cambian juntos, se tocan constantemente, de ahí que asuman la desnudez y el contacto físico como actos comunes e imprescindibles para su quehacer”.


Si bien el joven creador trabaja en sus composiciones con los blancos y los negros, explota (a conciencia), toda la escala tonal.


“Aunque no tengo como discurso la raza, me inclino a visibilizar el asunto del color de la piel. En ocasiones he escogido a los bailarines solo por su color, en aras de mostrar desde el blanco puro hasta el negro puro. Además, el contraste encabeza otra de mis guías conceptuales.


“El color significa a las personas. No solo porque define una cuestión de prejuicios, sino también porque constituye parte de la identidad física de cada quien. Mediante las combinaciones busco la ruptura, las punzadas, el dolor, el aturdimiento, la ambigüedad..., pues todavía creo en el arte como un medio para cambiar las cosas y afectar a los otros”.


Pero no solo este medio de expresión resume el desafío al que nos convoca Erick con sus obras. Su papel como docente y responsable de la disciplina (Fotografía) en el Instituto Superior de Diseño (nueve años) le proporciona un fluido proceso de enseñanza y aprendizaje que recae, positivamente, en su quehacer.


“Me gusta mucho la docencia. Dar clases es como tener la oportunidad de modelar mi propio mundo. Intento enseñarles a los estudiantes lo que sentí que nunca me dijeron sobre la fotografía. Por eso asumo las clases con similar énfasis que cuando hago fotos. Si cuando termino una sesión el alumno no está choqueado, impactado, ilusionado, lleno de información que no sabe cómo procesar, entonces no fue lo suficientemente buena”.


Como profesor, realizador e investigador del panorama fotográfico cubano, expresa con desaliento el presente y el futuro de dicho arte en la Isla. Aun cuando algunas escuelas de carácter no estatal pretenden llenar los vacios cognoscitivos al respecto, el horizonte pinta poco feliz para quienes aspiran a prepararse en tal perfil.


“Estos centros llenan un vacío que el Estado no ha suplido. La fotografía ciertamente es cara; a pesar de eso, no creo que haya mucha voluntad académica o política con respecto a ella. Este arte fue uno de los puntales de la Revolución Cubana, pues dijo todo lo que no se le podía explicar a un pueblo analfabeto. De ella se valieron como medio de expresión, y ahora se le da la espalda.


“Cuba experimentó este avance primero que en muchos países del mundo. Esto dice mucho sobre la avidez de los cubanos con respecto al lenguaje fotográfico y de su rica historia en nuestros predios.


“Ya es hora de que surja una academia de fotografía, o por lo menos que se independice como una disciplina dentro del Instituto Superior de Arte (ISA), donde es tratada como asignatura dentro de las artes visuales.


“Tal vez el Estado debería comulgar con estas escuelas no estatales, certificarlas en los casos donde el rigor y la calidad lo merezcan, y a partir de ahí usarlo como un centro técnico de enseñanza no universitaria, que tribute para llegar al ISA con un currículo suficiente”.


Entre los proyectos actuales de Erick Coll se encuentra una nueva serie titulada Diario íntimo de los cónyuges y un documental sobre el desarrollo de la fotografía en Cuba. Asimismo, interviene en otros trabajos audiovisuales ligados al mundo de la danza.