Foto: Kaloian.
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30 octubre, 2017
Por:
Julio César Guanche, On Cuba
Hoy somos un país atípicoEsta islita tiene cosas “anormales”, algunas maravillosas y otras lamentables. Nacer y estudiar en Cuba es algo bello, te formas en una sociedad saludable donde recibes una preparación al nivel del primer mundo, ¿y entonces? Somos una fábrica de profesionales que han educado medio planeta, han informatizado América Latina y los continuamos exportando por decenas de miles, la mayoría sin regreso hasta el momento. Una vez graduados de la universidad, no tenemos con qué pagarles, no sabemos qué hacer con ellos. Es lamentable y ya casi nos parece normal.
Por Silvio Rodriguez
En estos días han llovido estampas, interpretaciones y hasta augurios sobre la visita que empezará hoy el presidente de los Estados Unidos a Cuba. Entre ellas estuvo el mensaje de Pánfilo y sus amigos que, por cierto, puse en Segunda cita, dedicándoselo a los que deseaban desentrañar el carácter cubano. Pues resulta que ayer me dijeron que el Sr. Obama había respondido varias preguntas del célebre humorista. Aclaro que no creo que los asesores presidenciales lean nuestro blog, pero es obvio que están bien informados.
Se ha dicho mucho que el cubano es un pueblo hospitalario y generoso. Esto es porque la mayoría somos más dados a confraternizar que a lo contrario. Yo creo que es algo genético, que nuestra historia nos fue inoculando desde su exterminio inicial, y luego con sus migraciones forzadas y/o voluntarias, con sus luchas privadas y colectivas por la supervivencia, y con esa sustancia moral que solemos llamar soberanía y que es, ni más ni menos, tener en cada momento el mayor libre albedrío que nuestras capacidades nos permitan, sin dejar de pujar siempre por más.
Algunas reflexiones de especialistas se basan en interrogantes sobre las calidades de las conversaciones entre dos gobiernos que han sido arquetipo de enfrentamiento durante la segunda mitad del siglo XX y lo que va de este. A pesar de posturas opuestas, se suele coincidir en que el futuro será según lo hablado. Yo, por supuesto, comparto la curiosidad por ciertos detalles, aunque supongo los matices. Pero si de algo estoy seguro es de que una cosa es lo que se dice, incluso lo que se cree honestamente, y otra es lo que resulta. Sobran ejemplos en la historia, lo mismo en el sentido de la seriedad que en el del desparpajo. Por eso tiendo a decantarme por lo que me ha movido siempre, por lo que sueño para mi país, que es dignidad, aún con las variantes que presuntamente incorporarán la dialéctica y los astros o, dicho de otra forma, las causas y los azares.
He notado que se suele olvidar que este litigio terrible empezó porque nuestros vecinos no soportaron que decidiéramos qué hacer en nuestra propia casa. Estaban acostumbrados a que aquí se hiciera lo que ellos querían. Y haciendo bien patente su disconformidad, no sólo nos negaron el habla sino que nos hicieron la guerra.
Aquella causa nos apartó violentamente de lo que hubiera sido nuestra vida de pueblo aguerrido pero pacífico, mitad trabajador, mitad tarambana. Aquella causa nos obligó a tomarlo todo con más drama que choteo, nos mostró y nos acercó como nunca a las razones de la hormiga. Aunque debajo seguía bullendo aquella cosa juguetona nuestra que a principios de los 80 llevó a un amigo a confesar lo mucho que le gustaba nuestro “socialismo con pachanga”.
Quién sabe si ha llegado el momento de intentar empatarnos con lo que no nos dejaron ser, con lo que fuéramos de haber tenido un vecino más respetuoso y amable. Y digo quién sabe porque obviamente no todo el futuro depende de nosotros y porque, además, por más que fuera deseable ya no somos los mismos.
En momentos así –sólo en momentos así– es concebible el deseo de prolongar la existencia, digamos otro medio siglo, a ver qué pasa. Pero como esto no es posible, pregunté a mi familia –a todos, sobre todo a los que no vivieron las causas originarias del conflicto– qué le dirían o qué les inspiraba el ilustre visitante de hoy. Y por eso concluyo este momentáneo soliloquio con lo dicho por los que me respondieron, en el orden estricto que me fueron llegando y con sus propias palabras.
Para no irme a la cola, me tomo la licencia de empezar con mis propias palabras para recibir a Barak Obama, las que termino con dos frases que siempre decía mi padre, Dagoberto Rodríguez:
Bienvenidos Ud. y su familia a Cuba, Sr. Presidente.
Nunca es tarde si la dicha es buena.
A mi que me quiten lo bailao.
Mi hijo Silvio Liam
Buenos días papa, sobre lo q me preguntas yo realmente no opino mucho sobre eso por q no creo en las buenas intenciones ni de Obama ni de ninguno d estos señores, pero si su interés en Cuba fuera ayudar al pueblo le diría q pasara por los barrios más calientes d Oriente como por ejemplo algunas partes de Alcides Pino en Holguín y viera las condiciones en que viven las personas y también q preguntara por los salarios en Cuba, q escuche todo lo que quiere decirle la gente incluyendo la oposición, q fuera a una marcha de las damas de blanco a ver si ese día no le caen a golpes delante d el, pero sobre todo le diría que no creyera en un gobierno q coje a los niños pa hacer actos de repudio afuera d las casas de opositores y otras barbaridades que son demasiadas, pero realmente papa yo no creo ni siquiera q Obama tenga q ver con las deciciones políticas y el futuro de las relaciones entre Cuba y usa, dentro d poco ya no será presidente y quién sabe quién venga detrás y lo que tiene en mente, para mí esto es una pantalla para algo, quizás me equivoco como t digo yo ni opinó sobre esto, un beso grande
Mi esposa Niurka:
Tengo sentimientos encontrados respecto a la visita de Obama.
Por una parte deseo que las cosas mejoren porque deseo que la vida sea mejor para la mayoría de los Cubanos y que en Cuba la mayoría viva mejor, y si la visita trae consigo mejoras para la gente, pues bienvenida sea.
Pero entonces aterrizo y no lo creo, entonces prefiero que ya pasen estos tres días de visita de Obama y que vengan los Rollings.
Mi nieto Diego:
Yo le diría a Obama que tengo muchas ganas de ver a mi papá y por lo tanto que me otorgue un visado que me permita ir a verlo cada vez que yo pueda. Y que nos quite el bloqueo porque yo soy nadador y si Cuba pudiera tener un mayor intercambio comercial con el resto del mundo, tuviéramos, los deportistas cubanos, mejor acceso a implementos deportivos y otros materiales que ayudarían a que estuvieran en mejor estado las instalaciones deportivas.
Mi hija Violeta:
Si yo tuviera la oportunidad de hablar con el presidente Obama le contaría que he sido víctima de la incomunicación entre Cuba y Estados Unidos. Que he padecido en carne propia la hostilidad de los gobiernos de su país contra Cuba. La separación de mi mamá cuando se fue por el Mariel en el año 80 me ha marcado para toda la vida y, aunque esta fuera su decisión, considero que en gran medida ha sido responsable ambos gobiernos de las tantas familias separadas. De haber habido una relación armoniosa entre ambos países se hubiera impedido tanta distancia y tantos años sin verse los cubanos de aquí y de allá. Y sobre todo hubiera evitado tantos muertos en el estrecho de la Florida y en la frontera mexicana. Le pediría a Obama que invalide la ley de pie seco-pie mojado que, aunque favorece a algunos cubanos para que alcancen su “sueño americano”, en la misma media los lleva a perder la vida en el intento de alcanzar suelo norteamericano. Además de que es muy injusta con el resto de latinoamericanos que sin embargo, teniendo más necesidad de mejorar sus vidas que nosotros, no tienen el derecho de acogerse a esta ley. En cambio mueren masacrados, desaparecidos, de sed y de hambre, mujeres, hombres y niños que en vez de alcanzar “una vida mejor” logran una muerte certera. La verdad es que a mí como cubana me da vergüenza: nosotros sí, y ellos no. ¿Por qué? Obviamente esta ley no tiene otro motivo que el de incitar a los cubanos, dándoles un aparente “privilegio” a que se jueguen la vida tratando de llegar a Estados Unidos, para luego desacreditar con falsa estadística a nuestro país. Yo le diría a Obama que nos quite el bloqueo, que termine su mandato dejando al mundo convencido de que ese Nobel de la Paz que le han otorgado lo tiene bien merecido. Porque como dijera José Martí: “ El mal es accidental, solo el bien es eterno”
Mi sobrina Mariela:
Tío, a priori, yo estoy a favor de las buenas relaciones de toda índole entre todos los seres, naciones, etc., pero en este caso en particular lo que me pasa es que de ellos desconfío, hasta que no se demuestre lo contrario. No lo puedo evitar.
Cuando yo vea cambios, como por ejemplo, que levanten el bloqueo, o que quiten la Base Naval de Guantánamo, entonces podré seguramente empezar a verlos de otra forma.
Mi hijo Omar:
Señor Obama: sé que a veces se le identifica a usted con El Poder sólo por el cargo que representa. No sólo esa idea es falsa (El Poder, usted lo sabe bien, tiene muchas raíces, y muchas están en la sombra), sino que usted mismo se ha visto limitado e impedido en su propio país para emprender algunas políticas. Además, se acerca el final de su mandato, y tendrá que pasar el relevo. Teniendo en cuenta todo esto, y dado que su poder real es limitado pero aun así real y efectivo, lo que le quiero decir respecto a Cuba son dos cosas.
No soy ingenuo, sé que existen intereses dentro de Estados Unidos para reabrir las relaciones con Cuba, y por lo tanto usted no ha estado solo, pero aun así le reconozco la valentía política para haber dado el paso. Al fin y al cabo, sí hay sectores en su país que siguen resistiéndose a cualquier cambio en la política respecto a Cuba, y ha hecho usted una apuesta decidida y valiente. Las posiciones maniqueístas, el “estás conmigo o estás contra mí” y otras falsas dicotomías sólo han fomentado el desconocimiento mutuo. Ya basta de culpar al otro y no asumir los propios errores. La mayoría de la gente, aquí y allá, queremos acceso a la sanidad y a la educación de calidad, a internet y poder ganarnos la vida.
Lo otro que le quiero decir es que, aun conociendo sus límites, este camino no se puede quedar a medias. Lo que espero de usted es que consiga que el retorno a esa vieja política propia de la Guerra Fría tenga un alto coste político, económico y social para los futuros representantes de su país. Que esto no tenga marcha atrás. Que a los que vengan les cueste más regresar que seguir para adelante. Eso me parece que es lo mejor para los dos pueblos, y lo mejor que usted puede hacer. El simbolismo de unas fotos y unos titulares es importante, pero lo es más que se ayude a mejorar la calidad de vida de la gente.
Mi hija Malva:
Opino y reconozco que la visita del presidente Omaba es un acontecimiento histórico; pero sinceramente si su visita no hace mejorar la situación en Cuba, beneficiar a los ciudadanos o no hace nada importante como levantar el bloqueo o quitar la base de Guantánamo, no le veo sentido. Simplemente es un acontecimiento simbólico que en mi caso me dará un receso en la escuela por dos días, pero solo eso y nada más, así que honestamente me es indiferente.
Mi suegra Mirta:
Hoy llega Obama a Cuba, estoy plenamente convencida de que es un día que quedará marcado en la historia de Cuba pero no tengo la certeza de cuál será la repercusión final de este viaje. Obama ha dicho claramente que la visita servirá para promover cambios políticos en la isla.
Pienso y recuerdo. Los que como yo hemos tenido el privilegio de haber vivido y poder rememorar todo lo sucedido desde aquel día en que nos despertamos en la mañana con el grito de ¡Batista se fue! este día tiene sin dudas un significado especial.
Pero las sensaciones son encontradas, ¿siento que ha ganado Cuba? No puedo afirmar ni lo uno ni lo otro, es cierto que muchas cosas han cambiado, algunas para bien y otras para mal, es cierto que mucho hemos dejado a lo largo de estos años. Recuerdo muchos momentos, las carencias, la beca, las incertidumbres, los miedos desde adentro y desde afuera, las amenazas, años en estado permanente de guerra psicológica, el encierro en la isla “rodeada de aguas por todas partes”, los entrenamientos militares, el cordón de La Habana, la Crisis de Octubre y el U-2 con el piloto yanki sobrevolando mi Instituto Pre-universitario, la homofobia, las concentraciones en la Plaza de la Revolución, lo tranquila que es La Habana si la comparamos con otras ciudades del continente, el privilegio de tener una atención de salud adecuada, las posibilidades de estudios, la libreta de abastecimiento, el pan nuestro de cada día, los apagones, la mochila preparada durante muchos por si la familia tenía que evacuar la capital porque nos atacaban, la pasta perla, la falta de desodorante, los kikos plásticos, la bicicleta… ¿se pueden borrar todos estos años con una visita de 2 días de Obama?
Definitivamente mi sensación es ambivalente, siento júbilo y tristeza, certeza e incertidumbre, siento seguridad y miedo.
Fue bueno el intercambio, y vi que los panelistas fueron muy abiertos sin andar pensando en retoricas vacías o ideologías encasilladoras al contar sus crianzas allá, en Cuba. Desde el publico un joven cubano-ruso tocó el tema de los comunistas corruptos en la Perestroika y su papel en las privatizaciones que hicieron sufrir a tantos bajo el capitalismo más salvaje. El joven consideró que en Cuba se puede repetir la misma situación de caos y corrupción, que podría evitarse si personas desde Estados Unidos van a la isla con proyectos educativos basados en su propia experiencia de vivir en un estado de derecho y de firmes leyes.
Hubiera sido ideal escuchar al panelista Harold Cardenas sobre este tema tan delicado dentro de Cuba, pero él no contestó al joven cubano-ruso (minuto 1:12 ). La única mujer en el panel contestó a tan difícil tema que salpica a los que tienen el poder ahora en Cuba. Ella aseguró que ya está pasando, y se refirió a los comunistas y funcionarios que llevan años enviando sus hijos al extranjero y sobre todo a Miami, para prepararse y ser la nueva clase capitalista en la isla.
Simeón al terminar el evento me manifestó que hacia años que el no veía a los cubanos discutir tan libremente sin faltarse el respeto, y que le parecía que estábamos aprendiendo a ser tolerantes como nación. Roberto en su largo exilio ha visto muchos intentos de este tipo, que han terminado sin resolver nada por la intolerancia y el extremismo. A mi se me pidió una opinión relacionada con los jóvenes que vienen a Miami pensando que es el paraíso. A este país vine con seis años, así que nunca experimenté esa frustración de “paraíso perdido”, por lo tanto hablé de un caso concreto de una persona conocida que vino dejando atrás ropas que luego necesitó al comprobar que en Miami no dabas una patada y salia dinero. También señalé que si Cuba no quiere que la juventud emigre debe hacer que la economía funcione.
Mi padre Reinaldo Escobar me acompañó a dicho evento, y aunque le gustó la forma en que se desarrolló, me comentó que lo malo de estos debates es que se queden en palabras y nada más, no concretandose en política real. Luego en el camino de regreso a casa, mis hermanos me confesaron que hubiesen querido participar pero se sentían un poco tímidos, pero el hecho de que se entusiasmaran tanto me dice que fue un éxito, porque lograron entusiasmar a jóvenes que sólo conocen a Estados Unidos, pero que todavía se sienten vinculado a su Patria.
Aquí les comparto el vídeo de mi improvisada y solicitada opinión:
Vídeo completo del evento en Tinta y Café
Por Eduardo del Llano
Estados Unidos es un gran país para vivir. Probablemente el mejor del mundo. Uno puede criticar su política exterior, la estupidez y arrogancia de sus turistas, la salud y las armas y esas cosas que critica Michael Moore, pero la verdad es que hay que ser idiota para negar las ventajas de radicarse allá.
Ahora bien, Estados Unidos no es el mundo, aunque parece fácil olvidarlo una vez allí. Muchos emigrados cubanos radicales insisten en que la búsqueda de democracia y libertad fue la razón fundamental de su partida, en que el comunismo no les dejó alternativa. Bueno, de que detestaban el sistema no me cabe duda, pero quien huye de la represión, quien está verdaderamente en peligro no se pone muy selectivo, y sin embargo la inmensa mayoría se fue a USA, a Canadá, a España o Francia a pesar de que, con escasas excepciones (Corea del Norte, China, Cuba, algunas naciones islámicas y poco más) el mundo está conformado por democracias capitalistas. Siete de cada diez, cuando emigran a sitios como Guatemala, Honduras o Botsuana, lo hacen con la idea de saltar después a los Estados Unidos. Hasta donde sé, ninguno de esos detractores sistemáticos -no ya del régimen cubano sino de la ética y la ejecutoria de los artistas cubanos y de cualquiera que vive en Cuba- lo hace desde democracias capitalistas como Namibia o Paraguay. Suena como que el objetivo no eran tanto la libertad y la democracia como un país concreto, ¿no? Algunos presos políticos y opositores en activo sí han sufrido y sufren persecución, pero los demás… vamos, seamos sinceros, díganme que querían mejorar, reformular su cachito pá vivir, ir al seguro in the fast lane, que diez Terceros Mundos no hacen un Primero, eso puedo entenderlo y aplaudirlo, pero no lo politicen más allá de lo necesario, no me digan que este es el país del fracaso si dondequiera hay gente con motivos para decirlo del suyo. Claro que ellos no tienen Ley de Ajuste. De 1959 a la fecha ha habido dictaduras verdaderamente sangrientas en un montón de países latinoamericanos (Argentina, Uruguay, Paraguay, Guatemala, Haití, Nicaragua, Brasil, Chile, etcétera), pero no existe ni ha existido Ley de Ajuste Chileno, Ley de Ajuste Haitiano o Argentino. El diez por ciento de los dominicanos vive en Nueva York, centenares de mejicanos y salvadoreños y haitianos intentan pasar cada día a territorio de USA, sin Ley de Ajuste a su favor, y nadie dice que su fuga refleja el fracaso de la democracia capitalista en esos países, ¿verdad?, sólo que son pobres y querían una oportunidad. Well, there you go.
Y es que la dirección del viaje lo es todo. Si usted se va de Cuba a USA, no digo yo si creerá haber llegado al Paraíso… por lo menos al principio. Y por supuesto que desde esa perspectiva Cuba les parecerá un sitio primitivo y estático. Con todo, no se justifica renegar del Tercer Mundo, olvidar que existe, que de allí se proviene. Por lo general cuando tienen chance y oportunidad para viajar, esos emigrados se van a conocer Europa, Canadá o Japón, es muy raro que vuelen a países pobres, y si lo hacen es más raro todavía que se alejen del hotel más de lo imprescindible para tirar fotos. El resto del mundo –porque lo hay, ¿saben?- es algo que aparece en las películas de Hollywood, de fondo para que el americano ayude a los nativos, o en la tele. Bueno, claro, también está Internet, pero que levante la mano aquél que en los últimos diez años ha buscado en la red información acerca de la situación política en Yibuti. De hecho, que la levante aquél que sabía de la existencia de Yibuti.
Ya lo he dicho antes, tengo buenos amigos emigrados, y nada contra el hecho de marcharse. (Como tampoco contra quien regresa, llámese Issac Delgado o Yoani Sánchez). Aquellos que se vean retratados tomen esto como, ehhh, una crítica constructiva a ese microscopio que a veces interponen entre ustedes y su país de origen, entre ustedes y el Tercer Mundo. No crean que saben lo que pasa aquí mejor que nosotros, aunque nuestra prensa sea una mierda, no nos juzguen si no han puesto un pie por acá en veinte años o vienen una semana para refugiarse en Varadero con la familia, no traten de demostrar lo indemostrable, esto es, que quien huye muestra más valor que quien se queda.
Respeten y no se hagan los yumas.
Las esculturas presentadas por este autor, se corresponden con una serie de estatuas, que han sido creada y son obras originales presentadas por el autor; en donde las características predominantes de estas obras de arte se fundamenta en que en sus cuerpos son incompletos, les falta algo; es decir donde debería haber una parte del cuerpo (parte del torso o parte de algún brazo) no hay nada.
Estas esculturas, tienden a reflejar el vacío que se experimenta y que se siente al salir o verse forzado a abandonar un País, una cultura, una familia o a su gente, motivado a cualquier circunstancia o razón. En si las obras de arte reflejan de cierto modo la condición de los viajeros, sintiendo entre tantas cosas, como especie de un vacío, de algo que falta y no se termina de completar.
Los semblantes de las estatuas, reflejan un rostro serio, casi de pesar, con una maleta en una de las manos, sostenida con fuerza y siempre con ese espacio faltante, espacio que al parecer se queda en la tierra desde donde se parte o que ningún otro lugar podrá llegar a completar, de cierta forma.
Las figuras son realizadas tradicionalmente de bronce; los vacíos que están presentes en estas obras también se prestan para ser completadas visualmente con el paisaje de fondo de donde se encuentran y de cierta forma transmite una cierta carga emocional, que en ocasiones resulta ser bastante conmovedora.
Bruno Catalano nació en el año de 1.960 en Marruecos, pero a los 12 años tuvo que abandonar su país, esta situación desde muy pequeño le causó un gran dolor y un gran pesar, aspecto que se ve reflejado en sus diferentes esculturas.
Su gusto y admiración por el arte comenzó desde muy joven, pero el trabajo por la escultura de sus diferentes obras, se empezó a concretar a partir de la edad de 30 años, sus primeros trabajos fueron realizados en arcilla y en la actualidad, más de cien obras de arte de este tipo, son de su autoría.
Sus esculturas han sido exhibidas en innumerable países, tanto en exhibiciones públicas como privadas, las mismas han sido vistas en Inglaterra, Estados Unidos, Suiza, Bélgica, Argentina, Chile, España y Brasil. Exhibiciones, en donde el artista ha ganado gran aceptación, obteniendo el reconocimiento del público que las admira.
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