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miércoles, 7 de junio de 2017

DEMOCRACIA, TRANSPARENCIA E INTELECTUALIDAD REVOLUCIONARIA

Por ESTEBAN MORALES


UNEAC

No todos los intelectuales revolucionarios de este país, podemos estar prn los órganos y demás comisiones que el gobierno revolucionario crea para analizar los problemas. Pero si todos tenemos el derecho a someter al análisis crítico, cuanta medida se adopte en cualquier sector de la vida nacional.
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Luego, el resto de la intelectualidad revolucionaria, que no ocupa escaño en el Comité Central del Partido, en la Asamblea Nacional del Poder Popular, en las direcciones del gobierno, y el estado, a todos los niveles del País, pueden actuar y comportarse como una complementariedad, de esas fuerzas, pudiéndosele considerar como una extensión de los que ocupan posiciones oficiales.

La Revolución es de todos los revolucionarios, no solo del Partido, del Gobierno ni del estado; es de todo el que se sienta cubano, revolucionario y quiera hacer su modesto aporte para que el País avance.

Unos tendrán la posibilidad de escribir, haciendo pública sus opiniones o enviándolas a las instancias que consideren oportuno. Otros, desde sus organizaciones en la sociedad civil, podrán trasmitir sus valoraciones para que lleguen a las instancias que están obligadas a tomarlas en consideración.

Para ello, es necesaria la mayor democracia, a nivel de todas las organizaciones, comenzando por el Partido, hasta los dispositivos gubernamentales y todas las instituciones que forman el estado y gobierno de la nación. Junto a los indudables ajustes y cambios por que debe atravesar nuestra Constitución hacia un futuro no lejano.

Lo contrario de una política como la que hemos esbozado, equivaldría a generar el quietismo, la espera por las orientaciones de arriba, el desinterés, el des comprometimiento y el elitismo de los dispositivos de dirección.

Se trata de que todos tengamos derecho a participar en el proceso de formulación y ejecución de las políticas y en su vigilancia y fiscalización, para que estas funcionen, se cumplan y sufran los ajustes que puedan resultar necesarios. Porque en realidad, dentro de una sociedad, que pretenda ser moderna, no hay mejor política que aquella, que desde su propio proceso de formulación, ya se debe pensar en los ajustes que hacia el futuro pueda tener.

Para ello, nuestra prensa nacional, deberá desempeñar un papel fundamental, garantizando la transparencia al informar sobre la marcha del país, excluyendo solo todo aquello que comprometa la discreción y el secreto respecto a las cuestiones de la seguridad nacional. Lamentablemente, nuestra prensa se comporta aun de modo un poco elitista, brindando muy pocas oportunidades a la crítica (honesta y revolucionaria), que no sale de sus propios aparatos.

Una prensa así, no garantiza la participación ciudadana, provoca el descontento, la desatención y la ausencia de compromiso con las tareas sociales que deberán ser desplegadas.

Solo de tal modo, se logra el compromiso con las medidas de todo tipo que el país adopta para llevar adelante las políticas de restructuración y perfeccionamiento del nuevo modelo económico. Se trata del aspecto político del proceso que deseamos llevar adelante.

El trabajo por construir un nuevo Modelo Económico, tiene que encontrar su reflejo en el Modelo Político que lo sustente y lo haga avanzar.

Escuchamos mucho hablar de un nuevo Modelo Económico, pero de ahí solo se pasa a arengar a las masas para que se incorporen a las tareas. Y el asunto no es de simples arengas a la disciplina, al incremento de la productividad, a trabajar más y mejor. Pues todo ello concluye entonces en ciertos discursos políticos, que resultan vacíos, si los aspectos políticos que deben acompañar al modelo, no toman cuerpo en un sistema político que les de coherencia. Y esa coherencia solo se lograr reaccionando con un modelo político, democrático, participativo, critico, que garantice la participación organizada de los trabajadores, en cualquier sector en que estos se encuentre, que les de la libertad de participar con sus iniciativas, sin que nadie los frene en el ejercicio del derecho que les corresponde, a criticar, sugerir y sentirse parte del proceso de construcción que se lleva adelante. Único modo en que se puede garantizar que los errores sean menos, los aciertos sean más y que el compromiso por ambos sea compartido.

Si realmente confiamos en que la verdadera inteligencia, en que la fuerza real para llevar adelante cualquier proceso, está en las masas, el gobierno de tales procesos, tiene que ser colectivo.

En particular, la intelectualidad revolucionaria, está llamada a desempeñar un papel fundamental. En el esclarecimiento, la conducción de las masas, en la corrección del rumbo. Todos los grandes conductores revolucionarios, como Marx, Engels, Lenin, Fidel, Ho chi Min, Mandela y otros, fueron intelectuales. Luego negar a la intelectualidad revolucionaria, es menospreciar el pensamiento que nutre a la revolución. Porque sin teoría revolucionaria no hay practica revolucionaria. Y la verdadera teoría revolucionaria sale de las masas organizadas. En cuya conducción, la intelectualidad revolucionaria, desempeña un papel ineludible.

La Habana, Cuba, 2017

jueves, 21 de julio de 2016

SE TRATA DE UN ASUNTO, REALMENTE DIFÍCIL DE ENTENDER.



 POR ESTEBAN MORALES.

Resulta que hace algún tiempo  retiramos de su cargo al Ministro de Economía, para que el Cro. Que ocupaba la responsabilidad de la Dirección de la implantación del nuevo modelo económico  tuviera en su mano ambas tareas.

Ahora es a la inversa;  quitamos al Cro. Murillo de ministro, para que se quede solo con la tarea de implantar el nuevo modelo y dirigir  la Comisión. Es posible que nos hayamos percatado de que  la tarea de implantar el nuevo modelo sea demasiado fuerte para que el hombre encargado, además, tenga la responsabilidad de ser ministro de economía.

Pero lo que me resulta imposible de entender, a  no ser que causas mayores lo justifiquen,  que el hombre que durante todos estos años ha tenido sobre sus hombros la imagen económico-financiera internacional de Cuba, Ricardo Cabrisas, haya sido movido de su responsabilidad para darle el cargo de Ministro de Economía.

Me pregunto, porque en medio de la situación tan compleja que tiene Cuba en el campo de sus relaciones económicas internacionales, movemos del cargo al hombre que ha manejado la deuda de Cuba, sus relaciones económicas con el Club de Paris y ha realizado todas las gestiones para que más de 14 países de la institución mencionada, hayan negociado con  Cuba; haya logrado  trabajar para todas las condonaciones de deuda que hemos recibido, que no  son ningún regalo, logrado  los préstamos que se nos han otorgado;  haya realizado todas las gestiones que ha hecho para aliviar nuestra situación financiera. Al hombre  que posee las relaciones con la banca internacional más sólidas, que ha negociado los  acuerdos más complejos con el aparato financiero internacional, que tiene el prestigio y las relaciones de Cuba en el campo más difícil de la economía del país. Lo quitamos y lo ponemos de Ministro de economía. Al hombre que goza del crédito más importante en el campo financiero internacional: la confianza. Cuando en Cuba,  en mi opinión existen no menos de entre 2 o 3  personas que podrían ser ministros de economía, mientras que no existe nadie que pueda ocupar el cargo que Cabrisas ocupaba con la capacidad, habilidad y relaciones con que él podía hacerlo.

Yo diría, que Cabrisas ha llegado a ser, casi,  el Carlos Rafael que ya no tenemos. Mientras que ministros de economía pueden ser otros.

Cabrisas ya no es un hombre joven, tiene 79 años, pero estoy seguro que le alcanzarían más  las fuerzas para llevar adelante la tarea que venía haciendo de manera brillante, que para ponerlo  al  frente del  Ministerio de Economía;  la economía interna, "ese gran almacén", con no mucho que repartir. El Cro. Cabrisas nunca ha tenido nada que ver con la economía interna, ni con los balances, ni con los problemas  de acopio, las  ineficiencias  de la agricultura, el turismo,  y mucho menos con los  problemas ya históricos  de  la Cadena Puerto-Transporte-Economía Interna. Queremos consumirle  los años vitales que le quedan,  cuando para lo otro que hacia las fuerzas le alcanzarían mucho mejor. Además de que no creo que tengamos un hombre o mujer más capaz que él  para manejar lo que ha estado haciendo hasta ahora.

Nos  hemos dado cuenta que movemos de un puesto clave a un hombre que lo ha hecho muy bien,  en una posición que es de vida o muerte para nuestra economía ahora. Con una situación tan inestable frente a los intentos de eliminar el bloqueo como ahora. Sin aun poder manejar el dólar a nivel internacional.

Además,  me pregunto, cuando vamos a acabar de dar la orden de jugárnosla con los jóvenes. Existen varias provincias, donde su primer Secretario del Partido podría ser ministro de economía. O algunos   economistas, jóvenes, preparados, con fuerza para dirigir la economía. Como podría ser, por ejemplo,  Juan Triana.

Considero que se trata de una decisión errónea,  que podemos  pagar  caro. A no ser que causas mayores, que desconocemos, hayan justificado la medida. Y esto pueda parecer una autosuficiencia de mi parte.

Hay muchas cosas importantes para la economía cubana ahora. Pero obtener préstamos, recibir inversiones, cumplir los compromisos de las condonaciones de deudas y tener dinero fresco, es cuestión de vida o muerte hoy para nuestra economía. Sí queremos de verdad aplicar el Nuevo Modelo Económico con éxito.

Julio 17 del 2016.



Agradezco la colaboración de Ismael Zuaznabar

miércoles, 20 de abril de 2016

Cuba-Estados Unidos: influencias y confluencias culturales

ESTEBAN MORALES




 

(Transcripción de sus palabras en el espacio dialogar dialogar de la Asociación Hermanos Saíz)


Bueno, muchas gracias.


Nosotros hemos ganado el primer round, el segundo es bien difícil, bien complicado. Ustedes se han dado cuenta de lo que tenemos por delante. Todo ocurre además en el contexto de que, cuando nosotros nos la tenemos que ver con Estados Unidos, no nos las tenemos que ver solamente con un grupo de poder, un sector social, etcétera; nos las tenemos que ver con una cultura política, dentro de la cual Cuba siempre aparece como parte del territorio continental de Estados Unidos.


Lo segundo que yo quiero decir para seguir –no me voy a dejar embullar por lo que dijo Alfredo Prieto porque, si me embullo por eso, no terminamos–: nosotros y los norteamericanos nos parecemos muchísimo, tenemos no pocas cosas en común y como pueblos hemos intercambiado mucho, durante siglos. Yo he dicho a veces que el problema fundamental de las dificultades que ellos tienen con nosotros es que se están enfrentando a una versión de ellos mismos, lo único que mejorada. Entonces ellos se molestan, pero es así. No nos ponen el pie delante porque nosotros los conocemos; sin doblar la esquina, ya los vemos. Y esa es la realidad.


Voy a hablar de otro plano del intercambio académico. Yo tengo un artículo que se llamaCiencia y política, un dúo complejo. Y cuando hablamos de ese dúo tan complejo, ahí está metida también la ciencia ficción; porque todas estas cosas que nosotros estamos discutiendo ahora, que estamos viendo ahora, hubo alguna gente que las soñó y las vio hace rato.


Hay una cosa que me dio extraordinaria posibilidad desde el principio: haber participado en el primer intercambio académico con Estados Unidos en 1977, donde estaba la compañera Milagros Martínez –ya lamento, hay tres personas de esa delegación que no están en este mundo: los profesores Oscar Pino Santos, Manuel Moreno Fraginals y Mirta Aguirre, tres luminarias de nuestra cultura. Además, después haber visitado muchas veces a los Estados Unidos.


No es posible hablar de un país si tú no has estado ahí. Por eso es que resulta tan importante que Obama haya puesto los pies sobre esta tierra en un momento como este. Eso es sumamente importante. Nunca el país que uno visita es el que vio en los libros.


Me acuerdo que un grupo íbamos para Estados Unidos en 1976, como en octubre aproximadamente, y Kissinger nos negó la visa.


MILAGROS MARTÍNEZ. No, la teníamos y nos la retiró.


ESTEBAN MORALES. Y las retiró. De eso hay un artículo incluso en la prensa por ahí, que yo hasta lo tengo guardado. ¿Quién nos dio las visas después? George Bush padre, que en aquellos momentos era el secretario de la CIA.


Dentro de la CIA, siempre ha existido un sector, que tenido una visión de futuro en relación con la política hacia Cuba, siempre se adelantaron, y siempre pensaron que había que cambiar la política, que esa no era la política que se debía seguir con Cuba. Eso se lo digo porque conocí a mucha gente y trabajé con gente que seguían esa línea, y que estaban convencidos, y estuvieron convencidos toda su vida de que para poder subvertir a Cuba había que cambiar la política; que no era aquella, no era aquella política agresiva, de mano dura, no, era una política “suave”. Por tanto, quienes imaginen o piensen que el intercambio académico con Estados Unidos está separado de la política, están perdidos; son dos cosas dentro de una misma realidad. Dos caras de una misma moneda.


Cuando se coordinó el primer convenio académico con Estados Unidos, que se firmó en 1983, con George Packard, entonces Decano de la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados, bajo la sombrilla de la John Hopkins University, en el convenio no se pudieron introducir el resto de las ciencias; el interés exclusivo era con las ciencias sociales, políticas y económicas, ese únicamente, era el interés de la parte norteamericana. Y se puso en el convenio un parrafito donde se decía: bueno, no podemos satisfacer ahora los intereses de la parte cubana de que se pudieran introducir Biología, Computación, Física, que nosotros teníamos interés en introducir esos elementos, como resultado de que estos eran importantes para la Universidad. Pero como ustedes saben, existe un departamento dentro de Secretaria de Defensa, que es el que cuida la transferencia tecnológica, y aquí estamos hablando del año 1983; la posibilidad de que hubiera un espacio para que se pudiera producir transferencia tecnológica entre Cuba y Estados Unidos era poco menos que un sueño en aquellos momentos… El interés era en las ciencias económicas, políticas y sociales. Que son las que ofrecen el marco propicio para el debate político que se proyectaba producir.


Es muy interesante relatar, que cuando nosotros estuvimos en la Fundación Ford, en el año 1980, para negociar el financiamiento para el intercambio académico con Estados Unidos, un vicepresidente de la Fundación Ford que nos recibió, me dijo: “¿Ustedes saben por qué nosotros les damos dinero para el intercambio académico? Porque mientras peor estén las relaciones entre Cuba y Estados Unidos más importante es que los académicos se reúnan y discutan los problemas de esas relaciones.” Esa es la Fundación, que mira hacia el futuro del sistema, es el sistema mirando hacia adelante, no dejándose agarrar ni cercar por la realidad momentánea y circunstancial, sino mirando hacia el futuro. Y de allí salimos nosotros con nuestros dineros para los intercambios académicos, que después fueron complementados también por la Fundación MacArthur, y que dio fuerzas para que surgiera el Centro de Estudios sobre Estados Unidos, que había sido un grupo de estudio de Estados Unidos que se creó dentro de la Facultad de Humanidades por iniciativa de la profesora Gloria León. Le debemos eso. Gloria León fue la pionera del estudio de Estados Unidos en la Universidad de La Habana y casi en el país. Después me incorporé yo.


Cuando llegué de Director de la Escuela de Ciencias Políticas me introduje en el grupo, porque yo venía de la asignatura Imperialismo, de Economía, me conecté con Gloria León y empezamos a trabajar fuertemente, convirtiendo ese grupo en un departamento de Estudios sobre Estados Unidos, dentro de la Facultad de Humanidades, y de ahí fue que surgió el Departamento de Investigaciones sobre Estados Unidos (DISEU), independiente, para convertirse después Centro de Estudios en Centro de Estudios de Estados Unidos, deviniendo finalmente en Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos, que es hoy. Todo este proceso comenzó dentro de la Administración Carter en 1977.


Es decir, que nosotros no podemos separar el proceso del intercambio académico de todo lo que ocurrió desde el punto de vista de las relaciones, y de todo lo que ocurrió desde el punto de vista de la organización que se creó en la Academia para estudiar Estados Unidos.

 

Esto es importante tomarlo en consideración.


Por tanto, empezaron los intercambios académicos. ¿Cómo comenzaron? Empezaron con turismo académico: un intercambio de 15 estudiantes norteamericanos de posgrado para 15 días en Cuba, y de 15 estudiantes de posgrado cubanos para 15 días en Estados Unidos. Así empezó el intercambio académico, como un intercambio de turismo científico entre ambos países.


Lideraron ese primer intercambio Riordan Roett, profesor de SAIS y Esteban Morales por la Universidad de La Habana.


Después ese intercambio académico fue creciendo y se convirtió en un intercambio académico en el cual profesores nuestros viajaban a Estados Unidos, bajo los fondos que existían, y profesores norteamericanos viajaban a Cuba. Y al mismo tiempo, se celebraban conferencias, que se llamaron “Cuba-Estados Unidos en su perspectiva global”, se celebraron nueve, las que tenían como objetivo precisamente discutir los temas referidos a las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.


Entonces el liderazgo ya de este intercambio fue asumido por Wayne Smith, que dirigía el programa Cuba de la Jhon Hopkins University y Esteban Morales, que ya era director del CESEU.

 

Todo esto y más, fueron desconocidos por un informe elaborado bajo la dirección de la profesora Soraya Castro, que en 1977 y sobre todo cuando se inició el turismo científico Cuba-Estados Unidos, cuando comenzó el intercambio académico, ni siquiera formaba parte del DISEU. Razones por las cuales, todo lo que se hizo en el intercambio académico entre 1977 y 1985, no aparece en este informe. Desconociendo además, que fueron los profesores Wayne Smith y Esteban Morales los que lideraron ese intercambio desde el principio.


Entonces todo ese proceso empezó dentro de la Administración Carter, porque en el año 1977 se crearon las Oficinas de Intereses de Estados Unidos en La Habana y de Cuba en Washington.

 

Entonces, ¿qué quiere decir? Que el intercambio académico siempre estuvo ligado a la idea de la importancia política que tenía ese intercambio y a la idea de que ese era un elemento importante para entrarle al debate bipartito de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.


¿Y por qué he dicho ciencia ficción? Voy a poner un ejemplo sencillo: porque, cuando en esos intercambios y reuniones, paneles que hacíamos, que los hacíamos en México, Canadá, nunca pudimos hacerlos en Estados Unidos, porque paradójicamente nunca dieron las visas para hacer los intercambios en Estados Unidos, se discutían muchas cosas. ¿Y qué cosas se discutían? Se discutían los problemas de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos; entre ellos, –digamos—el propio problema de la Base Naval de Guantánamo. Y entonces nosotros decíamos: “Bueno, está bien, ¿cómo vamos a discutir el problema de la Base Naval de Guantánamo en un momento como este?”, momento como ese en el cual nadie podía pensar en eso. Entonces nosotros decíamos: “Bueno, off-the-record, como se dice con frecuencia, por parte de los norteamericanos, la Base Naval de Guantánamo pudiera ser convertida en un centro de detección de los ciclones, que vienen desde Islas Sal, y cogen el corredor entre Cuba y Centroamérica, y después suben para Estados Unidos a la altura de Pinar del Río. Entonces esa pudiera ser la solución de la Base Naval de Guantánamo. Pura ficción, pero que en el fondo generaba una alternativa política de solución del problema, que se discutía. Y así se hacía con varios asuntos de las relaciones, generándose así múltiples ejercicios de escenarios.


Entonces todos estos temas se discutían en esas conferencias sobre Cuba-Estados Unidos y su perspectiva global. Y estaban metidos en esas conferencias no solo los cubanos de acá, sino estaban también los cubanos de allá y los norteamericanos, todos estábamos involucrados. Resultado de eso, se fue creando poco a poco, pudiéramos decir, un techo de debate, de discusión y además también de producción intelectual. Porque esas discusiones, generaron libros, decenas de artículos, cientos de ponencias, decenas de grupos de trabajo y de debate, que fueron creando también una cultura de la complejidad de las relaciones y de lo que significaban esas discusiones .Fueron creando una masa crítica y un cúmulo de temas que algún día serían realmente objeto de discusiones políticas, como ahora lo son. En eso no participó solamente el CESEU, participaron otros centros , el Centro de Estudios de América, Europa, África, y otros. Además todo este desarrollo del intercambio académico fue muy apoyado por LASA.


Que devino en una plataforma de relaciones, intercambio de grupos de trabajos, financiamientos para investigaciones, publicaciones y sobre todo un lugar de encuentro de todos los que se interesaban por el tema de las Relaciones Cuba-Estados Unidos y por Cuba en particular. Por lo que de cada conferencia de LASA que se celebraba, partían siempre grupos de cubanos hacia otras universidades para dar conferencias, celebrar paneles, cumplimentar grupos de trabajo etc.


En el año 1977 los cubanos fuimos por primera vez a LASA, creo que era la Séptima Conferencia de LASA, que se celebró en Houston, Texas. El ambiente de LASA en esos momentos respecto a Cuba era de apoyo a nuestra asistencia, nos daban financiamiento para ir y nos pagaban los pasajes. Ya este no es LASA de hoy, penetrado por la mentalidad neoliberal, pero el LASA de esa época desempeñó un papel muy progresista. Lo que sin dudas ofrecía un espacio para la discusión de los problemas entre Cuba y Estados Unidos.


Cuando aquí la Comisión designada para eso –en la que Milagros Martínez siempre participó y otros compañeros participamos– seleccionaba los profesores de las universidades para ir a LASA, eso representaba que tenían un financiamiento y tenían pagado el pasaje para ir a las conferencias de LASA. Y hoy día ya se han dado 20 o 21, creo que ya se han dado como 20 conferencias de LASA. Es decir, que se fue creando una masa crítica, por lo cual nosotros no podemos decir que hemos llegado a este momento de hoy, en que se están debatiendo las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, espontáneamente, sino como resultado de un largo camino recorrido, donde la academia cubana desempeño también un papel protagónico.


Hemos llegado a un momento en el cual un Presidente norteamericano por fin, un día 17 de diciembre, dice que va a cambiar la política. Reconoce la política de más de 50 años con Cuba como un fracaso y declara haberse sentido auto aislado por esa política.


Cuando ese Presidente dice que va a cambiar la política, podemos suponer que recogió la experiencia de la época explicada, en particular de Carter, cuando se negociaron asuntos para llegar a la mejoría de las relaciones. Y el 17 de diciembre Obama dijo: vamos a establecer relaciones y después nos sentamos a la mesa de negociaciones para discutir las diferencias y los asuntos que tenemos. Variando así la ruta crítica de la experiencia anterior.

 

Yo estoy casi seguro de que el señor Presidente recogió experiencias de ese período histórico, sobre el cual, incluso hay dos libros que centran su interés, con más de 700 páginas, en ese asunto precisamente de cómo fueron las negociaciones en la época de Ford y particularmente Carter, fue el período más importante de las negociaciones entre Cuba y Estados Unidos antes de Obama.


Entonces quiere decir que la Academia va generando. ¿Qué va generando? Va generando política. Los maestros en eso, yo puedo decir, que son los norteamericanos, son los maestros en ligar la Academia con la política, y tienen un gran aparato de generación de política, conjunto con la Academia, sirviendo al imperio.


Entonces quiere decir que nosotros, para la nueva etapa, tenemos que seguir fortaleciendo nuestra Academia, y tenemos que continuar discutiendo las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, tenemos que seguir participando en procesos como los descritos, porque hay que generar hacia el futuro. Ya este no es el momento en que empezábamos a generar en el año 1977; este es un momento nuevo, y ellos van a seguir generando hacia el futuro, porque, véase, por ejemplo, como William Leo Grande en los últimos meses ya ha escrito como cuatro artículos, siguiendo el proceso del cambio de política en Cuba. Claro, Elier también ha escrito unos cuantos, y yo también he escrito. Además, Jesús Arboleya, Carlos Alzugaray, Rafael Hernández y otros. O sea, quiere decir que nosotros también debemos continuar generando; pero no es suficiente, hay que buscar más fuerzas para seguir produciendo alrededor de cómo marcha el proceso de las relaciones entre ambos países, en el marco de las nuevas condiciones después del 17D.


Puede que alguien piense que eso no tiene ninguna importancia, pero sí tiene inmensa importancia. Si la Academia no piensa, discute, genera y produce, los políticos solos no pueden con lo que se están enfrentando. Eso no es solo la reunión de dos delegaciones discutiendo los problemas; no, eso tiene que tener un background atrás. Si nosotros pensamos que eso no hace falta, estamos equivocados, porque los norteamericanos sí tienen del lado de allá un proceso de generación y de creación continuas, que está estudiando las nuevas condiciones de las relaciones, escribiendo y generando para eso.


Entonces hay que asumir los intercambios académicos en toda su magnitud y su contenido. Y para ello se necesita un apoyo que debe darlo la academia. Sobre todo ahora, cuando ya no contamos con el Departamento América, han desaparecido centros de investigación, el CEHESEU está debilitado, la tendencia del MINREX es a concentrarse en el CIPI.


Me pregunto, ¿de qué modo vamos a afrontar la avalancha de intercambio con Estados Unidos que se nos viene encima en provincia?


Bueno, conocemos compañeros que están muy conscientes de eso, pero conocemos también otros que se creen genios y que ellos solos pueden llevar la política; y no tienen tiempo a veces ni de leerse un cable. Y leyendo cables no se hace el análisis; eso necesita background de conocimientos científicos detrás, que no es solamente agarrar dos cables, hacer un pequeño informito y decir: “Mira, jefe ahí está lo que yo pienso sobre esto.” No, hay que tener un background, hay que tener un acumulado. ¿Y ese background y ese acumulado cómo se miden? Se miden con una cosa que para nosotros es una cuestión de vida o muerte –y ya voy a terminar–, y es que si alguien en este mundo se tiene que adelantarse a los acontecimientos somos nosotros. La previsión política se puede hacer, es ciencia; pero no es como la predicción económica. La economía es, de las ciencias sociales, la menos inexacta, porque trabaja con números, trabaja con algoritmos; pero las ciencias políticas no trabajan ni con números ni con algoritmos, y entonces resulta más difícil hacer modelación política que modelación económica. Yo vengo de la modelación económica y después me he metido, no voy a decir que aprendí, no, me he metido en el problema de la modelación política, y creo que en los últimos 25 años he logrado avanzar algo y adelantar cosas que van a ocurrir. Pero eso lleva tiempo y lleva gente, y lleva una secuencia de gente preparándose y preparándose y preparándose, y un investigador no es capaz de producir nada útil hasta que no tiene por lo menos diez años de quemarse las pestañas incansablemente y emborronar papeles para llegar a una producción, por lo menos diez años hacen falta. Entonces quiere decir que ese es un problema importantísimo, sumamente importante, porque la otra parte –para terminar– del enfrentamiento político es el enfrentamiento científico, y nosotros ya hemos entrado en una guerra distinta. Esta es la guerra cultural, esta es la guerra de que hablaba Martí: a pensamiento. Entonces, si no somos capaces de estar preparados para enfrentar esa guerra, no vamos a sobrevivir al segundo round.


¡Muchas gracias!

jueves, 7 de abril de 2016

Obama y su conclusa visita a Cuba










Siguiendo la política de Obama desde su último discurso de campaña, cuando dijo que “negociaría con Cuba, pero que no levantaría el bloqueo”, aún todo parece estar igual. Esta política continúa manejando el bloqueo “partiéndolo en dos”; con una mano maneja el bloqueo para beneficiar a la parte de la sociedad civil que le interesa y con la otra, maneja las relaciones con el Estado cubano. Por lo que no parece haber cambios al respecto.


Por fin el Sr. presidente de los Estados Unidos cumplió con su aspiración de visitarnos antes de concluir su mandato. Sin dudas, la visita tenía que ser ahora para, sobre el terreno, perfeccionar la política que viene siguiendo desde 2009. Obama tenía que observar por sí mismo qué significado tiene pretender seguir una política subversiva hacia Cuba.


Precedieron a la visita las medidas del 15 de marzo, emitidas por el Departamento del Tesoro. Es el cuarto paquete, con el que utilizando sus prerrogativas Obama maneja las variables como más corresponde a su conveniencia. Para tratar de consolidar una clase media dentro de la cual, según sus planes, debe encontrar los actores políticos que le acompañen en el cambio que busca para Cuba. Todas las medidas adoptadas continúan siendo unilaterales. Cuba no recibe, hasta ahora, un claro beneficio de tales medidas. No puede importar ni exportar, no recibe las inversiones norteamericanas, aún no queda claro si podrá utilizar el dólar, no se levanta la prohibición a los ciudadanos norteamericanos de hacer turismo en Cuba, no puede invertir en la economía de los Estados Unidos, no recibe ningún trato preferencial, etc.


Habrá más viajes, más espacios para viajes de norteamericanos a Cuba, los cubanos recibirán más visas, correo directo, más remesas, más vuelos comerciales, más intercambio cultural y académico, más dinero para proyectos conjuntos, más intercambio “pueblo a pueblo”, más visitas de ambas partes. Es decir, mucho más contacto entre ambas sociedades, pero la economía cubana aún no recibe las facilidades que significaría para Cuba poder exportar sus productos, importar, recibir préstamos comerciales, recibir inversiones de los Estados Unidos, intercambiar libremente con el dólar, entre otras.


Estas medidas, del 15 de marzo, al parecer acaban con la famosa “Lista negra” y hablan de la posibilidad del uso del dólar por parte de Cuba. Respecto al Estado cubano, supuestamente también. Pero no queda claro cómo será y por ello el ministro Bruno Rodríguez dejó en suspenso la eliminación de la tasa del 10% con que se penaliza al dólar en Cuba. Además, tampoco sabemos cómo se podrá cumplir la medida de que el “cubano de a pie” pueda tener una cuenta en dólares en los bancos norteamericanos. Ni cómo se otorgarán los famosos créditos. Todo parece indicar que, recordando una vieja novela brasileña, todo será bajo el slogan del “señorito Malta”: “Yo solo puedo tocar”. Parece también que será la banca norteamericana la única que podrá continuar manejando el dólar, pues para Cuba, por lo que parece, se mantendrá la “espada de Damocles” sobre aquella banca transnacional que se atreva a manejar dólares en negociaciones financieras con la Isla. Hasta ahora no hay nada claro y deberemos esperar alertas a cómo realmente serán las cosas.


Respecto a la “Lista negra”, todo indica que solo no se le aplicará a los barcos norteamericanos que trasladen mercancía a Cuba, pero nada de permitir que otros lo hagan, ni que los barcos cubanos puedan trasladar mercancías de los Estados Unidos a Cuba. Esto pone en dudas cómo será ese comercio que los Estados Unidos quieren permitir a los propietarios privados en la Isla.


En un reciente artículo, antes de la visita, yo decía que el Sr. Presidente tenía dos alternativas: o continuaba manejando las cosas, prestándole mayor atención a sus intenciones de subversión y de “cambio de régimen”, a pesar de haber declarado en varias ocasiones que no es partidario de esta ultima variante; o continuaba avanzando para facilitar la entrada en el proceso de normalización de las relaciones entre ambos países.


En realidad, Obama no ha seguido ninguna de las dos variantes por separado y lo que ha hecho es presentarse con una más sofisticada combinación de ambas, apuntalada por un discurso que más sofisticado aún. El Presidente se nos ha presentado como un pacifista y con un brillante discurso, en el que se disfraza de Caperucita Roja, en el que solo la sombra del lobo asoma tenuemente de vez en cuando. Se trata, en realidad, del mejor discurso que Obama ha hecho para referirse a la relación con Cuba, caracterizada hasta ahora por la abierta prepotencia. Nunca había hecho un discurso sobre Cuba tan contemporizador, elogioso de los cubanos de la Isla y de sus logros; lanzando el ramo de olivo, poniéndonos a la par de las virtudes del pueblo norteamericano y de los cubanos de allá.


Por supuesto, no perdió tiempo para hacer notar las diferencias que nos separan a la sociedad cubana de la norteamericana: unipartidismo cubano ante el pluripartidismo democrático de los Estados Unidos; economía de mercado libre ante la economía estatalizada de Cuba, etc. Para decir al final, en un tono casi de ironía, que a pesar de todo estaba dispuesto a pasar por encima de las diferencias y tratar de tener buenas relaciones con Cuba. Como si se tratara de estar en disposición de perdonarnos nuestros defectos.


El Presidente no tomó ninguna de las dos alternativas, siguió con su “doble juego”: nos ahoga con una mano y nos alivia indirectamente con la otra. Porque hay que decir que, en realidad, cualquier medida que pueda beneficiar a la sociedad civil, “empoderarla” como él dice, aunque lo haga de manera unilateral, con su sector seleccionado, de todos modos, es beneficioso para Cuba. Cuba, en definitiva, se beneficia de eso.


Entonces la visita de Obama ha sido exitosa. Tanto para Cuba como para Estados Unidos.




  • Porque se trata de la primera visita de un presidente norteamericano a Cuba, en pleno ejercicio, y para negociar con Cuba.

  • Porque, en realidad, Obama ha sido el presidente norteamericano que más ha hecho por cambiar las relaciones con Cuba.

  • Porque con un presidente inteligente e informado se incrementa la capacidad de negociación.

  • Porque el hecho de poner sus pies sobre la tierra cubana lo puede dotar de una mayor objetividad para relacionarse con nosotros.

  • Porque cualquier política basada en percepciones a distancia resulta en extremo peligrosa.


No obstante, no es posible extraer de la visita de Obama a Cuba la conclusión de que este haya renunciado al interés estratégico supremo de volver a controlar a Cuba. No se puede decir que la visita de Obama tiene impacto sobre un cambio de estrategia política hacia la Isla. La estrategia continúa siendo la misma.


Pienso que lo que más se gana con esa visita es que el Presidente esté más imbuido de la realidad cubana y de la intención de Cuba de defender su soberanía y su independencia, aun cuando ello pueda resultarle más difícil. Además, la visita a Argentina, de seguro le permitió al Presidente comparar ambos escenarios.


No creo que se haya sentido más tranquilo, en todo su mandato presidencial, que como se sintió en Cuba. Más seguro, más libre de hacer lo que quiso, más despreocupado de la seguridad de su familia y de la suya propia. Bien habría podido darle vacaciones a su guardia personal. Solo por eso recordará con agrado la visita a Cuba. Porque el Presidente representa al Imperio, sus intereses son contrapuestos a los de Cuba, pero es ante todo un ser humano.








viernes, 1 de abril de 2016

Los retos políticos, sociales y económicos de la Cuba de hoy

Conversando con el  economista, politólogo  e intelectual cubano Esteban Morales


Por Ute Evers


 MONCADA – 01 de abril de 2016


 "El problema fundamental, en Cuba, no era solamente ser negro, sino ser pobre“, Reyita, sencillamente,


Daisy Rubiera Castillo, 1997


 Releyendo la historia oficial  y no oficial de Cuba, uno puede tropezarse con varias figuras que han sido y son transcendentales en cuanto a la lucha contra la discriminación racial, sea a través de la lucha real, sea a través de la palabra, la literatura[1], es decir, existe desde la historia moderna de Cuba ya una tradición en el tema del racismo. ¿Cuál es su percepción de la sociedad cubana actual en relación con la segmentación social según el “color de la piel“?


 RESPUESTA:


 Sí existía una tradición de lucha contra el racismo en Cuba. Que  ha quedado plasmada en la historia del tema desde principios del siglo XX  en especial. Pero con el  triunfo de la Revolución, la actitud de nuestros principales líderes ante el problema y la extraordinariamente humanista política social  de la revolución, junto a la combinación entre el  potencial componente de división social del tema y los ataques del imperialismo a Cuba, en especial la política agresiva de Estados Unidos, se abrió la tendencia a decir que el asunto se había solucionado(1962 ) , que el  tema nos dividía, que había que estar muy unidos para enfrentar a la contrarrevolución. Junto a la política social mencionada,  el peligro de dividirnos frente a los enemigos  y el trato social prodigado a todos casi  por igual, el tema encontró un contexto propicio para que fuera negado y relegado.


 Solo nos percatamos de que habíamos sido idealistas al considerarlo como algo resuelto, cuando la crisis económica de finales de los ochenta y principios de los noventa, puso de manifiesto que eran los negros y mestizos los que más la sufrían, por venir de más atrás que los blancos, que en Cuba nunca habían sido esclavos. También con la cierta revitalización del mercado, el turismo, las inversiones extranjeras etc. Los empleos se hicieron más competitivos, se produjo cierta competencia social por la economía del dólar  y el racismo como instrumento de diferenciación social emergió nuevamente de donde se había escondido, hasta encontrar el momento propicio para resurgir. El racismo no desapareció, pero hasta los años 80 el ambiente no le era propicio, predominaba el igualitarismo, la política social igualitaria, etc. Solo reemergió a partir de la segunda mitad de los 80, cuando el momento le  fue más propicio.


 Entonces, al ganar  un grupo de nuestra intelectualidad conciencia del problema, comenzó la etapa actual de lucha contra el racismo y la discriminación racial. Ahora el debate crece, la lucha se agudiza, la sociedad es cada vez más consciente del problema y se va reproduciendo y recuperando la  tradición que ya existia. Ante la realidad de que no ha pasado aunque el color de la piel en Cuba, continua siendo una variable de diferenciación social, que afectar  el proyecto humanista y no se le puede permitir avanzar.


¿En qué se manifiesta ese “racismo cotidiano“, que parece contradictorio, al considerar los numerosos funcionarios e intelectuales afrocubanos, que son muy reconocidos en Cuba y ocupan un importante papel en la sociedad cubana a nivel oficial y público? Pienso en Esteban Lazo (presidente del Parlamento cubano), Zuleica Romay (presidenta del Instituto Cubano del Libro), Nancy Morejón (directora de la revista UNION), Roberto Zurbano (hasta hace poco director de la Editorial  de la Casa de las Américas), y usted mismo, reconocido más allá de Cuba...


 RESPUESTA:


 Se manifiesta principalmente, en que Cuba es una sociedad multirracial, multicolor más bien, pero  esa muticoloridad aún no ocupa todos los espacios que debe tener. Dentro de  una sociedad, que aunque vendida durante mucho tiempo por los sectores dominantes como una sociedad blanca, no lo es;  pero  esa multicoloridad no ocupa aun todos los espacios que debe ocupar. Porque paradójicamente, en realidad, en  Cuba,  lo que no hay  son blancos. Porque, los españoles, que nos colonizaron, llegaron con credenciales de blancos y así se quedaron, pero no eran  blancos, y aun  para su  vergüenza, no asumen suficientemente sus ancestros árabes y africanos. Ese reconocimiento se abre paso  cada dia. Recuerden que nuestra cultura es racista, aunque mestiza y  aun vivimos dentro de una sociedad de hegemonía blanca, que no asume el color en la escuela, no habla de él y aun nuestro censo califica como blanca a más del 60% de nuestra población y como negra y mestiza solo a menos de un 40%; negros en específico solo el 10%.


Por eso faltan negros en posiciones relevantes en el turismo, en  las corporaciones, el ballet etc. pero se trata de un problema no simplemente racial sino cultural. La propia familia negra cría aun a sus hijos con los prejuicios sobre el color. Aun nuestra policía le pide más la  identificación a los negros en la calle que a los blancos;  aunque Usted nunca verá ofender a un negro abiertamente. Porque nuestro racismo no llegó a ser el de los bebederos para negros separados de los blancos, como en los Estados Unidos; pero sí  el racismo solapado, hipócrita, dentro de la familia, racismo de negros y blancos, que heredamos de España. Pero el tema apenas está en los medios, en las universidades, en la televisión, etc. Lo que trae como resultado de que aun casi que eduquemos para ser blancos y vivamos dentro  de una sociedad mestiza pero con una hegemonía blanca aun subyacente. No se trata de un asunto agresivo, que provoque guerras entre nosotros, ni debates desagradables, pero que existe y hay que combatir. Entre  muchos que lo ignoran, voluntaria e involuntariamente, que lo niegan, que no  lo comprenden, etc.


Muchas veces se puede leer que en Cuba aún existen las “antiguas raíces“ del racismo.[2] ¿Está de acuerdo con ello? ¿Cómo hacer para arrancarlas de una vez?


 RESPUESTA:


 Las raíces del racismo tienen que ser extirpadas aún. Como un problema cultural, como una disfuncionalidad social que aún nos afecta. Pero es principalmente un problema cultural, que solo se soluciona con el desarrollo educacional y todo lo que debe acompañarlo, la televisión, la radio, el discurso político, la distribución de los espacios de poder, la penalización de los que lo mantienen como rasgo del comportamiento social. Se trata de que Jose Martí nos dejó un gran tesoro para luchar contra el racismo y la discriminación, pero aún no logramos desterrar  de nuestra ideología social a Jose Antonio Saco, padre del racismo, el blanqueamiento, de concebir al cubano solo como blanco, del  criterio de mejorar  la “raza“ blanqueando. Por eso no se trata de una batalla entre negros y blancos, sino de toda la sociedad en su conjunto,  con la conciencia de extirpar el problema de la sociedad cubana.


 El racismo y la discriminación racial en Cuba son una disfuncionalidad social.


 Acerca del problema racial en Cuba, usted  ha escrito que no solo existe preocupación sino también rechazo, “y más aún, ignorancia“. ¿En qué sentido se da ese “rechazo“ y esa “ignorancia“?


 RESPUESTA:


 Muchos cubanos lo rechazan y ese rechazo crece con el desarrollo cultural de la nación. Pero también existe ignorancia, real y asumida,  voluntaria e involuntaria,  para no tratar  a veces el problema. Realidad e hipocresía.


 La ignorancia sobre el tema es lo que más afecta, por la inconciencia ante el problema, la indefensión, pues  se necesita un pensamiento claro para percibirlo. Se necesita preocupar acerca de sus posibles manifestaciones, porque de lo contrario se comporta como enemigo en las sombras, lo cual lo hace más  peligroso. Nadie acepta ser racista en Cuba, muchos lo son sin darse cuenta, otros incluso lo utilizan como instrumento en la sombra ,muchos no prestan atención al problema. Muchos van tomando conciencia del problema. Pero se agazapa y hay que descubrirlos siempre. Para que todos ganen conciencia del  daño que hace y lo combatan.


 En medio del ambiente de paz social  que existe en Cuba, entre los cubanos, predomina la confraternidad, la solidaridad, la aceptación del otro, pero el problema está ahí, como una herencia de la esclavitud, no superada y más bien agudizada  resultado  de las imperfecciones aún existentes dentro de la sociedad cubana de hoy,  que se manifiesta muchas veces sin que nos percatemos de ello,


 En uno de sus ensayos sobre la sociedad cubana usted dice que los años noventa del siglo pasado propiciaron una nueva desigualdad social en la sociedad cubana, sobre todo en cuanto a la población afrocubana. ¿Nos podría explicar por qué y en qué sentido?


 RESPUESTA:


 Ya expliqué un poco esto. La desigualdad no pudo desaparecer, no dió tiempo a extirparla. Además, la política social atacó la pobreza, pero no tuvo en cuenta el color. Ahora tenemos más conciencia de que pobreza, desigualdad y color, se coligan, forman un triángulo terrible. Al ser el color una variable de diferenciación social en Cuba. Entonces, después de combatir mucho contra ella, la desigualdad reapareció acompañada por la discriminación racial que también reemergió en medio de las condiciones propiciadas por la crisis.


 En su artículo Corrupción: ¿Hasta cuándo?[3] usted concluye “que los trabajadores no deben permitir que ningún organismo burocrático luche solo contra la corrupción, sin su explicita participación y fiscalización“ y antes duda de la eficiencia de la prensa nacional y constata que “la corrupción contamina todo la estructura estatal de gobierno y política, deviniendo en un problema de seguridad nacional. Por lo que como tal debe ser atacada, atendida por la estructura gubernamental y política y penada, con todo rigor, por la estructura legal.“ ¿Se están creando mecanismos que mejoren el diálogo entre este triángulo PRENSA-GOBIERNO-PARTICIPACIÓN POPULAR para contrarrestar la corrupción, que Fidel Castro llamó el “enemigo más grande de la Revolución cubana“?


 RESPUESTA:


 La burocracia no puede por sí misma solucionar la corrupción. Ni siquiera luchar sola contra ella. Porque, aunque todos los burócratas no son corruptos;  la burocracia resulta ser corrupta por su propia naturaleza y tiene  que ser muy controlada  para que no se desvíe. Viven de los bienes estatales sin producirlos  y cuando usufructúan  esos bienes de manera indebida,  se protegen unos a otros. Por eso no son la fuerza principal de choque contra la corrupción. Tienen muchas limitaciones, se paralizan ante los niveles superiores, no miran suficientemente hacia arriba, no golpean hacia arriba, oportunistamente  cuidan sus cargos y posiciones.


 Por eso la confianza mayor de la lucha contra la corrupción hay que ponerla en los que la sufren.  Sin la participación de los trabajadores no se puede resolver el problema, hay que darles  un papel fundamental a los trabajadores y sus organizaciones en la lucha contra la corrupción, pues son los que menos se corrompen. Entonces, un sólido mecanismo de prensa, gobierno y participación popular, es lo que mejor puede combatir  a la corrupción.


 En los últimos años, mucho más desde que Raúl Castro preside el gobierno, la sociedad cubana ha experimentado numerosos y fundamentales cambios políticos y económicos, hasta llegar al 17 de diciembre, cuando empezó oficialmente el diálogo entre los presidentes Raúl Castro y Barak Obama, el cual continuó en la reciente Cumbre de las Américas en Panamá. ¿Cuáles son ahora los retos para el gobierno cubano a corto y largo plazo ante la creciente presencia norteamericana y ante la futura “entrada“ de lo estadounidense en todos los ámbitos de la vida cubana?


 Antes la lucha contra Estados Unidos se desenvolvía de trinchera a trinchera, ellos estaban allá y nosotros acá. Ahora los tenemos en el estómago. Por lo cual habrá que trabajar muy duro para digerirlos, antes de que ellos nos traguen  a nosotros.


 La sociedad cubana tendrá que probar su fortaleza de asimilarlos, primero en la economía y también  aprovechar todo lo que traen que nos pueda fortalecer;  digerir y expulsar todo lo que nos pueda hacer daño. Para  eso nuestra fortaleza económica y la  cultura fuertemente integrada, nuestro patriotismo, nuestra capacidad de negociar con sus intereses y nuestra capacidad de dar a los que vienen lo que buscan dentro de la sociedad cubana, en términos culturales, científicos, humanos, serán las claves.


 Estados Unidos no solo no pudo aislarnos del ámbito internacional sino tampoco de la sociedad norteamericana y hoy Cuba cuenta con una influencia en los Estados Unidos, que fue uno de los factores que obraron para  impulsar el cambio de política hacia Cuba. Además, ideológicamente hablando, nosotros  hemos vivido durante mucho tiempo bajo la influencia de Estados Unidos;  los conocemos, en muchas cosas  somos una versión de ellos mismos.  Conocimos al pato donald, somos   los más norteamericanos de este hemisferio, nos parecemos mucho, a veces nos diferencia solo el idioma. Hemos visto como se asombran de todo  lo que la sociedad cubana les ofrece que no conocen, en términos culturales, humanos, de amistad, solidaridad, convivencia, cultura que los deslumbra, los  atrapa, lo enamora, y la mayoría se van de Cuba queriendo volver.


 Encuentran  en Cuba un nivel de convivencia social  humanizada que desconocen, que les  interesa, por su sencillez, su humanismo, su sinceridad, su  austeridad, su vivir feliz con poco, con solo lo indispensable, sin la abundancia estúpida, ante el  consumismo  que no ofrece ningún placer. La  música los atrapa, la convivencia familiar, el desinterés y la frescura de buena parte de nuestra juventud, etc.


 Tenemos armas con qué  combatir  que   desconocen. No todos los que vienen a Cuba tendrán el interés  de subvertirnos,  aunque quieran hacerlo. Demasiados no llegan a Cuba con ese plan. Por tanto, también  podrán ser  objeto de nuestra influencia.


 No tenemos por qué ponernos paranoicos. Tenemos las armas de nuestra cultura y  de una convivencia social que ellos desconocen.


 Usted siempre ha tocado temas muy delicados en relación con la sociedad, la política y la economía de su país. Su posición crítica le llevó al extremo de que en 2010 fuera separado de las filas del Partido Comunista Cubano, aunque luego fuera aceptado nuevamente.  Y este año usted fue con una delegación oficial  a Panamá para presenciar en  la Cumbre de las Américas. ¿Cómo se percibe usted dentro de la vida oficial política en Cuba? ¿Cuáles serían las fronteras, los límites entre una participación oficial y una participación independiente?


 RESPUESTA:


 Yo no formé parte de la delegación que usted llama oficial cubana a la Cumbre de Panamá. Más que oficial, fue una delegación compuesta por diferentes organizaciones e instituciones sociales  y culturales  de nuestra vida social y política. Lo que se ha dado en llamar a veces  como sociedad civil.


 Yo fui a la Cumbre contratado como experto de TELESUR,  solicitado por ese  canal multinacional. Consideraron que debía ser  el comentarista de sus noticias e informaciones durante  la cumbre y por eso me llevaron. Nadie, ni el gobierno cubano ni la UNEAC de la cual soy miembro de su  consejo  nacional, tuvieron nada que ver con esa designación. Fue algo exclusivamente entre  TELESUR  y yo.


Yo creo que lo de oficial  o no oficial  es una trampa. Yo no acepto ese lenguaje. Yo soy una sola persona, con mis compromisos académicos,  políticos y sociales. Cualquiera que me lleve a un lugar, el Estado, el Gobierno o TELESUR, siempre tendrán que cargar conmigo con todo lo que yo soy. En primer lugar un revolucionario cubano.


La militancia en el 2010  me la quitaron por ser un revolucionario cubano en aquel momento, pues los que estaban desfasados  fueron los que consideraron dentro del partido,  que por escribir lo que yo había escrito  no podía continuar  siendo militante. Muy  poco tiempo después de haberle escrito,  el Cro. Raúl Castro orientó  devolverme  la militancia.


Por mi parte, la persona que escribió el artículo, por el que le quitaron la militancia, la persona a la  que le quitaron la militancia y la persona a la que le devolvieron la militancia,  es la misma  persona, antes de escribir el artículo, después de escribirlo, después  de quitarle la militancia y después de devolvérsela.


Mi posición continua siendo la misma de siempre y haré lo que tenga que hacer, siempre que sea porque considere que con ello  estoy defendiendo a la revolución cubana.


Yo simplemente tengo un lema:  “Quien  en los momentos que estamos viviendo quiera continuar siendo revolucionario,  deberá  tener su propia guerra, librar sus propias batallas y correr  los riesgos que le vengan encima, de lo contrario que se quede en su casa debajo de la cama”.


 Espero con esto haber logrado  satisfacer  su interés.


Saludos


 Un abrazo fraterno


 Esteban Morales


 1] Ahí están, sólo por nombrar unos pocos, José Antonio Aponte (asesinado en 1812), Antonio Maceo (1845-1896), el poeta Nicolás Guillén (1902-1989), el ensayista Walterio Carbonell (1920-2008) o, “sencillamente Reyita“.


[2] Pedro de la Hoz, «Una pelea cubana por la dignidad y plenitud humanas», en: Granma Digital 01.04.2015, cita, según el ensayista y Premio Nacional de Ciencias Sociales Fernando Martínez Heredia.


[3] Moncada, UNEAC, diciembre 2013.


[1] Ahí están, sólo por nombrar unos pocos, José Antonio Aponte (asesinado en 1812), Antonio Maceo (1845-1896), el poeta Nicolás Guillén (1902-1989), el ensayista Walterio Carbonell (1920-2008) o, „sencillamente Reyita“.


[2] Pedro de la Hoz, «Una pelea cubana por la dignidad y pelnitud humanas», en: Granma Digital 01.04.2015, cita, según el ensayista y Premio Nacional de Ciencias Sociales Fernando Martínez Herredia.


[3] Moncada, UNEAC, dicembre 2013.

miércoles, 16 de marzo de 2016

UN CONGRESO COMO MUCHOS NO LO HUBIÉRAMOS DESEADO.

Por Esteban Morales


UNEAC.


Hace meses que  vengo preguntando por los documentos del Congreso. De manera especial por el que todos  hemos dado en llamar el de la “Conceptualización”.  Y  nada, no hemos recibido información alguna. Los militantes de base, tal y como nos han informado que se está llevando adelante el proceso  de las   discusiones, no vamos a tener más información que la que se publique por Granma,  o al final, por lo que se nos diga que fue aprobado.


Ciertamente,  considero  lamentable, por no decir algo más fuerte, que la militancia de base, nos tengamos que informar de los documentos como se ha programado.


Yo me pregunto ¿Cómo queda la democracia en nuestro partido? ¿Hemos avanzado? ¿Dónde queda lo tantas veces repetido, por la más alta dirección del partido, sobre el  cambio de métodos  Y estilos  de trabajo? Si se van a cambiar los métodos de trabajo,  supongo que será   para  avanzar  y  no para retroceder,  como creo  nos está pasando ahora.


No hace mucho,  en el contexto de una reunión de mi núcleo del partido, dije, que tal  y como lo estábamos haciendo, se trataría de un “Congreso Embotellado”, solo se lo beberían  los que estuvieran allí presentes.  Ahora rectifico, “Sera un Congreso de Cuadros”.


¿Cuáles son las circunstancias que nos ha llevado a hacer un Congreso como el que vamos a celebrar? ¿Era una cuestión de principios hacerlo en abril? ¿No podíamos haber  esperado  unos meses más para qué toda la militancia tuviese la oportunidad de conocer y opinar sobre los documentos,  antes de llevarlos al Congreso? Debo decir, que no encuentro justificación alguna para que tengamos que cometer el “craso error  político”, de celebrar un congreso sin que la masa de la militancia, que considero  es el verdadero partido, no hubiese tenido acceso a discutir los documentos que el congreso aprobara. ¿O es que hemos renunciado a ser un Partido Leninista? Cosa que hasta ahora nadie me lo ha dicho.


Considero que los resultados de celebrar un congreso de ese modo, van a ser necesariamente  no del todo positivos. La militancia de base está molesta y con razón. Sin dudas porque hemos retrocedido en la democracia partidista, porque hemos desconocido a la militancia de base, que lucha y se enfrenta a nuestros problemas diarios. Que ha dado lo mejor de sus vidas y hasta su sangre por este país,  esta Revolución y nuestro partido.


No es que no podamos sentirnos representados en la extraordinaria cantidad de compañeras y compañeros que estarán en ese congreso;  creo que todos  lo merecen. Pero los militantes de base también tienen el derecho de participar en el congreso y no como delegados, lo cual sería un absurdo. Pero si como voces, que desde lo más recóndito del país, hubieran deseado y desean aun,  ver esos documentos, leerlos, pensarlos, dar sus opiniones para enriquecerlos. Y  no recibir algo ya aprobado que no puedan tener la posibilidad de cambiar. No creo que haya un militante de base que se pueda sentir contento en cómo será el congreso. Tal vez es una apreciación subjetiva mía, pero mis amplios y continuos contactos con la sociedad cubana,  como intelectual, pero también  como  “cubano de a pie”, que voy al agromerado, monto guagua y camino La Habana,  converso con   mucha gente en la calle  todos los días, me dice eso.


En el congreso participaran una importante  masa de revolucionarios, gentes inteligentes y capaces, sacrificadas. Habrá mucho espíritu revolucionario y muchos meritos dentro de ese congreso. Pero fuera del  también quedaran cientos, que hubieran podido sentir que el partido cuenta con ellos, por muy humildes que sean,  para hacer lo que se hará en el congreso, que será decidir los destinos de nuestro país. Cosa a la cual todos tenemos derecho. O entonces ¿Para qué somos  militantes del Partido?


La Habana, febrero 14 del 2016.