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miércoles, 7 de junio de 2017
DEMOCRACIA, TRANSPARENCIA E INTELECTUALIDAD REVOLUCIONARIA
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jueves, 21 de julio de 2016
SE TRATA DE UN ASUNTO, REALMENTE DIFÍCIL DE ENTENDER.
POR ESTEBAN MORALES.
Resulta que hace algún tiempo retiramos de su cargo al Ministro de Economía, para que el Cro. Que ocupaba la responsabilidad de la Dirección de la implantación del nuevo modelo económico tuviera en su mano ambas tareas.
Ahora es a la inversa; quitamos al Cro. Murillo de ministro, para que se quede solo con la tarea de implantar el nuevo modelo y dirigir la Comisión. Es posible que nos hayamos percatado de que la tarea de implantar el nuevo modelo sea demasiado fuerte para que el hombre encargado, además, tenga la responsabilidad de ser ministro de economía.
Pero lo que me resulta imposible de entender, a no ser que causas mayores lo justifiquen, que el hombre que durante todos estos años ha tenido sobre sus hombros la imagen económico-financiera internacional de Cuba, Ricardo Cabrisas, haya sido movido de su responsabilidad para darle el cargo de Ministro de Economía.
Me pregunto, porque en medio de la situación tan compleja que tiene Cuba en el campo de sus relaciones económicas internacionales, movemos del cargo al hombre que ha manejado la deuda de Cuba, sus relaciones económicas con el Club de Paris y ha realizado todas las gestiones para que más de 14 países de la institución mencionada, hayan negociado con Cuba; haya logrado trabajar para todas las condonaciones de deuda que hemos recibido, que no son ningún regalo, logrado los préstamos que se nos han otorgado; haya realizado todas las gestiones que ha hecho para aliviar nuestra situación financiera. Al hombre que posee las relaciones con la banca internacional más sólidas, que ha negociado los acuerdos más complejos con el aparato financiero internacional, que tiene el prestigio y las relaciones de Cuba en el campo más difícil de la economía del país. Lo quitamos y lo ponemos de Ministro de economía. Al hombre que goza del crédito más importante en el campo financiero internacional: la confianza. Cuando en Cuba, en mi opinión existen no menos de entre 2 o 3 personas que podrían ser ministros de economía, mientras que no existe nadie que pueda ocupar el cargo que Cabrisas ocupaba con la capacidad, habilidad y relaciones con que él podía hacerlo.
Yo diría, que Cabrisas ha llegado a ser, casi, el Carlos Rafael que ya no tenemos. Mientras que ministros de economía pueden ser otros.
Cabrisas ya no es un hombre joven, tiene 79 años, pero estoy seguro que le alcanzarían más las fuerzas para llevar adelante la tarea que venía haciendo de manera brillante, que para ponerlo al frente del Ministerio de Economía; la economía interna, "ese gran almacén", con no mucho que repartir. El Cro. Cabrisas nunca ha tenido nada que ver con la economía interna, ni con los balances, ni con los problemas de acopio, las ineficiencias de la agricultura, el turismo, y mucho menos con los problemas ya históricos de la Cadena Puerto-Transporte-Economía Interna. Queremos consumirle los años vitales que le quedan, cuando para lo otro que hacia las fuerzas le alcanzarían mucho mejor. Además de que no creo que tengamos un hombre o mujer más capaz que él para manejar lo que ha estado haciendo hasta ahora.
Nos hemos dado cuenta que movemos de un puesto clave a un hombre que lo ha hecho muy bien, en una posición que es de vida o muerte para nuestra economía ahora. Con una situación tan inestable frente a los intentos de eliminar el bloqueo como ahora. Sin aun poder manejar el dólar a nivel internacional.
Además, me pregunto, cuando vamos a acabar de dar la orden de jugárnosla con los jóvenes. Existen varias provincias, donde su primer Secretario del Partido podría ser ministro de economía. O algunos economistas, jóvenes, preparados, con fuerza para dirigir la economía. Como podría ser, por ejemplo, Juan Triana.
Considero que se trata de una decisión errónea, que podemos pagar caro. A no ser que causas mayores, que desconocemos, hayan justificado la medida. Y esto pueda parecer una autosuficiencia de mi parte.
Hay muchas cosas importantes para la economía cubana ahora. Pero obtener préstamos, recibir inversiones, cumplir los compromisos de las condonaciones de deudas y tener dinero fresco, es cuestión de vida o muerte hoy para nuestra economía. Sí queremos de verdad aplicar el Nuevo Modelo Económico con éxito.
Julio 17 del 2016.
miércoles, 20 de abril de 2016
Cuba-Estados Unidos: influencias y confluencias culturales
ESTEBAN MORALES
jueves, 7 de abril de 2016
Obama y su conclusa visita a Cuba
Siguiendo la política de Obama desde su último discurso de campaña, cuando dijo que “negociaría con Cuba, pero que no levantaría el bloqueo”, aún todo parece estar igual. Esta política continúa manejando el bloqueo “partiéndolo en dos”; con una mano maneja el bloqueo para beneficiar a la parte de la sociedad civil que le interesa y con la otra, maneja las relaciones con el Estado cubano. Por lo que no parece haber cambios al respecto.
Por fin el Sr. presidente de los Estados Unidos cumplió con su aspiración de visitarnos antes de concluir su mandato. Sin dudas, la visita tenía que ser ahora para, sobre el terreno, perfeccionar la política que viene siguiendo desde 2009. Obama tenía que observar por sí mismo qué significado tiene pretender seguir una política subversiva hacia Cuba.
Precedieron a la visita las medidas del 15 de marzo, emitidas por el Departamento del Tesoro. Es el cuarto paquete, con el que utilizando sus prerrogativas Obama maneja las variables como más corresponde a su conveniencia. Para tratar de consolidar una clase media dentro de la cual, según sus planes, debe encontrar los actores políticos que le acompañen en el cambio que busca para Cuba. Todas las medidas adoptadas continúan siendo unilaterales. Cuba no recibe, hasta ahora, un claro beneficio de tales medidas. No puede importar ni exportar, no recibe las inversiones norteamericanas, aún no queda claro si podrá utilizar el dólar, no se levanta la prohibición a los ciudadanos norteamericanos de hacer turismo en Cuba, no puede invertir en la economía de los Estados Unidos, no recibe ningún trato preferencial, etc.
Habrá más viajes, más espacios para viajes de norteamericanos a Cuba, los cubanos recibirán más visas, correo directo, más remesas, más vuelos comerciales, más intercambio cultural y académico, más dinero para proyectos conjuntos, más intercambio “pueblo a pueblo”, más visitas de ambas partes. Es decir, mucho más contacto entre ambas sociedades, pero la economía cubana aún no recibe las facilidades que significaría para Cuba poder exportar sus productos, importar, recibir préstamos comerciales, recibir inversiones de los Estados Unidos, intercambiar libremente con el dólar, entre otras.
Estas medidas, del 15 de marzo, al parecer acaban con la famosa “Lista negra” y hablan de la posibilidad del uso del dólar por parte de Cuba. Respecto al Estado cubano, supuestamente también. Pero no queda claro cómo será y por ello el ministro Bruno Rodríguez dejó en suspenso la eliminación de la tasa del 10% con que se penaliza al dólar en Cuba. Además, tampoco sabemos cómo se podrá cumplir la medida de que el “cubano de a pie” pueda tener una cuenta en dólares en los bancos norteamericanos. Ni cómo se otorgarán los famosos créditos. Todo parece indicar que, recordando una vieja novela brasileña, todo será bajo el slogan del “señorito Malta”: “Yo solo puedo tocar”. Parece también que será la banca norteamericana la única que podrá continuar manejando el dólar, pues para Cuba, por lo que parece, se mantendrá la “espada de Damocles” sobre aquella banca transnacional que se atreva a manejar dólares en negociaciones financieras con la Isla. Hasta ahora no hay nada claro y deberemos esperar alertas a cómo realmente serán las cosas.
Respecto a la “Lista negra”, todo indica que solo no se le aplicará a los barcos norteamericanos que trasladen mercancía a Cuba, pero nada de permitir que otros lo hagan, ni que los barcos cubanos puedan trasladar mercancías de los Estados Unidos a Cuba. Esto pone en dudas cómo será ese comercio que los Estados Unidos quieren permitir a los propietarios privados en la Isla.
En un reciente artículo, antes de la visita, yo decía que el Sr. Presidente tenía dos alternativas: o continuaba manejando las cosas, prestándole mayor atención a sus intenciones de subversión y de “cambio de régimen”, a pesar de haber declarado en varias ocasiones que no es partidario de esta ultima variante; o continuaba avanzando para facilitar la entrada en el proceso de normalización de las relaciones entre ambos países.
En realidad, Obama no ha seguido ninguna de las dos variantes por separado y lo que ha hecho es presentarse con una más sofisticada combinación de ambas, apuntalada por un discurso que más sofisticado aún. El Presidente se nos ha presentado como un pacifista y con un brillante discurso, en el que se disfraza de Caperucita Roja, en el que solo la sombra del lobo asoma tenuemente de vez en cuando. Se trata, en realidad, del mejor discurso que Obama ha hecho para referirse a la relación con Cuba, caracterizada hasta ahora por la abierta prepotencia. Nunca había hecho un discurso sobre Cuba tan contemporizador, elogioso de los cubanos de la Isla y de sus logros; lanzando el ramo de olivo, poniéndonos a la par de las virtudes del pueblo norteamericano y de los cubanos de allá.
Por supuesto, no perdió tiempo para hacer notar las diferencias que nos separan a la sociedad cubana de la norteamericana: unipartidismo cubano ante el pluripartidismo democrático de los Estados Unidos; economía de mercado libre ante la economía estatalizada de Cuba, etc. Para decir al final, en un tono casi de ironía, que a pesar de todo estaba dispuesto a pasar por encima de las diferencias y tratar de tener buenas relaciones con Cuba. Como si se tratara de estar en disposición de perdonarnos nuestros defectos.
El Presidente no tomó ninguna de las dos alternativas, siguió con su “doble juego”: nos ahoga con una mano y nos alivia indirectamente con la otra. Porque hay que decir que, en realidad, cualquier medida que pueda beneficiar a la sociedad civil, “empoderarla” como él dice, aunque lo haga de manera unilateral, con su sector seleccionado, de todos modos, es beneficioso para Cuba. Cuba, en definitiva, se beneficia de eso.
Entonces la visita de Obama ha sido exitosa. Tanto para Cuba como para Estados Unidos.
- Porque se trata de la primera visita de un presidente norteamericano a Cuba, en pleno ejercicio, y para negociar con Cuba.
- Porque, en realidad, Obama ha sido el presidente norteamericano que más ha hecho por cambiar las relaciones con Cuba.
- Porque con un presidente inteligente e informado se incrementa la capacidad de negociación.
- Porque el hecho de poner sus pies sobre la tierra cubana lo puede dotar de una mayor objetividad para relacionarse con nosotros.
- Porque cualquier política basada en percepciones a distancia resulta en extremo peligrosa.
No obstante, no es posible extraer de la visita de Obama a Cuba la conclusión de que este haya renunciado al interés estratégico supremo de volver a controlar a Cuba. No se puede decir que la visita de Obama tiene impacto sobre un cambio de estrategia política hacia la Isla. La estrategia continúa siendo la misma.
Pienso que lo que más se gana con esa visita es que el Presidente esté más imbuido de la realidad cubana y de la intención de Cuba de defender su soberanía y su independencia, aun cuando ello pueda resultarle más difícil. Además, la visita a Argentina, de seguro le permitió al Presidente comparar ambos escenarios.
No creo que se haya sentido más tranquilo, en todo su mandato presidencial, que como se sintió en Cuba. Más seguro, más libre de hacer lo que quiso, más despreocupado de la seguridad de su familia y de la suya propia. Bien habría podido darle vacaciones a su guardia personal. Solo por eso recordará con agrado la visita a Cuba. Porque el Presidente representa al Imperio, sus intereses son contrapuestos a los de Cuba, pero es ante todo un ser humano.
viernes, 1 de abril de 2016
Los retos políticos, sociales y económicos de la Cuba de hoy
Conversando con el economista, politólogo e intelectual cubano Esteban Morales
Por Ute Evers
MONCADA – 01 de abril de 2016
"El problema fundamental, en Cuba, no era solamente ser negro, sino ser pobre“, Reyita, sencillamente,
Daisy Rubiera Castillo, 1997
Releyendo la historia oficial y no oficial de Cuba, uno puede tropezarse con varias figuras que han sido y son transcendentales en cuanto a la lucha contra la discriminación racial, sea a través de la lucha real, sea a través de la palabra, la literatura[1], es decir, existe desde la historia moderna de Cuba ya una tradición en el tema del racismo. ¿Cuál es su percepción de la sociedad cubana actual en relación con la segmentación social según el “color de la piel“?
RESPUESTA:
Sí existía una tradición de lucha contra el racismo en Cuba. Que ha quedado plasmada en la historia del tema desde principios del siglo XX en especial. Pero con el triunfo de la Revolución, la actitud de nuestros principales líderes ante el problema y la extraordinariamente humanista política social de la revolución, junto a la combinación entre el potencial componente de división social del tema y los ataques del imperialismo a Cuba, en especial la política agresiva de Estados Unidos, se abrió la tendencia a decir que el asunto se había solucionado(1962 ) , que el tema nos dividía, que había que estar muy unidos para enfrentar a la contrarrevolución. Junto a la política social mencionada, el peligro de dividirnos frente a los enemigos y el trato social prodigado a todos casi por igual, el tema encontró un contexto propicio para que fuera negado y relegado.
Solo nos percatamos de que habíamos sido idealistas al considerarlo como algo resuelto, cuando la crisis económica de finales de los ochenta y principios de los noventa, puso de manifiesto que eran los negros y mestizos los que más la sufrían, por venir de más atrás que los blancos, que en Cuba nunca habían sido esclavos. También con la cierta revitalización del mercado, el turismo, las inversiones extranjeras etc. Los empleos se hicieron más competitivos, se produjo cierta competencia social por la economía del dólar y el racismo como instrumento de diferenciación social emergió nuevamente de donde se había escondido, hasta encontrar el momento propicio para resurgir. El racismo no desapareció, pero hasta los años 80 el ambiente no le era propicio, predominaba el igualitarismo, la política social igualitaria, etc. Solo reemergió a partir de la segunda mitad de los 80, cuando el momento le fue más propicio.
Entonces, al ganar un grupo de nuestra intelectualidad conciencia del problema, comenzó la etapa actual de lucha contra el racismo y la discriminación racial. Ahora el debate crece, la lucha se agudiza, la sociedad es cada vez más consciente del problema y se va reproduciendo y recuperando la tradición que ya existia. Ante la realidad de que no ha pasado aunque el color de la piel en Cuba, continua siendo una variable de diferenciación social, que afectar el proyecto humanista y no se le puede permitir avanzar.
¿En qué se manifiesta ese “racismo cotidiano“, que parece contradictorio, al considerar los numerosos funcionarios e intelectuales afrocubanos, que son muy reconocidos en Cuba y ocupan un importante papel en la sociedad cubana a nivel oficial y público? Pienso en Esteban Lazo (presidente del Parlamento cubano), Zuleica Romay (presidenta del Instituto Cubano del Libro), Nancy Morejón (directora de la revista UNION), Roberto Zurbano (hasta hace poco director de la Editorial de la Casa de las Américas), y usted mismo, reconocido más allá de Cuba...
RESPUESTA:
Se manifiesta principalmente, en que Cuba es una sociedad multirracial, multicolor más bien, pero esa muticoloridad aún no ocupa todos los espacios que debe tener. Dentro de una sociedad, que aunque vendida durante mucho tiempo por los sectores dominantes como una sociedad blanca, no lo es; pero esa multicoloridad no ocupa aun todos los espacios que debe ocupar. Porque paradójicamente, en realidad, en Cuba, lo que no hay son blancos. Porque, los españoles, que nos colonizaron, llegaron con credenciales de blancos y así se quedaron, pero no eran blancos, y aun para su vergüenza, no asumen suficientemente sus ancestros árabes y africanos. Ese reconocimiento se abre paso cada dia. Recuerden que nuestra cultura es racista, aunque mestiza y aun vivimos dentro de una sociedad de hegemonía blanca, que no asume el color en la escuela, no habla de él y aun nuestro censo califica como blanca a más del 60% de nuestra población y como negra y mestiza solo a menos de un 40%; negros en específico solo el 10%.
Por eso faltan negros en posiciones relevantes en el turismo, en las corporaciones, el ballet etc. pero se trata de un problema no simplemente racial sino cultural. La propia familia negra cría aun a sus hijos con los prejuicios sobre el color. Aun nuestra policía le pide más la identificación a los negros en la calle que a los blancos; aunque Usted nunca verá ofender a un negro abiertamente. Porque nuestro racismo no llegó a ser el de los bebederos para negros separados de los blancos, como en los Estados Unidos; pero sí el racismo solapado, hipócrita, dentro de la familia, racismo de negros y blancos, que heredamos de España. Pero el tema apenas está en los medios, en las universidades, en la televisión, etc. Lo que trae como resultado de que aun casi que eduquemos para ser blancos y vivamos dentro de una sociedad mestiza pero con una hegemonía blanca aun subyacente. No se trata de un asunto agresivo, que provoque guerras entre nosotros, ni debates desagradables, pero que existe y hay que combatir. Entre muchos que lo ignoran, voluntaria e involuntariamente, que lo niegan, que no lo comprenden, etc.
Muchas veces se puede leer que en Cuba aún existen las “antiguas raíces“ del racismo.[2] ¿Está de acuerdo con ello? ¿Cómo hacer para arrancarlas de una vez?
RESPUESTA:
Las raíces del racismo tienen que ser extirpadas aún. Como un problema cultural, como una disfuncionalidad social que aún nos afecta. Pero es principalmente un problema cultural, que solo se soluciona con el desarrollo educacional y todo lo que debe acompañarlo, la televisión, la radio, el discurso político, la distribución de los espacios de poder, la penalización de los que lo mantienen como rasgo del comportamiento social. Se trata de que Jose Martí nos dejó un gran tesoro para luchar contra el racismo y la discriminación, pero aún no logramos desterrar de nuestra ideología social a Jose Antonio Saco, padre del racismo, el blanqueamiento, de concebir al cubano solo como blanco, del criterio de mejorar la “raza“ blanqueando. Por eso no se trata de una batalla entre negros y blancos, sino de toda la sociedad en su conjunto, con la conciencia de extirpar el problema de la sociedad cubana.
El racismo y la discriminación racial en Cuba son una disfuncionalidad social.
Acerca del problema racial en Cuba, usted ha escrito que no solo existe preocupación sino también rechazo, “y más aún, ignorancia“. ¿En qué sentido se da ese “rechazo“ y esa “ignorancia“?
RESPUESTA:
Muchos cubanos lo rechazan y ese rechazo crece con el desarrollo cultural de la nación. Pero también existe ignorancia, real y asumida, voluntaria e involuntaria, para no tratar a veces el problema. Realidad e hipocresía.
La ignorancia sobre el tema es lo que más afecta, por la inconciencia ante el problema, la indefensión, pues se necesita un pensamiento claro para percibirlo. Se necesita preocupar acerca de sus posibles manifestaciones, porque de lo contrario se comporta como enemigo en las sombras, lo cual lo hace más peligroso. Nadie acepta ser racista en Cuba, muchos lo son sin darse cuenta, otros incluso lo utilizan como instrumento en la sombra ,muchos no prestan atención al problema. Muchos van tomando conciencia del problema. Pero se agazapa y hay que descubrirlos siempre. Para que todos ganen conciencia del daño que hace y lo combatan.
En medio del ambiente de paz social que existe en Cuba, entre los cubanos, predomina la confraternidad, la solidaridad, la aceptación del otro, pero el problema está ahí, como una herencia de la esclavitud, no superada y más bien agudizada resultado de las imperfecciones aún existentes dentro de la sociedad cubana de hoy, que se manifiesta muchas veces sin que nos percatemos de ello,
En uno de sus ensayos sobre la sociedad cubana usted dice que los años noventa del siglo pasado propiciaron una nueva desigualdad social en la sociedad cubana, sobre todo en cuanto a la población afrocubana. ¿Nos podría explicar por qué y en qué sentido?
RESPUESTA:
Ya expliqué un poco esto. La desigualdad no pudo desaparecer, no dió tiempo a extirparla. Además, la política social atacó la pobreza, pero no tuvo en cuenta el color. Ahora tenemos más conciencia de que pobreza, desigualdad y color, se coligan, forman un triángulo terrible. Al ser el color una variable de diferenciación social en Cuba. Entonces, después de combatir mucho contra ella, la desigualdad reapareció acompañada por la discriminación racial que también reemergió en medio de las condiciones propiciadas por la crisis.
En su artículo Corrupción: ¿Hasta cuándo?[3] usted concluye “que los trabajadores no deben permitir que ningún organismo burocrático luche solo contra la corrupción, sin su explicita participación y fiscalización“ y antes duda de la eficiencia de la prensa nacional y constata que “la corrupción contamina todo la estructura estatal de gobierno y política, deviniendo en un problema de seguridad nacional. Por lo que como tal debe ser atacada, atendida por la estructura gubernamental y política y penada, con todo rigor, por la estructura legal.“ ¿Se están creando mecanismos que mejoren el diálogo entre este triángulo PRENSA-GOBIERNO-PARTICIPACIÓN POPULAR para contrarrestar la corrupción, que Fidel Castro llamó el “enemigo más grande de la Revolución cubana“?
RESPUESTA:
La burocracia no puede por sí misma solucionar la corrupción. Ni siquiera luchar sola contra ella. Porque, aunque todos los burócratas no son corruptos; la burocracia resulta ser corrupta por su propia naturaleza y tiene que ser muy controlada para que no se desvíe. Viven de los bienes estatales sin producirlos y cuando usufructúan esos bienes de manera indebida, se protegen unos a otros. Por eso no son la fuerza principal de choque contra la corrupción. Tienen muchas limitaciones, se paralizan ante los niveles superiores, no miran suficientemente hacia arriba, no golpean hacia arriba, oportunistamente cuidan sus cargos y posiciones.
Por eso la confianza mayor de la lucha contra la corrupción hay que ponerla en los que la sufren. Sin la participación de los trabajadores no se puede resolver el problema, hay que darles un papel fundamental a los trabajadores y sus organizaciones en la lucha contra la corrupción, pues son los que menos se corrompen. Entonces, un sólido mecanismo de prensa, gobierno y participación popular, es lo que mejor puede combatir a la corrupción.
En los últimos años, mucho más desde que Raúl Castro preside el gobierno, la sociedad cubana ha experimentado numerosos y fundamentales cambios políticos y económicos, hasta llegar al 17 de diciembre, cuando empezó oficialmente el diálogo entre los presidentes Raúl Castro y Barak Obama, el cual continuó en la reciente Cumbre de las Américas en Panamá. ¿Cuáles son ahora los retos para el gobierno cubano a corto y largo plazo ante la creciente presencia norteamericana y ante la futura “entrada“ de lo estadounidense en todos los ámbitos de la vida cubana?
Antes la lucha contra Estados Unidos se desenvolvía de trinchera a trinchera, ellos estaban allá y nosotros acá. Ahora los tenemos en el estómago. Por lo cual habrá que trabajar muy duro para digerirlos, antes de que ellos nos traguen a nosotros.
La sociedad cubana tendrá que probar su fortaleza de asimilarlos, primero en la economía y también aprovechar todo lo que traen que nos pueda fortalecer; digerir y expulsar todo lo que nos pueda hacer daño. Para eso nuestra fortaleza económica y la cultura fuertemente integrada, nuestro patriotismo, nuestra capacidad de negociar con sus intereses y nuestra capacidad de dar a los que vienen lo que buscan dentro de la sociedad cubana, en términos culturales, científicos, humanos, serán las claves.
Estados Unidos no solo no pudo aislarnos del ámbito internacional sino tampoco de la sociedad norteamericana y hoy Cuba cuenta con una influencia en los Estados Unidos, que fue uno de los factores que obraron para impulsar el cambio de política hacia Cuba. Además, ideológicamente hablando, nosotros hemos vivido durante mucho tiempo bajo la influencia de Estados Unidos; los conocemos, en muchas cosas somos una versión de ellos mismos. Conocimos al pato donald, somos los más norteamericanos de este hemisferio, nos parecemos mucho, a veces nos diferencia solo el idioma. Hemos visto como se asombran de todo lo que la sociedad cubana les ofrece que no conocen, en términos culturales, humanos, de amistad, solidaridad, convivencia, cultura que los deslumbra, los atrapa, lo enamora, y la mayoría se van de Cuba queriendo volver.
Encuentran en Cuba un nivel de convivencia social humanizada que desconocen, que les interesa, por su sencillez, su humanismo, su sinceridad, su austeridad, su vivir feliz con poco, con solo lo indispensable, sin la abundancia estúpida, ante el consumismo que no ofrece ningún placer. La música los atrapa, la convivencia familiar, el desinterés y la frescura de buena parte de nuestra juventud, etc.
Tenemos armas con qué combatir que desconocen. No todos los que vienen a Cuba tendrán el interés de subvertirnos, aunque quieran hacerlo. Demasiados no llegan a Cuba con ese plan. Por tanto, también podrán ser objeto de nuestra influencia.
No tenemos por qué ponernos paranoicos. Tenemos las armas de nuestra cultura y de una convivencia social que ellos desconocen.
Usted siempre ha tocado temas muy delicados en relación con la sociedad, la política y la economía de su país. Su posición crítica le llevó al extremo de que en 2010 fuera separado de las filas del Partido Comunista Cubano, aunque luego fuera aceptado nuevamente. Y este año usted fue con una delegación oficial a Panamá para presenciar en la Cumbre de las Américas. ¿Cómo se percibe usted dentro de la vida oficial política en Cuba? ¿Cuáles serían las fronteras, los límites entre una participación oficial y una participación independiente?
RESPUESTA:
Yo no formé parte de la delegación que usted llama oficial cubana a la Cumbre de Panamá. Más que oficial, fue una delegación compuesta por diferentes organizaciones e instituciones sociales y culturales de nuestra vida social y política. Lo que se ha dado en llamar a veces como sociedad civil.
Yo fui a la Cumbre contratado como experto de TELESUR, solicitado por ese canal multinacional. Consideraron que debía ser el comentarista de sus noticias e informaciones durante la cumbre y por eso me llevaron. Nadie, ni el gobierno cubano ni la UNEAC de la cual soy miembro de su consejo nacional, tuvieron nada que ver con esa designación. Fue algo exclusivamente entre TELESUR y yo.
Yo creo que lo de oficial o no oficial es una trampa. Yo no acepto ese lenguaje. Yo soy una sola persona, con mis compromisos académicos, políticos y sociales. Cualquiera que me lleve a un lugar, el Estado, el Gobierno o TELESUR, siempre tendrán que cargar conmigo con todo lo que yo soy. En primer lugar un revolucionario cubano.
La militancia en el 2010 me la quitaron por ser un revolucionario cubano en aquel momento, pues los que estaban desfasados fueron los que consideraron dentro del partido, que por escribir lo que yo había escrito no podía continuar siendo militante. Muy poco tiempo después de haberle escrito, el Cro. Raúl Castro orientó devolverme la militancia.
Por mi parte, la persona que escribió el artículo, por el que le quitaron la militancia, la persona a la que le quitaron la militancia y la persona a la que le devolvieron la militancia, es la misma persona, antes de escribir el artículo, después de escribirlo, después de quitarle la militancia y después de devolvérsela.
Mi posición continua siendo la misma de siempre y haré lo que tenga que hacer, siempre que sea porque considere que con ello estoy defendiendo a la revolución cubana.
Yo simplemente tengo un lema: “Quien en los momentos que estamos viviendo quiera continuar siendo revolucionario, deberá tener su propia guerra, librar sus propias batallas y correr los riesgos que le vengan encima, de lo contrario que se quede en su casa debajo de la cama”.
Espero con esto haber logrado satisfacer su interés.
Saludos
Un abrazo fraterno
Esteban Morales
1] Ahí están, sólo por nombrar unos pocos, José Antonio Aponte (asesinado en 1812), Antonio Maceo (1845-1896), el poeta Nicolás Guillén (1902-1989), el ensayista Walterio Carbonell (1920-2008) o, “sencillamente Reyita“.
[2] Pedro de la Hoz, «Una pelea cubana por la dignidad y plenitud humanas», en: Granma Digital 01.04.2015, cita, según el ensayista y Premio Nacional de Ciencias Sociales Fernando Martínez Heredia.
[3] Moncada, UNEAC, diciembre 2013.
[1] Ahí están, sólo por nombrar unos pocos, José Antonio Aponte (asesinado en 1812), Antonio Maceo (1845-1896), el poeta Nicolás Guillén (1902-1989), el ensayista Walterio Carbonell (1920-2008) o, „sencillamente Reyita“.
[2] Pedro de la Hoz, «Una pelea cubana por la dignidad y pelnitud humanas», en: Granma Digital 01.04.2015, cita, según el ensayista y Premio Nacional de Ciencias Sociales Fernando Martínez Herredia.
[3] Moncada, UNEAC, dicembre 2013.
miércoles, 16 de marzo de 2016
UN CONGRESO COMO MUCHOS NO LO HUBIÉRAMOS DESEADO.
Por Esteban Morales
UNEAC.
Hace meses que vengo preguntando por los documentos del Congreso. De manera especial por el que todos hemos dado en llamar el de la “Conceptualización”. Y nada, no hemos recibido información alguna. Los militantes de base, tal y como nos han informado que se está llevando adelante el proceso de las discusiones, no vamos a tener más información que la que se publique por Granma, o al final, por lo que se nos diga que fue aprobado.
Ciertamente, considero lamentable, por no decir algo más fuerte, que la militancia de base, nos tengamos que informar de los documentos como se ha programado.
Yo me pregunto ¿Cómo queda la democracia en nuestro partido? ¿Hemos avanzado? ¿Dónde queda lo tantas veces repetido, por la más alta dirección del partido, sobre el cambio de métodos Y estilos de trabajo? Si se van a cambiar los métodos de trabajo, supongo que será para avanzar y no para retroceder, como creo nos está pasando ahora.
No hace mucho, en el contexto de una reunión de mi núcleo del partido, dije, que tal y como lo estábamos haciendo, se trataría de un “Congreso Embotellado”, solo se lo beberían los que estuvieran allí presentes. Ahora rectifico, “Sera un Congreso de Cuadros”.
¿Cuáles son las circunstancias que nos ha llevado a hacer un Congreso como el que vamos a celebrar? ¿Era una cuestión de principios hacerlo en abril? ¿No podíamos haber esperado unos meses más para qué toda la militancia tuviese la oportunidad de conocer y opinar sobre los documentos, antes de llevarlos al Congreso? Debo decir, que no encuentro justificación alguna para que tengamos que cometer el “craso error político”, de celebrar un congreso sin que la masa de la militancia, que considero es el verdadero partido, no hubiese tenido acceso a discutir los documentos que el congreso aprobara. ¿O es que hemos renunciado a ser un Partido Leninista? Cosa que hasta ahora nadie me lo ha dicho.
Considero que los resultados de celebrar un congreso de ese modo, van a ser necesariamente no del todo positivos. La militancia de base está molesta y con razón. Sin dudas porque hemos retrocedido en la democracia partidista, porque hemos desconocido a la militancia de base, que lucha y se enfrenta a nuestros problemas diarios. Que ha dado lo mejor de sus vidas y hasta su sangre por este país, esta Revolución y nuestro partido.
No es que no podamos sentirnos representados en la extraordinaria cantidad de compañeras y compañeros que estarán en ese congreso; creo que todos lo merecen. Pero los militantes de base también tienen el derecho de participar en el congreso y no como delegados, lo cual sería un absurdo. Pero si como voces, que desde lo más recóndito del país, hubieran deseado y desean aun, ver esos documentos, leerlos, pensarlos, dar sus opiniones para enriquecerlos. Y no recibir algo ya aprobado que no puedan tener la posibilidad de cambiar. No creo que haya un militante de base que se pueda sentir contento en cómo será el congreso. Tal vez es una apreciación subjetiva mía, pero mis amplios y continuos contactos con la sociedad cubana, como intelectual, pero también como “cubano de a pie”, que voy al agromerado, monto guagua y camino La Habana, converso con mucha gente en la calle todos los días, me dice eso.
En el congreso participaran una importante masa de revolucionarios, gentes inteligentes y capaces, sacrificadas. Habrá mucho espíritu revolucionario y muchos meritos dentro de ese congreso. Pero fuera del también quedaran cientos, que hubieran podido sentir que el partido cuenta con ellos, por muy humildes que sean, para hacer lo que se hará en el congreso, que será decidir los destinos de nuestro país. Cosa a la cual todos tenemos derecho. O entonces ¿Para qué somos militantes del Partido?
La Habana, febrero 14 del 2016.
