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viernes, 17 de junio de 2016

Necesitamos socialismo y realismo

Por Humberto Pérez González

El proceso de actualización del modelo económico que se está implementando se ha enrumbado correctamente, aunque su marcha se siente y parece lenta, tal vez por la impaciencia de ver resultados lo más pronto posible, algunos de los cuales se esperaba estarlos viendo ya. A veces se adolece de marchas y contramarchas intermitentes no siempre lógicas y justificadas, en algunos aspectos importantes los pasos son demasiado cortos y demorados faltando el sentido de urgencia a que se refirió Raúl en su Informe al VII Congreso, se manifiestan trabas de distinto tipo, aparecen regulaciones y medidas contraproducentes y a veces absurdas o por lo menos incomprensibles, etc.


Fidel en su Informe al Primer Congreso del Partido decía que ¨… el revolucionario tiene también el deber de ser realista…Hay que aprender también de los hechos y de las realidades” y en la definición que hizo en su discurso del 1ro. de mayo del 2000 entre otras cuestiones planteo que ¨Revolución es luchar con audacia, inteligencia y realismo¨.


El realismo es una condición indispensable en estos momentos para aspirar a consolidar, profundizar y  desarrollar con éxito y de manera viable nuestro proyecto socialista, sobre la base naturalmente del gran trecho ya caminado en estos 57 años de Revolución y tomando lo mejor de lo logrado y pensado en las diversas etapas de dichos años incluyendo las más idealistas que también nos legaron importantes aportes a recoger, pero sobre todo a partir de un análisis objetivo de la situación,  circunstancias, hechos y realidades actuales:


-- país pequeño, de economía abierta y sin recursos naturales suficientes,


-- infraestructura y planta industrial sumamente deterioradas,


-- ausencia de fuentes de ahorro interno suficientes para respaldar el proceso inversionista que se requiere,


-- falta de un apoyo económico externo como el que en cierto momento se tuvo,


--rodeados por un mundo predominantemente capitalista con el cual estamos obligados a vincularnos económica y financieramente y de alguna manera integrarnos a él,


--con una sociedad interna desgarrada por un Periodo Especial que lastimo seriamente los logros sociales conquistados incluso a los más significativos y emblemáticos, y que la fracturo en diversos segmentos desiguales económica y socialmente entre sí,


--con una mayor parte de la población (obreros y empleados del sector estatal, pensionados, etc.) que no recibe ingresos legales suficientes para vivir


-- con gran parte de sus familias divididas y aproximadamente un 15% de su población residiendo en el exterior


--con la existencia de dos monedas y varias tasas de cambio en su circulación monetaria interna lo que contamina, desfigura y hace no confiables indicadores macroeconómicos fundamentales  necesarios para tomar decisiones y conducir la economía, que desestimula a las empresas exportadoras y a la inversión extranjera y, algo muy importante y muy negativo:


Se trata del hecho de que esta dualidad monetaria y sobre todo la multiplicidad cambiaria es un factor inflacionario y deformador, de un impacto determinante en los mercados de oferta y demanda (entre ellos en los mercados agropecuarios ) y en general de los altos precios del mercado minorista al inyectar a través de las remesas (uno 1800 millones de CUC anuales), un circulante importado de más de 43 mil millones de pesos al año no asociados al proceso productivo nacional (1800 millones de CUC al cambio de 1x24) que más que duplica el total de la demanda solvente generada internamente por todo el sector estatal expresada por la suma del total de salarios, pensiones y asistencia social la que anualmente resulta, según datos de la ONE,  aproximadamente de solo unos 35 o 36 mil millones de pesos o poco más.


A esta demanda solvente inflacionaria adicional de origen externo habría que sumarle además la magnitud de la generada por los ingresos en divisas o CUC de paladares, taxistas y demás cuentapropistas que venden productos y servicios directamente a los extranjeros, más los ingresos de las “jineteras” y las propinas en el turismo, cifras de las que no conozco sus estadísticas pero que son altas y también al cambio de 1x24 van a comprar y demandar productos y servicios al mercado minorista.


Estos componentes anormales y sobredimensionados de la demanda solvente tienen el agravante de que se concentran principalmente en una parte minoritaria de la población con capacidad para pagar cualquier precio que le pidan y absorber casi totalmente o por lo menos a la mayor parte de la oferta disponible.


En resumen una demanda solvente teratológicamente deformada: por un lado exagerada  y anormalmente inflada para una parte minoritaria  de los demandantes, por otro lado insuficiente   para una mayoría de la población  ante la cual los precios no están a su alcance y como sumatoria una demanda solvente total que más que duplica a la que sería lógicamente generada desde un punto de vista económico, financiero y monetario.


Mientras esta anomalía persista no hay medidas administrativas ni  precios topados ni lucha contra intermediarios innecesarios y especuladores, que logre un equilibrio de precios más o menos normal. Las medidas administrativas tomadas, aunque produzcan alivios temporales van a ocasionar consecuencias secundarias contraproducentes, deformadoras y negativas en cuanto al papel que el mercado debe jugar en el nuevo modelo económico en proceso de implantación pues atacan causas aparentes  y cuando menos secundarias y no a las principales causas reales del fenómeno inflacionario.


Las únicas medidas adecuadamente orientadas,  en el contexto de las que se están tomando, son las destinadas a lograr aumentos de la producción y la oferta pero tendrán efectos demorados e insuficientes, porque reiteradamente se verán contrarrestados y en gran parte anulados  por la deformación creciente de la demanda solvente antes mencionada.


Esa demanda tan anormalmente inflada  va a continuar manifestándose de manera necesaria y significativamente alcista en los mercados que existan legalmente, en estos momentos principalmente en los que se han conservado de libre oferta y demanda sin precios topados,  y cuando estos no respondan a ella con su oferta, se desviara y lo hará en el mercado negro.


Hay que tomar en consideración además que un mercado tan distorsionado no es el complemento adecuado a la planificación centralizada, combinación que se ha planteado para la construcción del socialismo en nuestras condiciones.  De no normalizarse    la relación oferta-demanda y el mercado en general, esta  combinación y complementación  aconsejables  entre planificación centralizada  y mercado y entre sector estatal y no estatal de la economía, se  verán seriamente afectadas y pudiera una vez más conducir a fenómenos que produzcan la apariencia de que socialismo y mercado son irreconciliables y, una vez más también, al riesgo de decidir equivocadamente: ¨botar a la criatura junto con el agua sucia¨.


--Otro aspecto de la  situación actual, que no debemos olvidar en un análisis realista de la misma, es el de la existencia de unas masas altamente calificadas y con alto nivel cultural como promedio lo que en general es indudablemente un factor positivo pero que, al tratarse de masas insatisfechas en muchas de sus necesidades,  potencia su capacidad de crítica,  exigencia  y  discrepancia, en momentos en que la influencia aglutinadora, de arrastre y de freno por parte de la generación histórica de los dirigentes que hicieron la Revolución y la han encabezado hasta el presente esta llamada a desaparecer ya que, por razones biológicas inevitables, deben abandonar el escenario político en el quinquenio en curso o a fines del mismo.


Si el Socialismo que tratemos de desarrollar no es realista estará condenado al fracaso.


Raúl ha reiterado el slogan de avanzar “sin prisa pero sin pausa” para evitar improvisaciones que generen “remedios peores que la enfermedad”.


Hace casi 40 años, el propio Raúl el día 19 de diciembre de 1975, al referirse a la ejecución de las tareas del Primer Congreso planteo de manera similar el de “Ni lentitud de jicotea, ni corre-corre improvisado”.


Nos parece más adecuada la consigna del Primer Congreso porque se puede avanzar “sin prisa pero sin pausa” (que es la consigna actual) y no obstante hacerlo “con lentitud de jicotea”, lo que debe ser superado pues hay urgencias que no esperan y los remedios pueden llegar tarde.


A partir de la experiencia vivida se hace aconsejable estar alertas para evitar que, con respecto a los lineamientos aprobados en el VI Congreso y confirmados en el VII y a las medidas para la actualización del modelo económico social actualmente en proceso de aplicación, se vayan a producir engavetamientos,  abandonos, tergiversaciones y labor de freno por negligencias, indolencias, falta de sistematicidad, inercias mentales que se resistan al cambio como ha advertido Raúl, o también por falta de convicción en el camino decidido o por determinados intereses  personales que puedan imprimir un solapado “paso de jicotea” e intentar el desvío de dicho camino por temor a perder poder y posiciones.


Afincados en los principios inclaudicables de soberanía, independencia y dignidad nacionales, debemos luchar por un Socialismo que mantenga, recupere, consolide y desarrolle  los logros alcanzados en salud, educación y otras esferas de justicia social, y que sea capaz de satisfacer adecuadamente de manera estable y de acuerdo con el desarrollo tecnológico actual de bienes y servicios de consumo las necesidades materiales y espirituales crecientes de todo el pueblo incluyendo a sus segmentos de menores ingresos, en un proceso gradual de superación lo más rápida posible de las desigualdades creadas por el Periodo Especial.


Debemos lograr que los salarios y pensiones sean suficientes para satisfacer las necesidades básicas de la familia cubana pues mientras los ingresos normalmente legales para la gran mayoría de la población no alcancen para vivir, como es reconocido oficialmente, es absurdo pensar que habrá una resignación estoica a existir sin vivir y se hace lógica e inevitable la búsqueda de los recursos complementarios e irrenunciables para asegurar la subsistencia por vías ilegales y los desvíos y la corrupción encuentran un caldo de cultivo objetivo que no puede ser contrarrestado ni vencido únicamente por las vías del control y represión administrativa y policial ni por la propaganda y educación ideológica.


Fidel en 1971, en su discurso con motivo del 1ro. de mayo, planteaba que “…si nosotros queremos avanzar en lo moral, y avanzar en la conciencia, debemos eliminar los factores que constituyen caldo de cultivo, que están contra de la moral, que van contra la conciencia, que promueven la corrupción”.


Por otro lado mientras la pirámide de ingresos este invertida y desarticulada no se lograran las motivaciones indispensables para el incremento de la productividad del trabajo social, de la calificación laboral y profesional y para el necesario aumento de la producción y la oferta que tanto se requieren. Una Reforma Salarial se hace aconsejable a partir de un salario mínimo que alcance para cubrir las necesidades básicas y de ahí en adelante proporcione la posibilidad de ingresos para sufragar como promedio de manera creciente una “vida decente” de menor o mayor nivel según  la calificación y aporte a la sociedad del trabajo realizado por cada cual.


Sabemos que se trata de un complicadísimo rompecabezas a ser armado a partir de la situación actualmente existente, pero si bien es cierto que el problema no se resuelve con una simple subida de salarios ante una oferta que no crezca también es cierto que la producción y la oferta no crecerán rítmica y sostenidamente mientras no haya la adecuada motivación material para ello.


Es necesario devanarse los sesos para encontrar los formulas y vías que, eludiendo las “terapias de choque”, nos conduzcan lo más rápido posible a una situación monetaria normal y estable y a un sistema estructural de ingresos de la población que resulten impulsores de la producción, la eficiencia económica y la estabilidad social.


Debemos trabajar por un proyecto Socialista que como objetivo tenga por una parte una base productiva y financiera sólida, pero además por un Socialismo que cuente por otra parte con una base cultural e ideológica suficientemente fuerte y arraigada que le permita reproducirse una y otra vez, legitimada reiteradamente por el consenso popular de manera espontánea sin ningún tipo de medidas de represión ni de compulsión evidentes, ni tampoco coyunturalmente por el liderazgo carismático de una u otra figura.


Un Socialismo auto sostenible no solo desde el punto de vista económico y medio ambiental sino también en lo ideológico, social y político.


Un Socialismo lo suficientemente atractivo como proyecto social que soporte los errores y cambios de los gobernantes de turno sin perder el apoyo del pueblo o por lo menos de la amplia mayoría del mismo. Que sea capaz de mantener ese consenso en medio de la inevitable y saludable diversidad de ideas, criterios y creencias y que estas puedan manifestarse sin cortapisas, sin sentirse censuradas y reprimidas (aunque deban comportarse lógicamente dentro de determinados principios y regulaciones éticas y morales), que puedan acudir a todas las fuentes de información disponibles sin secretismos y sin zonas prohibidas de acceso.


Para lograr este Socialismo se requiere ir logrando una satisfacción creciente y sostenida de las necesidades materiales de la población y, además, la práctica de una democracia auténticamente representativa y participativa, con libre debate de puntos de vista y participación no solo en la formulación de criterios sino en la toma de decisiones. Se hace urgente esta práctica en primer lugar dentro del Partido, en lo que viene insistiendo Raúl reiteradamente, y mucho más cuando nos pronunciamos por la existencia de un Partido único lo que considero necesario y vital en las actuales circunstancias políticas internas, regionales y mundiales.


Se hace necesaria la participación activa de nuestros economistas y demás intelectuales de las Ciencias Sociales en las discusiones y toma de decisiones sobre la implementación del modelo económico social aprobado. Sin temor a las denominaciones considero conveniente crear uno o varios ThinkTank con nuestros científicos sociales más destacados, capaces, patriotas, revolucionarios y realistas.


Se hace necesaria, además, una participación más realmente democrática de las masas a través de las diversas organizaciones en que se agrupen, en las comunidades en que vivan,  en los procesos electorales y  de gestión de los   Órganos del  Poder  Popular  en sus  diferentes nivel es, en la gestión y/o autogestión de las entidades económicas estatales y no estatales de las que forman parte, es esencial la participación libre y no oficialista y censurada de los creadores del arte y la literatura y de manera muy importante de una prensa  con  informaciones  al día , sin tabúes,  sin cesuras ni autocensuras y  aprovechando  todos los medios modernos de comunicación existentes.


Como leí hace unas semanas de un destacado representante de nuestra Ciencias Sociales: “El Socialismo no puede posponer más la democracia que ha prometido” y otro intelectual también destacado nos recordó recientemente unas palabras de Fidel pronunciadas en 1970 en las que decía: “No puede haber ningún Estado más democrático que el Socialista. Si no es democrático fracasa… sin las masas pierde la batalla”.


Solo así se podrá forjar el consenso del que hablo Raúl en la clausura del VII Congreso como factor fundamental del que dependerá el ritmo y el éxito de nuestro proyecto socialista y evitar que prospere la alternativa capitalista presente en el pensamiento y actividad de algunos y  que se nos ofrece, además, con formas cautivadoras a través de los medios de comunicación dominados por los enemigos del socialismo y en discursos melosos,  cantos de sirena y determinadas acciones económicas y políticas estimulantes por parte de los representantes del enemigo tradicional convertido ahora en un “buen vecino”, cuyas intenciones pérfidas y aviesas en gran medida explicita con todo desenfado. No obstante es preferible y mucho más ventajosa su actual política de “buen vecino” que la política de Big Stick   sostenida durante toda la historia anterior del proceso revolucionario. Lo hemos vencido frente a su política anterior y debemos y podemos ser lo suficientemente hábiles, astutos, prácticos y realistas para vencerlo en  el nuevo escenario que se nos plantea.


Sobre la base de una mejoría visible, sostenida y creciente de las condiciones de vida de la población(aunque solo pueda ser gradual y lenta al inicio) y de la posibilidad de un ejercicio democrático real que convenza y de una participación activa en los asuntos económicos y sociales (lo que no tiene que ser tan gradual y lento), acompañadas por una eficiente formación cultural e ideológica,  los sectores más vulnerables de nuestra sociedad y sobre todo nuestros jóvenes podrán avizorar un futuro lo suficientemente prometedor y estimulante para que se reduzcan sus incertidumbres y sus tendencias a la emigración, se fortalezca el sentimiento patriótico, nacionalista y socialista  y se vaya logrando de manera creciente el consenso necesario en una mayoría creciente de la población.


La labor de educación política, cultural e ideológica por sí sola no lo lograra y menos con fórmulas,  insistencias y letanías rutinarias y pasadas de moda que provocan agobio y rechazo.


La actual generación joven nació  y/o se desarrolló en el Periodo Especial y siente y piensa, en parte con razón, que las deudas que hay que saldar con ella no las contrajo el capitalismo, distante casi 60 años atrás en el tiempo, si no el propio proyecto socialista desarrollado hasta ahora y sus dirigentes. Por ello el consenso no puede lograrse principalmente a base de pedir actos de fe en el Partido y en la Dirección Revolucionaria y con un discurso gastado, poco atractivo y sobre todo poco convincente.


 Marx y Engels escribieron una temprana obra de manera compartida entre ambos en 1844 editada con el título de “La Sagrada Familia”. En la parte tercera de su capítulo VI elaborada  por Marx, este hace una síntesis de determinadas concepciones o doctrinas de una de las tendencias  del materialismo francés que entroncaban, según él, con el socialismo y el comunismo, y en una parte resume y expone lo siguiente: “Si el hombre forma todos sus conocimientos, sus sensaciones, etc. a base el mundo de los sentidos y de la experiencia dentro de este mundo, de lo que se trata es, consiguientemente, de organizar el mundo empírico de tal modo que el hombre experimente y se asimile en él lo verdaderamente humano, que se experimente a sí mismo en cuanto hombre. Si el interés bien entendido es el principio de toda moral, lo que importa es que el interés privado del hombre coincida con su interés humano”.


Considero  que se trata de una idea que debe ser base principal a tener en cuenta, guía orientadora  y objetivo a lograr en cualquier sociedad que se proponga construir el Socialismo.


Interpreto este aserto y lo que de él se deriva para la práctica de la construcción socialista como una exhortación  a estudiar y pensar, teniendo en cuenta el país y momento dados de que se trate, en cómo organizar y estructurar el mundo empírico, entendiendo por este a las relaciones de propiedad y de posesión, las relaciones de producción en general, el destino y distribución de los resultados del trabajo y de lo producido, la participación de los hombres, sus facultades de decisión y los mecanismos de estímulo, en primer lugar los económicos, de tal manera que el interés privado de cada individuo coincida con el interés social, lograr lo que conviene a todos a partir de lo que conviene a los individuos, que estos moviéndose tras su interés particular lógico y bien entendido, lo que resulta natural e inevitable, estén llevados a hacerlo también en aras del interés social, del interés humano. No pretender lograrlo como punto de partida  por pura conciencia a desarrollar únicamente mediante la educación y formación ideológica superestructural sino sobre la base de que el modelo de organización económica y social  aplicado los lleve objetivamente a ello.


Organícese el mundo empírico de la construcción socialista de tal manera que “el interés privado del hombre coincida con el interés humano” y compleméntese ello con la correspondiente, inteligente, atractiva y convincente educación cultural y político-ideológica.


La Habana, 14 de junio de 2016

sábado, 26 de marzo de 2016

VENEZUELA: Cuba: Tortuoso y lento camino a un socialismo de mercado

La Patilla /  


Las reformas económicas emprendidas por Raúl Castro una vez llegado al poder en Cuba se han encaminado a terminar con la centralización estatal (que estaba en un callejón sin salida) e impulsar un socialismo de mercado, modelo que le ha dado buenos resultados a China y Vietnam. Pero especialistas en el tema coinciden: las modificaciones están tardando demasiado y al mandatario cubano se le acaba el tiempo…

Por Rafael Croda para Revista Proceso (México)

El octogenario Raúl Castro, quien cumplirá este año una década como presidente de Cuba, ha resultado un gobernante mucho más pragmático de lo que sus adversarios políticos creían.

Y no es que se hayan equivocado los "cubanólogos" que desde Florida y Washington lo catalogaban como un marxista ortodoxo, sino que por encima de su sello ideológico comprendió que el modelo cubano de economía centralizada estaba agotado y debía emprender un camino de reformas.

Según economistas consultados por Proceso, así lo ha hecho desde el 31 de julio de 2006, cuando su hermano mayor, Fidel, el líder histórico de la Revolución Cubana y presidente de Cuba hasta ese día, lo designó sucesor antes de ingresar al quirófano para ser sometido a una compleja cirugía intestinal en la cual casi muere.

Aunque Raúl se declaró al principio un continuador, más que un reformador, en los hechos se dio a la tarea de enfrentar los rezagos de la economía cubana con una fórmula que él mismo denominó "transformaciones estructurales y de concepto" o "la actualización del modelo socialista".

Cuba venía de un arduo proceso de recuperación. Entre 1990 y 1993, el producto interno bruto (PIB) había experimentado un desplome de 40.1% por la caída de la Unión Soviética, que había sido el principal socio comercial y cooperante de la isla durante las anteriores tres décadas.

Fueron los años del llamado "periodo especial", en el cual la gran mayoría de cubanos pasó hambre.

Apenas en 2005, 12 años después del desplome económico, Cuba logró recuperar el PIB que tenía en 1989. Cuando Raúl se hizo cargo del país, los avances de la Revolución en educación, salud y equidad social se habían revertido de manera importante.

Pavel Vidal, doctor en economía por la Universidad de La Habana, dice a Proceso que en la actualidad el poder adquisitivo de las familias cubanas que dependen del aparato estatal –72% del total– equivale a una tercera parte del ingreso que tenían en 1989, antes del derrumbe del bloque socialista soviético.

Las reformas

De acuerdo con Vidal, profesor en la Universidad Javeriana en Cali, Colombia, luego de asumir la presidencia de Cuba, Raúl Castro inició una serie de ajustes orientados a fortalecer el sector no estatal de la economía. Su hermano Fidel, que en los noventa abrió el sector turístico y las telecomunicaciones a la inversión extranjera, había vuelto en 2004 a las prácticas centralizadoras.

En el sector agrícola Raúl otorgó en usufructo 1.7 millones de hectáreas de tierras ociosas a más de 200 mil ciudadanos privados que tienen acceso al crédito, aunque en forma limitada. Fue una forma de reanimar la agricultura en un país que importa más de 2 mil millones de dólares en alimentos cada año, casi 40% de sus exportaciones de bienes.

Y en los centros urbanos comenzó a surgir un pequeño sector privado por el auge de los trabajadores "por cuenta propia" autorizados por el gobierno, los cuales llegaron a 496 mil 400 en enero pasado, equivalentes a 9.9% de la población económicamente activa (PEA).

Ellos son propietarios de pequeños negocios, como restaurantes –conocidos como "paladares"–, transportadoras de carga y pasajeros, arrendamiento de viviendas y habitaciones, peluquerías, reparadoras de calzados y sastrerías.

La meta oficial era llegar en 2015 a 1.8 millones de trabajadores por cuenta propia, lo que fue imposible de alcanzar por el excesivo burocratismo y los requisitos para expedir las licencias, entre ellos el de registrarse para pagar impuestos.

El economista cubano-estadunidense Carmelo Mesa-Lago asegura a este semanario que esa cifra de 1.8 millones es igual al número de trabajadores que sobraban en las empresas del Estado, pues a costa de lograr el empleo pleno, el gobierno creó plazas que llegaban a duplicar las que requería una entidad pública, lo que ocasionó un desplome de la productividad y los salarios.

A partir de 2011 el gobierno comenzó a despedir a empleados innecesarios –que equivalían a más de la tercera parte de la PEA– y su objetivo era que fueran asimilados por el incipiente sector privado que se abre paso en el campo y en la ciudad.

Pero de acuerdo con Mesa-Lago los despidos cesaron porque el sector no estatal no ha crecido como se esperaba.

Aunque existen unas 500 cooperativas no agropecuarias y unos 13 mil pequeños negocios de gastronomía y servicios personales que el Estado arrienda a privados, la tercera parte de ellos está fuera de operación por falta de insumos.

"Una cooperativa de construcción necesita andamios, madera, herramientas, y si no encuentra eso no puede funcionar. Hay muchas insatisfacciones por la falta de insumos y por las dificultades de las microempresas para importar", dice en entrevista vía telefónica Omar Everleny, investigador y profesor del Centro de Estudios de la Economía Cubana de la Universidad de La Habana.

En las ciudades ya operan mercados privados de productos agropecuarios que fijan sus precios de acuerdo con la ley de la oferta y la demanda. Hasta ahora son poco accesibles al grueso de la población, pues el salario mensual promedio para los empleados estatales equivale a entre 20 y 30 dólares.

El gobierno, además, autorizó la compraventa de viviendas a precios de mercado entre cubanos y extranjeros radicados en forma permanente en la isla y liberó la compra de materiales de construcción, a los cuales les retiró el subsidio.

Esto fue un intento de abatir el déficit habitacional, que se estima entre 600 mil y 1 millón de casas. Pero los bajos ingresos de la población, los trámites burocráticos, la falta de materiales y la prohibición a los arquitectos de ejercer por su cuenta limitan el desarrollo de la construcción privada.

Lento crecimiento

Otra señal de apertura de Raúl Castro es la Ley de Inversión Extranjera, la cual entró en vigor en junio de 2014 y es más flexible que la de 1995.

La nueva legislación extiende la inversión extranjera a todos los sectores, excepto a la salud, la educación y las fuerzas armadas; exime el pago de impuestos sobre ingresos personales y fuerza de trabajo y el de utilidades durante ocho años, y permite la creación de empresas con 100% de capital extranjero (antes el máximo era 49%).

Como parte de esa estrategia de apertura, el gobierno cubano creó hace dos años y medio la Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM), una zona franca localizada en el puerto de Mariel, 50 kilómetros al oriente de La Habana, cuyo objetivo es convertirse en un polo de desarrollo económico, innovación tecnológica y atracción de capital.

Pero de 400 proyectos presentados por empresas nacionales y extranjeras que quieren invertir en la ZEDM, el gobierno sólo ha aprobado 11. Uno de ellos es el de la ensambladora de tractores Cleber, que será la primera empresa estadunidense en llegar al país tras la reanudación de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos.

Everleny considera "incomprensible" que sólo se hayan aprobado 11 proyectos en Mariel, todos por montos modestos, y se pregunta cuándo podrá llegar Cuba, a ese ritmo, a los 2 mil 500 millones anuales que necesita en inversión extranjera directa. "Sin inversión y sin producción nacional el país no va a avanzar a los ritmos que necesita", señala.

En el último lustro la economía ha crecido a una tasa anual promedio de 2.7%, cifra modesta para una nación socialista que aspira a generar riqueza para repartirla en forma equitativa entre su población y que ha visto deteriorarse significativamente su sistema de seguridad social por restricciones presupuestales.

De hecho, el ritmo de crecimiento está muy por debajo del 4.4% anual que había puesto como meta el Partido Comunista de Cuba (PCC) –organismo cúpula que formula las líneas estratégicas de conducción del Estado– durante su V Congreso, en abril de 2011.

Para Vidal, las reformas emprendidas por Raúl Castro han producido "cambios positivos, pero éstos han sido muy graduales e insuficientes".

Dice que su principal efecto ha sido que lograron crear un sector no estatal que en la actualidad emplea a 28% de la fuerza laboral cubana, pero ese porcentaje está 12 puntos por debajo de la meta oficial para 2016.

"Hay un cambio importante en la estructura del empleo y de los ingresos, pero todavía hay un porcentaje muy alto de la población (72%) que depende de los subsidios y los salarios estatales", indica el profesor visitante en la Universidad de Harvard y autor del estudio Fuerza laboral y cambios económicos en Cuba.

Ese segmento de población completa su sustento con las remesas que envían sus familiares desde el exterior, las cuales superan los 2 mil millones de dólares al año.

Un modelo sin nombre

Mesa-Lago, profesor de economía y estudios latinoamericanos de la Universidad de Pittsburgh, considera que las reformas de Raúl Castro "son las más importantes que se han hecho (en la isla), pero el problema es que les falta celeridad y no han producido crecimiento económico".

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, quien visitará Cuba estos domingo 20, lunes 21 y martes 22, ha dicho que una de las razones que lo impulsaron a cambiar la política de Washington hacia la isla y dar pasos para poner fin a 54 años de bloqueo es el proceso de reformas emprendido por Raúl Castro "para abrir su economía de manera gradual".

Para Mesa-Lago, "la opción de Cuba es un socialismo de mercado como el que han construido Vietnam y China, y hacia allá se está moviendo, pero a un ritmo muy lento".

El régimen cubano se ha resistido hasta ahora a definir el modelo económico que se aplica en la isla, pero el VII Congreso del Partido Comunista (que se realizará del 16 al 18 del próximo abril) abordará el tema con base en un documento titulado "Conceptualización del Modelo Económico Social Cubano".

Vidal considera que existen "muchas similitudes" entre Cuba y Vietnam y que incluso el modelo vietnamita –que transformó una economía centralizada en un socialismo de mercado– ha inspirado algunas de las reformas en la isla, aunque éstas han sido mucho más tímidas que en el país asiático.

Vietnam enfrentó una guerra con Estados Unidos entre 1965 y 1973. En los ochenta el régimen comunista de Hanoi comenzó un proceso de liberalización económica y apertura al capital privado. Y en 1995 Wa­shington le retiró el bloqueo económico que le impuso por la guerra y reanudó relaciones diplomáticas con su antiguo enemigo.

La década pasada la economía vietnamita creció a una tasa anual promedio de 6.6% y en el periodo 2010-2015 lo hizo a un ritmo de 5.6%.

De acuerdo con Vidal, a pesar de los puntos en común con Vietnam, el modelo económico cubano es esencialmente pragmático y se basa mucho en experimentos que, si funcionan en una provincia, en un municipio o en una empresa estatal, se aplican en forma generalizada. Y si fallan, simplemente se desechan.

"Es un modelo al que no se le ha puesto nombre porque todavía hay mucha resistencia entre los dirigentes del partido y los cubanos de a pie a los cambios. Pero el VII Congreso del PCC tendrá que avanzar en definiciones", señala el economista cubano.

El retiro de Raúl

Mesa-Lago afirma que una mayor velocidad y profundidad de las reformas permitiría a Cuba aprovechar la nueva relación con Estados Unidos, con la expectativa de que el bloqueo económico que impuso Washington a la isla en 1960 no sólo sea flexibilizado, como ha ocurrido hasta ahora, sino derogado en su totalidad.

"Cuba necesita compensar el impacto que tiene sobre su economía la caída de Venezuela, un país con el que tiene una alta dependencia para abastecerse de petróleo y obtener divisas por los servicios de unos 30 mil médicos, maestros y profesionales que están allá", dice.

Según estimaciones de Vidal, la relación económica con Venezuela representa para Cuba 15% de su PIB, unos cuatro puntos porcentuales menos que hace cinco años, y alrededor de 40% de su intercambio comercial con el mundo.

Venezuela abastece a Cuba unos 100 mil barriles diarios de petróleo y la isla le paga con los servicios de sus profesionales médicos y docentes, que ascienden a unos 7 mil millones de dólares al año.

El desplome del PIB venezolano, que será de 18% entre 2015 y este año, según el Fondo Monetario Internacional, "sin ninguna duda va a producir una afectación muy importante sobre la economía cubana", señala Vidal.

El gobierno cubano estima que el crecimiento para este año será de 2%, la mitad de la cifra registrada en 2015.

Mesa-Lago y Vidal coinciden en que Cuba libra una "carrera contra el tiempo" para que las reformas consoliden una economía mixta, en la que el mercado y el sector no estatal tengan un mayor peso.

Y esto, argumentan, es porque Raúl Castro tiene programado dejar la presidencia en 2018 y abrir paso a una nueva generación de dirigentes entre la cual figuran como sus posibles sucesores desde el vicepresidente Miguel Díaz-Canel hasta el ingeniero, maestro en relaciones internacionales y coronel del Ejército, Alejandro Castro Espín, único hijo varón de Raúl.

Para Mesa-Lago "es fundamental que Raúl Castro (de 84 años) profundice los cambios estructurales antes de su retiro, porque su sucesor no tendrá tanta fuerza para impulsarlos, y éstos resultan decisivos para aprovechar el restablecimiento de relaciones con Estados Unidos".

Vidal considera que quien reemplace a Raúl como presidente en 2018 no tendrá ni el capital político ni el control de los hilos del poder que tiene el actual gobernante, por lo que el país requiere una reforma institucional que fortalezca la unicameral Asamblea Legislativa y los gobiernos locales y descentralice la toma de decisiones.

"Va a ser algo complejo y ojalá les alcance el tiempo", sostiene el economista de la Universidad de La Habana.

Everleny, en cambio, considera que Raúl Castro, "con un gran pragmatismo, se dio cuenta de que la economía cubana necesitaba cambios profundos y optó por comenzar a impulsarlos para que fueran más creíbles y para que una nueva generación de dirigentes los continúe".

En ese sentido, indica, la octogenaria generación de Raúl sabe "que tiene el tiempo en contra y que tiene que acelerar las reformas para dejarle un camino más fácil a sus sucesores".

Everleny espera que el VII Congreso del PCC produzca, al menos, señales claras de que la dirigencia apunta hacia ese escenario.

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Con Información de La Patilla

http://entornointeligente.com/articulo/8148258/VENEZUELA-Cuba-Tortuoso-y-lento-camino-a-un-socialismo-de-mercado-25032016

jueves, 24 de marzo de 2016

OBAMA Y LA TELEVISIÓN

Por Paquita Armas Fonseca


Tengo que reconocer que Barack Obama y sus asesores son personas muy inteligentes, tanto que midieron cada paso e imagen que trasmitirían a la población cubana. Yo, lo confieso, tenía deseos de que se fueran antes de que llegaran por el run run popular y de los especialistas.


Llegó bajo la lluvia, en compañía de Michelle (con un sencillo traje de 2 000 euros), sus niñas y su suegra, además de una nutrida delegación gubernamental. Porque el servicio secreto sabía que no había peligro, comió en una paladar de Centro Habana y otra en el Vedado, fue al Estadio Latino Americano, a pesar de que esa mañana había estallado una bomba en Bélgica, colocada por el Estado islámico, hijo de los antecesores de nuestro ilustre visitante.


Yo seguí la visita por Cubadebate y Cubasí, con una buena cobertura por la inmediatez y la riqueza de comentarios que, minuto a minuto, se colocaban en ambos portales, más en el primero que el segundo.


Pero, la televisión, ay, mi televisión ¿Por qué una vez más estuve mejor informada por Telesur que por Cubavisión, si en ambos los comentaristas eran cubanos?. Se, que el canal de la familia cubana era la “voz oficial” de la visita de Obama, ¿necesariamente tenía que ser frio, apenas sin opinión? ¿Así podemos ganar una guerra a pensamiento, ahora más dura que nunca?.


¿Por qué Arleen Rodriguez podía transmitir para Telesur esa frase, que se dice Fidel dijo “Cuba y Estados Unidos establecerán relaciones cuando haya un presidente negro y un papa latinoamericano” y el investigador Esteban Morales disertar sobre la impronta de Fidel, su visión de la historia y hacer un nudo en mi garganta?. ¿Por qué el politólogo cubano podía desmontar magistralmente el discurso del presidente norteamericano, analizar sus escogidas citas del pensamiento de José Martí y ese mismo análisis no era válido para Cubavisión?


obama 1¿Por qué Esteban,  el joven académico Elier Ramirez y un grupo de comentaristas (que los hay) no podían estar junto a los periodistas en Cubavisión?¿Por qué no hacerlo esta vez si cuando vino El Papa Francisco, nos enteramos al detalle de toda la liturgia, gracias a un sacerdote que explicaba los pormenores?.


Este miércoles en el noticiero del mediodía, Oliver Zamora realizó un brillante análisis no sólo del discurso sino de la visita de Obama ¿por qué no el martes?. He dicho y digo que hacer televisión en Cuba no es fácil ni siquiera para dar una noticia, y me pregunto con las nuevas reglas del juego ¿seguiremos así?.


Disfruté de la transmisión del juego de pelota por Telerebelde. Hubo una buena preparación con entrevistas, y una visualidad nada encartonada para llevar incluso la llegada del presidente norteamericano al latino, acompañado del presidente cubano Raúl Castro. En fin, creo que una vez más Telesur (que también en parte es cubana) le ganó a nuestra televisión.


(Tomado del portal de la tv)

miércoles, 23 de marzo de 2016

Obama y nosotros





  • Rafael Hernández






La visita del Presidente de Estados Unidos a Cuba es el objeto del deseo entre los medios de comunicación de todo el mundo. ¿Cuáles han sido las expectativas de los cubanos de a pie? ¿Les importa realmente que Obama venga? ¿Los beneficia, los perjudica o todo lo contrario? ¿Cómo van a cambiar las cosas a partir de su entrada en La Habana, el Domingo de Ramos? ¿Se sentirán más libres? Algunos hasta hablan de “la química entre Obama y el pueblo de la Isla” –extraño fenómeno luminoso que nadie ha podido ver aún, pero que se anticipa, como los que predice la Teoría de la relatividad.


Luego de evaporarse las primeras expectativas que siguieron al júbilo del San Lázaro de 2014, el conocido discurso largoplacista tomó posesión, induciendo, de rebote, una lectura de sentido común equivalente a “la vida sigue igual”. En efecto, durante estos quince meses, se ha repetido que la normalización es “una meta muy remota”, las relaciones siguen siendo “esencialmente iguales”, “son los mismos objetivos, solo han cambiado los medios”, “el bloqueo pica y se extiende”.  De manera que la visita presidencial se había anticipado como “un simple acto simbólico”,  pues “nada cambiará mientras haya bloqueo”, es más, “seguimos en guerra, solo que ahora es cultural”. Etcétera.


Sin embargo, cuando uno mira alrededor, verá que en estos mismos quince meses La Habana se ha desbordado de visitantes, no solo en los hoteles sino en los room for rent, las aduanas no dan abasto, los restaurantes caros, el transporte rentado y los servicios que los suministran hacen su zafra, el flujo hacia EE.UU. por el paso Suramérica-Centroamérica-México ha crecido 60% (“no vaya a ser que quiten la Ley de Ajuste”), las repatriaciones a la Isla de cubanos emigrados de larga data en el Norte han alcanzado récords. Las remesas (oficialmente estimadas en 2014 en 1,7 miles de millones, y cada vez más orientadas a la inversión en el sector no estatal), tienden a reactivarse por la normalización –aunque el dato preciso, como es costumbre, no se haya publicado.En el proceso de diálogo, negociación y cooperación conocido como la normalización, apenas ha habido semana sin movimiento entre instituciones cubanas y entidades de EEUU, incluso más allá de las cancillerías, en sectores como la cultura, la educación superior, el medio ambiente, la seguridad marítima y aérea, el control del delito, la aplicación de la ley, la salud, y hasta el comercio exterior.


Lo mismo que el bloqueo, la normalización tiene un efecto extraterritorial. Por obra y gracia de las nuevas relaciones, las acciones de la imagen Cuba en la bolsa global se han disparado. Después de haber sido pintada, hace apenas unos meses, como el Gulag del Caribe, La Habana se ha convertido, súbitamente, en “una de las 10 ciudades que hay que visitar”, y particularmente para esos recién llegados, en una especie de parque temático del socialismo. En efecto, a pesar de que, según nuestras agencias turísticas, lo que buscan es sol y playa, los nuevos caminantes de nuestras calles dicen que quieren ver con sus ojos la “Cuba de Castro”, mientras Fidel y Raúl están todavía vivos, y antes de que, según ellos, la marea de MacDonalds la tape, y se convierta en otra islita más del Caribe.


Una pregunta recurrente en todas partes –también en las conversaciones entre nosotros– es si los cubanos estamos preparados para este encuentro cercano con los EE.UU. ¿Qué pasará cuando se desencadene el “tsunami norteamericano”? ¿Cuando desembarquen con sus íconos, sus abrumadores medios de comunicación, sus cruceros, sus premios Grammy, sus seriales adictivos, y sus otras series de adicciones, sobre este país entrenado para el “golpe aéreo masivo sorpresivo” y la “guerra de todo el pueblo”? ¿Cómo será enarbolar la bandera desde nuestra trinchera, si el enemigo no llega en paracaídas, sino por el aeropuerto, y viene a hacernos la visita a la propia trinchera? ¿Lo vamos a esperar “con la guardia en alto” o le vamos a extender la mano? ¿La nueva consigna será “una mano en el escudo y la otra extendida”? ¿Es que todo esto ocurrirá solo en un futuro indefinido, cuando el bloqueo se levante o está pasando ya?


Admitir que los cubanos estamos poco entrenados todavía en esta nueva situación de posguerra con EE.UU., sin embargo, no implica ineptitud o incompetencia para lidiar con la sociedad y la cultura norteamericanas. Entenderlo resulta clave para poder apreciar la huella de esta visita presidencial, con todo lo que ella arrastra y proyecta hacia adelante.


Me pregunto si los asesores de John Kerry y de Ben Rhodes entienden bien, en primer lugar, lo muy norteamericanos, culturalmente hablando, que somos los cubanos, más allá de edades, grupos sociales, géneros, colores y gustos ideológicos.


Quizás le han advertido al Presidente que iba a encontrarse con “el país más desconectado del mundo” en términos de Internet, una isla poblada por nativos del mundo predigital, carentes no solo de una conexión doméstica, sino ajenos a Google, Facebook, el correo electrónico, los teléfonos celulares. O un público sometido a una televisión gubernamental, que nunca ve aparecer en sus pantallas a Leonardo di Caprio, Tom Hanks, Sandra Bullock, Miley Cyrus (“Sí los conocen, pero solo los jóvenes, mediante un servicio underground llamado El Paquete”); y una radio que filtra la música norteamericana, incluido el rock, el jazz, el hip hop, y todo lo que les huela a “imperialismo cultural” (“Los Beatles estuvieron prohibidos hasta hace poco”). Quizás le cuenten al presidente que la iglesia católica, “único actor de la sociedad civil tolerado por el gobierno”, es la voz de la nación cubana; y soslayen no solo a las denominaciones evangélicas, la mayoría oriundas de los EE.UU., al igual que las logias masónicas, sino sobre todo a las religiones cubanas originadas en África, las más extensas y representativas de la sociedad civil real.


Si Obama pudiera caminar por la calle a su aire, como cualquier norteamericano, quizá apreciaría que la capital es una mezcla de arquitecturas, entre las cuales el art deco y el estilo moderno venidos del Norte son muy visibles. Comprobaría que a los cubanos les simpatizan los yumas (término afectuoso, en vez de gringo o yanqui), quienes no se pierden en esta ciudad, porque cualquiera aquí chapurrea el inglés, ni se juegan la vida cuando caminan de noche por un barrio como La Habana Vieja. Al menos sí compartir un juego de pelota –algo que difícilmente lograría en Buenos Aires o en Beijing–, pasión nacional que hace gozar y sufrir a nuestros dos pueblos como ninguna otra.


Un tal Fernando Ortiz lo dijo una vez: “La vecindad de esta poderosa cultura es uno de los más activos factores de la cultura nuestra”. Y agregaba: “No nos ciegue el resquemor que en nosotros ha sido latente por sus invariables egoísmos, por sus frecuentes torpezas, a veces por sus maldades y a menudo por sus desprecios. No es un problema de gratitud, sino de objetividad”. Los asesores, los de allá y los de acá, pueden aprender que este juicio de nuestro antropólogo mayor no tiene que ver con ideologías enfrentadas, sino con culturas afines, cuyas implicaciones para la comunicación política resulta difícil exagerar.


Naturalmente, no hay que confundir esa manera de vivir nuestra identidad con sentirnos norteamericanos. Que la cultura cubana digiera cosas foráneas, y se las apropie, no entraña que nos caiga bien el etnocentrismo del Norte, que ya Ortiz señalaba, y que aceptemos de buena gana sus certificados civilizatorios. Menos aún que nos traten con un rasero diferente a los demás. Algunos juzgan que, cuando Obama se reúne con grupos beligerantes como las Damas de Blanco y otros aliados del lobby conservador cubano-americano, radicalmente opuestos a la normalización y ajenos a cualquier diálogo nacional, se limita a ejercer una política que “refleja sus valores”. ¿Es que responde a lo mismo cuando visita oficialmente China y Vietnam, o se dirige a sus aliados latinoamericanos, como México y Colombia? ¿Se le ocurre incluir en su agenda una reunión con los veteranos de Tianamén, los blogueros vietnamitas presos, las organizaciones de familiares de los actuales desaparecidos, torturados, asesinados, que en América Latina y el Caribe son legión? ¿Las apoya activamente? Si se trata de “valores”, con una aplicación universal, no debería hacerse excepciones con los países grandes o con sus adeptos. Desde aquí abajo, esa diferencia se percibe como lo que allá arriba llaman double standard.  Y ese no es precisamente un rasgo de la cultura democrática que ambos lados dicen defender.


Las lecciones que los cubanos debemos aprender, si de convivencia se trata, son otras. La primera es saber reaccionar al toque de Sadim –Midas al revés– que convierte en una suerte de materia fecal todo lo que toca la política de Washington, según sus intereses y prioridades. Que cuando ellos favorecen al sector privado, internet, los intercambios académicos, o abren programas dirigidos a los jóvenes, los emprendedores, o los artistas, porque imaginan que esa es la manera de atraerlos, nuestro reflejo instantáneo no sea recelar de ellos o impedirlos (“si los americanos lo apoyan, por algo será”). Por esa vía tan simple, pueden llevar la iniciativa en condicionar nuestras políticas internas, y demorar o sesgar los cambios que debemos darnos, en nuestros propios términos.


La segunda es estratégica: tenemos que aprender a explicarles cómo es Cuba. Para lograrlo, hay que entenderlos a ellos. Muchas veces sus actitudes hacia nosotros no responden tanto a una ideología irremisible, sino a una cultura política, incluidas sus creencias sobre lo que es libre y democrático. Lograr que ellos comprendan las nuestras, y la sociedad cubana real, aunque no las compartan, resulta clave, para ir construyendo, desde abajo, esta nueva relación. Sin pretender redimirlos de sus ideas y visiones, nacidas de otra cultura política, basta con que nos conozcan mejor y nos entiendan, para que todo pueda ser distinto.


Ambas lecciones suponen aprender a jugar con las piezas blancas, y hacer uso de las reservas de la inteligencia y la cultura cubanas. Si no existieran esas reservas, ¿cómo explicar, por ejemplo, que, cuando emigran, los jóvenes cubanos, todos nacidos después de 1959, puedan aclimatarse tan rápido a la economía y a la cultura de mercado, hasta el punto de ser más competitivos que otros inmigrantes nativos de aquella cultura, y supuestamente más entrenados? En esta nueva relación, que no se limita al canal mono entre los gobiernos, sino se ha vuelto estéreo, mediante las múltiples pistas de comunicación ya abiertas entre las dos sociedades, a la política le toca facilitar que todos los actores directos e indirectos, adentro y afuera, podamos contribuir a soportar y ensanchar este puente, sobre ese capital cultural nuestro. O para decirlo con las palabras de Lezama, hace ya tres cuartos de siglo: a levantarlo sobre “sus aguas hirvientes, congeladas”, “un puente, un gran puente, que no se le ve”.

lunes, 14 de marzo de 2016

¿Tiene el pueblo cubano “la libertad de escoger sus líderes políticos”?

Arnold August

 En el contexto de relaciones Cuba-EE.UU., el 2 de marzo, 2016 en Ginebra, Antony J. Blinken (secretario de Estado adjunto del Departamento de Estado de los EE.UU.) emitió una Declaración Nacional en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU. En su declaración Blinken resalta entre otros puntos que Obama, durante su visita a Cuba en marzo, “...destacará que sería mejor para el pueblo cubano que existiera un ámbito donde la gente se sienta libre de escoger sus partidos políticos y sus líderes...”







Vamos a concentrarnos por el momento sobre el tema de “escoger sus líderes.”

La Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) electa en 2013 tiene un mandato de cinco años. Como primer paso antes de comenzar sus nuevos períodos de sesiones se reúne para elegir de entre sus miembros a su Presidencia (Presidente, Vicepresidente y Secretario) de la ANPP.

De entre los diputados, la ANPP también elige posteriormente al Consejo de Estado. Este se compone del Presidente del Consejo de Estado y el Primer Vicepresidente, otros Vicepresidentes, un Secretario y 23 miembros más, para un total de 31 integrantes. El Presidente del Consejo de Estado es asimismo Jefe de Estado y de Gobierno (Consejo de Ministros). El actual Presidente de estos dos órganos es Raúl Castro. Por último, la Constitución expresa que “el Consejo de Estado es responsable ante la Asamblea Nacional del Poder Popular y le rinde cuentas de todas sus actividades”.

Cuba no tiene un “sistema presidencial” ni se propone tenerlo. El Presidente del Consejo de Estado es elegido de entre los diputados que, a su vez, son elegidos por los ciudadanos.

Tomemos como ejemplo a Raúl Castro de acuerdo a una descripción muy resumida de algunos pasos previos a su elección como Presidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros. En las elecciones generales de 2013, fue electo diputado, para la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba (Parlamento), de un municipio en Santiago de Cuba, su provincia de origen. Aun cuando haya un solo candidato por escaño, el candidato necesita 50%, por lo menos, del voto popular. En las elecciones generales de 2013, Raúl Castro recibió 98.04% del voto. Este porcentaje fue uno de los más altos entre los 612 diputados elegidos.

La Comisión de Candidaturas Nacional (CCN) es la encargada de organizar la nominación y elección de la Presidencia de la ANPP y del Consejo de Estado. Comienza las consultas con los diputados tan pronto como son electos. Las elecciones de  2013  se celebraron el 3 de febrero.

El proceso electoral concluye el 24 de febrero 2013; este es el día en que la recién electa ANPP se reúne para quedar constituida. Cada diputado o diputada tiene derecho a proponer a cualquier diputado para cualquier cargo en la Presidencia de la ANPP y el Consejo de Estado.

Antes de la constitución del nuevo mandato de la ANPP, el 24 de febrero, la CCN entrega a cada diputado un tabloide con las biografías de los diputados electos, así como las de los miembros salientes del Consejo de Estado (Entrevista. Reus González).

Este proceso fue explicado, además, en una entrevista separada con la CCN Cuando el diputado llega a la oficina de la CCN, después de haber tenido tiempo suficiente para estudiar el tabloide, se les entrega a él o ella dos hojas en blanco: una para las propuestas para el Consejo de Estado y otra para la Presidencia de la ANPP. La persona puede entonces confeccionar una lista personal de sugerencias que también incluye sus preferencias para cargos específicos, como Presidente y Vicepresidentes del Consejo de Estado y la Presidencia de la ANPP. La lista no se firma y se deposita en secreto (Entrevista. Pérez Santana, Marchante Fuentes y Fajardo Marín).

El diputado Daniel Rafuls Pineda (en ese momento) se extendió en este proceso. Señaló que la CCN le entregó personalmente la lista de biografías de todos los diputados varios días antes de su cita del 7 de febrero en la sede de la Comisión. De esa manera, tuvo “toda la libertad del mundo para tomar [su] decisión” (Daniel Rafuls Pineda. Mensaje electrónico al autor, 15 de marzo de 2008).

El diputado Jorge Gómez (del grupo musical Moncada) relató su experiencia con este proceso.  Hizo igualmente un recuento interesante del período de enero a febrero de 2008. En aquel momento, en 2006, Fidel Castro ya había entregado temporalmente su cargo de Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros al Primer Vicepresidente, Raúl Castro. El 19 de febrero de 2008 hizo público su anuncio del día anterior: “No aspiraré ni aceptaré el cargo de Presidente del Consejo de Estado y Comandante en Jefe.”

Según Gómez, en su reunión privada en la sede de la CCN que tuvo lugar antes del anuncio hecho por el líder cubano, él había propuesto a Fidel Castro para Presidente del Consejo de Estado. Escribió igualmente el nombre de Raúl Castro como Primer Vicepresidente y el de José Ramón Machado Ventura como el siguiente Vicepresidente, junto con sus otras propuestas para ese órgano. Jorge Gómez también indicó su selección para la Presidencia de la ANPP en la otra hoja que le entregaron.

Después de una pregunta sobre la continuidad de la Dirección de la Revolución, el diputado —no miembro del PCC— era de la opinión de que, ante la ausencia de Fidel Castro quien ocupaba un cargo formal en el Consejo de Estado, era necesario “que se reforzara con la Dirección histórica de la Revolución”.

A otra pregunta sobre un artículo del diario Granma, de febrero de 2008, que informaba que Fidel Castro había sugerido a la CCN que Machado Ventura fuera nominado como Primer Vicepresidente, Gómez respondió que esta era una preocupación lógica de Fidel. Su objetivo ha sido garantizar en todo momento que no se perdiese la esencia de la Revolución. Gómez estimaba que Machado Ventura, por ser uno de los líderes históricos de la Revolución que tiene una vasta experiencia, debía ser nominado (Entrevista. Jorge Gómez Barranco).

Después de que todos los diputados habían pasado por este proceso de proponer candidatos para la Presidencia de la ANPP y el Consejo de Estado, la CCN tabuló las boletas en hojas de papel. De acuerdo con la cantidad de votos, confeccionó la lista de 31 miembros del Consejo de Estado, incluidos sus cargos principales. La CCN elaboró otra lista con las tres propuestas para la Presidencia de la ANPP (Entrevista. Pérez Santana, Marchante Fuentes y Fajardo Marín.).

Según lo observado por el autor durante la constitución del nuevo mandato de la ANPP en 1998 y lo que pudo conocer en las entrevistas sobre el mandato de 2008, los últimos pasos de las elecciones ocurrieron de la manera siguiente. El día en que debía quedar constituida la ANPP (24 de febrero de 2008) la Presidenta de la CEN, María Esther Reus González, dirigió la ANPP hasta que se eligió a su Presidencia. Se presentó a los diputados la lista con los tres nominados: Ricardo Alarcón de Quesada para Presidente; Jaime Alberto Crombet Hernández-Baquero para Vicepresidente, y Míriam Brito Sarroca para Secretaria.

A continuación tuvo lugar un voto a mano alzada para determinar si los diputados estaban de acuerdo con estas tres nominaciones o si tenían cualquier otra propuesta. No hubo más propuestas. Por tanto, la lista con los tres nominados se hizo oficial. Entonces, se levantó la sesión de la ANPP para realizar el en voto secreto en el vestíbulo, fuera del salón plenario. Cuando los tres nominados resultaron electos y fueron anunciados por la CEN, las nuevas autoridades asumieron la Presidencia de la ANPP.

A continuación, se procedió de la misma forma para los 31 miembros del Consejo de Estado.  Raúl Castro fue elegido Presidente del Consejo de Estado y, de hecho, ocupa el cargo de Presidente del Consejo de Ministros, por tanto, Jefe de Estado y de Gobierno. (Entrevista. Balseiro Gutiérrez y Amarón Díaz, 2008; Entrevista. Pérez Santana).

De esta forma, las elecciones generales —que habían comenzado en julio de 2007 con las elecciones municipales de primera fase— concluyeron el 24 de febrero de 2008. Las elecciones generales 2012-2013 siguieron el mismo procedimiento comenzando en julio de 2012 y finalizando en febrero de 2013. Hubo 612 diputados ese año.

Las nominaciones y elecciones para la Presidencia de la ANPP y del Consejo de Estado pueden parecer bastante formales. Esto es cierto, especialmente si se las compara con las elecciones para las asambleas municipales y la propia ANPP; sin embargo, sería ingenuo creer que la Dirección de la Revolución no participa en la selección de los dirigentes para el más alto nivel del Estado.

En lo referente a los desempeños y las posiciones de Fidel Castro y Raúl Castro, es una cuestión de calidad y no —como frecuentemente alegan los Estados Unidos y sus voceros disidentes— una cuestión de nepotismo.

Raúl Castro asumió el liderazgo provisionalmente en 2006 cuando Fidel Castro cayó enfermo. Ocupó esta posición, de acuerdo con la Constitución, como Primer Vicepresidente del Consejo de Estado. El 24 de febrero de los años 2008 y 2013, Raúl Castro resultó electo Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros. Hay que considerar varios factores.

En primer lugar, ha participado ininterrumpidamente en la lucha desde el asalto al cuartel Moncada en 1953. Ha hecho sus propios aportes innovadores, incluso antes del triunfo de 1959. Uno de estos fue organizar la administración de los territorios liberados en el Segundo Frente Oriental “Frank País”. Esto equivalía prácticamente a un Estado dentro del Estado y sirvió como precedente, hasta cierto punto, para el nuevo Gobierno Revolucionario que se estableció en enero de 1959.

Ha habido muchos otros ejemplos del desempeño de Raúl Castro desde esa época como, por ejemplo, la institucionalización del sistema del Poder Popular en 1974-1976. El Sistema de Perfeccionamiento Empresarial comenzó en los años ochenta bajo su dirección en el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR), de las que fue Ministro hasta 2008. A partir de su elección en 2008 como Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, al mismo tiempo que mantiene su posición como General de Ejército, ha continuado institucionalizando la dirección colectiva. Lo hace celebrando regularmente reuniones ampliadas (en las que participan otras personas independientemente de los miembros oficiales) del Consejo de Estado o del Consejo del Ministros, o de ambos.

Raúl Castro está igualmente al frente de los esfuerzos por poner fin a la burocracia y la corrupción de cuello blanco en las altas esferas. Al mismo tiempo, está realizando, junto con otros compañeros, innovaciones para preservar y perfeccionar el socialismo.

El sistema político cubano permite canales legales formales para que el pueblo pueda votar por sus líderes. Hay que insistir en que no se ajusta al pensamiento único estadounidense. Cuba no se rige por un sistema presidencial como el que existe en los Estados Unidos y en otros países.

No es el objetivo de este artículo mencionar más detalles y análisis de cómo ocurre esta elección y las elecciones generales. Sin embargo, así es como Raúl Castro fue elegido Presidente del Consejo de Estado (y por lo tanto, del Consejo de Ministros).

11 de marzo, 2016

Arnold August, Periodista y conferencista canadiense, el autor de los libros Democracy in Cuba and the 1997–98 Elections y más recientemente, Cuba y sus vecinos: Democracia en movimiento. En Twitter: @Arnold_August Su sitio web: www.lademocracia.com








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