Mostrando entradas con la etiqueta higiene. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta higiene. Mostrar todas las entradas

miércoles, 24 de febrero de 2016

Soñando





Un inspector bien plantado, que luego de analizar pedazos de ladrillos y otros remanentes sea capaz de averiguar de dónde proceden (¿quién construye, quién tira sin escrúpulos?), llegue hasta la casa del irresponsable y con la contundencia de un cañonazo le haga saber que tiene una multa irrevocable.


Multa ejemplarizante que será comidilla del barrio. La misma comunidad que antes veló por su urbanidad y buenos modos y que hoy no solo ha perdido bastante de sus días florecientes, sino que amenaza con seguir cuesta abajo.


Sueño con un inspector incorruptible y de mano dura que se apueste en una esquina, detrás de un periódico, y desde allí sorprenda a los que, por no caminar unos metros, sueltan alegremente sus jabitas de basura, o envíen a su hijos pequeños sin la debida ad­vertencia de “en el parque no, mijito, en los latones”.


Un inspector que a partir de su mano dura remueva conciencias de urbanidad y haga revivir viejas responsabilidades ciudadanas.


Por supuesto que tal sueño debe ir acompañado de otro no menos urgente: que la ciudad toda sea atendida en limpiezas como debe ser y más ahora que mosquitos invasores, portadores de una nueva enfermedad, amenazan con brincar fronteras y aprovecharse de lo que todavía estamos a tiempo de eliminar.