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martes, 13 de septiembre de 2016

Los alternativos somos nosotros



Por Iroel Sánchez

El gobierno de Estados Unidos organizó los días 12 y 13 de septiembre una “Primera conferencia sobre la libertad en el uso de internet en Cuba”,  a cargo de su Oficina de Transmisiones hacia Cuba que opera las emisiones ilegales de radio y televisión contra nuestro país. Resulta una confirmación más de que dentro de su denominada nueva política hacia Cuba el uso de la Red de redes como herramienta de subversión lejos de disminuir se incrementa.

En los últimos años se ha venido construyendo un sistema de publicaciones en Internet, con financiamiento externo,  destinadas a influir en sectores claves de nuestra sociedad para que operen al interior de nuestras instituciones como Caballos de Troya en función de los intereses norteamericanos.

A esta labor de zapa se ha referido sistemáticamente el General de Ejército Raúl Castro. El Primero de enero de 2014, en Santiago de Cuba afirmó:

“En nuestro caso, como sucede en varias regiones del mundo, se perciben intentos de introducir sutilmente plataformas de pensamiento neoliberal y de restauración del capitalismo neocolonial, enfiladas contra las esencias mismas de la Revolución Socialista…”

Sobre el tema volvió en abril de este año en el VII congreso del PCC. Y más recientemente, en su mensaje por el 55 aniversario de la UNEAC expresó:

“Hoy estamos doblemente amenazados en el campo de la cultura: por los proyectos subversivos que pretenden dividirnos y la oleada co­lo­ni­za­dora global”

Analistas, periodistas e investigadores norteamericanos que nada tienen que ver con la Revolución cubana coinciden con lo denunciado por Raúl:

John Lee Anderson: “Yo no soy oráculo ni sé lo que piensa Barack Obama, pero lo que se puede deducir es que desde la óptica de Washington, sienten que con este acercamiento el efecto norteamericano será arrollador para Cuba. El reto realmente es para Cuba, no para Estados Unidos, de cómo Cuba valora su integridad cultural” 

Tracey Eaton: “Me parece muy interesante que Office of Cuba Broadcasting ha tomado un papel más activo dentro de la Isla, porque en el pasado muchos de sus reportajes dependían de reporteros de Miami. Ahora hay más reporteros en Cuba que reciben dinero de Radio Martí y algunos de los programas que realiza son parecidos a los de la USAID.” 

Abunda el dinero para imponernos la libertad de expresión a la carta, solo para sus empleados, y favorecer becas, viajes y medios de comunicación solo para quienes sirvan a sus intereses de dividirnos y enconarnos.

Convencidos de que la contrarrevolución tradicional sólo les sirve para mantener contentos a los sectores más extremistas de la ultraderecha miamense vinculados al terrorismo, y de que estos continúan aislados de la sociedad cubana, los ideólogos imperiales han estructurado en Internet un abanico de proyectos que abarcan desde lo cultural y lo académico hasta el humor político, el periodismo sensacionalista, el comunitario y el literario. Todos coinciden en una base ideológica común: el ataque a las instituciones, las organizaciones sociales y de masas y sus líderes, así como la exhibición malsana de las carencias que la propia política estadunidense de bloqueo lleva más de cinco décadas ocasionando a nuestro pueblo.

Esos proyectos han venido a renovar la vieja propaganda contrarrevolucionaria en el nuevo escenario, con la “virtud” de poner nuevos rostros a la desgastada guerra sicológica contra Cuba. Algunos de los colaboradores llegan a argumentar su participación allí como parte de su realización profesional, al tiempo que reconocen recibir una remuneración que nuestras publicaciones no les pueden brindar.

Lo que resulta cierto es que allí no se puede decir todo lo que se piensa porque hay un encargo indirecto, como se preguntaba una joven periodista:

“¿Se puede en ellos criticar las monarquías constitucionales que los sustentan, las dependencias coloniales que poseen en el Caribe y su participación como parte de la OTAN en guerras como las de Afganistán? ¿En otro que no es propiedad de poderosos gobiernos sino de un dueño que declaró “contraproducente” pedir la libertad de Los Cinco en un medio de comunicación de Miami, se puede hacer un reportaje de investigación sobre los graves problemas financieros que la agencia Reuters le sacó a la luz el pasado año? ¿O la única libertad posible allí es para denostar a esta Isla?”

Desde esos nuevos espacios se ha emprendido un ataque a fondo contra los periodistas cubanos, su organización gremial la UPEC, y el Partido, pretendiendo utilizar como quinta columna una especie de aristocracia mediática dependiente económicamente de la estrategia norteamericana que ahora se disfraza de “nuevos medios”.

Las instituciones cubanas tienen el derecho legítimo de adoptar las medidas correspondientes ante una práctica periodística tendenciosa marcada por la superficialidad, la descontextualización y la inexactitud, que sirve a la guerra mediática y a los que aspiran a desmontar el socialismo en nuestro país.

El Estado revolucionario ha hecho y hará todo lo posible por incrementar la conectividad al servicio de los cubanos, es algo que ningún programa subversivo hará detener y seguirá siendo impulsado de manera decidida en la medida que los recursos disponibles lo permitan. Una prueba de ello es la creación de la plataforma gratuita de blogs Reflejos, pero en cuanto se creó, los blogs cubanos dejaron de ser noticia para la maquinaria mediática hegemónica y surgió un nuevo producto: los “medios alternativos”.

Por arte de magia lingüística, lo alternativo ha dejado de ser aquello donde escasea el dinero y se critica la ideología dominante (esa donde se  sublima el mercado, y se promueven el  american way of life y la cada vez más desgastada democracia representativa) para convertirse en la promoción de la restauración capitalista y el ataque marcado contra nuestro Partido y su papel dirigente de la sociedad cubana. Existen muchos medios alternativos y  no son pocos los cubanos que participan en ellos: Van desde televisoras como TeleSUR y Russia Today, programas de radio por Internet en Miami hasta sitios como Rebelión y Cubainformación, pero ninguno cuenta con apoyo de gobiernos miembros de la OTAN ni les llueve el dinero de ONGs vinculadas a Washington.

Tenemos conciencia de que nuestra prensa debe renovarse funcional y estructuralmente, y transitamos hacia ese propósito con el objetivo de  servir mejor a nuestro pueblo en la construcción del socialismo  por el que este decidió vencer o morir hace once lustros, no para entregarse a los oscuros intereses que quieren regresarnos al capitalismo. Como escribió el reconocido periodista y leal militante comunista Julio García Luis, quien nos dejó una obra de extraordinario valor:

“Creemos que puede haber una mejor alternativa cubana, socialista, revolucionaria y de mérito periodístico. Que sintetice y mantenga lo que deba ser conservado,  y cambie lo que deba ser cambiado.

“Una alternativa que salvaguarde el papel político y clasista de nuestra prensa, la propiedad social en la que se sustenta, y el papel dirigente del Partido como fuerza de vanguardia de nuestra sociedad.”

La hazaña de construir una sociedad alternativa al capitalismo en las fauces del imperialismo más poderoso de la historia ha tenido y tendrá una prensa alternativa. Los verdaderos alternativos somos nosotros, los revolucionarios cubanos y quienes nos acompañan en esta lucha en todo el mundo, a los que Raúl nos pidió en el VII Congreso del Partido fomentar en nuestro pueblo una cultura anticapitalista y antiimperialista.

(Granma)

jueves, 1 de septiembre de 2016

Una carta de amor.

 Por Carlos Luque Zayas Bazán

En el fragor de una polémica ideológica, o en medio del análisis de las tareas de un profesional de la información, resulta muchas veces imposible no mencionar a los autores por su nombre. Sólo aludirlas constantemente puede resultar más irrespetuoso que mencionarlas derechamente. Pero como nombrar a los responsables de sus ideas hiere últimamente susceptibilidades, me limitaré a ser lo más impersonal que pueda. Al polemista puede interesarle que su posible lector identifique al productor de los conceptos que critica, pues las ideas no surgen en el aire, y cuando se trata de un gestor de la opinión pública, su identidad pública forma, o debe formar, un todo único con sus concepciones personales. Pero a ciertas sensibilidades todo criterio claro y firme le parece enseguida un acoso injusto y personal. Se entona con frecuencia un cántico de amor y reconciliación no propio de las polémicas, cuando Cuba nunca ha sido objeto de miramientos, sino de todo lo contrario. Por otra parte, si se quieren refutar las opiniones adversas sobre la labor de un periodista, político, o intelectual, se deben atender a los argumentos que se le oponen. Otro procedimiento resulta un muy insuficiente e ineficaz proceder y el ataque que se señala se convierte en otro ataque que se ejecuta, o puede serlo.


En este blog, y en otros como Rebelión.org, autores cubanos y extranjeros, han estado publicando análisis sobre la tarea de un periodista- no lo nombremos, pero ahora la intención no es el irrespeto al no hacerlo, ya está dicho – que según varias opiniones de sus defensores ha sido, o está siendo, objeto de un injusto y vergonzoso ataque dirigido a su persona. Al respecto, recientemente se afirma que los últimos días han sido una vergüenza, y como ese juicio se refiere claramente a los trabajos aparecidos en este blog sobre la polémica de marras, se sobreentiende que determinados textos y sus autores, han cometido actos vergonzosos, pues en buen castellano según el sentido recto y figurado de la palabra, no cabe considerar otra interpretación. Según Aristóteles en Moral a Nicómaco. Libro cuarto, capítulo IX, “Del Pudor y la Vergüenza”, “una cosa vergonzosa sólo un corazón viciado es capaz de hacerla.”. Consideremos, no obstante, que el autor del juicio no ha hecho un ataque personal a los autores de los textos que avergonzaron sus días y sus noches, pero advirtamos que en todo caso hay que cuidarse de no cometer el mismo acto que se reprocha en los demás, o en cualquier caso, es conveniente evitar una frase infeliz que permita, sin mucho margen de error, suponerlo.


La tarea de llamar a las cosas derechamente por su nombre, siempre ha sido ingrata, y el argumento que se esgrime para descalificar a quien lo hace, bastante socorrido, es el de estacar a las personas cuyas ideas o actitudes se discuten, cuando lo que se impone es dar respuesta, o contra argumentar los puntos, conceptos e ideas expuestas por el adversario.


Si no se exponen argumentos sobre los contenidos concretos de la polémica, o al menos se intenta demostrar que los ajenos están errados, o que se miente, o que se fantasea con la mala intención de ejercer un linchamiento, curiosamente se produce una especie peculiar de ataque, que al no examinar o refutar ideas, podría considerarse personal: se está declarando que el otro es capaz de un ataque injusto, y además, vergonzoso, sin los argumentos que lo apoyen. En este caso me cuido de no hacer lo mismo, que no me interesa en lo más mínimo, y expongo y resumo el siguiente argumento: en efecto, afirmar solamente que otros hacen un ataque personal y lleno de palabras ofensivas, o basado en meras rencillas, qué palabra, es cometer el mismo acto que se reprocha, por cuanto se limita sólo a eso, a señalar que se es una persona de carácter vicioso, resentida, que produce vergüenza o dirime pequeñeces personales en el examen de las ideas. Ni más ni menos. El argumento del escrito a que aludimos es que se trata de una pelea entre personalidades, rebajada a una vulgar rencilla o, según una de las definiciones del diccionario, a una “cuestión o riña que da lugar a un estado de hostilidad entre dos o más personas”, si se tiene en cuenta que menciona con toda claridad al autor de este blog, y al periodista objeto de los análisis que se hacen en los textos “vergonzosos”. Para demostrarlo habría que analizar cada uno de los argumentos y datos expuestos en los textos publicados en este blog y otras fuentes. No se trataría, de ningún modo, de un debate equivocado, sino uno de los más necesarios y útiles, entre otros muchos posibles.


Otros de los argumentos que esgrimen los que se avergüenzan de esta polémica, es el de la manida frase de intentar matar al mensajero. Con ello quieren significar que los temas cubanos tratados por el periodista son los que se deben atender, que son objetivos, y están allí, y es cierto que se deben atender esos temas, pero que el periodista sólo los trasmite, por lo tanto, es únicamente un conducto inocente y seráfico, o al menos neutral y objetivo. Y por un lado eso es cierto, siempre y cuando el periodista cumpla cabalmente con la ética de su profesión, haga un profundo análisis multilateral, no sesgue su mensaje, y no ponga de su cosecha una óptica tendenciosa. Aparte de que en la tarea periodística nunca hay tal e incontaminado conductor objetivo y neutral, – y eso debe ser bien sabido por todo el que escribe sobre temas públicos y sociales -, además de eso, el periodista puede no ser sólo el mensajero, sino el productor de contenidos, y ya se ha estudiado con argumentos – que necesitan ser respondidos por sus avergonzados dolientes – por varios autores, cubanos y no cubanos.


Motivado por todo lo anterior, revisité algunos textos. No encuentro, por una de las partes, las ofensas personales, ningún indicio de rencilla. Encuentro, eso sí, argumentos, datos duros, citas analizadas, fuentes contrastadas. Encuentro análisis “sobre las ideas que cada uno propone”, como leo en el artículo del bloguero que comento, que no ha ocurrido en este tema. Como allí están los textos, me puedo limitar a remitir a su lectura (para su análisis objetivo. La tentación de analizarlos uno a uno es grande, pero el rechazo a los textos extensos parece que resulta mayor en la cultura digital que muchas veces conmina a masticar sin deglutir y saberlo es unas de las técnicas usadas para influir en las mentes y hacer pasar como suyas lo que contribuye a sembrar. Encuentro, sí, por otra de las partes, un llamado a estar atentos a “los escribas que pronto aparecerán”, una rara advertencia que descalifica con un término peyorativo (¿ofensivo?), y a priori, cualquier ajeno intento futuro del prójimo que pretenda hacer lo mismo que se quiere privatizar: el derecho de ejercer el criterio. Uno sería el buen periodista, otros, meros escribas, es decir, una descalificación en toda la línea. Y dentro de los muchos análisis posibles, solo traigo cai al final de esta nota uno a colación, en el afán de contribuir a precisar si siempre estamos ante un simple mensajero, o ante el productor de ciertos mensajes, y por lo tanto, si la cuestión es un debate equivocado o no. Para unos lo seguirá siendo, cómo no; para otros, de ninguna manera. Es el derecho de cada posición, aunque el derecho no siempre coincida con el acierto. El análisis de unos de los textos ajenos que se refieren al periodista de marras, nos serviría para ver con elementos de juicio si estamos o no ante “un profesional que escribe lo que piensa con honestidad”– y no me cuestiono su honestidad intrínsecamente personal, por lo menos hasta el punto que pueden diferenciarse ambas en el ejercicio público . Aunque visto desde otro ángulo, si la intención de un analista de la realidad social es recargar los tintes sobre un aspecto unilateral de la misma, subrayar unos elementos y escamotear otros en franca manipulación tendenciosa como demuestra Arnold August en algunos de sus trabajos, y con ello ese analista es consecuente con su forma de pensar, sin dudas que es honesto consigo mismo, pero dudosamente con la profesión que ejerce, ni con la objetividad de que presuma, y por lo tanto, no lo es con la realidad o los eventos sobre los que informa o analiza, y en ese caso difícilmente se pueda hablar de una profesionalidad que no haya que analizar, y llegado el caso, refutar y combatir.


Pero en relación con el análisis de la actividad periodística en el país, de ese o cualquier otro corresponsal, sobre todo se trata ahora de lo siguiente, lo cual no me parece un debate equivocado, y está allí mi mayor diferencia con el espíritu y el contenido de una de las tesis del bloguero que se confiesa avergonzado de este debate: la solución salomónica, noble en su intento, sin dudas, pero también sin dudas equivocada, según la cual el otro hace su tarea, y total, no va a transformar a nadie, por lo tanto dejemos que cumpla su misión tranquilo, sin los sobresaltos de la crítica que se le opone, sin que tengan motivo de alarmas los demás, porque a fin de cuentas, no lo haremos cambiar. Y ya está dado por bueno el orden universal, mediante un llamado casi angélico a la convivencia acrítica en el campo de las ideas con quien, mediante procedimientos dudosos, crea matrices de opinión con una visión de los problemas de Cuba que varios analistas han calificado de tendenciosa. Entre ellos Fidel, persona de fina diplomacia, aguda inteligencia, además de probada experiencia en lides mayores, y una rica relación con personas de todas las corrientes políticas e ideológicas imaginables a lo largo de su vida. No cito para aplicar una fuerza de autoridad, aunque aclararlo sé que no bastará para algunos. Lo hago por respetar la inteligencia ajena y la estatura indiscutible de un intelectual de fuste en cuyos juicios no sólo yo confío.


Razonemos, finalmente, sobre este llamado a la convivencia pacífica en un terreno sólo aparentemente pacífico, cuando se hace una guerra de pensamiento y no se avizoran las huestes, y ya se sabe que el cuarto poder es la ofensiva, la preparación artillera de lo que luego ya no será tan blando. Nos preguntamos: si no vamos a hacer reflexionar al periodista sobre su tarea, ni le vamos a cambiar su cosmovisión ni ideología, ¿dónde cabe la esperanza de que atienda los sabios consejos que le llegan, según uno de los cuales “sea responsable con sus lectores, (que) no se sume a sembrar el desaliento y la incertidumbre que generan otros medios, que sea profesional con sus colegas, incluso en momentos de tensión”?. Me resulta bastante seráfico ese llamado, como una carta de amor ideológica dirigida al que se acepta no es militante de la misma causa del emisor, y que además, antes se ha comprendido que no haremos cambiar. Quizás la exhortación que cito surge de percatarse que muchos de los textos del periodista, pese a ser sólo un mensajero, pueden efectivamente “sembrar el desaliento y la incertidumbre que generan otros medios”, o será un acto prosélito para que ello no ocurra. Yo pienso por mi parte que quizás es lo primero, pues muchas personas, y agudos analistas como Arnold August, coinciden en lo mismo. Pero esa es una suposición, pues no tengo derecho a afirmarlo por otra persona. Lo que me temo que es inobjetable es que se trata de un propósito noble e ingenuo, pero equivocadamente conciliador. Hay debates que pueden estar enojosamente extendidos para el gusto general, o para el que adversa criterios, perspectivas críticas más frontales, poco simpáticas para ciertas sensibilidades salomónicas, o que quieren recibir el aplauso de un auditorio por la bondad de su espíritu; cierto es que hay temas de mucha importancia, que deben ser tratados con más frecuencia, pero igualmente hay conciliaciones que pueden ser también fatales y dañinas en sumo grado. Por eso es necesario que existan, como bien se acepta, textos como los que se publican en La Pupila insomne, o intelectuales como Iroel Sánchez, que no buscan la mera simpatía, y comprenden que se está en un combate donde menudean los falsos llamados a los diálogos, los consensos espurios, y las convivencias de ideas y actitudes que no pueden convivir, o donde bajo el sombrero de la objetividad se hace, o se contribuye, a una labor de zapa y desacreditación, a sembrar el desaliento o la división. La confianza de que el adversario de ideas va a atender buenamente los consejos militantes de una causa, cuando se admite entender que no milita en ella, es una confianza infundada, y un error en las lides de la comunicación. Si se trata de matar a un mensajero, si es un debate equivocado, o es una lucha de ideas que es necesario librar, es algo sobre lo cual se pueden encontrar agudos análisis y argumentos en este trabajo de Arnold August: La delegada electa y el disidente en las elecciones municipales en Cuba http://www.rebelion.org/noticia.php?id=106384. Es uno entre varios. No hago el comentario del comentario, ni el análisis del análisis, aunque creo con firmeza en la utilidad de hacerlo. El que quiera seriamente pensar por cabeza propia si estamos ante un simple mensajero de los problemas cubanos que se pretende linchar injustamente, o ante un productor de mensajes tendenciosos que, quiéralo o no, como dice Arnold August, frecuentemente asume procedimientos que distorsionan las realidades cubanas y sus significados, como se demuestra en este trabajo sobre las elecciones cubanas, y contribuye así en buena medida y con bastante frecuencia, pese a los buenos consejos ya recibidos, “a sembrar el desaliento y la incertidumbre que generan otros medios”, lea y medite con sosiego y con justicia. O en todo caso, si no se está de acuerdo, dé a conocer argumentos que lo refuten, pero sobre los argumentos que se esgrimen, no sobre acusaciones de asedio injusto. No hay en este texto nada parecido a un linchamiento malsano, no hay nada parecido a una ofensa, y menos dirigida a la persona o su condición privada, no hay nada parecido a una animadversión o rencilla personal en ese y otros textos, no hay nada que avergüence con razón. Pero en este texto se comprende también que no hay nada más parecido a una manipulación, que la visión que contribuye a crear el periodista sobre uno de los temas centrales que, nuestros nietos, o algunos de ellos, seguramente van a agradecer que fueran atendidos en su momento.


Como se ha dicho que los cuestionamientos a la honestidad y profesionalidad del referido corresponsal solo proceden de una generación y sector, o peor aun que obedecen a un ataque personal de quienes no desean discutir los problemas de nuestra prensa, recojo a continuación enlaces a textos que -además de los citados en este artículo y sin incluir los de Iroel Sánchez ni los míos- lo han cuestionado con nombre y apellidos, todos publicados antes del debate actual. Sus autores pertenecen a sectores y generaciones diferentes y más de uno ha realizado críticas al trabajo de los medios de comunicación cubanos. De los autores de más de un texto sobre el tema, como ocurre en  varios casos, solo he enlazado el primero.

viernes, 12 de agosto de 2016

Fidel es una cultura.








 Por Iroel Sánchez





Desde que tengo uso de razón política estuve oyendo hablar sobre qué pasaría el día que Fidel no estuviera al frente de Cuba. Recuerdo un documental de la Escuela de Cine de San Antonio que vi hace años en una de las Ferias del libro que se hacían en Pabexpo: Un hombre habla por un teléfono público y le disparan a boca de jarro la pregunta de marras, “la debacle”, respondía el interrogado con una expresión facial acorde con esas dos palabras.

Tampoco hubo vez en que saliera de Cuba antes de 2006, cuando Fidel enfermó gravemente y delegó sus responsabilidades al frente del país, en que no me hicieran la consabida pregunta que la realidad se ha encargado de responder.

Pero… ¿por qué se asocia tanto el destino de un país al de una persona, se sea amigo o enemigo del signo que esta, indiscutiblemente, ha impuesto al destino de Cuba y más allá?¿por qué ostenta el récord de ser el líder contra el que más intentos de asesinato se han fraguado?¿cómo es posible que a pesar de haber sido tratado de modo hostil por los principales medios de comunicación del planeta donde quiera que viajó fue acogido fervorosamente por las multitudes?

Cuba fue la última nación americana en liberarse del colonialismo español. España concentró contra los patriotas cubanos toda su fuerza en tres guerras en las que el genio militar y político de los más capaces hijos de la Isla, aunque arrinconó a uno de los  imperios más poderosos de la historia, fue golpeado en los momentos críticos por la división. Los norteamericanos aprovecharon la muerte de los más prestigiosos líderes independentistas -Antonio Maceo y José Martí- para escamotear la independencia, dividiendo y corrompiendo a muchos cubanos con trayectoria insurreccional. Tuvieron que pasar más de dos décadas para que una nueva generación retomara a Martí, rescatara su ideario antiimperialista y lo proyectara junto al pensamiento marxista como solución para los males de una república dependiente y corrupta.

El pueblo cubano entonces parió hombres como Julio Antonio Mella, Rubén Martínez Villena y Antonio Guiteras, que juntaron el pensamiento martiano y el ideario socialista con la acción revolucionaria pero que no sobrevivieron al proceso llamado Revolución del 30 que de manera importante ellos contribuyeron a gestar desde inicios de la década de los años veinte del siglo pasado pero que nuevamente fue golpeado por divisiones entre las fuerzas revolucionarias.  La embajada de Estados Unidos conspiró con el que sería su hombre fuerte a partir de entonces, Fulgencio Batista,  y con el discurso del “Buen Vecino” logró restablecer el control de la situación. Se generaron entonces nuevos engaños y frustraciones.

Aunque una Constitución proclamó en 1940 derechos muy avanzados para la época, en periodos electorales sucesivos las fuerzas políticas que se proclamaron herederas de la Revolución del 30, una vez llegadas al poder,  se revelaron como corruptas y serviles a la dominación norteamericana. El Partido Comunista se había desangrado políticamente, obedeciendo la orden de Moscú de crear Frentes Populares, y acudiendo a las primeras elecciones regidas por la nueva Constitución en alianza con el mismo Batista que al servicio del imperialismo había dado el tiro de gracia a la Revolución del 30. Un nuevo Partido político con el nombre de Ortodoxo, en cuyas filas militaba el joven abogado Fidel Castro, capitalizó el descontento popular bajo el lema “Verguenza contra dinero”, su líder atrapado en una denuncia que no pudo probar se suicidó, y a las puertas de las elecciones donde ese Partido tenía la victoria segura, un golpe de estado encabezado por Batista cambiaría radicalmente la situación.

Ante la inacción del Partido al que pertenecía y agotadas las vías políticas, Fidel Castro abraza la vía armada, organiza en secreto un selecto grupo de jóvenes y sorprende a la nación el 26 de julio de 1953 asaltando la segunda fortaleza militar del país, con la demostración palpable de que él y el Movimiento que encabeza están dispuestos a jugarse la vida por realizar los sueños con que tantas veces habían engañado a los cubanos. Su discurso de autodefensa, difundido clandestinamente desde la prisión, fue el programa revolucionario  que le ganó el apoyo popular, avalado porque esta vez la palabra y los hechos se encontraban sin demagogia. Habían regresado Martí, Maceo, Guiteras, Mella y Rubén en una sola persona. Fidel era el organizador y el hombre de acción, el intelectual y el político con ética, el líder dispuesto a jugarse el pellejo para probar sus ideas. El pueblo mil veces engañado vio en él todo eso y decidió lanzarse otra vez a la Revolución.

El resto es conocido. Se podía hacer una revolución sin el ejército o con el ejército pero no contra éste, y Fidel rompió el dogma. Fresco aun el crimen de la CIA contra la Revolución guatemalteca de 1954, tampoco un gobierno latinoamericano podía desafiar a Estados Unidos y menos hacer una Reforma agraria que afectara intereses norteamericanos, Fidel volvió a romper el dogma y desde entonces saltaron por los aires los imposibles en Cuba. Pero no fue suficiente, en África eran invencibles los mercenarios blancos y el ejército racista sudafricano hasta que negros y  mestizos dirigidos por Fidel demostraron lo contrario. Como ha escrito el historiador Piero Gleijeses, en África Cuba humilló a una potencia de la Guerra fría –EEUU- y desafió a la otra –la Unión Soviética-, actuando por motivaciones propias a favor de los pueblos africanos.

Imposible era también que la Revolución se mantuviera en el poder en Cuba tras la desaparición de la URSS, que un país del Tercer Mundo compitiera en productos biotecnológicos con los del Primero y viviera de exportar servicios profesionales pero los cubanos guiados por Fidel lo posibilitaron.

Había que matarlo porque Fidel es la posibilidad de que los postergados, los de abajo, hagan posible lo que siempre les han negado. Y no bastaba con matarlo, había que desacreditarlo. “Revolución es no mentir jamás”, ha dicho el hombre sobre el que quizás más se haya mentido.

Hace diez años que Fidel no gobierna en Cuba y cada día vivido desde entonces ha sido un día de derrota para sus poderosos enemigos. Un día en que se recuerda que no pudieron vencerlo ni con la guerra, ni con el asesinato; ni con el bloqueo económico, recrudecido después de la caída de la Unión Soviética.

Esa victoria no tendría sentido si la Revolución no continúa. Fidel no hubiera trabajado intensamente todos estos años, no hubiera consagrado su vida a la educación de su pueblo, si no es para que la Revolución lo sobreviva.

Pero con excepción de Cuba, solo países de geografía numerosa, lejanos de EEUU, con masa crítica demográfica, cultura milenaria y lengua propia han resistido de manera prolongada la hegemonía norteamericana.

fidel“Fidel es un país”, escribió Juan Gelman pero eso era a inicios de la Revolución. Hoy  Fidel es una cultura, una geografía de la justicia y la soberanía, un lenguaje de la solidaridad que une a muchas personas más allá de las fronteras de Cuba. La Revolución sobrevivirá si mantiene viva esa cultura.

(Al Mayadeen)

lunes, 1 de agosto de 2016

Estado, pueblo y medios de comunicación: ¿nos entregamos?


 Por Iroel Sánchez






El 15 de abril de 2009 el Jefe de la entonces Sección de Intereses de Estados Unidos en Cuba escribía en un cable que luego reveló Wikileaks “es improbable que el movimiento tradicional de disidentes reemplace al Gobierno cubano”, añadiendo que “blogueros, músicos y artistas plásticos, no pertenecen a organizaciones de disidentes”,  y  adoptan  “mucho mejor, posiciones rebeldes de gran impacto”.


Pero los nombres escogidos aparecían en la propias revelaciones de Wikileaks y en los reportajes de la agencia Associated Press que vinieron después, se desacreditaba así el nuevo proyecto y se perdía lo más importante para su eficacia: la conexión con la sociedad cubana.


Sacar a alguien de Cuba, prepararlo, asignarle un financiamiento no proveniente directamente del gobierno de EEUU, declarar transparencia en el origen y uso del dinero y proclamar preocupación por asuntos ciudadanos como el derecho a la información y los problemas de la comunidad insuficientemente atendidos por instituciones gubernamentales, organizaciones de masas y la prensa cubana era el procedimiento, pero se necesitaban nombres sin pasado contrarrevolucionario y si estaban conectados con la academia, los medios de comunicación y la naciente comunidad de blogueros cubanos, mejor.


Cuba creó una plataforma nacional gratuita para blogs pero entonces, o tal vez por eso mismo, ya los blogs no interesaban y, oh casualidad, tomaron auge los medios de comunicación privados, recogiendo las inconformidades de nuestra prensa, pagando lo que no pagamos y ocupando los vacíos que dejamos. Y el dinero hace maravillas: Quien en un medio cubano homenajeaba al Che, poco después lo irrespetaba allí donde pagan mejor.


Además, de acuerdo con las nuevas realidades el dinero gubernamental se ramifica y terceriza de manera que es cada vez más difícil saber quién está detrás. El Departamento de Estado de Estados Unidos anunció el 24 de diciembre de 2014 -exactamente una semana después de los acuerdos del 17D entre los gobiernos de Cuba y EEUU- que estaba buscando organizaciones estadounidenses o basadas en el extranjero interesadas en programas que “promuevan los derechos civiles, políticos y laborales en Cuba” para adjudicarles hasta $ 11 millones en subvenciones que van desde $ 500.000 a $ 2 millones cada una, declarando que daría prioridad a las propuestas que “hagan hincapié en el papel de los interlocutores cubanos en el desarrollo y el logro de los objetivos programáticos”. Las actividades a financiar abarcan “capacitaciones, becas de corta duración, o de compromiso”, no en la misión diplomática de Washington en La Habana sino en otros países, incluyendo EEUU.


En el mundo entero la prensa privada es unánime a la hora de juzgar a Cuba y señalarnos el camino que debemos tomar, es unánime cuando se enfrenta como un solo partido político a los procesos progresistas en América Latina y es unánime en coincidir con las estrategias de Estados Unidos en la región pero –vaya paradoja- se nos dice que tenemos que tener prensa privada para ser plurales. Y si preguntas dónde la prensa privada (o peor, la gubernamental que se concentra exclusivamente en nosotros desde medios públicos de EEUU y Europa), defiende a los de abajo, dónde da voz a los sindicalistas y los desempleados, entonces eres extremista. Resulta que el extremo estaría no en la minoría que controla todo eso o en quien le sirve pidiendo “una purga calcinante” de los últimos sesenta años de nuestra historia en el mejor estilo de los “tres días para matar”, sino en quienes lo denuncian.


Así se trate de medios gubernamentales con divisiones especiales dedicadas a la Isla, o de medios privados con gestores instalados al interior del país, la línea editorial que ocupa el centro de la prensa construida desde el exterior para conducir a Cuba al capitalismo es exhibir el éxito del individualismo frente al fracaso de lo colectivo. Pero para nuestros inteligentes consejeros eso no es propaganda.


En su vista panorámica de la autopista del capital no aparecen quienes se arrastran por sus márgenes, pero es más atractiva si junto al triunfador individual -“emprendedor” o emigrado- se colocan en primer plano los baches en el proyecto colectivo. Claro está, sin decir cuántos son fruto de las minas sembradas allí por quienes les pagan a quienes escriben el encargo.


Que se haga a través de la seducción mercantil no lo hace menos propaganda que la indicación explícita. Ya se sabe que para la CIA la “forma de propaganda más efectiva” es aquella en que el individuo actúa en la dirección en que se espera, por razones que cree son las suyas propias. En cuanto al uso de la censura, sobran los testimonios de que allí cuecen habas, pero es cierto que cuando manda el dinero hace menos falta porque como dijo el fundador del neoliberalismo, Milton Friedman:


“Cuanto más amplio sea el uso del mercado, menor será el número de cuestiones en las que se requieren decisiones expresamente políticas y, por tanto, en las que es necesario alcanzar un acuerdo”. 


Mucho tiene que cambiar nuestra prensa para ser el instrumento de control popular, participación ciudadana y crecimiento espiritual que Cuba necesita y para aprovechar en ella todo el potencial de nuestros jóvenes periodistas y nuestros intelectuales, pero no es con la ayuda interesada de quienes han convertido a Noam Chomsky en un desconocido en su propio país y con su persecución llevaron a la muerte al joven activista por el libre acceso a la información Aaron Swartz que lo lograremos.


¿O es gratuito que en esta estrategia esos medios promotores de la restauración capitalista coincidan con el planteamiento explícito del Presidente Barack Obama en su visita a La Habana oponiendo el pueblo y el estado cubanos, y atacando al Partido Comunista como garantía de ese poder?¿Ha dejado alguna vez el estado revolucionario de luchar en beneficio de los intereses del pueblo cubano?¿No es estatal la política de un medio privado que sirve a la estrategia de un estado extranjero?¿No son precisamente los que se han opuesto históricamente a los intereses de nuestro pueblo los que necesitan, y financian, una prensa hostil a nuestro estado?


Si alguna duda hay de qué lado está cada cual, que se revise qué postura adoptaron unánimemente esos espacios cuando el estado, para proteger la alimentación del pueblo, adoptó medidas para detener la especulación con los precios de los alimentos.


Cómo se relacionan estado, Partido y medios de comunicación en el socialismo para servir mejor al pueblo y vencer en la lucha ideológica frente al capitalismo es una cuestión no resuelta y donde se han cometido no pocos errores en muchas latitudes. Lejos estamos de haber hecho realidad lo planteado por Fidel en 1977 cuando expresó:


“En nuestro concepto, los periódicos y los medios masivos de divulgación pertenecen al pueblo. Y debe existir la más amplia libertad para que el pueblo utilice esos medios en favor de los intereses de la causa, en la crítica dura contra todo lo que esté mal hecho. Creo que mientras más crítica exista dentro del socialismo, eso es lo mejor…”


Pero el estado socialista al que aspiramos, cada vez más democrático y popular, y cuyo diseño discuten ahora mismo cientos de miles de cubanos en total libertad no es el problema, sino que puede ser la única solución para alcanzarlo. El gran periodista argentino Víctor Hugo Morales, que ha sufrido la censura, la persecución y el acoso de los medios privados en su país lo explica con claridad:


“El problema más serio de la democracia es la influencia de los medios de comunicación convertidos en partidos políticos, escudados en la libertad de expresión como un bien que está por arriba de todos los demás. La libertad real es la que está comprometida cuando los medios concentrados asfixian ese ideal. 


“De todas las corporaciones es la más poderosa, porque se ubica al frente de ese ejército que combate al Estado como si este fuese el causante de los males, y no su remedio, o por lo menos, un paliativo dentro de este mundo rendido a los pies del capitalismo. Solo el Estado puede regularlo y adecentar la derrota de las mayorías, porque hace más grande y más profunda la discusión política. 


“Fuera del Estado, para los más vulnerables no hay mundo, no hay dignidad, no hay nada que valga la pena. Y la guerra enmascarada en los valores de la libertad de expresión es impiadosa, constante, cruel y mentirosa. Sin Estado no hay democracia, porque es el que puede arbitrar en la despareja relación de las fuerzas en pugna.”


En esa guerra, donde nos jugamos el destino como Revolución de los humildes por los humildes y para los humildes, no tenemos derecho a entregar las armas de la comunicación a los ricos, por los ricos y para los ricos que son en definitiva quienes ya las controlan en la mayor parte del planeta.



lunes, 27 de junio de 2016

Completando la “experiencia asistiendo a algunas sociedades entransición” de la Fundación Fiedrich Ebert


La información publicada por los organizadores permite conocer que el primer panel del evento sobre “Cuba y sus desafíos actuales” realizado por Cuba Posible en  la sede neoyorkina de la Open Society Foundation del multimillonario Gorge Soros estuvo moderado por el Señor Uwe Optenhogel, director de la Oficina de la Fundación Friedrich Ebert en Bruselas, quien hizo las preguntas a los panelistas, otorgó la palabra y también opinó, destacando, y ofreciendo para Cuba, su “experiencia asistiendo a algunas sociedades en transición”  según su propia expresión. 

A la izquierda Uwe Optenhogel, director de la Oficina de la Fundación Friedrich Ebert en Bruselas, moderando el primer panel del evento de Cuba Posible en la sede neoyorkina de la Open Society de George Soros.

Aunque el Señor Optenhogel con esas palabras se refería explícitamente a la “asistencia” de su organización en las transiciones al capitalismo de los países de Europa del Este -que como ha documentado la académica británica Emily Morris no se pueden calificar de exitosas y mucho menos ejemplares para Cuba-, no mencionó el papel de la Fundación Friedrich Ebert en “algunas sociedades en transición” sobre el que el ex agente de la CIA Philip Agee declaró en marzo de 1987 en una entrevista a la revistaZona Cero, citada por Alfredo Grimaldos en la página 150 de su libro de 2006 La CIA en España y publicado en Cuba en 2007:

“Dentro del Programa Democracia, elaborado por la Agencia, se cuida con especial atención a las fundaciones de los partidos políticos alemanes, principalmente a la Friedrich Ebert Stiftung, del Partido Socialdemócrata, y la Konrad Adenauer Stiftung, de los democristianos. Estas fundaciones habían sido establecidas por los partidos alemanes en los años cincuenta y se utilizaron para canalizar el dinero de la CIA hacia esas organizaciones, como parte de las operaciones de ‘construcción de la democracia’, tras la Segunda Guerra Mundial. Después, en los sesenta, las fundaciones alemanas empezaron a apoyar a los partidos hermanos y a otras organizaciones en el exterior y crearon nuevos canales para el dinero de la CIA. Hacia 1980, las fundaciones alemanas tienen programas en funcionamiento en unos sesenta países y están gastando cerca de 150 millones de dólares. Operan en un secreto casi total… Las operaciones de la Friedrich Ebert Stiftung (Fundación), del SPD, fascina a los norteamericanos, especialmente sus programas de formación y las subvenciones que hicieron llegar a los socialdemócratas de Grecia, España y Portugal, poco antes de que cayeran las dictaduras en esos países e inmediatamente después… En Portugal, por ejemplo, cuando el régimen de Salazar, que había durado cincuenta años, fue derrocado en 1974, el Partido Socialista completo apenas habría bastado para una partida de póker y se localizaba en París, sin seguidores en Portugal. Pero con más de 10 millones de dólares de la Ebert Stiftung, y algunas otras remesas de la CIA, el Partido Socialista Portugués creció rápidamente y en poco tiempo se convirtió en el partido gobernante.”

En la página 152 de su libro Alfredo Grimaldos cita a Justo de la Cueva, miembro de la comisión mixta de reunificación del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en Madrid y proveniente del sector histórico del PSOE, que “deja desalentado la militancia” en 1979 declarando a la revista Tricolor:

“el PSOE va donde diga la CIA a través de Willy Brandt. Hasta en el propio Bundestag alemán se acaba de denunciar que la Fundación Friedrich Ebert del SPD recibe dinero directamente de la CIA”

Un artículo de Agee publicado en el número de verano-otoño de 2003 de Socialism and Democracy titulado “Terrorism and Civil Society as Instruments of U.S. Policy in Cuba”, y traducido por el sitio La Haine dice:

“Los éxitos de los movimientos revolucionarios de Etiopía, Angola, Namibia, Zimbabue, Grenada, Nicaragua y otros países reunieron a veteranos de la guerra fría del Partido Demócrata y a “internacionalistas” del Partido Republicano en la creación, en 1979, de la American Political Foundation (APF). La fundación tenía por función estudiar la viabilidad de establecer una fundación legal financiada por el gobierno para subvencionar las operaciones en las sociedades civiles de otros países por intermedio de organizaciones no gubernamentales estadounidenses.

“En el seno de la APF se crearon cuatro grupos especializados –task forces— para llevar a cabo el estudio: uno de los demócratas, uno de los republicanos, uno de la Cámara de Comercio de EE UU y uno de la gran confederación sindical estadounidense AFL-CIO. El trabajo conjunto recibió el nombre de Democacy Program. Estos grupos consultaron una amplia serie de organizaciones nacionales y extranjeras, y las que más les llamaron la atención fueron las fundaciones de los principales partidos políticos de Alemania Occidental, financiadas con fondos públicos: la Fundación Friedrich Ebert, del Partido Socialdemócrata (SPD); y la Fundación Konrad Adenauer, del Partido Cristianodemócrata (CDU/CSU). Cuando se crearon estas fundaciones, en la década de 1950, su tarea consistía en construir una (…) sociedad civil basada en el modelo parlamentario occidental, a la vez que utilizar su fuerza para reprimir los movimientos políticos comunista y otros de izquierda.

“Desde muy pronto, la CIA canalizó fondos a través de estas fundaciones para las organizaciones y grupos no gubernamentales de Alemania. Luego, a partir de 1960 estas fundaciones comenzaron a apoyar a los partidos políticos y otras organizaciones afines de otros países, a la vez que canalizaban dinero de la CIA con este fin. En la década de 1980, estas dos organizaciones tenían programas en funcionamiento en cerca de 60 países y gastaban alrededor de 150 millones de dólares al año. Y lo que es más interesante, operaban en un secretismo casi total.

“Una de las operaciones desarrolladas por la Fundación Friedrich Ebert demuestra el alto grado de efectividad que pueden alcanzar. En 1974, después de 50 años en el poder, el régimen fascista de Portugal (país miembro de la OTAN) fue derrocado, y un puñado de oficiales militares comunistas y de izquierda se hicieron cargo del gobierno. En ese momento, el número de socialdemócratas portugueses, encuadrados en el Partido Socialista, a duras penas daba para formar un equipo de fútbol, y vivían todos en París sin ningún tipo de seguidores en Portugal. Gracias a no menos de diez millones de dólares provenientes de la Fundación Friedrich Ebert, además de otros fondos de la CIA, los socialdemócratas regresaron a Portugal, crearon un partido de la noche a la mañana, lo hicieron crecer como los hongos y en pocos años el Partido Socialista fue el partido gobernante en Portugal. La izquierda, en plena confusión, se vio relegada a un segundo plano.”

 Dicho sea todo.


martes, 14 de junio de 2016

Los correos que “Iroel Sánchez no autorizó”






Un amigo me hace llegar un correo electrónico que le enviaron desde “Cuba Posible” en el que se alude a un intercambio entre Domingo Amuchástegui y yo sobre mi post  ““Los desafíos actuales de Cuba”… con George Soros y sus Open Society Foundations” pero se excluyen mis respuestas a Amuchástegui porque “Iroel Sánchez no autorizó”. Al respecto, pregunté a Domingo Amuchástegui, quien me envió entonces un correo contentivo de una solicitud al respecto que yo nunca recibí. 

 

El hecho de que no haya estado entre los destinatarios del correo que se circuló desde Cuba Posible con el texto “Iroel Sánchez no autorizó la publicación de su respuesta a Domingo Amuchástegui” y me haya enterado por una tercera persona no habla a favor de que esa consulta me haya sido realizada, tampoco lo hace el hecho de que se diga “no autorizó” cuando no hay una sola letra mía desautorizando eso, lo que correspondería en ese caso hubiera sido “Iroel Sánchez no respondió la solicitud de publicación de su respuesta”.   

 

Pero más allá de si es cierto o no que tal solicitud me fue enviada, en aras de contribuir a la transparencia y el debate que proclaman quienes afirman “haz esto o cállate“, publico cronológica e íntegramente ese intercambio incorporando mis correos que  no aparecen en el documento circulado por “Cuba Posible”. Para una mejor comprensión incluyo además el post que le dio origen. 


Los desafíos actuales de Cuba”… con George Soros y sus Open Society Foundations. Por Iroel Sánchez




Open Society Foundations, el sitema de ONGs del multimillonario George Soros, es señalado detrás de las “revoluciones de colores”en el entorno ex soviético, en lasubversión contra la revolución bolivariana en Venezuela, y el propio Soros ha reconocido su papel en el Maidán ucraniano.


Junto a la Fundación Ford, de largo historial de trabajo con la CIA, la pantalla de esta The National Endownment for Democracy, Open Society y el Cuba Study Groupfinanciaron desde los años noventa del pasado siglo la revista Encuentro de la Cultura Cubana, esta vez hacia Cuba.


Este 26 de mayo Open Society Foundations acogió en su sede de New York al “laboratorio de ideas” Cuba Posible. Bastante parecido a Encuentro… Cuba Posible, según declaraciones de su “director”, Roberto Veiga, promueve el “transitional change” y una “multiparty Cuba”. El evento  neoyorquino, organizado por Cuba Posible junto aun think tank financiado por la Fundación Ford y Open Society, versó sobre “los desafíos actuales de Cuba”.


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De Domingo Amuchástegui a Rosa Miriam Elizalde:



Estimada Rosa Miriam,


Acabo de participar en una modesta conferencia de un dia, organizada por las principales figuras del proyecto conocido como Cuba Posible, Roberto Veiga y Lenier González. He leído hoy en Cubadebate un pequeño comentario de Iroel Sánchez sobre dicho encuentro celebrado en Nueva York.


De la primera a la última línea Iroel arremete contra esta conferencia, donde todos los nombres que menciona son presentados como elementos hostiles a la Revolución, asociados a ONGs conectadas, servidoras y supeditadas a multimillonarios tenebrosos como Soros y a la siempre presente mano tenebrosa de la CIA y agrupamientos notoriamente contrarios como Encuentro. Lo único que cabe concluir es descalificar completamente dicha conferencia de punta a cabo. Son sus opiniones y merecen el debido respeto, en la misma medida que mis opiniones y testimonios discrepantes.


Paralelamente, los elementos de juicio de otros que allí estuvieron, deben ser tomados en consideración a fin de tener una perspectiva más diversa y abarcadora. Ofrezco los mios a fin de que, si se estima pertinente, se compartan con Iroel y si así se decidiera, que se publiquen.


Primero que todo, Cuba Posible es un proyecto de debate amplio y diverso, donde pueden encontrarse desde enfoques, criterios y propuestas críticos en un amplio diapasón, unos más distantes y otros más cercanos de la experiencia cubana, su pasado, presente y futuro, asi como de los que pueda sostener Iroel. Cuba Posible no es órgano oficial de nadie, y creo que en su sitio electrónico tienen cabida casi todo el mundo. En este sentido anda más cerca de lo que se propone Cubadebate, aunque con horizontes más heterogéneos.


Roberto Veiga y Lenier González, son dos jóvenes promotores originados en la Iglesia Católica y durante muchos años editores y animadores de la muy respetable publicación Espacio Laical, donde se ventilaron talleres, seminarios, conferencias, de reconocida calidad y rigor, involucrando figuras e ideas de todas las latitudes, matices y perspectivas. En una tradición similar parece inscribirse hasta hoy el proyecto de Cuba Posible.


Iroel le atribuye a Roberto Veiga ser un abanderado del “transitional change” y una “multiparty Cuba” (términos en inglés que ha utilizado el autor en su comentario). Nunca he leído ni escuchado a Roberto Veiga proyectarse en defensa de semejantes tesis. He tenido la oportunidad de escucharle en un par de conferencias y leer varias de sus trabajos y no recuerdo que ande navegando por dichas propuestas. Tampoco a Lenier González. Y en esta conferencia en particular que menciona Iroel, ambos en sus pronunciamientos anduvieron muy lejos de semejantes ideas. Veiga en particular sustanció muchos de sus argumentos con los enfoques más recientes del Presidente Raúl Castro y Lenier rechazó categóricamente algunas ideas con sabor a “terapia de choque” planteadas por algunos panelistas.


Las alusiones a Carlos Saladrigas merecen algunas puntualizaciones. Ciertamente fue un enemigo declarado de la Revolución hasta fines de la década de los 90, como muchos otros, aunque sin asociarse jamás a agrupaciones beligerantes del corte de la Fundación Nacional Cubano Americana, del fallecido Más Canosa. Tampoco promovió ni financió a Encuentro de la Cultura Cubana y su revista Cuba Encuentro, de acuerdo a los testimonios de Anabelle Rodríguez, su fundadora y directora.


En su reconocido viraje hacia una posición de diálogo, cooperación y normalización, Saladrigas se enfrentó y descaracterizó a las organizaciones más agresivas del exilio, buscó activamente sumar otras figuras y sectores a una postura similar, incluyendo activas y sostenidas gestiones a favor de la normalización de relaciones entre figuras de la administración Obama, ha animado diversas iniciativas de cooperación, incluyendo el muy exitoso proyecto de Cuba Emprende. Parece innecesario aclarar, pero lo estimo prudente por si acaso, que no juzgo a Saladrigas como abanderado del socialismo del siglo XXI, aspirante al PCC o cuadro del Departamento Ideológico; tampoco a Alfredo Durán o Tony Zamora, los que junto con otros han experimentado reflexiones y reencuentros similares en fechas más tempranas o más tarde. Lo juzgo por lo que ha sido, por su contribución significativa a la normalización de relaciones, por fomentar formas de cooperación con sectores no estatales, esclesiásticos y estatales. Su actividad ayudó a sumar a otros como Alfie Fanjul y Carlos Gutiérrez en su reencuentro con la verdadera realidad cubana. ¿Trabaja para la CIA? No sé y no me parece, pero lo que ha hecho hasta ahora ha sido positivo. Los esquemas de que estás conmigo o en contra mia, han sido sobrepasados por realidades y tendencias más complejas y matizadas, donde se hace necesario trabajar de conjunto con otros, incluyendo las pocas o muchas diferencias, en lo posible y hasta donde sea posible. Restar es muy fácil; sumar es todo un arte.


Alude Iroel al Profesor Arturo López Levy en términos no menos ácidos. Arturo desde muy joven ha tenido sus ideas muy propias de apreciar e interactuar con el proceso revolucionario cubano –que no es la línea del Partido o la total incondicionalidad – y es por esto que sostiene hasta hoy vínculos muy estrechos y sistemáticos con su tierra y dicho proceso. En esta conferencia, dio muestra de ello y se enfrentó de manera bien documentada a algunas ideas y propuestas bien inaceptables con respecto al presente y futuro inmediato de Cuba. También lo hicieron algunos colegas suyos del grupo CAFE. Alguna disparatada aproximación al tema de la discriminación racial actualmente en Cuba por una investigadora norteamericana, fue debidamente refutada por el académico cubano Rafael Hernández.


Iroel alude a los embajadores que participaron de la conferencia casi como si representaran un caso de injerencia en la soberanía de Cuba, como si hubieran aludido a problemas internos que incumben exclusivamente al derecho soberano de Cuba. Pues no, no lo hicieron. Cada uno de ellos se limitó a abordar el desarrollo de los vínculos bilaterales con Cuba desde la persperctiva de lo que a cada uno toca, con sumo cuidado, balance y moderación, incluyendo la presentación hecha por el el Encargado de Negocios de EEUU, Jeffrey DiLaurentis, que apuntó claramente hacia nuevos acuerdos y avances y el Emabajador Portocarrero, de la Unión Europea, quien anunció una culminación exitosa de las negociaciones entre la UE y Cuba para fines de año.


Distintas intervenciones de otros panelistas y del público no dejaron de destacar la muy negativa persistencia del embargo o bloqueo, como el principal obstáculo a un flujo normal de la inversión extranjera y de la normalización en general asi como de la muy exitosa reinserción internacional de Cuba. Otros insistieron en no olvidar la noción expresda por el Presidente Obama y sus negociadores en La Habana (Robertson y Lee) de que en la política de EEUU hacia Cuba no se planteaba un cambio de estrategia, sino de táctica.


Cierto que prevalecieron análisis muy críticos en torno a grandes temas económicos y sociales de parte de bien conocidos economistas y politólogos cubanos como Pavel Vidal, Omar Everleny Villanueva, Pedro Monreal y otros acerca la situación actual de Cuba. Cabe destacar que no pocos de estos enfoques no anduvieron muy distantes ni diferentes de los análisis, criterios y cifras discutidas por el Presidente Raúl Castro y el Vice-Presidente y Ministro de Economía, Marino Murillo Jorge durante el más reciente congreso del PCC.


Las mayores diferencias anduvieron en los caminos a seguir, donde las sugerencias enfiladas a recurrir a sensibles recortes sociales. Hubo bastante consenso en que las políticas públicas de bienestar social dependen claramente de un desarrollo económico-social equivalente.


Carmelo Mesa-Lago apuntaba a que semejantes políticas empeoran cuando concurre lo que él describe como “caída de salarios y de los fondos de protección social,” con desigualdades crecientes y “con exportaciones que caen en el 24% y también los servicios y con un sistema tributario desastroso,” para insistir en que un Estado de bienestar sólo es solvente sobre una base económica sólida, razonamientos todos bien atendibles no obstante discrepar en las posibles soluciones.


Aquellas soluciones más inclinadas a la aludida “terapia de choque,” encontraron no pocos rechazos como el ya señalado de Lenier González. Pero no fue éste el único por la sencilla razón de que en esta conferencia -más allá de que hubiera algún asalariado del millonario Soros, la CIA o alguna de las tenebrosas fundaciones mencionadas- asistían y participaron activamente contra tales propuestas figuras como Balari, Rafael Hernández, Julio César Guanche, Eugenio Rodríguez Balari, Narciso Cobo, Carlos Alzugaray, el que suscribe y otros, bien conocidos y respetados en el mundo académico cubano.


De manera que creo poder sugerirle al colega Iroel Sánchez que esta conferencia organizada por Cuba Posible no tiene parentesco alguno con su descripción en Cubadebate, influída o parcializada quizás por el hecho de que no participó directamente en dicha conferencia y sólo se hizo eco de algunas versiones muy parciales y tendenciosas. Esta conferencia fue ciertamente nada lineal, uniforme ni ” bien amarrada.” Fue un importante debate, con un debate esclarecedor y positivo en la esfera de los intercambios sobre los desafíos actuales de la experiencia cubana.


En espera de cualquier comentario, con todo respeto,

Domingo Amuchastegui

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De Iroel Sánchez a Domingo Amuchástegui (1):





Estimado Domingo Amuchastegui. La colega Rosa Miriam Elizalde me ha hecho llegar el correo que usted le enviara y le pedí autorización para escribirle.

Cuando se reprodujo mi texto en Cubadebate no se copiaron los enlaces que tiene este en mi blog y que avalan las afirmaciones que allí hago
https://lapupilainsomne.wordpress.com/2016/05/26/los-desafios-actuales-de-cuba-con-george-soros-y-sus-open-society-foundations-por-iroel-sanchez/

Sin entrar en polémica y con todo respeto le ruego de ser posible los lea:

Declaraciones de Veiga sobre el transitional change y una multyparty Cuba:
http://www.reuters.com/article/us-cuba-church-idUSKBN0F91RW20140704

Reflexión de Fidel sobre Saladrigas que es de 2008, no de los años 90

http://www.granma.cu/granmad/secciones/ref-fidel/art002.html

Dos artículos más actuales sobre Saladrigas:
https://lapupilainsomne.wordpress.com/2012/04/05/las-contradicciones-de-carlos-saladrigas/
https://lapupilainsomne.wordpress.com/2013/03/09/es-carlos-saladrigas-el-promotor-de-una-visita-de-yoani-sanchez-a-la-casa-blanca/
Acerca de los financistas de Encuentro de la cultura cubana que incluyen a Cuba Study Group y Open Society

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=91145 (este texto reproduce una publicación tan prestigiosa como Le Monde Diplomatique)

Sobre la conexión de Mesa Lago con el pensamiento neoliberal sobre Cuba puede leerse este ensayo de Emily Morris en New left review
https://newleftreview.org/II/88/emily-morris-unexpected-cuba

Sobre el pensamiento de Veiga acerca de Raúl y el PCC es muy ilustrativa esta entrevista en Alemaniahttps://lapupilainsomne.wordpress.com/2016/05/13/los-comunistas-no-comprenden-el-pais-dice-roberto-veiga/

Nada de ello niega que personas de buena fe y respetables puedan haber estado presentes en este evento de New York que como explicó Cuba Posible estuvo patrocinado por la Open Society (Sociedad Abierta le llaman en Cuba Posiblehttp://www.cubaposible.net/articulos/debates-sobre-cuba-y-sus-desafios-actuales-2-aa6-5-25-2-5)
que financia George Soros.

No pretendo para nada convencerlo de mi punto de vista ni objetar el suyo, solo poner a su alcance información que no está disponible en la versión del texto que publica Cubadebate
Gracias por tomarse el tiempo de leerme y reciba mi saludo


Iroel Sánchez

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De Domingo Amuchástegui a Iroel Sánchez:




Estimado Iroel,

Te agradezco tu respuesta y las fuentes en que te apoyaste para la redacción de tu artículo, todas bastante bien conocidas. Mencionas la frase de Fidel sobre Saladrigas. Ha llovido desde entonces (2008) ¿Y los hechos que yo menciono sobre Saladrigas no merecen una valoración diferente? ¿Representa hoy al “enemigo” o la zona gris en la que hay que trabajar? Dicen por ahí que en la vida hay que andar con dos jabas, una para las malas y otra para las buenas ¿Cuál de las dos pesa hoy más? ¿Acaso un enemigo furibundo de toda su vida hasta hace apenas un año hoy, tras una reflexión crítica, no visita Cuba hoy repetidamente y comparte ideas de diferentes tonalidades e inclinaciones, que estoy seguro que tu, ni yo, compartimos? Hablo de Carlos Gutiérrez, como pudiera mencionarse también a los Fanjul y otros. Discrepar, aclarar o coincidir con Carmelo Mesa-Lago ha sido un patrón recurrente durante décadas de visitas honestas de éste a Cuba, de esclarecedores intercambios con el mundo académico cubano, mientras del otro lado recibía mil recriminaciones y ataques. Mesa-Lago no es un neoliberal. Un hombre que defiende desde su óptica la noción de un Estado de bienestar social no puede ni debe encasillarse o descalificarse con dicha etiqueta.

Tal vez de lo que se trata es de entender si debemos o no tomar parte en toda la diversidad de espacios que hoy se hacen más asequibles -en especial luego del 17/D/14- y exponer y debatir en ellos ideas, las de todos. Y la casi totalidad, sino absolutamente todos estos espacios, tienen “padrinos” y promotores que aspiran con ello a hacer avanzar sus propias ideas e intereses, llámese en este caso Soros, Buffett, Gates, Iacoca, Rockefeller, Ford, Ebert, la CIA, el Departamento de Estado o decenas de universidades norteamericanas, como también lo hacen, en el buen sentido del término, la UH, CIPI, la ANEC o TEMAS. ¿Se debe participar o no? Creo que sí.

Una cosa es predicar entre tus iguales y otra bien diferente es -como gusta decir un amigo común- “predicar en el infierno.” Aquí es donde “la batalla de ideas” se hace más difícil; el desafío es mayor, pero no por ello debemos inhibirnos, aislarnos ni amilanarnos. La pelea hay que darla en cuanto foro se haga accesible, en cualquier latitud, financie quien financie, independiente de cualquier intención tenebrosa de parte de sus promotores, cosa ésta que no nos debe intimidar ni cohibir.

Estoy seguro que recuerdas los debates en nuestro país en el 2007. Así debe ser siempre. Nunca he sido testigo de un debate más democrático y abarcador. Con ése espíritu debemos participar en cualquier debate sobre Cuba, repito, en cualquier espacio o latitud, con tales patrocinadores u otros de similar signo, me gusten o me disgusten, que lo que importa, y es lo esencial, es el debate de las ideas y la pelea por nuestra verdad.

¿No te gustaría acaso un cara a cara entre Iroel y Soros, o con Saladrigas o Carmelo Mesa-Lago? Sería un debate interesante.

Mis respetos y hasta la próxima.

Amuchastegui




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De Iroel Sánchez a Domingo Amuchástegui (2): 

Gracias, Amuchastegui.


Muy breve.


Sobre Mesa Lago y Saladrigas hay bastante información disponible en la red, sobre todo en sus propias palabras, cada cual que lea y se posicione.


No creo en quien pide “concesiones” de Raúl a Obama cuando todas las herramientas de agresión contra Cuba están en pie.


El debate de 2007 es democrático porque fue entre iguales, no había ningún embajador y no fue en Foundations sino a lo largo y ancho de Cuba, pero cuando te apoyas en gente como Soros o WOLA buscas un potente altavoz extraterritorial y eso no es democrático.


Gracias por leer


Saludos


Iroel



jueves, 9 de junio de 2016

Comunicación de Cuba Posible.

Por Lenier González


En días pasados, hemos recibido de amigos, colaboradores y miembros del Consejo de Dirección de CP, mensajes acerca de la polémica desatada a raíz de nuestro trabajo. Varios de ellos han creído adecuado compartir con personas específicas, con las que tenemos algún vínculo, las misivas de Domingo Amuchástegui, de Aurelio Alonso y de Pedro Monreal, quienes han dado su autorización para hacerlo. Este envío pretende solo ofrecer mayor información, y transparencia, sobre el trabajo de CP. A quienes se interesen por más información, les recordamos que en nuestra página web han aparecido varios materiales sobre este intercambio.


Con saludos


Correo de Domingo Amuchástegui a la jefa editorial de Cubadebate:


Estimada Rosa Miriam,


Acabo de participar en una modesta conferencia de un día, organizada por las principales figuras del proyecto conocido como Cuba Posible, Roberto Veiga y Lenier González. He leído hoy en Cubadebate un pequeño comentario de Iroel Sánchez sobre dicho encuentro celebrado en Nueva York.


De la primera a la última línea, Iroel arremete contra esta conferencia, donde todos los nombres que menciona son presentados como elementos hostiles a la Revolución, asociados a ONGs conectadas, servidoras y supeditadas a multimillonarios tenebrosos como Soros y a la siempre presente mano tenebrosa de la CIA y agrupamientos notoriamente contrarios como Encuentro. Lo único que cabe concluir es descalificar completamente dicha conferencia de punta a cabo. Son sus opiniones y merecen el debido respeto, en la misma medida que mis opiniones y testimonios discrepantes.


Paralelamente, los elementos de juicio de otros que allí estuvieron, deben ser tomados en consideración a fin de tener una perspectiva más diversa y abarcadora. Ofrezco los míos a fin de que, si se estima pertinente, se compartan con Iroel y si así se decidiera, que se publiquen.


Primero que todo, Cuba Posible es un proyecto de debate amplio y diverso, donde pueden encontrarse desde enfoques, criterios y propuestas críticos en un amplio diapasón, unos más distantes y otros más cercanos de la experiencia cubana, su pasado, presente y futuro, así como de los que pueda sostener Iroel. Cuba Posible no es órgano oficial de nadie, y creo que en su sitio electrónico tienen cabida casi todo el mundo. En este sentido, anda más cerca de lo que se propone Cubadebate, aunque con horizontes más heterogéneos.


Roberto Veiga y Lenier González, son dos jóvenes promotores originados en la Iglesia Católica y durante muchos años editores y animadores de la muy respetable publicación, Espacio Laical, donde se ventilaron talleres, seminarios, conferencias, de reconocida calidad y rigor, involucrando figuras e ideas de todas las latitudes, matices y perspectivas. En una tradición similar parece inscribirse, hasta hoy, el proyecto de Cuba Posible.


Iroel le atribuye a Roberto Veiga ser un abanderado del "transitional change" y una "multiparty Cuba" (términos en inglés que ha utilizado el autor en su comentario). Nunca he leído ni escuchado a Roberto Veiga proyectarse en defensa de semejantes tesis. He tenido la oportunidad de escucharle en un par de conferencias y leer varias de sus trabajos y no recuerdo que ande navegando por dichas propuestas. Tampoco a Lenier González. Y en esta conferencia en particular que menciona Iroel, ambos en sus pronunciamientos anduvieron muy lejos de semejantes ideas. Veiga en particular sustanció muchos de sus argumentos con los enfoques más recientes del presidente Raúl Castro y Lenier rechazó categóricamente algunas ideas con sabor a "terapia de choque" planteadas por algunos panelistas.


Las alusiones a Carlos Saladrigas merecen algunas puntualizaciones. Ciertamente fue un enemigo declarado de la Revolución hasta fines de la década de los 90, como muchos otros, aunque sin asociarse jamás a agrupaciones beligerantes del corte de la Fundación Nacional Cubano Americana, del fallecido Más Canosa. Tampoco promovió ni financió a Encuentro de la Cultura Cubana y su revista digital Cuba Encuentro, de acuerdo a los testimonios de Anabelle Rodríguez, su fundadora y directora.


En su reconocido viraje hacia una posición de diálogo, cooperación y normalización, Saladrigas se enfrentó y descaracterizó a las organizaciones más agresivas del exilio, buscó activamente sumar otras figuras y sectores a una postura similar, incluyendo activas y sostenidas gestiones a favor de la normalización de relaciones entre figuras de la administración Obama, ha animado diversas iniciativas de cooperación, incluyendo el muy exitoso proyecto de Cuba Emprende. Parece innecesario aclarar, pero lo estimo prudente por si acaso, que no juzgo a Saladrigas como abanderado del socialismo del siglo XXI, aspirante al PCC o cuadro del Departamento Ideológico; tampoco a Alfredo Durán o a Tony Zamora, los que junto con otros han experimentado reflexiones y reencuentros similares en fechas más tempranas o más tarde. Lo juzgo por lo que ha sido, por su contribución significativa a la normalización de relaciones, por fomentar formas de cooperación con sectores no estatales, eclesiásticos y estatales. Su actividad ayudó a sumar a otros, como Alfie Fanjul y Carlos Gutiérrez, en su reencuentro con la verdadera realidad cubana. ¿Trabaja para la CIA? No lo sé y no me parece, pero lo que ha hecho hasta ahora ha sido positivo. Los esquemas de que estás conmigo o en contra mía, han sido sobrepasados por realidades y tendencias más complejas y matizadas, donde se hace necesario trabajar de conjunto con otros, incluyendo las pocas o muchas diferencias, en lo posible y hasta donde sea posible. Restar es muy fácil; sumar es todo un arte.


Alude Iroel al profesor Arturo López Levy en términos no menos ácidos. Arturo, desde muy joven, ha tenido sus ideas muy propias de apreciar e interactuar con el proceso revolucionario cubano --que no es la línea del Partido o la total incondicionalidad- y es por esto que sostiene hasta hoy vínculos muy estrechos y sistemáticos con su tierra y dicho proceso. En esta conferencia, dio muestra de ello y se enfrentó de manera bien documentada a algunas ideas y propuestas inaceptables con respecto al presente y futuro inmediato de Cuba. También lo hicieron algunos colegas suyos del grupo CAFE. Alguna disparatada aproximación al tema de la discriminación racial actualmente en Cuba por una investigadora norteamericana, fue debidamente refutada por el académico cubano Rafael Hernández.


Iroel alude a los embajadores que participaron de la conferencia casi como si representaran un caso de injerencia en la soberanía de Cuba, como si hubieran aludido a problemas internos que incumben exclusivamente al derecho soberano de Cuba. Pues no, no lo hicieron. Cada uno de ellos se limitó a abordar el desarrollo de los vínculos bilaterales con Cuba desde la perspectiva de lo que a cada uno toca, con sumo cuidado, balance y moderación, incluyendo la presentación hecha por el Encargado de Negocios de EEUU, Jeffrey DeLaurentis, que apuntó claramente hacia nuevos acuerdos y avances y el Embajador Portocarrero, de la Unión Europea, quien anunció una culminación exitosa de las negociaciones entre la UE y Cuba para fines de año.


Distintas intervenciones de otros panelistas y del público no dejaron de destacar la muy negativa persistencia del embargo o bloqueo, como el principal obstáculo a un flujo normal de la inversión extranjera y de la normalización en general, así como de la muy exitosa reinserción internacional de Cuba. Otros insistieron en no olvidar la noción expresada por el presidente Obama y sus negociadores en La Habana (Robertson y Lee) de que en la política de EEUU hacia Cuba no se planteaba un cambio de estrategia, sino de táctica.


Cierto que prevalecieron análisis muy críticos en torno a grandes temas económicos y sociales de parte de bien conocidos economistas y politólogos cubanos como Pavel Vidal, Omar Everleny Villanueva, Pedro Monreal y otros acerca la situación actual de Cuba. Cabe destacar que no pocos de estos enfoques no anduvieron muy distantes ni diferentes de los análisis, criterios y cifras discutidas por el presidente Raúl Castro y el Vice-Presidente y Ministro de Economía, Marino Murillo Jorge, durante el más reciente congreso del PCC.


Las mayores diferencias anduvieron en los caminos a seguir, donde hubo sugerencias enfiladas a recurrir a sensibles recortes sociales. Hubo bastante consenso en que las políticas públicas de bienestar social dependen claramente de un desarrollo económico-social equivalente.


Carmelo Mesa-Lago apuntaba a que semejantes políticas empeoran cuando concurre lo que él describe como "caída de salarios y de los fondos de protección social," con desigualdades crecientes y "con exportaciones que caen en el 24% y también los servicios y con un sistema tributario desastroso," para insistir en que un Estado de bienestar sólo es solvente sobre una base económica sólida, razonamientos todos bien atendibles no obstante discrepar en las posibles soluciones.


Aquellas soluciones más inclinadas a la aludida "terapia de choque," encontraron no pocos rechazos como el ya señalado de Lenier González. Pero no fue éste el único por la sencilla razón de que en esta conferencia -más allá de que hubiera algún asalariado del millonario Soros, la CIA o alguna de las tenebrosas fundaciones mencionadas- asistían y participaron activamente contra tales propuestas figuras como Balari, Rafael Hernández, Julio César Guanche, Eugenio Rodríguez Balari, Narciso Cobo, Carlos Alzugaray, el que suscribe y otros, bien conocidos y respetados en el mundo académico cubano.


De manera que creo poder sugerirle al colega Iroel Sánchez que esta conferencia organizada por Cuba Posible no tiene parentesco alguno con su descripción en Cubadebate, influida o parcializada quizás por el hecho de que no participó directamente en dicha conferencia y sólo se hizo eco de algunas versiones muy parciales y tendenciosas. Esta conferencia fue ciertamente nada lineal, uniforme ni " bien amarrada." Fue un importante debate, con un debate esclarecedor y positivo en la esfera de los intercambios sobre los desafíos actuales de la experiencia cubana.


En espera de cualquier comentario, con todo respeto,


Domingo Amuchastegui


(Iroel Sánchez no autorizó la publicación de su respuesta a Domingo Amuchástegui)


Respuesta de Domingo Amuchástegui a Iroel Sánchez:


Estimado Iroel,


Te agradezco tu respuesta y las fuentes en que te apoyaste para la redacción de tu artículo, todas bastante bien conocidas. Mencionas la frase de Fidel sobre Saladrigas. Ha llovido desde entonces (2008) ¿Y los hechos que yo menciono sobre Saladrigas no merecen una valoración diferente? ¿Representa hoy al "enemigo" o la zona gris en la que hay que trabajar? Dicen por ahí que en la vida hay que andar con dos jabas, una para las malas y otra para las buenas ¿Cuál de las dos pesa hoy más? ¿Acaso un enemigo furibundo de toda su vida hasta hace apenas un año hoy, tras una reflexión crítica, no visita Cuba hoy repetidamente y comparte ideas de diferentes tonalidades e inclinaciones, que estoy seguro que tu, ni yo, compartimos? Hablo de Carlos Gutiérrez, como pudiera mencionarse también a los Fanjul y otros. Discrepar, aclarar o coincidir con Carmelo Mesa-Lago ha sido un patrón recurrente durante décadas de visitas honestas de éste a Cuba, de esclarecedores intercambios con el mundo académico cubano, mientras del otro lado recibía mil recriminaciones y ataques. Mesa-Lago no es un neoliberal. Un hombre que defiende desde su óptica la noción de un Estado de bienestar social no puede ni debe encasillarse o descalificarse con dicha etiqueta.


Tal vez de lo que se trata es de entender si debemos o no tomar parte en toda la diversidad de espacios que hoy se hacen más asequibles -en especial luego del 17/D/14- y exponer y debatir en ellos ideas, las de todos. Y la casi totalidad, sino absolutamente todos estos espacios, tienen "padrinos" y promotores que aspiran con ello a hacer avanzar sus propias ideas e intereses, llámese en este caso Soros, Buffett, Gates, Iacoca, Rockefeller, Ford, Ebert, la CIA, el Departamento de Estado o decenas de universidades norteamericanas, como también lo hacen, en el buen sentido del término, la UH, CIPI, la ANEC o TEMAS. ¿Se debe participar o no? Creo que sí.


Una cosa es predicar entre tus iguales y otra bien diferente es -como gusta decir un amigo común- "predicar en el infierno." Aquí es donde "la batalla de ideas" se hace más difícil; el desafío es mayor, pero no por ello debemos inhibirnos, aislarnos ni amilanarnos. La pelea hay que darla en cuanto foro se haga accesible, en cualquier latitud, financie quien financie, independiente de cualquier intención tenebrosa de parte de sus promotores, cosa ésta que no nos debe intimidar ni cohibir.


Estoy seguro que recuerdas los debates en nuestro país en el 2007. Así debe ser siempre. Nunca he sido testigo de un debate más democrático y abarcador. Con ése espíritu debemos participar en cualquier debate sobre Cuba, repito, en cualquier espacio o latitud, con tales patrocinadores u otros de similar signo, me gusten o me disgusten, que lo que importa, y es lo esencial, es el debate de las ideas y la pelea por nuestra verdad.


¿No te gustaría acaso un cara a cara entre Iroel y Soros, o con Saladrigas o Carmelo Mesa-Lago? Sería un debate interesante.


Mis respetos y hasta la próxima.


Amuchástegui


Consideraciones de Aurelio Alonso después de la participación en la red de otras personas a raíz de este debate.


Correo 1 de Aurelio Alonso:


Estimados amigos, comparto plenamente estos criterios, y en alguna que otra ocasión lo he dejado expuesto por escrito sin mayores argumentos. El descrédito del multipartidismo cubano llegó a ser tal que a nadie le sorprendió que casi todas las formaciones partidarias legitimadas por el ancient regime se desvanecieran silenciosamente, sin que ningún decreto los proscribiera. Dos excepciones fueron el Partido del Pueblo Cubano (ortodoxo), cuya izquierda integró la casi totalidad de los participantes en el Moncada, como nos recuerdan las investigaciones de Mario Mencía y, los que no dejaron la vida allí, reaparecerían junto a Fidel y Raúl en el Movimiento 26/7. La otra fue el Partido Socialista Popular, que se había incorporado a la lucha armada liderada por Fidel, y decidió su disolución en su Octava Asamblea en 1959, para subordinar a su militancia a un proceso de unificación de las fuerzas políticas revolucionarias que las confrontaciones que se habían iniciado mostraban como necesario. Por eso considero que el hecho del partido unido, como se le llamó en el proceso de construcción (no “único”) descansa en una razón más histórica que doctrinal. En sentido general no considero que la construcción socialista tenga que realizarse con la exclusión de diversos partidos, como tampoco acepto que el pluripartidismo sea un componente sine qua non de la democracia. Al menos de las cualidades democráticas que deben regir en una sociedad que haya decidido no estructurarse sobre la explotación de clases. Cualidades que poco o nada deben tener que ver con el mercado de votos que constituyen en nuestros días los regímenes políticos regidos por la lógica del capital. Creo firmemente que, para evolucionar a un socialismo que se valga del mercado sin someterse a sus reglas, tendremos que acercarnos también a un poder del pueblo cuyas instituciones, reglas y elementos culturales lo hagan eficaz. Claro que no digo nada nuevo: sigo aquel pensamiento de Rosa Luxemburgo al reconocer que era imposible la democracia sin socialismo tanto como el socialismo sin democracia. Si esta nueva función que debe jugar el movimiento portador de los ideales de transformación después de acceder al poder al poder debe mantenerse con un partido unificador, o desde un espectro de diversidad multipartidista, es un dilema esencialmente histórico. De ningún modo definible desde una perspectiva doctrinal: no se trata de un dogma legado por el materialismo histórico, para decirlo de otro modo. Bueno, amigos, les saludo de nuevo, Aurelio.


Correo 2 de Aurelio Alonso:


Buen texto de Amunchástegui, aunque no hay que olvidar que tras la censura no solo está lo que se dijo sino quien lo ha dicho: si representa intereses de otros o no, si le fue orientado o no, si está autorizado o no, si ha sido informado antes o no, si tiene derecho a decirlo o no, si está en “la línea” si se trata de un “libretazo”, si ha sido ingenuo o malvado. No me explico cómo es posible todavía que tengamos que hablar con tantos escrúpulos para disentir, o incluso para decir las cosas de otro modo, o usar determinados conceptos, o responderles a quienes no piensan como nosotros. Recuerdo que Lisandro Otero me comentó una vez que Sartre, cuando nos visitó con Simone de Beauvoir en 1960, había dicho que no le preocupaba que no se pudieran manifestar los que estuvieran en contra, sino que no pudieran hacerlo los que estaban a favor. Yo, menos ortodoxo que él, pienso que tendríamos que discutir incluso sobre los espacios para que se manifiesten los que están en contra, que una legalidad racional debiera asegurar y limitar, a la vez, para no arriesgar la paz ni la normalidad funcional del sistema social. Que se pueda decir lo que se desee decir con la garantía mínima de que se será escuchado. Pero ese no es el debate que nos concierne ahora, que nos hallamos aún dentro de la preocupación sartriana. Detesto recostarme en las sentencias de los próceres, porque siempre me parece un acomodo, pero ya ha sido dicho, desde mucha altura ética y patriótica, que si la batalla es de pensamiento, a pensamiento hay que librarla.


 Aurelio


Correo 3 de Aurelio Alonso:


Caro Lenier: Muy interesante que Haroldo Dilla entienda que CP no es la contrarrevolución (o dicho con más precisión, la claudicación al proyecto de sociedad, y de utopía socialista) como él hubiese deseado y necesitado para pronunciar un elogio. El elogio que a CP no le hace falta. Solo que lo borda con tanta palabrería que no se sabe si está apoyando a los que disparan desde adentro (los extremos se tocan, a veces sin querer, a veces no). Del lado opuesto se le compara, de manera increíblemente injusta y arbitraria, con el fracasado Encuentro de la Cultura cubana, cuando son precisamente dos inteligencias opuestas de nuestra realidad. Argumentan que los que financian CP financiaron Encuentro. No lo sé. No tengo manera ni autoridad para auditarlos. Pero incluso si fuera así no son lo mismo ni parecidos Encuentro y CP si los juzgamos desprejuiciadamente por lo que se dice y se hace. ¿Debió aceptarse plata de Open Society (la aludo en solitario porque WOLA merece todo mi respeto)? Si Open Society (o Soros mismo) invirtió grandes cantidades de dinero para tratar de conseguir la derrota de George W. Bush en las presidenciales de 2004, como afirma Yeniel Cabrera, en un artículo netamente dedicado a condenar a dicha fundación (y sobre todo a CP), hay que tomar nota de ello. Porque de haber ganado Al Gore aquellas complejas elecciones estoy seguro de que para Cuba hubiera podido ser mejor. Y para el resto de América también. Lo esencial es que el ataque a CP sigue dirigido a denostar, difamar, condenar, y las únicas críticas a las afirmaciones de los representantes de Cuba Posible se refieren, precisamente, a las que se reconocen dentro del proyecto socialista cubano y su liderazgo, para  rastrear la intensión de “tejerse un manto de apoyo manipulando convenientemente en las intervenciones del compañero Raúl Castro”. Pues nada, que como va la cosa, estoy por 1) no dejar que la agenda de debate nos la impongan críticas de este corte, que no sean respetuosas y constructivas, ya que el respecto es posible (más, necesario) de un lado tanto como del otro; 2) continuar el propósito de mantener el espacio de debate centrado en el futuro del proyecto socialista cubano, por lo que creo que la publicación ahora del dossier con las respuestas a las cuatro preguntas no debe demorar (hay que insistir con los morosos); 3) los puntos a los cuales los adversarios de CP evitan referirse con argumentos denotan la insuficiencia de sus críticas, y son los puntos en los que tendremos que insistir. Tengo que leerme los documentos del taller ¿me los enviaron ya?. Solo he leído la apertura de Veiga y tu cierre, que están muy bien, aunque unos les digan que tejen y manipulan y otros que son muñecos del régimen. Ni lo uno ni lo otro disminuye su valor. Todo esto es parte del plan de la vida, como diría un viejo amigo. Abrazos,


 Aurelio


Correo de Pedro Monreal:


Estimados amigos,


He leído el texto de Yeniel Cabrera publicado el pasado 1 de junio “El lobo y la fábula de Cuba Posible”. No es interesante por lo dice sino por lo que oculta. Es, además, pobre en su contenido y torcido en el método. Su apetencia por crearle a Cuba Posible un caso de "deslegitimación por asociación" lo ha llevado a una manipulación arrabalera de la información.


Lo que afirma Cabrera sobre las actividades de Open Society en Europa del Este es cierto y lo que ha hecho esa institución en esos casos es justamente criticable. Hasta ahí, el análisis prometía ser interesante.  No obstante, esa es una información parcial que solamente refleja parte de una realidad mucho más compleja que la que nos quiere hacer creer Yeniel Cabrera que existe. Eso es algo que pudiera comprobarse sin mucho esfuerzo revisando el sitio web de la organización DISCOVERTHENETWORKS.ORG


http://www.discoverthenetworks.org/viewSubCategory.asp?id=1237


El texto de Yeniel Cabrera priva a sus lectores de la posibilidad de conocer la relación de Open Society con algunas instituciones nada sospechosas de ser adalides del neoliberalismo ni del terrorismo mediático, ni de nada por el estilo. Convenientemente, Cabrera pasa por alto el apoyo que Open Society le ha ofrecido a instituciones de un corte netamente progresista -en el contexto de EE.UU- como son: Alliance for Justice (activistas que se oponen a la designación de jueces conservadores), American Civil Liberties Union (conocida institución de la lucha por los derechos civiles, muy crítica de las restricciones impuestas bajo el pretexto de la lucha contra el terrorismo), American Friends Service Committee (actualmente muy activos contra la llamada Acta Patriótica), Arab American Institute Foundation (institución que critica a Israel por la brutalidad contra el pueblo palestino), Casa de Maryland (defensora de los inmigrantes ilegales en EE.UU), MADRE (organización de defensa de los derechos de la mujer que plantea que el gobierno de EE.UU es el principal violador mundial de los derechos humanos), Malcom X Grassroots Movement (exige la reparación a la población negra por los daños infligidos por la esclavitud), Mexican Americal Legal Defense and Education Fund (MALDEF) (una de las instituciones más conocidas en el campo de la defensa de los derechos de la llamada población “hispana”) , NACCP Legal Defense and Education Fund (activismo defensor de los derechos de la población afronorteamericana), National Council of La Raza (defensora de los derechos de los inmigrantes), Planned Parenthood (defensa de los derechos de la mujer), Proteus Fund (apoyo a organizaciones de lo que se considera como una izquierda radical en EE.UU), Think Progress (plataforma online crítica del conservadurismo), Tide Foundation (también apoya lo que se considera como una izquierda radical en EE.UU), Urban Institute (defensora de la salud pública social y del alza de impuestos a los ricos), y Voto Latino (movimiento para incrementar los latinos registrados como votantes), entre otros.

Obviamente siempre pudiera argumentarse que el listado de los recipientes de apoyo de Open Society es muy extenso y que también incluye entidades que son abiertamente reaccionarias, desde el punto de vista del socialismo cubano. Eso es cierto y también puede encontrarse esa información en el sitio web antes referido. Debe quedar claro que aquí nadie está defendiendo a la Open Society sino simplemente diciendo que, como muchas otras instituciones capitalistas, esa es una entidad compleja y contradictoria. Se supone que cualquier analista medianamente serio exponga esa realidad en toda su amplitud, en vez de hacer malabarismos con la información.


Pero lo más interesante es la manera en que Yeniel Cabrera no revela (o no “denuncia”) que, según  la fuente antes apuntada (DISCOVERTHENETWORKS.ORG), la Open Society habría financiado dos instituciones que son abiertamente solidarias con la Revolución Cubana: Global Exchange y National Security Archive Project.


¿Permite entonces la información disponible sostener la tajante afirmación de que el historial de Open Society consiste básicamente en “la financiación de grupos de oposición a gobiernos socialistas, progresistas o simplemente que contravengan sus intereses capitalistas”, o es el asunto mucho más complejo que el esperpento “analítico” que se nos propone?


¿Es la historieta que se ha inventado Yeniel Cabrera una evidencia creíble de que Cuba Posible funciona con “el respaldo de personas, fundaciones y gobiernos interesados en la sumisión de Cuba a los intereses del gran capital”?


El extravagante esquema “analítico” de Yeniel Cabrera de "deslegitimación por asociación" se apoya enteramente en la manipulación de la información. No hay que darle más vueltas al asunto.


Al final, la propuesta de Cabrera no es más que una versión online trasnochada, con ínfulas de análisis, de la fórmula de una vieja guaracha de Oscar Muñoz: "Songo le dio a borondongo, borondongo le dio a Bernabé, bernabé le pegó a muchilanga le echó a burundanga les hinchan los pies". No hace falta acudir a Esopo cuando se tiene a mano a Celia Cruz.


Un abrazo,


Pedro