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miércoles, 8 de junio de 2016

LA HABANA QUE SE ALZA ENTRE LAS PREFERIDAS

Por Ivón Guerra Hernández, La Isla Cubanisima 

La Habana, de las sábanas blancas colgadas en los balcones, de los baches milenarios que pueden contar la gestas históricas de la nación, la que rejuvenece del tiempo y la desidia, tiene la magia de atrapar a turistas extranjeros y a los cubanos que la habitan y regalarle el premio de ser un destino deseado para perderse en sus calles y quedar atrapados en la maravilla de un sol irreverente y su olor a mar.


La Habana no es una megaciudad donde transitan limusinas, ni donde se abarrotan los autos a cada hora del día, es un museo rodante con los autos de más de un siglo que saludan a los autos del año, no es ni siquiera una de las ciudades más limpias del mundo porque sus calles ora viejas, ora renovadas no están preparadas para una población de dos millones de personas o las personas que la habitan no están preparadas para una ciudad donde predomine lo impecable, no es la ciudad de una arquitectura futurista, pues como señora de casi quinientos años, ha preferido como sus habitantes, el destino del más profundo mestizaje hasta su máxima expresión, transitando de lo Colonial y Barroco al Art Nouveau, Art Deco y Ecléctico, sin dejar de arroparse del Modernismo o la desarmonía de algunos barrios periféricos y no tan periféricos.


La Villa de San Cristóbal de los reyes españoles, la de la trata de esclavos, la de Pepe Antonio irrumpida por los Ingleses, la llave del golfo o del nuevo mundo, la de la bandera amenazada que viera Bonifacio Byrne, la que despidiera al exilio a sus hijos Heredia y Martí, la que consagrara al Ingeniero Don Francisco de Albear, la de las inspiraciones de Lecuona, la Ciudad de las Columnas de Carpentier, la bella Habana de la vida y los sueños del Caballero de París, la que nos regala Gutierrez Alea en Fresa y Chocolate, la de los chistes, la del Festival Internacional del Cine Latinoamericano o la novia eterna de Eusebio Leal. La Habana de la Giraldilla y el Morro, la Habana que aman los cubanos donde quiera que estén porque en ella están los sueños, los días vividos, los recuerdos y las nostalgias, esa Habana que nos espera cual Penélope a Ulises, patrimonio de todo el que la vive alguna vez y quedará prendado para siempre.


La Habana que está por descubrir y que amaneció premiada el 5 de diciembre de 2013 por Tryp Avisor (http://www.tripadvisor.es/TravelersChoice-DestinationsontheRise#1)  una web que se dedica a promover viajes a través del mundo, un sitio que puede recomendar sin temor a equivocarse lugares paradisíacos como las Islas Seychelles o paradigmas turísticos como el París que describe Hemingway en su "París era una Fiesta",  el Prague Astronomical Clock de la Plaza Vieja de Praga, o las Gemelas de Dubai, no se equivocó en absoluto como pueden pensar algunos que ven solo sombras en una Habana cálida y amistosa, en la que sus gentes andan azotadas por el sol; pero felices en su día a día, como tampoco se equivocó la fundación suiza New7Wonders al declararla una de las 7 “Ciudades Maravilla del Mundo Moderno” por su atractivo mítico y el carisma y jovialidad de sus habitantes.


La Bella Habana danzando sobre el mar con su malecón y su gente linda otra vez haciendo de las suyas.


 

viernes, 18 de marzo de 2016

Una guía práctica para visitar Cuba que finalmente tiene sentido












(CNN) - Desde que el presidente Obama restauró las relaciones diplomáticas con Cuba, ha habido interminables titulares que presagian la reducción de las restricciones de viajes para los ciudadanos estadounidenses.


Con la próxima reanudación de los vuelos comerciales y con un mayor levantamiento de las restricciones antes de la visita que Obama hará a la isla, la emoción está aumentando más rápido que nunca.



 Desafortunadamente, los cambios han sido instituidos a modo de una lista que en ocasiones es contradictoria, la cual describe principios que son simplemente desconcertantes. Con tanta ambigüedad, descifrar las nuevas políticas hace que la ciencia de cohetes parezca algo rudimentario.

A través de una cuidadosa revisión de las reformas hemos logrado resolver la confusión. He aquí una dosis de claridad para los viajeros estadounidenses que tengan el deseo de visitar Cuba.


Entonces... ¿el turismo estadounidense es o no legal en Cuba?


Aunque Estados Unidos y Cuba han retomado las relaciones diplomáticas, ambos países para nada lo han resuelto todo. Los viajes turísticos generales hacia Cuba siguen siendo ilegales bajo las leyes en Estados Unidos.


Hasta que el Congreso decida lo contrario, los ciudadanos estadounidenses y los residentes permanentes tienen prohibidos los viajes a Cuba con el único propósito de tomar el sol en la playa y beber daiquiris.


Si el Departamento del Tesoro de Estados Unidos descubriera que un estadounidense participó en tales actividades ilícitas, él o ella podría ser sujeto a castigos legales.


Aún está por verse qué tan rigurosamente será monitoreado el turismo ilegal.


¿Por qué todos dicen que más estadounidenses pueden viajar a Cuba?


Antes de 2015, si un estadounidense quería visitar la isla, por ejemplo una bióloga marina que estudiaba los arrecifes de coral de Cuba (llamémosla Jane Smith), ella tendría que haber obtenido una licencia de viajes del Departamento del Tesoro de EE.UU. por medio de un prolongado proceso de solicitud.


Lo que ha cambiado es que este prolongado proceso de autorización ha sido eliminado para ciertos tipos de viajeros, como Jane Smith, quien ahora tiene la libertad de comprar un boleto a Cuba sin obtener una autorización explícita por parte del gobierno de Estados Unidos.


Siempre que el programa de Jane Smith no incluya actividades que no concuerden con un trabajo de investigación de tiempo completo, ahora todo lo que ella tiene que hacer es obtener una visa de turista (distinto a una licencia) y —si viaja directamente desde Estados Unidos— firmar una declaración jurada de su agencia de viajes acerca del propósito de su viaje (detalles abajo).


Ella también tendrá que mantener un registro y guardar los recibos de su viaje durante al menos cinco años, según el Departamento del Tesoro.


Existen 12 amplias categorías de actividades de viajes que han recibido un estatus permanente aprobado con anticipación (PDF):


• Visitar a familiares


• Proyectos humanitarios o viajes para proporcionarle apoyo al pueblo cubano


• Negocios oficiales del gobierno de EE.UU., gobiernos extranjeros y ciertas organizaciones intergubernamentales


• Actividades periodísticas


• Investigaciones profesionales


• Actividades educativas realizadas por personas en instituciones académicas


• Viajes de persona a persona


• Actividades religiosas


• Presentaciones públicas, clínicas, talleres, competencias y exhibiciones atléticas o de otro tipo


• Autorización para brindar servicios de viaje, servicios de traslado y servicios de remesas


• Actividades de fundaciones privadas, institutos educativos o de investigación


• Exportación de ciertos servicios basados en Internet


El 15 de marzo de 2016, el gobierno hizo otro cambio significativo a las reglas en torno a los viajes educativos de persona a persona. Antes del viaje, los estadounidenses debían ser acompañados por una organización patrocinadora sujeta a la jurisdicción estadounidense.


Ahora, los individuos pueden organizar sus propios viajes de persona a persona siempre y cuando tengan un programa a tiempo completo de actividades de intercambio educativo.


Viajar a Cuba efectivamente es más fácil para muchas personas de lo que ha sido en décadas. Simplemente no es que ahora esté abierto a todos como se ha dado a entender.



¿Qué constituye una razón válida para visitar Cuba?


El propósito establecido de tu viaje tiene que concordar con alguna de las 12 categorías pre-aprobadas que mencionamos arriba.


Afortunadamente, parece que con el giro correcto, casi cualquier cosa puede ser una razón válida.


Algunas de las 12 categorías están bien definidas, como ir a Cuba para "visitar familiares" o "asistir a una conferencia profesional".


Sin embargo, la mayoría cuentan con una definición ambigua, como "actividades periodísticas" o "brindarle apoyo al pueblo cubano". En la era de las redes sociales donde todos son editores,¿qué califica como periodismo? (PDF)


Por un lado, tal oscuridad hace que los criterios sean más inclusivos, lo que aparentemente es bien recibido para los posibles viajeros.


Sin embargo, la ambigüedad genera un elemento turbio que la mayoría quisiera obviar en un sistema de autorizaciones propias que conlleva la posibilidad de sufrir consecuencias penales.


¿Quién decide si cumplo con los criterios de esas categorías?


Tú. Las categorías de viajes son de autorización propia.


Lo que una vez era un sistema de solicitud formal en esencia se ha convertido en un sistema de honor en el que tú concluyes si cumples o no con los criterios categóricos.


Aunque no necesitas una licencia, sí necesitas una visa para entrar a Cuba.



Espera, ¿una visa no es lo mismo que una licencia?


Una visa es un documento completamente distinto de la licencia de viajes retirada, y todos los visitantes estadounidenses a Cuba deben tener una a la mano antes de llegar.


Obtener una visa para viajar a Cuba no es tan sencillo como enviar un formulario a la embajada más cercana.


La forma más fácil de obtener una visa es a través de una agencia de viajes que se especializa en viajes a Cuba, como Cuba Travel Services o ABC Charters, quienes rápidamente procesan solicitudes de visa internamente.


Puedes recibir tu visa por correo (toma hasta cuatro semanas), o puedes hacer arreglos para recogerla en el aeropuerto de Estados Unidos de donde saldrás.


Si quieres hacer todos tus planes de viaje sin una agencia de viajes, puedes reservar tus boletos en CheapAir.com, y la compañía te ayudará para que obtengas tu visa.


Los visitantes de Estados Unidos que viajen a Cuba por medio de un país de entrada como Canadá, México o las Bahamas no necesitan sacar su visa con anticipación, debido a que la pueden adquirir en el aeropuerto del país de entrada durante la escala.


Actualmente, las visas cuestan más o menos 25 dólares.


De cualquier forma —ya sea si viajas a través de un país de entrada o vuelas a Cuba directamente desde Estados Unidos— si eres un ciudadano estadounidense o un residente permanente, debes quedar en una de las categorías pre-autorizadas de viajero para que tu viaje sea legal.



¿Puedo volar a Cuba directamente desde Estados Unidos en lugar de pasar por un país de entrada como Canadá o México?


Estados Unidos firmó oficialmente un acuerdo en febrero para volver a establecer los servicios aéreos programados entre Estados Unidos y Cuba.


En marzo, las aerolíneas estadounidenses presentaron solicitudes para rutas específicas. Se espera que el Departamento de Transporte tome una decisión sobre los vuelos este verano.


Mientras tanto, el servicio chárter continuará.


Antes de 2015, solo había unos cuantos vuelos a Cuba desde Estados Unidos, todos eran vuelos chárter y estaban reservados estrictamente para aquellos a quienes les habían sido otorgadas las licencias de viajes. En 2015, varios vuelos chárter diarios y directos desde Nueva York, Miami, Tampa, Los Ángeles y Washington fueron añadidos.


Debido a que los vuelos estrictamente hablando están fuera del alcance del servicio normal de las aerolíneas, ellos pueden ser reservados únicamente por medio del organizador del vuelo chárter, o en algunos casos, en ChepAir.com.


Todos los proveedores estadounidenses que brinden servicios de viajes a Cuba, ya sea una agencia de viajes o un motor de reservas en línea, actualmente requieren que los viajeros estadounidenses que se ajusten a alguna de las 12 categorías pre-autorizadas firmen una declaración jurada (un documento legal vinculante) en la que declaren cuál es la categoría exacta con la que se identifican: por ejemplo, visitar a la familia.


La declaración jurada normalmente es solicitada por el proveedor al mismo tiempo que la compañía procesa la reservación de boleto del viajero.


Aunque el vuelo directo se lleva puntos por conveniencia, en este momento sigue siendo más económico optar por un vuelo dividido en dos etapas: reservar un viaje ida y vuelta desde Estados Unidos hacia un país de entrada como Canadá, México o las Bahamas, y luego un viaje ida y vuelta adicional entre el país de entrada y Cuba.


Volar por las Bahamas generalmente es la opción más económica. Para volar de manera legal a través de un país de entrada, los viajeros estadounidenses de todas formas deben ajustarse a una de las categorías de viajes autorizados.


Probablemente, los vuelos directos entre Estados Unidos y Cuba se volverán más asequibles a medida que se reanuda el servicio comercial programado.


¿Puedo tomar un ferry hacia Cuba?


Quizá en el futuro cercano. Se espera que el servicio regular de ferry desde el sur de Florida hasta Cuba inicie en 2016.


Los viajes inaugurales a bordo de barcos pequeños también están programados para este año.


¿Tengo que usar a un agente de viajes o puedo planificar el viaje yo mismo?


Hay algunos pasos que puedes seguir cuando planifiques un viaje a Cuba.


Sin duda puedes reservar tu viaje por ti mismo, al organizar los vuelos y tu visa por medio de CheapAir. De igual forma, puedes encontrar hospedaje en sitios como WowCuba, Cuba Particular e incluso Airbnb.


Ahora que ha crecido la economía de compartir, más y más viajeros optan por quedarse en casas de huéspedes y opciones de alquileres vacacionales; ellos hacen los arreglos directamente con los dueños cubanos de las propiedades.


Otra opción es trabajar con un agente de viajes solo en la capacidad de organizar vuelos y solicitar la visa, para simplificar el proceso de reservas, mientras planificas tú mismo el resto de las actividades.


Sin embargo, aunque no estás obligado legalmente a participar en un viaje organizado, a fin de asegurarte una plena adhesión a las categorías aprobadas de viajes, esta podría seguir siendo la mejor alternativa por el momento.


Muchos viajeros sugieren trabajar con un tour operador boutique de servicio completo, como Havana VIP Tours.


Estas organizaciones no solo se encargarán de las reservas de vuelo y hospedaje, sino también diseñarán un itinerario especial que se ajuste plenamente al viajero e incluya actividades de inmersión como clases de cocina, talleres de baile, presentaciones de teatro, tours de arquitectura y trabajo de voluntariado.


Otros puntos importantes:


Celulares: los celulares que tengan una tarjeta SIM de una compañía estadounidense no funcionarán en Cuba, así que no esperes encender tu iPhone y navegar como en casa cuando llegues a la isla.


Si tu teléfono no está bloqueado, puedes comprar una tarjeta SIM local que te permitirá hacer llamadas locales y enviar mensajes de texto (no tendrás datos).


Acceso a Internet: incluso con una tarjeta SIM cubana, no tendrás datos en tu celular, lo que representa un fuerte contraste para los estadounidenses que siempre están conectados. El acceso a Internet es limitado en toda la isla, y lo puedes comprar por hora en ciertos lugares.


Con la excepción de unos cuantos puntos de acceso inalámbricos en los hoteles de alta gama, la mayoría de conexiones son por línea conmutada. Por lo tanto, si tienes confirmaciones de reservas u otro papeleo que necesites durante tu viaje, debes imprimirlo antes de salir.


Efectivo: algunas tarjetas emitidas en Estados Unidos ahora funcionan en Cuba, pero las tarjetas de crédito o débito vinculadas con instituciones financieras estadounidenses no funcionan en todas partes.


Debes llevar suficiente efectivo como para cubrir todos tus gastos y un poco más. Además, asegúrate de apartar efectivo para el impuesto de salida que se cobra cuando sales de la isla.


Cambio de dinero: para que obtengas la mejor tasa de cambio, algunos viajeros sugieren convertir los fondos estadounidenses a euros, libras británicas o dólares canadienses antes de cambiar el efectivo a pesos cubanos.


Existe un impuesto de recargo del 10% sobre la tasa de cambio de dólares estadounidenses que no aplica a otras monedas.


Sin embargo, es oportuno analizar las cifras antes de tomar esta ruta para asegurarse de que las ganancias de la conversión del primer paso no superen la evasión del impuesto de recargo del 10%.





viernes, 4 de marzo de 2016

“Full” Habana











LA HABANA. Prueba de la arremetida de visitantes a Cuba en este comienzo de año es que sólo enero recibió casi medio millón de personas que mucho se hicieron sentir.


El primero en sufrirlo fue nuestro aeropuerto internacional José Martí que demostró dos cosas: una, que ya es lo más parecido a una terminal aeroportuaria provincial, y segundo, que ya resulta insuficiente para una avalancha imposible de detener salvo que las autoridades cubanas cometan la locura de cerrar sus fronteras aéreas con un cartel, a lo Van Van, anunciando desde un globo aeroestático, que “no hay cama pa’ tanta gente”.


Un amigo español, que ya vive más aquí que en Andalucía, ha optado por quedarse en la escala en Santiago de Cuba (a casi mil kilómetros de esta capital), tomar un vuelo doméstico y aterrizar por la terminal de vuelos nacionales. ”Le digo yo a usted, que ese aeropuerto es la hostia de gentes, jodé…”.


Otro signo interesante está ocurriendo. Hace un tiempo los dueños de restaurantes privados “le caían atrás” a los guías y choferes de los autobuses de turismo para que los turistas comieran o cenaran en sus propiedades. Ahora es todo lo contrario. Tranquilos en sus negocios, aguardan por las propuestas.


Lo más alarmante en contraposición a esta bonanza económica, es que el país no está preparado logísticamente para tan peculiar invasión. Nada más que Obama se le ocurra anunciar en su visita a Cuba los próximos días 21 y 22, que deja abierto el abanico para que cada gringo haga uso de su facultad constitucional para visitar la tierra que le venga en ganas, y la Isla tendrá una catalepsia superior a la de un fuerte temblor de tierra.


Llegado ese momento de lluvia torrencial de dólares (y miren que la sequía ha sido prolongada, casi eterna) no me extrañaría que el gobierno salga de su tradicional inercia y emprenda un rápido proceso de crear infraestructuras con el apoyo de empresas extranjeras, a la par de otras decisiones como esa que vengo soñando hace tiempo: la aparición de un bando presidencial con alto contenido patriótico y empresarial convocando a cada cubano que tenga una habitación disponible a que la ponga en función del visitante. Acto que sería agraciado con benignos impuestos dictados en razón de la emergencia.


Cuba, a la par de otros empeños dignos de países desarrollados del primer mundo (biotecnología, por ejemplo), debería centrarse en ser una nación de servicios, con pequeñas y medianas empresas en funciones turísticas.


Habrá que esperar por los próximos acontecimientos que ocurrirán en el día a día y en las altas esferas, cuando finalmente se tenga claro nuestro modelo económico, entre otras circunstanciales.


Mientras tanto, como dice un buen amigo, “siguen llegando coronas de diferentes jardines”.


Progreso Semanal/ Weekly autoriza la reproducción total o parcial de los artículos de nuestros periodistas siempre y cuando se identifique la fuente y el autor.






lunes, 29 de febrero de 2016

Barack Obama en La Habana

Infolatam, Washington,
Por PETER HAKIM


(Infolatam).- Según Ben Rhodes, viceasesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, el viaje del Presidente Barack  y  Michelle Obama a Cuba, previsto para el 21 y 22 de marzo, apunta a la normalización de las relaciones con la isla que inició hace poco más de un año una “política irreversible”. Desde la perspectiva de Estados Unidos esta política se ve bastante irreversible.


Para ser honestos, EE.UU. y Cuba  no se muestran todavía particularmente amables, ni se apoyan. El hecho es que siguen siendo bastante críticos el uno con el otro, aunque han recorrido un largo camino hacia la reparación su relación fracturada y  hostil. El progreso en los últimos 13 meses es impresionante. Los dos países han establecido relaciones diplomáticas normales y abierto embajadas de pleno derecho en La Habana y Washington. Cuba ha sido eliminada de la lista de naciones patrocinadoras del terrorismo. Los presidentes Obama y  Castro llevaron a cabo dos prolongadas reuniones el año pasado y las barreras de EE.UU. para viajar y mandar transferencias financieras a Cuba han disminuido considerablemente.


A pesar de que el embargo comercial, ordenado por el Congreso de EE.UU,  sigue en pie el bloqueo de los viajes y el comercio entre ambos países se está debilitando progresivamente. El mes pasado se alcanzó un acuerdo para establecer ya el transporte aéreo regular entre los dos países, que permitirá más de 100 vuelos al día. La primera fábrica propiedad estadounidense, para producir maquinaria agrícola, está abriendo en La Habana. Las transacciones entre los bancos  están ya permitidas y el servicio de ferry entre La Habana y Miami comenzará pronto. Se han iniciado negociaciones con el fin de resolver las reclamaciones financieras de ciudadanos de EE.UU al gobierno cubano.


Con todo esto en mente, es difícil imaginar un retroceso importante en las relaciones. Sin duda, una vuelta atrás en la política de Estados Unidos haría quedar bastante mal a Washington y levantaría preocupaciones acerca de su fiabilidad como socio internacional. Sorprendentemente, ha habido poca oposición en EE.UU. a cualquiera de las medidas de la Casa Blanca. A pesar de que los republicanos tienen amplia mayoría en ambas cámaras, no han tratado de impedir ni incluso retrasar los cambios. Hasta la fecha, las únicas propuestas presentadas en el Congreso están dirigidas a debilitar, no a bloquear el embargo.


Tampoco ha surgido ninguna resistencia seria en Miami, bastión del sentimiento anticastrista -ni una sola protesta o manifestación significativa. De hecho la mayoría de los ciudadadanos de EE.UU.  aprueba los cambios, entre ellos la mayoría de votantes republicanos y de los cubanoamericanos. Incluso, si uno de los dos candidatos cubano-americanos a la presidencia, – Ted Cruz o Marco Rubio, los dos especialmente conocidos oponentes a la reconciliación-  fueran elegidos presidentes, sería poco probable que hubiera un retroceso aunque  sí podría estar en riesgo un progreso más amplio.


Los objetivos de del viaje


castro obamaEl presidente Obama no visita Cuba porque le preocupe que la política de Estados Unidos hacia Cuba regrese a su previo estado de hostilidad. La cuestión es si esa política puede y va a dar lugar a nuevos avances, especialmente por parte de La Habana. En Washington, la crítica más común a los esfuerzos de reconciliación es que Cubano está haciendo lo suficiente, crítica que el presidente parece compartir. Hace sólo unos meses, cuando se le preguntó en una entrevista sobre un posible viaje a Cuba, el presidente Obama dijo que quería aprovechar la visita para destacar los avances hacia “la libertad, el derecho a elegir de los cubanos” al tiempo que observaba su preocupación porque Cuba habría “retrocedido” en ese aspecto.


De hecho Obama estaba reafirmando el objetivo central del cambio de su política hacia Cuba e identificando el criterio para medir el éxito de ese cambio: el grado de apertura de la cerrada economía y de la  sociedad de Cuba para mejorar la situación de los cubanos, darles derecho a expresar sus opiniones y permitirles elegir a sus líderes. Por su parte Cuba se resiste a que la definición de éxito, como sugiere frecuentemente que EE.UU,  sea un “cambio de régimen” que remplace el orden político y económico cubano,  sólo que ahora con diferentes tácticas.


Pero Cuba es la responsable de dirigir su política y sus acciones al cumplimiento de las normas regionales o internacionales. Cuba es el único país del hemisferio occidental que rechaza elecciones libres. Cuba rechaza la norma de la independencia judicial y su historial en materia de derechos humanos y libertad de expresión sigue siendo especialmente triste. La inviable política económica del país limita severamente las oportunidades de los cubanos y mantiene a muchos de ellos en la extrema pobreza.


El presidente Obama, como debe ser, intentará animar al gobierno de Cuba a flexibilizar  más resueltamente las limitaciones de la economía y de la vida política de la isla, haciendo hincapié en el apoyo que podría llegar desde Washington si llegara a hacerlo. Pero es difícil imaginar que se logre algo más que un modesto éxito. El lento ritmo de las reformas económicas de Raúl Castro es indicativo de las dificultades de lograr un cambio en Cuba. Sin embargo los vientos políticos indican que éste puede ser un momento propicio para un intercambio constructivo de opiniones. En medios públicos y privados se percibe que los problemas se están discutiendo en Cuba y que las diferentes opciones están bajo consideración. La visita de Obama es una manera de reforzar a los cubanos partidarios de la reforma. La Casa Blanca está tratando de aprovechar el considerable apoyo que hay en EE.UU. para mantener unas relaciones más cálidas con Cuba.


El alcance de las reformas en Cuba


Las medidas introducidas en los últimos años han conducido al crecimiento del sector privado. Más de un millón de cubanos, alrededor del 20 por ciento de la fuerza de trabajo, lo son hoy por cuenta propia o trabajan en empresas privadas o cooperativas. Hasta ahora nadie está muy seguro de lo que pueda ser de esta economía independiente. Con estadísticas extremadamente limitadas, las pruebas siguen siendo en gran parte anecdóticas. Está claro que hay muchas historias de éxito, pero las tasas de supervivencia y la rentabilidad de las nuevas empresas son desconocidas. La gran mayoría de los negocios tiene sólo uno o dos empleados y se enfrenta a una variedad de problemas, incluyendo la falta de mercados al por mayor, altos impuestos y regulaciones onerosas e inciertas. Las intenciones del gobierno siguen siendo difíciles de descifrar. Las autoridades cubanas insisten en que van a modernizar y ajustar la economía, pero también dicen que no alterarán el sistema socialista.


El cambio social y político en Cuba es aún más difícil, pero nadie debe ignorar los cambios que han tenido lugar recientemente. El cambio de más impacto ha sido la sorprendentemente rápida expansión de una rica diversidad de instituciones semi-autónomas. Estos grupos, en su mayoría pequeños, con sede en La Habana, han creado oportunidades para el debate y la promoción de una serie de cuestiones sociales, políticas y económicas fundamentales, incluyendo relaciones raciales, derechos de las mujeres y de LGBT, desafíos ambientales, creatividad cultural y libertad de expresión. Convocan reuniones y foros, organizan debates, preparan y distribuyen artículos e informes, publican blogs y boletines  regularmente, y patrocinan eventos culturales. El deshielo de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba ha incrementado la confianza de estos grupos y les ha dado un mayor grado de optimismo sobre el futuro.


Sin embargo, todos ellos son frágiles y vulnerables. Ocupan un espacio indefinido en Cuba. No están autorizados por el gobierno, pero tampoco son ilegales. A pesar de los riesgos, el hecho de que existan estas instituciones y operen abiertamente y que sus números estén creciendo es una gran razón para tener cierto optimismo sobre las perspectivas de llegar a una sociedad más abierta en Cuba. No hay duda de que la visita de los Obama contribuirá enormemente a crear entre los cubanos un sentimiento de buena voluntad hacia EE.UU. De hecho ha estado se ha creado desde el 17 de diciembre de 2014, cuando los presidentes Castro y Obamaanunciaron el deshielo en las relaciones.


El viaje de Obama dará la oportunidad al pueblo cubano de demostrar el alto valor que le da a una cálida y sólida relación con su vecino más cercano. Podría mostrar incluso más entusiasmo que el exhibido en el recibimiento al Papa Francisco el año pasado. La presencia de Obama ayudará a cimentar el progreso hacia la normalización de las relaciones y hará que sea mucho más difícil un retroceso independientemente de los resultados de las elecciones presidenciales de 2016 de los Estados Unidos o del resultado del congreso del Partido Comunista de Cuba en abril o de la transición prevista en la presidencia de Raúl Castro en 2018.


Lo que queda por ver
LA HABANA (CUBA) 20/01/16.- EFE/Alejandro Ernesto

Queda por ver en qué medida ayudará a lograr una economía, una sociedad y una política cubana más abierta, que es y debe ser el objetivo más importante del presidente Obama. Algo que  podría ser muy relevante es ver si el presidente de Estados Unidos puede reunirse con cubanos de a pie, – que no sean funcionarios o líderes religiosos, culturales o disidentes- si no simplemente reunirse con gente normal. Eso sería único para un líder extranjero en Cuba y serviría a los puntos fuertes de Obama.


Para Obama el viaje será la ocasión para observar de primera mano el resultado de su política exterior más exitosa y menos controvertida. Es cierto que el Tratado sobre armas nucleares con Irán o la Asociación de Comercio Transpacífico son más ambiciosos y, que si tienen éxito, tengan un impacto más amplio. Pero hasta ahora sólo la iniciativa cubana goza de una amplia aprobación en EE.UU. Cuba es una prueba para la política exterior de Obama que, desde el inicio de su mandato, consiste en un llamamiento para el entendimiento tanto de adversarios como de amigos en la construcción de la paz y la promoción de los Derechos Humanos.


Obama lo expresó de esta manera en su discurso de aceptación del Premio Nobel: “… En un mundo en el que las amenazas son más difusas y las misiones más complejas, Estados Unidos no puede actuar sola… La promoción de los derechos humanos no puede basarse solo sobre la exhortación. A veces, debe ir acompañada de una diplomacia esmerada. Yo sé que el compromiso con los regímenes represivos carece de la pureza satisfactoria de la indignación. Pero también sé que las sanciones sin más – condena sin discusión – pueden lograr solamente un status quo paralizante. Ningún régimen represivo puede moverse en un nuevo camino a menos que tenga la opción de una puerta abierta”.


Obama debería estar orgulloso de lo que ha logrado en Cuba. Debería hacer un uso total de su viaje para mostrar cuán importantes han sido hasta ahora los cambios y poner de relieve el gran potencial, todavía no descubierto, para mejorar la vida del pueblo cubano.