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miércoles, 1 de noviembre de 2017

El “oro de Soros”, el “ajiaco conspirativo” y el debate en Cuba




Foto: Calixto N. Llanes/ Juventud Rebelde


El compañero Carlos Luque, laborioso comentarista, de nuevo ha empleado muchas cuartillas para expresar cuatro cosas sencillas.

En primer lugar, admitir que incurrió en inexactitudes en su anterior escrito; en segundo lugar, explicitar, una vez más, sus desacuerdos con lo que he expuesto en mis textos; en tercer lugar, solicitar que le responda varias preguntas; y finalmente, tratar de descalificarme políticamente.

Las dos primeras cosas no merecen un comentario adicional. Creo que el compañero Luque se enreda tratando de explicar con nuevas inexactitudes los errores que ya había cometido anteriormente. De nuevo ha dicho cosas “de campeonato”, pero ya ese intercambio que el compañero se empeña en “estirar”, en un supuesto plano académico, se ha convertido en una lid aburrida, circular y sin sentido constructivo.

Por otra parte, me parece normal que existan discrepancias entre los participantes de un debate. Con eso no hay problema. Sabemos que los dos pensamos diferente, pero eso ha estado claro desde hace ya algún tiempo. No nos hemos entendido, aunque eso tampoco plantea una dificultad mayor.

Me queda claro que el compañero Luque opina que mi trabajo “contribuye a desacreditar al proyecto cubano”. Espero que al compañero le quede claro que considero que el sectarismo que defiende contribuye a destruir el proyecto socialista cubano.

No le encuentro sentido a que se intente hacer una discusión política -medianamente seria- sobre temas complejos de la economía, la política, la ideología y la sociedad cubana, si se insiste en hacerla endilgándole, a quien se critica, cosas que hasta ahora yo había pensado que eran inexactitudes, pero que a estas alturas del juego no me queda más remedio que calificarlas como mentiras.

Dos de las “perlas” más recientes permiten comprobar esto:

– El compañero Luque miente cuando afirma que “el Sr. Monreal le reprocha a Cuba no haber conseguido nada” en los últimos 3 o 4 años. (La cita, por favor…).

– El compañero Luque falsea cuando dice que “no he visto nunca un comentario del Sr. Monreal a los varios escritos que he publicado en La Pupila Insomne”. (Mi tiempo le dediqué en dos textos que publiqué el 14 y el 18 de agosto de 2017, en el blog El Estado como tal, pero parece que el compañero siente que su obra merece más atención).

Al fin las respuestas…

Para no dejar con las dudas al compañero comentarista, paso amablemente a responder las dos preguntas que parecen obsesionarlo. Francamente, considero que son temas aclarados en mis trabajos, pero para ver si se resuelve de una vez la inquietud del compañero, aquí van mis respuestas:

Pregunta # 1: ¿qué opina UD. de, o por qué cree que, la política gubernamental estadounidense de la “normalización” se propone estimular el auge de la propiedad privada en Cuba, pero a la vez excluye al Estado y Gobierno (cuya legitimidad paradójicamente dice reconocer y en la que afirma no querer influir) de esa política?

Respuesta: Aunque ya eso parece ser “historia antigua”, la “normalización” incluyó, de manera explícita, componentes que buscaban establecer alternativas al sector estatal, con una finalidad anti-sistema, muy diferente de los objetivos del proceso de diversificación de la propiedad, incluyendo el crecimiento del sector privado, que ya aplicaba el gobierno cubano. Por cierto, durante el interludio de la “normalización”, el principal interlocutor económico nacional con Estados Unidos fue el sector estatal cubano.

Pregunta # 2: ¿Pero es posible (¿es justo?) sostener que la propiedad estatal socialista no puede generar más empleo, o hacer crecer la economía a ritmos del PIB adecuados a sus necesidades, sólo por ser propiedad estatal?

Respuesta: No, no es posible. No, no es justo.

El talante moral de quien intenta ser juez descalificador 

Paso, entonces, al intento de descalificación política en la que parece haberse empeñado el compañero Luque.

Existen dos cosas elementales que deben tenerse en cuenta: en primer lugar, el intercambio con el compañero Luque siempre ha sido un debate político. Cuando hemos discutido sobre temas económicos, lo hemos hecho desde una perspectiva netamente política. Para ese tipo de discusión no se exigen requerimientos intelectuales, basta con ser un ciudadano.

El compañero ha tratado de darle apariencia “académica” a una discusión que nunca se ha movido en ese carril. El propio compañero ha expresado que no es un especialista, una de las pocas cosas en la que concordamos.

En segundo lugar, resulta pretencioso de parte del compañero Luque haber asumido que se debe responder a sus impertinencias. Por supuesto que no va a recibir explicaciones de ningún tipo acerca de los eventos a los que asisto. Puedo comprender que su ignorancia acerca de cómo funcionan los intercambios académicos lo lleve a realizar elucubraciones simplonas y tendenciosas, incluyendo la ladina mención que hizo de la “terrorista” Fundación Nacional Cubano Americana.

Debería informarse primero el compañero Luque acerca de cómo funciona el mundo académico antes de ponerse a decir majaderías. Quisiera ser indulgente con el compañero Luque, y hubiera preferido pensar que lo que ha dicho es la expresión combinada de lagunas informativas y de sectarismo, pero no de malevolencia. Sin embargo, haber colocado mi nombre en una misma oración donde menciona la palabra “terrorista” es una execrable muestra de bajeza moral.

Tratando de encontrarle el lado positivo al asunto, al menos ha quedado expuesta la sordidez ética de los comentarios que caben esperar del compañero Luque. ¿Habrá alcanzado su límite?

Las relaciones con las fundaciones: lo verificable

Queda entonces por abordar la cuestión del “oro de Soros”, una de las matracas descalificadoras favoritas del compañero Luque y de otros comentaristas, en especial cuando se trata de desprestigiar a Cuba Posible.

Tratemos de establecer objetivamente varios hechos:

Al gobierno cubano le asiste la moral, el derecho y el apoyo político de la mayoría del pueblo para proteger la seguridad nacional mediante la coerción estatal, una función que puede incluir limitaciones, prohibiciones, y el manejo de información que no necesariamente se hace pública.

Ciudadanos cubanos y entidades del país (de muy diverso tipo) han sostenido habitualmente relaciones de colaboración -incluyendo financiamiento- con instituciones y con fundaciones de Estados Unidos y de otros países, la mayoría de las cuales no son precisamente ni solidarias con Cuba, ni simpatizan con una ideología revolucionaria. Esas relaciones no se han conducido “por la libre” y su funcionamiento siempre ha sido monitoreado y evaluado por entidades estatales y políticas. Se han tomado acciones sobre el curso de esos intercambios cuando oficialmente se ha considerado como apropiado.

La información disponible muestra que George Soros y la Fundación Open Society son controversiales. Existe evidencia y análisis que relacionan sus actividades con procesos de desestabilización política en varios países, entre otros: Polonia y Checoslovaquia cuando estos eran países socialistas; las llamadas “revoluciones de colores” en países de la antigua URSS; la “primavera árabe”; Siria, Ucrania, Albania, Yugoslavia, y Venezuela. Ha sido divulgada, igualmente, la existencia de un documento sobre Cuba preparado expresamente, en 2013, en forma de background paper para la Fundación Open Society, pero cuyo contenido no se encuentra accesible actualmente en la red. Sin embargo, también existe evidencia y análisis relativos al apoyo que Soros y Open Society ofrecen a una amplia serie de entidades y causas que, en su diversidad, abarcan algunas de orientación “progresista”, “radical” y de “izquierda”.

No se conoce pronunciamiento público alguno, de parte de una autoridad oficial cubana, que limite o impida la participación de ciudadanos cubanos en actividades que incluyan a la Fundación Open Society. No se conoce ninguna indicación oficial directamente hecha a los responsables de Cuba Posible respecto a la interdicción de organizar o de participar en actividades que pudieran contar con el financiamiento de Open Society.

Existen participantes en el debate cubano que opinan que las relaciones de Cuba Posible con la Fundación Open Society -y también con la Fundación Ford- descalifican a Cuba Posible como entidad, y a quienes publican en ese sitio, como participantes carentes de justificación moral en el debate político en Cuba.

La “denuncia” se ha concentrado en Cuba Posible, a pesar de que existen ciudadanos cubanos e instituciones oficiales que han participado y siguen participando en actividades financiadas directamente o indirectamente por las dos fundaciones mencionadas. Esas “denuncias” se han originado principalmente en el blog La Pupila Insomne.

¿En qué consiste el “ajiaco conspirativo” fraguado contra Cuba Posible?

Consiste, esencialmente, en una especie de “deslegitimación por asociación”. Me he referido anteriormente a lógica ramplona en la que se basa la confección de ese ajiaco: las fundaciones Open Society y Ford tienen el potencial de convertir en subversivo, antipatriótico y plattista a cuanta persona o institución de la Isla se les aproximase.

Esas fundaciones son consideradas como una especie de “Chernobil” contaminante en el plano ético (dinero inmoral y especulativo), en lo ideológico (promoción del capitalismo), en lo político (injerencia anti-socialista en el debate interno), y en cuanto a la seguridad nacional (desestabilización del Estado). El corolario es evidente: mejor evitarlas, de lo contrario van a producirse “denuncias” que revelarían la falta de legitimidad de los “denunciados” para participar en el debate público nacional.

Sin embargo, la tierra no es plana. La realidad es mucho más compleja de lo que se intenta hacer pasar por una verdad incontestable. Como muchas otras instituciones capitalistas, esas fundaciones son entidades contradictorias. El listado de los recipientes de sus apoyos es muy extenso e incluye entidades y proyectos muy diversos, e inclusive antagónicos entre sí.

El argumento de que esas fundaciones exclusivamente apoyan entidades y proyectos reprobables –desde una visión del socialismo cubano- no se sostiene cuando se revisan los datos de la realidad.

Para el caso de la Fundación Open Society, esto pudiera comprobarse sin mucho esfuerzo revisando el sitio web.

La lista incluye algunas instituciones de un corte netamente progresista -en el contexto de Estados Unidos- como son: Alliance for Justice (activistas que se oponen a la designación de jueces conservadores), American Civil Liberties Union(conocida institución de la lucha por los derechos civiles, muy crítica de las restricciones impuestas bajo el pretexto de la lucha contra el terrorismo), American Friends Service Committee (muy activos contra la llamada “Acta Patriótica”), Arab American Institute Foundation (institución que critica a Israel por la brutalidad contra el pueblo palestino), Casa de Maryland (defensora de los inmigrantes ilegales en Estados Unidos), MADRE (organización de defensa de los derechos de la mujer que plantea que el gobierno de Estados Unidos es el principal violador mundial de los derechos humanos), Malcom X Grassroots Movement (exige la reparación a la población negra por los daños infligidos por la esclavitud), Mexican American Legal Defense and Education Fund (MALDEF) (una de las instituciones más conocidas en el campo de la defensa de los derechos de la llamada población “hispana”) , NACCP Legal Defense and Education Fund (activismo defensor de los derechos de la población afronorteamericana), National Council of La Raza (defensora de los derechos de los inmigrantes), Planned Parenthood (defensa de los derechos de la mujer), Proteus Fund (apoyo a organizaciones de lo que se considera como una izquierda radical en Estados Unidos), Think Progress (plataforma on-line crítica del conservadurismo), Tide Foundation (también apoya lo que se considera como una izquierda radical en Estados Unidos), Urban Institute (defensora de la salud pública social y del alza de impuestos a los ricos), y Voto Latino (movimiento para incrementar los latinos registrados como votantes), entre otros.

El argumento de que cualquiera que se aproxima a esas fundaciones se contamina, falla cuando se comprueba la evidencia de que la Fundación Open Society habría financiado instituciones que son abiertamente solidarias con la Revolución cubana, como son Global Exchange y National Security Archive Project.

De hecho, la Fundación Open Society no ha financiado exclusivamente actividades sobre Cuba organizadas por Cuba Posible, como puede comprobarse en el sitio web del Programa Cuba del Instituto de Estudios Latinoamericanos (ILAS) de la Universidad de Columbia (New York). Se dice textualmente: “El Programa Cuba es actualmente financiado por Open Society Foundations y Ford Foundation” (The Cuba Program is currently funded by Open Society Foundations and the Ford Foundation).

El “Programa Cuba” de ILAS incluye un Programa de Intercambio Académico entre la Universidad de Columbia y la Universidad de La Habana, bajo el cual se realizan visitas académicas entre ambos países. También ILAS ha mantenido un proyecto de colaboración con el Centro de Investigaciones de Política Internacional (CIPI) del Instituto Superior de Relaciones Internacionales, en La Habana.

En el caso de la Fundación Ford, que en La Pupila Insomne se ha dicho que tiene un “largo historial de trabajo con la CIA”, existe información pública sobre actividades de colaboración en la que participan instituciones cubanas. Por ejemplo, Hillary Pennington, vice-presidenta de la Ford Foundation sostuvo un encuentro en el CENESEX, el 29 de septiembre de 2016.

La Fundación Ford ha financiado también el proyecto “Cuban Oral History: Memories of the Cuban Revolution”, de la Universidad de Southampton, realizado bajo los auspicios del CENESEX.

Igualmente, la Fundación Ford apoyó el proyecto de donación a Cuba de una réplica de la estatua ecuestre José Martí, ubicada en el Parque Central de Nueva York. Ha sido recientemente colocada frente al Museo de la Revolución.

Deseo dejar bien aclarado públicamente que no veo problema alguno con esas actividades de colaboración. Todas me parecen bien. Esas son personas e instituciones cubanas que tienen experiencia en este terreno y existe sobrada evidencia de que han sostenido intercambios beneficiosos para Cuba. Son otros quienes ponen bajo “sospecha ideológica” y quienes ven “inclinaciones subversivas” en todo lo que sea “tocado” por esas fundaciones.

¿Entrará en escena la picaresca?

Esos argumentos los he expuesto anteriormente como comentarios en más de un blog donde se ha abordado el tema del “oro de Soros”. Obviamente, no se trata en lo más mínimo de defender a las fundaciones. Eso no es lo que hago, ni ese es el punto que se discute.

Lo que se debate es si mantener relaciones con fundaciones como Open Society y Ford le trasmite, automáticamente, “ilegitimidad” a las entidades y ciudadanos cubanos que participen en esas actividades.

En esencia, habría que responder dos preguntas:

– ¿Cuál es la evidencia concreta de que lo que se publica en Cuba Posible –que acoge puntos de vista diversos- sea el efecto de la influencia de fundaciones extrajeras y cuál sería la explicación de los mecanismos de causalidad de esa conjeturada influencia?

– ¿Se “contaminan” por igual todos los ciudadanos cubanos y entidades que se relacionan con las fundaciones extranjeras, o son algunos más “contaminables” que otros?

Respecto a la primera pregunta, no hay mucho que agregar a lo que ya se ha dicho anteriormente. Los “denunciantes” no han aportado prueba concreta de influencia, ni se han molestado en explicar causalidad alguna. La fórmula va por otro lado: “ajiaco conspirativo” y repetición vocinglera.

En cuanto a la segunda pregunta, no conozco la opinión del compañero Luque. Tampoco se la estoy pidiendo. No quiero hacer algo que pudiera ser entendido como una impertinencia.

Lo que me interesa es tratar de conducir cualquier posible discusión sobre esa segunda pregunta –si es que se produjese un intercambio- por el camino de un debate racional. Más de una vez he debido escuchar, con paciencia, el intento de explicar que, en realidad, determinados ciudadanos e instituciones cubanas no son “contaminables”, mientras que en otros casos –como Cuba Posible– la propensión a la “contaminación” no solo es consustancial, sino que es, además, deseada. Es un típico argumento de la picaresca y obviamente en ese tira y afloja no tiene sentido participar.

Queda clara la lógica arrabalera de ese tipo de acusaciones contra Cuba Posible, pero pudiera ser que la lógica nunca haya sido parte de las “denuncias”, en cuyo caso entonces la cosa se entiende mejor.

lunes, 25 de septiembre de 2017

El partido de Cuba Imposible y la lista infeliz.

 Por Rafael Cruz

Parte I: El pueblo cubano sí tiene ideología

Luego de leer la declaración de fe de Roberto Veiga, el director de esa plataforma pública llamada Cuba Posible, proyecto de partido político destinado a apropiarse del poder en Cuba y con ello hundir la nación en lo imposible, me sentí animado a escribir unas reflexiones en interés de denuncia y también de entrenamiento, que esta guerra es de resistencia, pero en la medida que avanzaba con el discurso infeliz del raro espécimen de “candidato político sin ideología” descubrí que es imposible en el término razonable de un par de cuartillas señalar tanta necedad, a no ser con la síntesis de un exabrupto criollo- tenemos bastantes y muy buenos en nuestro idioma- pero eso sería sonoro y pintoresco pero no educado. Voy a esforzarme por la síntesis, cuando considere que estoy a punto de los bostezos, pongo al final del párrafo un visible punto y una nota amenazante “continuará”. 

El escarnio más visible en el texto de marras es el intento de poner a José Martí de su lado. Citado fuera de contexto, manipulando y ocultando, el centrista ofende al independentista. Si le damos crédito estaríamos poniendo a José Martí al mismo nivel del ideólogo autonomista José Fernández de Castro o con el anexionista José I Rodríguez Hernández quien conspiró contra el héroe cubano en la Primera Conferencia Internacional Americana. Ofende a Martí, niega su radicalismo, su toma de partido. Martí es el centro de una ideología, de una ética que se sostiene en el pensamiento y en la práctica revolucionaria. El señor Veiga debería, por decencia al menos, no poner en sus textos las palabras de un Mayor General del ejército libertador que murió en combate todo ímpetu, todo hombre, todo valor. Si continúo por ese camino terminaré en la ira y el exabrupto será mi texto, de modo que dejaré a otros, magníficos escritores y pensadores revolucionarios, quienes seguramente se sentirán estimulados a vindicar al Maestro con palabras más acabadas que las que yo, guajiro al fin, pueda decir. 

El señor Veiga afirma en su declaración: 

“No ocurrirá un desarrollo inclusivo de la pluralidad ideo-política del país. Sólo serán aceptados aquellos cubanos convocados a ratificar posiciones oficiales, preferentemente aquellas que expresen la mayor resistencia posible a todo cambio del actual modelo socio-político o la nostalgia en torno a épicas (y a errores) del pasado. De este modo, resulta obvio que tampoco se asumirán, de manera oficial, los cambios necesarios para desarrollar el país y hacer evolucionar el bienestar de la sociedad cubana (en aquellos aspectos que resulta imposible culpar al bloqueo estadounidense de los defectos y carencias que padecemos)”.

Y continúa con total desfachatez: 

“Quizás los defensores del inmovilismo puedan tener razones válidas; pero en ningún caso, a estas alturas de las circunstancias, ellas poseen la legitimidad política e histórica que pueda justificar el sostenimiento del lamentable estado de nuestra realidad. Sólo basta percibir algunos de los efectos de tal empecinamiento para comprender que están errados. Entre ellos podemos encontrar: pobreza, marginalidad, corrupción, incapacidad para generar desarrollo, desesperanza y frustración, así como la emigración continua de cubanos talentosos y capaces”.

San Jorge y el dragón

A lo interior del proceso de construcción socialista circulan, se contraponen, interactúan contradicciones y matices diversos, complejos algunos de ellos en los límites del antagonismo absoluto, ese proceso de constante movimiento es el responsable de la existencia misma de la sociedad cubana, de su sistema político y sobre todo de la constante transformación, contrario de negación. El trazado cartesiano de la ruta o las rutas a seguir para llegar al comunismo es dialéctico y contradictorio, lo cual se evidencia cada día en la realidad de los cubanos, en las decisiones y en los errores, en los avances, en la sobrevivencia en los que se van a otros lugares, en los que se quedan en Cuba. En una sociedad en transición, el sujeto es un sujeto en transición y no inmóvil o anclado. Digo sujeto y digo mucho más que persona, extiendo el concepto a los actores sociales y políticos, económicos que confluyen dentro del sistema. Desde el comienzo mismo de la revolución este país se transforma cada día. En los últimos años, la evidencia de ese cambio constante es el día a día de una nación.

Por tanto es absurda la tesis del inmovilismo, a no ser que se sostenga sobre la idea maliciosa de considerar como sinónimo de cambio la cesación del propósito socialista, y la imposición del capitalismo en cualquiera de sus variantes, entonces hay que decir con toda franqueza que en efecto, estamos ahí, en la construcción socialista, luchando con todas las fuerzas para impedir el retorno al pasado, el cual nos presentan disfrazado de futuro en HD, tercera dimensión, realidad virtual, promesas hipertextuales y todas las variantes posibles de la seducción en la postmodernidad. 

Del mismo modo es malicioso, pero sobre todo grosero, señalar a la revolución como responsable de los males que enfrenta y lucha por derrotar, los cuales son antinaturales en el proyecto socialista. Sobreviven como ya sabemos, porque durante la transición al socialismo, y un tanto más allá, conviven los males y las conductas propios de la sociedad capitalista no derrotada aún, mezclada en el tejido social, ardiendo bajo, como el fuego en la hierba húmeda. Existe dentro porque aún no ha sido extirpado y aquí deberíamos decir por qué no ha sido derrotados. Las razones son diversas, algunas tienen que ver con fallos en el mismo sistema, lógico en un proceso que se reproduce a si mismo, “sin calcos ni copias”, sin referentes ni mapas. 

Un proceso que avanza hacia lo ignoto por un camino laberíntico que se hace al tiempo que se avanza. Hay que ser torpe o venenoso para negar que el error es parte de la realidad. Se toman decisiones, se aprueban leyes se hacen políticas para resolver los problemas actuales, el mecanismo muchas veces se atasca y es preciso desarmarlo para desatascarlo, el fallo en ocasiones está en el mismo sistema, otras veces en las personas. Pero muchas veces ocurre que cuando las soluciones son la respuesta esperada, la vida nos cambia las brutalmente las preguntas. Es el caso de estos días ciclónicos, desastrosos, cuanto hubiéramos avanzado si nuestro archipiélago no estuviera en la ruta natural de los huracanes. La revolución es eso “luchar contra poderosas fuerzas dominantes”. 

Sobreviven esos males además porque llegan- incesantes como las olas del mar- desde el exterior. Cuba no está rodeada solamente de agua, sino también de capitalismo persistente, poderoso agresivo. La guerra cultural, la guerra económica contra la Isla rebelde está ausente de las declaraciones de fe de los fallutos políticos. Tendientes naturales al servicio del imperio, nunca o casi nunca denuncian el crimen del imperio, que es esa guerra de desgaste, genocida y cincuentenaria contra Cuba. El efecto sostenido, acumulativo, deformador del bloqueo, está excluido o es limitado en los textos serviles, como la principal variable que impide el desarrollo de la nación y si se menciona, así de soslayo- como en el texto aquí denunciado- se alude pero como arma arrojadiza contra la revolución, el bloqueo es una excusa una culpa en las consignas del “oficialismo” y no una terrible realidad.

Es su libro Cuba Revolución o Reforma, el que por cierto será lanzado nuevamente en los próximos días ahora en edición de Ocean Sur, Enrique Ubieta apunta “Se demoniza a Cuba por no haber podido impedir el resurgimiento de la prostitución, y la solución implícita, la capitalista, significaría la extensión de la prostitución. Se acusa a Cuba de no haber podido contener ciertas injustas diferencias sociales después del derrumbe del llamado campo socialista y la solución capitalista sería acrecentarlas, hacerlas más hondas, injustas e irreversibles.” (1)

Acusar a la revolución de la corrupción, la marginalidad (término discutible) la pobreza, es igual que acusar a San Jorge de la existencia y la maldad del Dragón. Sin embargo debo considerar esa idea con ciertos visos de razón. Sin el héroe el dragón es el todo. Sin la revolución, como pasa en otras naciones, la pobreza, la corrupción, serían el todo, la existencia misma del sistema, el producto natural del egoísmo eterno, desesperanzador natural. En el estado de la revolución, esos males son tan evidentes como perseguidos, tan ofensivos como acorralados, tan lacerantes como ajenos. El dragón no tiene paz, porque el héroe no se la da tampoco los males del capitalismo duermen tranquilos en un Estado, en un pueblo, en revolución socialista, que si tiene ideología marxista, martiana, fidelista.


¿Vale la pena este debate? Sí, lo que está en juego supera a las personas y las individualidades. Lo que está en juego es Cuba, su independencia y con eso no se juega. En ocasiones la gravedad de los asuntos, su naturaleza impide despersonalizar el debate, ojalá fuera posible, aunque solo significara no dar más publicidad a quien no la merece pero, lamentablemente este no es el caso. El director del proyecto de partido político Cuba Posible, y casi por obviedad su figura de cabecera en las aspiraciones al poder en la Isla, hace y pública en su página una declaración de fe, la cual semeja uno de esos pasquines de propaganda electoral propias de las campañas por el escaño mayor del Estado. Al final del texto, solo le faltó decir- aunque no le echamos de menos- “Vote por Mi”.

¿Anticomunista y cristiano?

El texto del aspirante a candidato está llenos de mensajes para atraer a los modernos reformistas, autonomistas, anexionistas, socialdemócratas y otras muchas variantes de la contrarrevolución. Su primera declaración es un mensaje bien claro para tranquilizar a los patrocinadores electores. Declara -casi con rudeza- que no es comunista.

“Quiero ratificar que no soy comunista. Pese a sus más iluminados análisis, diagnósticos y postulados, no alcanzo a simpatizar con tal teoría, filosofía, ciencia, ideología. (…) De la misma manera, siempre me inquieta cierto espíritu que le insufló a dicho ideal su fundador, Karl Marx”.El egoísmo es la única presa que hace el comunismo de la voluntad humana. Se opone al mercado y a la mercancía como centro de todo y en su lugar ubica al humanismo revolucionario, igual hace el cristianismo, comparte el pan y los peces, expulsa a los mercaderes del templo. Desde el lanzamiento del Manifiesto Comunista en enero de 1848 las acusaciones contra los militantes son las mismas que hace este candidato del partido burgués, matizadas lógicamente por el contexto histórico.

El comunismo se propone sustituir la libertad burguesa, sustentada en los tiempos actuales por el neoliberalismo en todos sus gradientes y defendida a capa y espada a lo largo de todos estos años por los dueños del poder hegemónico, que destroza la naturaleza, incrementa la pobreza y la desigualdad al tiempo que insiste en detener la historia, negar la lucha de clases, afianzar el poder de los ricos sobre los medios de producción.

La doctora Isabel Monal, Premio Nacional de Ciencias Sociales de Cuba, aseguró en una ocasión que no es posible interpretar el mundo actual, con certeza, si no es a través del marxismo. Ese que al decir del doctor Fernando Martínez Heredia es una epistemología del conocimiento social y esa afirmación rebasa el reduccionismo del marxismo a una ideología, teoría o ciencia. Es la interpretación de la realidad, de la historia, de los acontecimientos en los que interviene el ser humano junto a su entorno a partir del marxismo como metodología para el conocimiento. Es obvio que suscribo esas afirmaciones.

También subscribo, con ambas manos, la opinión de Frei Betto “El socialismo es el nombre político del amor” debido a la formación cristiana del “político sin ideología”, de la que tanto se ufana, debería serle más próximo este pensamiento de un probado seguidor de Cristo. Por cierto hay otro pensador revolucionario, no creyente, que llega a conclusiones similares a las de Frei Betto. “Un revolucionario está guiado por grandes sentimientos de amor” Ernesto (Che) Guevara. La sociedad a la que aspiramos los revolucionarios cubanos, está más próxima del ideal de Cristo que propuesta por Cuba Posible y su director.

Huracanes y sismos en la gente y en los bancos

Aún en medio de las carencias, el sistema político cubano, nuestra mayor conquista, ha sobrevivido a 50 años de guerra despiadada. ¿Qué son 50 años para un sistema social? ¿Qué son 60 años en el lentísimo devenir de los tiempos históricos? El capitalismo con cinco siglos no ha sido, ni lo será capaz de resolver los problemas de la humanidad, es más los acrecienta. ¿Cómo se puede acusar a la revolución cubana de fallida si apenas ha nacido, y su infancia ha sido traumática por los odios, las maldiciones, la guerra tangible, mortal, constante de los poderosos gobiernos gringos y los mafiosos de origen cubano? Al pueblo cubano debería reverenciarse por su heroísmo. Apoyar la destrucción del sistema social que ha escogido la inmensa mayoría de los cubanos y ha defendido con su propia sangre es un crimen.

Tres huracanes monstruosos y un sismo descomunal han devastados nuestras naciones. Solo una mirada a tan extremas circunstancias a la respuesta, la recuperación, el respeto a la vida humana deberían servir para comprender las diferencias cuando el gobierno revolucionario, el partido de vanguardia, no interesado en pujas electorales, sino al servicio de la gente, actúan en conjunto con el pueblo, en bien de todos, en el socialismo; con otras naciones donde los partidos políticos y los egoísmos de gobernantes y propietarios ponen, antes que las personas, sus cuentas bancarias. 

Me pregunto ¿Si en la sociedad para la que se postula Cuba Posible, el Estado reduciría o eliminaría los impuestos de los negocios privados afectados por el huracán, como ha hecho el gobierno revolucionario? ¿O se manejarían los fondos públicos como lo hace España- uno de los modelos de estos señores- para salvar a los bancos con el dinero de la gente, o como ha hecho Cuba, poner el dinero de los bancos para subsidiar a las carencias de la gente? No se pueden comparar los bancos de un país pobre y bloqueado como está nación del Caribe, con los poderosos bancos de las transnacionales imperantes en el mundo.

Político sin ideología o “Soy tan liberal como conservador”

El señor director no es comunista según el mismo dice, y seguidamente apunta “En cuanto a mi posición socio-política, nuevamente ratifico que, aunque reconozco la legítima naturaleza de las ideologías, no poseo ideología alguna y siempre me esforzaré para jamás tenerla”.

Seguidamente el aspirante se apresura a contradecirse:

“Sólo me aferro a un ideal (una República de y para la justicia social) y a unos pocos principios sin los cuales este sería imposible (libertad personal, desarrollo humano, seguridad legal y social, democracia ciudadana, gobierno eficaz, progreso económico, y equidad social)”.

Será que necesitamos de la bondadosa sociedad que nos promete el aspirante para garantizar el desarrollo humano en Cuba La respuesta está delante de nosotros mismos.

Según Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) Entre las 188 naciones que presentan los datos de Desarrollo Humano al, Cuba ocupa esta vez el lugar 67, lo cual mejora en dos escaños su posición respecto al informe del 2014, y la sitúa, nuevamente, entre los países con Desarrollo Humano Alto. Hay mucho por hacer para mejorar esos índices, pero lo que hay que hacer, solo puede hacerse en el socialismo.

Tal y como dice mi compañera del equipo docente, profesora de filosofía, mi crítica más dura y amorosa: en los parámetros por los que se mide el desarrollo humano al mundo provienen de los ideólogos del capitalismo, los cuales desconocen la historia de saqueo de las metrópolis a las colonias y como esas deformaciones llegan a estos días como huellas y distorsiones de siglos de explotación y saqueo, pero no obstante, esos parámetros de la ONU, son los que tenemos.

Pero vale la pena seguir un poco más con el marketing político del aspirante a candidato electoral: 

“Por otro lado, también quiero confirmar de nuevo que, en cuanto a los instrumentos para realizar este ideal y estos principios, no tengo apego a ninguno de los que he propuesto. Estos, repito, siempre serán circunstanciales, porque nunca se refieren al fondo, o sea, al fundamento y al fin, sino a la forma que impone cada contexto, cada reto” y más adelante en el texto asegura que

“En este instante afirmo que no dejaré de trabajar por mi país y que lo haré sólo a favor de esa República prometida por el más grande de nuestros patriotas. Para ello, estoy dispuesto a cooperar con todos los cubanos de buena voluntad, militantes de los diversos “comunismos”, de los disímiles “socialismos”, de los diferentes “liberalismos”, de todas las proyecciones socialcristianas, etcétera. Todas las ideologías y orientaciones ideo-políticas pueden ser legítimas y enriquecedoras…”

De personajes así decía mi abuela “es un bicho” refiriéndose a sus maneras ladinas, a la astucia en sus movimientos para conseguir quedar bien con todos, como aquel político en los años 40 del siglo pasado que en un mitin electoral, ante el reclamo de un asistente por haber cambiado de bando afirmó sin tapujos “soy tan liberal como conservador”. El candidato o aspirante a candidato informa que pude cambiar sus “instrumentos” en cualquier momento y así satisfacer, según las circunstancias, a los potenciales electores o, como ocurre en las democracias burguesas, a los dineros que pagan las campañas pero compiten entre ellos.

Tenemos partido señores ¿Quién da más?

Finalmente, el anuncio oficial:

“Ante esta disyuntiva, los signos de los tiempos reclaman un activismo, también amplio e intenso, encaminado, sobre todo, a definir soluciones y la manera de hacerlas viables, así como exigir y asegurar que se realicen (…) Incluso, cuando sea pertinente y posible, será indispensable proponerse, además, la constitución de una agrupación política programática, sin la cual no serían factibles tales propósitos (a pesar de que dicha probabilidad se mantiene cancelada de forma oficial y anatematizada por sectores significativos de la sociedad)”…

A los votantes del futuro, animadores y sobre todo financistas del presente el señor director les promete que va a “exigir y asegurar” ¿la soberbia es pecado? Continúa la declaración anunciando que en el momento que sea “pertinente” constituirán una “agrupación política”. Partido político destinado a luchar por el poder en Cuba. Un partido opositor con toda la atención y mimos -en dólares y euros- de los enemigos de la revolución. Una estructura visible sobre la que llamar la atención ya que las creadas hasta el momento por la CIA, como esa esperpéntica cofradía de las Damas de Blanco están degradadas y por las que nadie apuesta un centavo.

Al leer el texto del aspirante no puedo evitar hacerme preguntas:

¿A quién se está ofreciendo este señor como candidato posible en una Cuba Imposible? ¿Cree hay condiciones favorables en Cuba como para apoyar una propuesta de migración al pluripartidismo y con ello favorecer una transición suave a la sociedad de mercado? ¿Tal vez cree poder convencer a la mayoría de los cubanos, los cuales apoyamos abrumadoramente el proyecto socialista de que cesen en ese apoyo?

En el escenario de la industria anticubana ¿Tal vez aspira a suplir la ausencia dejada por Oswaldo Payá, ausencia que en el pobre caleidoscopio de la contrarrevolución no ha sido suplida en todos estos años por ninguno de los relanzados como anticastristas “moderados o no confrontacionales” y mucho menos por los virulentos o caricaturescos sujetos del mercenarismo, lo cual deja abierto un espacio potencialmente solvente del mercado anticubano? ¿Será por eso que la autobiografía política del aspirante hace tanto énfasis en sus años al frente Espacio Laical o de Casa Cuba?

Lo que sí es obvio que el director de Cuba Posible y su equipo responden a un patrón de contrarrevolucionarios destinado a meter cuña en los próximos desafíos democráticos de Cuba, y a vender una imagen confiable a los norteamericanos influyentes en la política de EEUU hacia Cuba que apoyan el acercamiento, pero no el sostenimiento del sistema socialista, y a los europeos quienes encuentran total empatía con esas ideas de la socialdemocracia que le son tan familiares. En materia de marketing político esta declaración, el perfil editorial y toda su línea de mensajes en Cuba Posible es una muy clara oferta en busca de clientes con influencia y sobre todo con dinero.

Preguntas complicadas, pero igual también es un derecho cuestionar.

Por qué será que ya este discurso del director de Cuba Posible creo haberlo oído antes, tal vez es que me recuerda las palabras de Manuel Artime jefe civil de la derrotada Brigada mercenaria 2506 “revolución sí, comunismo no”.

O quizás se me parece a las palabras de Jorge Mas Canosa en los tiempos en que se alistaba como futuro presidente de Cuba bajo las promesas liberadoras de Reagan primero y de Bush padre después. “Es muy simple lo queremos para Cuba: libertad, respeto a los derechos humanos, pluripartidismo, democracia y elecciones libres periódicamente”.

Iguales de pragmáticos, iguales de anticomunistas, pero como ellos, el partido político de Cuba Imposible está destinado a engrosar esa lista infeliz que la historia de vez en cuando nos recuerda. Mientras tanto, el pueblo cubano mayoritariamente trabaja para conseguir una sociedad próspera y sostenible, esa que aún lejos, nos llena de esperanza ante un mundo caótico y brutal una sociedad que se llama comunismo donde el amor y no el egoísmo hagan realidad el sueño de Marx y el ideal de Cristo.

(1) Ubieta E. 2012. Cuba Revolución o Reforma, editora Abril, La Habana pág 114

lunes, 24 de julio de 2017

Una respuesta necesaria a la réplica de Enrique Ubieta.



Por: Arturo López-Levy. | 2017-07-24, Cuba Posible
 

Enrique Ubieta (a la izquierda) y Arturo López-Levy (a la derecha). Foto montaje, fotografías Portal Vermelho y OnCuba


Enrique Ubieta ha tenido la buena idea de reproducir un diálogo que tuvimos en el muro Facebook del profesor Carlos Alzugaray en su blog “La Calle del Medio”. Lo agradezco porque exprese allí, como en mi artículo “La moderación probada del espíritu de Cuba”, mis ideas con bastante claridad; algo que es loable también en su respuesta. Desafortunadamente, parece que cuando Ubieta publicó el intercambio quizás no conocía que había escrito esta duplica a su réplica. No estoy reportando un comportamiento inadecuado, simplemente quiero dar a conocer mi modo de pensar.

Enrique Ubieta me ha llamado “enemigo” y le he respondido a varias de sus afirmaciones contrarias a evidencias, como el artículo que le puse el link. Lo menciono no para llover sobre mojado, sino por lo contrario. Al leer lo que ha escrito en sus últimos comentarios en esta serie me he ratificado en algo que pensé después de leer sus “ensayos de identidad”, y es que dada la matriz patriótica que compartimos, no me puedo considerar su enemigo. Somos adversarios en ideología o en la diversidad natural que nos separa, pero “enemigo” mío, no lo será ningún cubano mientras subscriba la centralidad del pensamiento martiano como punto focal desde el cual Cuba como “proyecto de nación” -para usar su expresión- se levanta. Es El Apóstol (no el Lugareño, ni Eliseo Giberga), nuestro delegado.

Apruebo su aclaración de que no hay república cubana soberana solo para las élites. “Con todos y para el bien de todos” no es claramente “Con la justicia y la injusticia”. La república social de Martí era un proyecto para que no quede un cubano detrás. La medida última de la viabilidad de un proyecto de nación cubana se mediría en un desarrollo económico sustentable que levante al cubano o cubana más vulnerable o discriminada, el indigente por el que se ha preocupado Iroel Sánchez en una de sus últimas notas, por ejemplo.

Claro que “con todos y para el bien de todos” no significa que la Casa Cuba -para usar una expresión del padre Carlos Manuel de Céspedes- este desprovista de paredes, y puertas. Los plattistas, que no confían en las capacidades de su pueblo y apoyan cualquier tutelaje externo o persiguen obtener concesiones de política interna usando políticas extranjeras que violan la soberanía del país se autoexcluyen. No hay dudas que en un mundo signado por los estados nacionales, las asimetrías de poder importan y Cuba no es un gran poder material, y tiene que diseñar políticas para proteger su economía, su cultura, su política, su sociedad de la indebida injerencia extranjera.

Eso no es lo mismo que abogar a favor de estándares internacionales de derechos humanos, una vez que la política de cambio de régimen por coacción se derogue. Si bien es importante que Estados Unidos respete la soberanía de Cuba, esta condición patriótica existe no para consolidar la capellanía de ninguna ideología, sino para dejar al pueblo decidir. La soberanía cubana no es partidista del PCC; es popular, de la ciudadanía cubana. Eso no implica invocar la amnesia sobre la historia patria o ser ingenuo al afrontar los retos políticos impuestos al Estado cubano por la geografía, sino aceptar que cualquier modelo político cubano si es natural -para usar una expresión realista martiana que ambos invocamos- requiere ser tan plural dentro del patriotismo como incluir cotas que impidan la organización de partidos racistas, anexionistas, o plattistas.

Es loable que admita que sería soberbio juzgar las intenciones de los demás y acusar a alguien de estar al servicio o la paga de agendas imperialistas sin pruebas. Así que como no hay pruebas, todas esas acusaciones de querer obtener lo mismo que la ley Helms por otros medios, es sano que se las guarden. Usted infiere -y aquí empieza un punto de discrepancia, pues dice que “constata”- que abogar por un paradigma económico de economía social de mercado como la postulada por el pensamiento socialdemócrata y un modelo más afín a la Declaración Universal de derechos humanos y sus interpretaciones legales, es otro vericueto hacia un “capitalismo dependiente del imperialismo” en Cuba. En ese punto reposa una divergencia porque lo que infiere para un futuro plausible, es mi diagnostico del presente.

Quisiera estar equivocado, pero en mi diagnóstico el camino más directo al capitalismo dependiente va por la incapacidad de construir una economía sustentable para las conquistas de la Revolución. Como indique en el articulo “La moderación probada del espíritu de Cuba”, existe sustancial evidencia, compilada incluso en la primera tabla del libro de Joseph Stiglitz (“Hacia una sociedad de conocimiento”) que demuestra como las economías centralizadas de comando tuvieron un record muy inferior a un grupo de economías de mercado cercanas; incluso aquellas en el mundo postcolonial, que tenían un nivel similar de desarrollo en 1947. Esas economías de mercado no siguieron, en general, un patrón neoliberal en el cual la política pública fue esclava del mercado; sino paradigmas en las cuales el Estado intervino para eliminar fallas de coordinación, complementar y aumentar las eficiencias y orientarlas como sociedades de bienestar y acceso universal al conocimiento, no de mercado.

Tiene usted razón al mirar al capitalismo como un sistema global en el cual las economías neoliberales en el sur terminan reforzando su dependencia, aun cuando aumenten sus estándares de crecimiento; pero decir que Cuba está destinada a eso es ignorar varias experiencias de países de industrialización tardía, principalmente en el Este de Asia, pero también en el norte de Europa, y otras latitudes. La afirmación teleológica por la cual cualquier economía de mercado en Cuba implica el “retorno” al capitalismo dependiente elimina la capacidad de agencia y autonomía que creó la Revolución mediante la modernización del Estado y su capacidad reguladora; una de sus mayores conquistas estratégicas si fuese propiamente implementada, capaz de producir importantes saltos de desarrollo económico y bienestar.

Nunca he abogado por una economía de mano invisible de mercado, porque la teoría moderna sobre las economías de información la ha probado falsa. El neoliberalismo es una construcción ideológica sin evidencias y teóricamente tan débil como la propuesta leninista de arribar al socialismo empezando por “el eslabón más débil” y construyendo una economía estatizada. Una estrategia integral de economía de mercado regulado requiere la mano visible de un Estado autónomo de los sectores de negocios nacionales o internacionales, como el creado por la Revolución que dirigió Fidel Castro; pero mucho más eficiente, y con instituciones capaces de gobernar y ser regulado. No es de izquierda defender un Estado ineficiente, donde la corrupción aumenta. El compromiso con los pobres “del arroyo y la sierra”, con los humildes que comparten su visión ideológica pero también el socialismo democrático, se sirve mejor por un mercado competitivo regulado y monitoreado por el Estado, que por las estructuras monopólicas sin balance significativo que pululan en la actual situación de reforma parcial en Cuba. Experiencias internacionales contra la evasión fiscal, la corrupción, las desigualdades asociadas al mercado, la mejoría en la calidad del sector público (desarrolladas en experiencias socialdemócratas y desarrollistas) constatan, para usar su palabra, que puede lidiar con esas falencias mejor que una economía estatizada con segmentos reprimidos de mercado.

Abordaré otro punto donde descansa la polémica, desde un punto de vista personal, porque allí usted lo ubicó. Agradezco que aprecie la transparencia y considere loable luchar por el respeto a la soberanía de Cuba, pero no puedo seguir su exhortación a abogar por el comunismo como forma óptima que se ha dado el pueblo cubano para realizar su independencia. No creo en ella, y ni usted ni los demás que la asumen como premisa o principio han aceptado someterla a una discusión de razones. No considero a mis antiguos compañeros comunistas mis enemigos; pero no puedo abogar por ideas que considero anacrónicas dado el contexto actual del país.

La soberanía es de las generaciones vivas. Lo que el pueblo cubano expresó con su acción en la víspera de la batalla de Girón fue el apoyo por una Revolución socialista y democrática en aquellas circunstancias. La política de hoy nos corresponde a los cubanos de hoy decidirla a partir de nuestros intereses, valores y prioridades; sin amnesia, pero también sin nostalgia o idealización de las posturas tomadas entonces.

El día que no haya una situación de emergencia coaccionando al pueblo cubano desde fuera (como el bloqueo), el PCC debe someterse a la competencia con cualquier grupo de cubanos leales al proyecto de nación. El PCC y Fidel Castro tienen un lugar primordial en el nacionalismo cubano, pues lograron estructurar una resistencia de la cual cualquier proyecto de nación soberana será deudor; pero la historia no es el elemento decisor del futuro. Si el PCC es el mejor instrumento para avanzar ese proyecto de nación (dígase desarrollo económico con equidad social y soberanía), no debe temer someterse a un escrutinio público en competencia contra una oposición leal con claras regulaciones contra la injerencia extranjera. Si no es el mejor instrumento en las nuevas condiciones históricas, ¿bajo qué preceptos reclamaría ser “vanguardia” de la nación cubana toda?

Como ve, las inferencias sobre el rumbo al que llevan los ordenamientos políticos y económicos del país pueden ser diversas, incluso partiendo de una matriz martiana común. La diversidad es lo natural porque diversos son los intereses, valores, identidades que conforman pueblos nuevos como el nuestro, y diversas las experiencias de sus componentes. Martí llamaba a una política de unidad y conciliación de intereses con concepciones de libertad más allá del liberalismo; pero también alertó sobre los peligros de la idea socialista, que la evidencia ha demostrado son mayores en torno al papel del funcionariado estatal en el comunismo, que en las propuestas socialistas de su época o socialdemócratas posteriores.

Justo es su reclamo de tratar cada idea suya sin agrupamientos artificiales con intelectuales afines. No fui yo quien hablo de una corriente “centrista” y asumir un pensamiento en colectivo. Su llamado es compartido, pues es un progreso para definir los estándares por los cuales resolvemos los puntos polémicos o simplemente coincidimos en que no coincidimos. No trate como un liberal a quien no lo es. A usted lo trato como un martiano y comunista.

Si escribí “La moderación probada del espíritu de Cuba” fue porque quería ser tratado con justicia y no dañar con agrupamientos absurdos de “centrismo” a otras personas. Al escribir desde una posición socialdemócrata aclaré que no lo hacía a nombre de Cuba Posible, sino como mero participante en la positiva experiencia de un “laboratorio de ideas”. No quiero que mi postura sea usada para cuestionar a amigos que admiro como el profesor Alzugaray, o el cantautor Silvio Rodríguez, mi oponente de tesis en el ISRI e intelectual reconocidísimo Aurelio Alonso, o el fundador del blog “La Joven Cuba”, Harold Cárdenas. Esas personas creen que el PCC como partido de la nación cubana puede ser la gran tienda donde quepa la pluralidad patriótica que Cuba produce desde su diversidad política. No es mi caso.

La evidencia de 25 años después del IV congreso del PCC es, por lo menos, ambigua sobre esa posibilidad de un sistema unipartidista, plural en lo ideológico, como un frente patriótico; y no toda la cerrazón se debe a presiones externas. El PCC se ha abierto hoy a un mayor pluralismo en lo económico y social, incluso en lo político; el presidente Raúl Castro ha hablado de que no hay que ser miembro del mismo para desempeñar funciones oficiales.

Pero en lo ideológico, que coincido con usted es de primera importancia, lo “comunista” sigue prevaleciendo sobre la apertura de lo “martiano”. De ello infiero, no constato (pues el proceso de decisiones en Cuba es bastante opaco y mis evidencias serían limitadas), que la preocupación comunista por el control social es responsable de que problemas concretos de la población (como los mangos que se pierden o la baja inversión extranjera para el desarrollo), no se discutan en los marcos adecuados y sin sesgos anti-mercado. En Cuba, cuando hay un problema económico en el que la economía estatal falla, se prueba dos y tres veces con otra solución estatal. Solo cuando el desastre sea bien grande, como en la coyuntura de 1993, se han abierto “avenidas” a soluciones amistosas al mercado, como los mercados agropecuarios.

Por tanto, creo -sin reír ni llorar, sino tratando de comprender- que el reloj para que los que aboguen por una pluralidad política e ideológica y una economía eficiente dentro del sistema de un solo partido está sonando en tiempo de descuento. Fue un comunista, y no un socialdemócrata, quien afirmó que el tiempo de caminar por el borde del abismo se acababa.

sábado, 15 de julio de 2017

La Cuba Imposible de Open Society Foundations, WOLA y su caja de resonancia.

Por: Ileana González. PostCuba
“Si suelo ser severo, es solamente con aquellos que pretenden destruirnos”
Simón Bolívar.
Cuba Posible, no es un laboratorio de ideas, es una caja de resonancia de ideas ajenas que comparten, algo que resulta evidente, sus  principales exponentes Roberto Veiga y Lenier González,   vienen de Espacio Laical,  de donde fueron destituidos en el 2014 por La Arquidiócesis de La Habana, según correos electrónicos circulados por los afectados en las redes sociales. Aunque la iglesia desmintió esta versión.
Un año antes sugerentemente la revista Espacio Laical publicaba un artículo titulado, “Cuba soñada – Cuba posible – Cuba futura: propuestas para nuestro porvenir inmediato“, elaborado por el Laboratorio Casa Cuba. Entre cuyas propuestas se encontraba “todos los cargos públicos representativos” de la Isla se sometan a “elecciones directas, libres y competitivas” (de acuerdo a conceptos occidentales), que generó un enfrentamiento con blogueros revolucionarios, Veiga y comparsa acusaron al boletín oficial del Ministerio de cultura de difamarlos. La misma táctica que emplean ahora.
Cuatro meses después de su sustitución, The New York Times publicó un perfil sobre los ex-editores de Espacio Laical, que en esos momentos promovían ya el proyecto Cuba Posible, considerándolos dos figuras moderadas que, “lideran una incipiente cultura de debate”, abriendo espacios en los que comprobar “el apetito de los cubanos para encontrar una tercera vía”. No invento nada, los definen como centristas.
Martí noticias publicaba el 14 de junio del 2016 el artículo de Rolando Cartaya, “Cuba Posible: ¿Nueva fuerza política en la isla?” , en el mismos se exponía, Con un discurso disonante –aunque todavía armónico– más inclusivo y centrista… De nuevo alguien que no es del bando revolucionario los incluye en el centrismo.
El sitio contrarrevolucionario EL NUEVO ACCION    el 9 de enero del 2017, en su artículo  “Cubaposible” “La herramienta de George Soros en Cuba para el nuevo orden mundial”, evidenciaba la tradicional línea de acción de la CIA y sus aliados cuando desean encubrir cualquier tipo de vínculo de sus protegidos  con ellos, es así que en este artículo se trata de vincularlos junto a Soros al gobierno cubano.
Referente a las relaciones de los que promulgan una Cuba imposible con funcionarios yanqui de la antigua SINA, alguno de ellos oficiales CIA, Raúl Antonio Capote, ex agente de la Seguridad cubana, en su artículo, “Tercera opción en Cuba: El drama de los equilibristas. , plantea, Kelly Keiderling, por aquel entonces Jefa de Prensa y Cultura de la SINA, comenzó a organizar tertulias que permitieran reunir a intelectuales y artistas no comprometidos abiertamente con la contrarrevolución… A las reuniones asistían, entre otros, colaboradores y editores de publicaciones religiosas, como Espacio Laical y Vitral. Esto ocurría en el año 2004. ¿Algo que decir Cuba Posible?
Los mentores de Cuba Posible.
¿Qué dice la Washington Office for Latin America (WOLA) de WOLA.
“Establecemos alianzas con personas valientes que trabajan a favor del cambio social…juntos promovemos sociedades más justas para las Américas. ¿Qué sociedad le ha propuesto WOLA a Cuba Posible para nuestra patria?, ¿La socialista?,ja, ja, ja.
WOLA influencia el debate público… a través del trabajo con medios de comunicación, la promoción de eventos públicos con académicos, funcionarios y activistas”…. WOLA es un recurso clave para organizaciones de la sociedad civil en Latinoamérica y el Caribe, trabajando estrechamente con contrapartes locales …en campañas de incidencia política y en la participación en debates sobre políticas públicas. ¿Participa WOLA en el debate sobre el centrismo a través de Cuba Posible?
El compromiso de WOLA con los derechos humanos, la democracia y la justicia social,…ayudan a nuestras contrapartes locales a adquirir una mejor comprensión de la política estadounidense. Por fin queda claro WOLA es un paladín de la política y de los valores norteamericanos, entonces,  Cuba Posible desea para Cuba una sociedad igual, sino, ¿por qué  hablan con ellos?
¿Qué dice Geoff Thale Director de Programa de WOLA, acerca de la USAID y su trabajo contra Cuba?
La agencia lleva a cabo programas sólidos centrados en la salud, la democracia y la educación… La capacitación para el liderazgo es bueno“, dice. “Pero si estamos realmente interesados en el desarrollo de liderazgo y la capacitación de los jóvenes, se podría avanzar en eso si no se hace de esta manera secreta.” En concreto solo considera equivocada la forma en que se pretenden alcanzar los objetivos, no estos.
Vale preguntarse, ¿Es WOLA lo mismo que la USAID pero con otra cara?
Carlos Luke Zayas Bazan, preguntaba en su articulo,  “Es que el centro político no existe, o del sitio donde tan bien se está”, ¿qué espera Cuba Posible de una relación con esos principios, cuando esa institución organiza la agenda y sufraga los viajes, es decir, cuando depende de su logística y programa, y es imposible de esa manera mantener una independencia real aunque honestamente algunos de sus miembros así lo pretendieran como una estrategia?
Responda algo Cuba Posible.
¿Quién es George Soros el magnate que aporta financiamiento a WOLA?
Según BBC Mundo  , plantea en su artículo, “George Soros, el magnate detrás de la legalización de la marihuana en Uruguay” , este es un controvertido inversionista, especulador  y filántropo que luego de instalarse en EE.UU. y amasar fortunas con sus fondos de inversión, comenzó a financiar proyectos de apertura en países de la antigua Unión Soviética y en otras partes del mundo. Sus donaciones han sumado miles de millones de dólares”.
Nota al margen: Soros nació en  Budapest , Hungría, el 12 de agosto de 1930,  en 1956 se trasladó a la ciudad de Nueva York dando continuidad a su vinculacion al mundo de los negocios, antes habia vivido en Londres.
Afirma el sitio, CONSPIRANDO CONTRA EL NUEVO ORDEN MUNDIAL, en su articulo, “George Soros, enemigo de la humanidad”,  que este se encuentra vinculado al conglomerado bancario anglofrancés de los Rothschild, a los servicios secretos británicos, a la CIA y al Mossad israelí, en dicho artículo se aportan múltiples datos sobre el complicado entramado de empresas y otras instituciones de Soros y sus asociados, así como nombres de personas con vínculos con los servicios secretos mencionados y se argumentan los planteamientos.
Por su parte Telesur revela que Wikileaks denuncia a George Soros de haber financiado Los papeles de Panamá, con el objetivo principal, segun el analista mexicano, de origen libanés, especializado en relaciones internacionales Alfredo Jalife, de dañar a  Vladimir Putin, cito esto para evidenciar el poder economico e influencia politica de Soros.
El diario El País, en su articulo, “Soros financia la campaña “No a la Baja”, del 17/5/14 ,  sostiene que la organización Washington Ofice of Latinoamerica (Wola), y Human Right Watch (HRW), reciben fuertes donaciones de Soros.
La Pupila Insomne “Los desafíos actuales de Cuba”… con George Soros y sus Open Society Foundations.  asevera  que, Open Society Foundations, el sistema de ONGs del multimillonario George Soros, es señalado detrás de las “revoluciones de colores” en el entorno ex soviético, en la subversión contra la revolución bolivariana en Venezuela, y el propio Soros ha reconocido su papel en el Maidán ucraniano
Después de este rápido recorrido por la trayectoria de los mentores de Cuba Posible, no creo que nadie dude que sus editores son tan patriotas como el Papa ateo. Dime con quién andas y te diré quién eres.
Quizás Cuba Posible pueda esclarecer para que anda buscando a Soros, esperamos su respuesta, sin dobleces.
No voy a repetir lo publicado sobre los eventos en que han participado financiados por estas instituciones, solo voy a referirme a las posiciones de Cuba Posible con respecto al injerencista discurso de Donald Trump.
Es quizás entre los blogs anexionistas con nombres públicos de centristas y la socialdemocracia en el subconsciente, los que con mayor presunción se han expresado, arrogándose una representatividad que no se sabe  quién se las dio.
Un breve repaso a sus artículos sobre el tema basta para comprender cuanto doblez moral y ético esconden detrás de sus aparentes  censuras al mandatario estadunidense,  van introduciendo de forma sutil  posiciones de coincidencia con las exigencias de Donald Trump.
Es así que  señalan, que el país tiene que acabar de dilucidar la relación entre derechos humanos y democracia, afirman que las nuevas circunstancias históricas de Cuba demandan, para su propio bien, un ensanchamiento del ejercicio de los derechos y de las libertades, la institucionalización de mecanismos para la promoción y defensa de estos derechos y estas libertades, y el diseño de un nuevo modelo socio-institucional….Suficiente es lo mismo que pide Trump pero con algunas diferencias en el lenguaje.
Finalmente Cuba Posible, no es ajena al eterno afán de protagonismo del resto de los sitios y exponentes del centrismo, hablan en nombre de no se sabe quién, acuden a eventos en el exterior sin tener ninguna representatividad, vuelven y hablan como si fueran los ministros de relaciones exteriores y terminan dándole recetas y consejos que nadie les ha pedido al gobierno revolucionario.
Clasico de los centristas cubanos.
Una pregunta final para Veiga y Lenier, ¿Por qué buscar fuera la solución a los problemas de adentro?
“…es la superioridad de la fuerza moral la que inclina hacia sí la balanza política”
Simón Bolívar.