jueves, 13 de abril de 2017
PRÓLOGO DE RICARDO ALARCÓN DE QUESEDA PARA CUBA Y SUS VECINOS: DEMOCRACIA EN MOVIMIENTO
miércoles, 16 de marzo de 2016
La visita de Obama a Cuba y los derechos humanos (DDHH).
Por Arnold August
El tema de los derechos humanos (DDHH), dentro del contexto de las relaciones Cuba-EE.UU., ha reaparecido en vísperas de la visita del presidente Obama a la Isla. El 2 de marzo, en Ginebra, Antony J. Blinken, secretario de Estado adjunto del Departamento de Estado de los EE.UU., emitió una Declaración Nacional en el Consejo de DDHH de la ONU, donde se refirió a varios países que son siempre el blanco de las acusaciones de los EE.UU. por supuestas violaciones de los DDHH, como China, Rusia y Venezuela.
Como de costumbre, Cuba también fue mencionada. En relación al citado país, la declaración de Blinken indicó:
“En Cuba estamos cada vez más preocupados acerca de las detenciones breves de activistas pacíficos por parte del gobierno, que alcanzaron cifras récord en enero. Exhortamos al gobierno cubano abandonar esta táctica de acallar protestas pacíficas. En unas semanas el presidente Obama realizará una visita histórica a Cuba y destacará que sería mejor para el pueblo cubano que existiera un ámbito donde la gente se sienta libre de escoger sus partidos políticos y líderes, expresar sus ideas, y donde la sociedad civil sea independiente y se le permita prosperar”.
La respuesta de Cuba
El jefe de la delegación cubana en el Consejo de Derechos Humanos, Pedro Núñez Mosquera, que ocupa el cargo de Director General de la División de Asuntos Multilaterales y de Derecho Internacional en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba, no se sintió intimidado en lo más mínimo por la superpotencia. Desde 1959, Cuba ha tenido una larga historia de defensa de sus intereses en todos los foros internacionales y aunque es un país pequeño, su voz es muy respetada internacionalmente. En Ginebra, Nuñez Mosquera invirtió la ecuación a los Estados Unidos acusándolo de ser responsable de graves violaciones de los derechos humanos, incluyendo discriminación racial, violencia policial, persecución de inmigrantes, y la práctica de la tortura que se lleva a cabo en el centro de detenciones en la provincia de Guantánamo. Además de afirmar que Estados Unidos es responsable de violaciones de los derechos humanos del pueblo cubano debido al bloqueo contra la Isla.
La declaración del secretario adjunto Blinken, en nombre de la administración de Obama, se destaca por ser otro intento de interferir en los asuntos internos de Cuba. Sin embargo, por el momento, dejemos esto a un lado para ocuparnos de sus acusaciones contra Cuba.
Activistas pacíficos y protestas
Blinken acusa a Cuba de arrestar temporalmente a “activistas pacíficos” como parte de una estrategia de “reprimir la protesta pacífica”. El vocablo “pacífico” es arbitrario. Por ejemplo, a los afroamericanos y sus aliados que se manifiestan en los Estados Unidos contra los asesinatos de ciudadanos afroamericanos por parte de la policía, se les cataloga como violentos y se les tilda de delincuentes. Sin embargo, en enero y febrero de 2016, cuando individuos armados de derecha en Oregón ocuparon una agencia federal, el gobierno y los medios de prensa se refirieron cortésmente a los ocupantes como “manifestantes” y “milicia”. El vocablo “milicia” les da un manto de legitimidad a esas personas armadas. Nunca se los categorizó en forma condenatoria de ser violentos.
En América Latina se aplica el mismo doble rasero. En la Declaración Nacional, el Departamento de Estado de los EE.UU. exigió a Venezuela la liberación de dos personas encarceladas por Estados Unidos. En forma respetuosa se refieren a ellas como “líderes de la oposición”. Sin embargo, esas personas fueron responsables de actos contra el orden constitucional en los cuales resultaron 43 muertos y más de 800 lesionados. Por lo tanto, EE.UU. está lejos de ser un referente en el tratamiento de protestas pacíficas o violentas.
En el contexto cubano, las personas a quienes se refiere EE.UU. no pueden ser consideradas simplemente como “manifestantes pacíficos”, principalmente porque, directa o indirectamente, son mercenarios a sueldo de los Estados Unidos. Su objetivo, anunciado públicamente, es el cambio de régimen en Cuba. En esencia, se proponen asfixiar a la Revolución Cubana, que es la garantía de su soberanía. Esto significa convertir a Cuba en una neo colonia “de facto” de los EE.UU., haciéndola segura para el capitalismo. A su vez, la independencia de Cuba conlleva la salvaguardia y protección de la Revolución Cubana, cuya misión es luchar sin cesar para desarrollar y mejorar su socialismo.
En consecuencia, el cambio reaccionario que buscan los “manifestantes pacíficos” es una ruptura del orden constitucional cubano para satisfacer los intereses de los Estados Unidos. Por lo tanto, por su propia esencia, este objetivo es violento y pretende el quebrantamiento del rumbo que la inmensa mayoría del pueblo cubano ha tomado desde 1959. Es irrelevante por tanto, si esos individuos eran o no violentos cuando fueron detenidos. Cuba tiene sobrado derecho a defenderse de los esfuerzos coordinados de la “oposición” financiada por los EE.UU. y de los medios masivos de prensa para alentar un cambio de régimen en Cuba.
Selección de partidos y líderes políticos
En su declaración, el secretario adjunto Blinken resalta además que, uno de los objetivos de la visita de Obama a Cuba en marzo, es enfatizar “el pueblo tiene la libertad de escoger sus partidos políticos y sus líderes políticos”. Estados Unidos está cegado por su pensamiento único de partidos políticos, elecciones y su sistema político “multipartidista”. Los cubanos tienen un sistema totalmente diferente.
El proceso cubano fue el resultado de la Revolución y una característica esencial de la misma se origina en la tradición que emerge de las guerras independentistas de la segunda mitad del siglo XIX contra los colonizadores españoles. Un ingrediente principal fue y sigue siendo, la necesidad de un fuerza política unificadora para guiar a la Revolución.
El Partido Comunista de Cuba nació de una combinación de fuerzas políticas cuyos integrantes arriesgaron sus vidas para derrotar la sangrienta dictadura de Batista en el decenio de 1950 que recibió el apoyo de los EE.UU.. Los cubanos escogieron a su principal fuerza política, y por supuesto, a sus líderes en ese decenio al triunfo de la Revolución en 1959. Además, en ese periodo y desde entonces, millones de cubanos han decidido ser parte de esa Revolución, en lugar de permanecer al margen “escogiendo líderes” de acuerdo a la idea preconcebida de los Estados Unidos sobre el liderazgo. El papel de esa fuerza política unificadora está enraizado en la Constitución de Cuba, a cuya redacción contribuyó el pueblo en reuniones de base. En 1976, en el referendo sobre la Constitución, votó el 98% del electorado y el 97.7% la aprobó.
El sistema político cubano permite además otros canales legales formales para que el pueblo pueda votar por sus líderes. Hay que insistir en que no se ajusta al pensamiento único estadounidense. Cuba no se rige por un sistema presidencial como el que existe en los Estados Unidos y en otros países.
Acerca de liderazgo cubano: Raúl Castro
Tomemos como ejemplo a Raúl Castro de acuerdo a una descripción muy resumida de algunos pasos previos a su elección como Presidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros. En las elecciones generales de 2013, fue electo diputado, para la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba (Parlamento), de un municipio en Santiago de Cuba, su provincia de origen. Aun cuando haya un solo candidato por escaño, el candidato necesita 50%, por lo menos, del voto popular.
En las elecciones generales de 2013, Raúl Castro recibió 98.04% del voto. Este porcentaje fue uno de los más altos entre los 612 diputados elegidos.
Para elegir a los líderes después de las elecciones, los Diputados emiten sus puntos de vistas individualmente y en privado. Como resultado de esta consulta, la Comisión de Candidaturas Nacional confecciona una lista de candidatos para el Consejo del Estado, incluyendo su presidente. La nueva legislatura electa se reúne como por ejemplo, lo hizo el 24 de febrero de 2013, para escoger los líderes entre los diputados, mediante voto secreto. No es el objetivo de este artículo mencionar más detalles y análisis de cómo ocurre esta elección y las elecciones generales. Sin embargo, así es como Raúl Castro fue elegido Presidente del Consejo de Estado (y por lo tanto, del Consejo de Ministros). Este papel se ejerce por ser un miembro de esos consejos colegiados y colectivos. A su vez, esas entidades dependen del Parlamento.
Acerca del liderazgo cubano: Fidel Castro
Además, un país que se forjó en la Revolución tiene sus propios estándares para los líderes. Tomemos otro ejemplo: A Fidel Castro se le conoce como el Líder histórico de la Revolución Cubana. En el preámbulo de la Constitución aprobada por el pueblo, la Carta Magna reconoce que la Revolución es “encabezada por Fidel Castro”. Esté o no en la Constitución, el hecho es que él es el Líder histórico de la Revolución Cubana, y es reconocido como tal, por la inmensa mayoría del pueblo cubano.
Estos simples hechos acerca de los líderes de Cuba parecen no despertar interés en las esferas gobernantes de Estados Unidos.
“Sistemas presidenciales” de Venezuela, Bolivia y Ecuador
En todo caso, la presión ideológica/política de Washington para que el pueblo elija a sus líderes es arbitraria. Por ejemplo, desde un punto de vista superficial, se puede decir que Venezuela, Bolivia y Ecuador tienen “sistemas presidenciales”. No obstante, EE.UU. no reconoce realmente como presidentes a los líderes electos directamente, incluyendo Nicolás Maduro, Evo Morales y Rafael Correa. Por el contrario, trabaja incesantemente para el cambio de régimen y derrocar a esos líderes electos y a todo lo que ellos defienden. Por lo tanto, tiene una posición errática en lo referente a líderes, que es manipulada para servir sus propios intereses.
“Sociedad civil” en Cuba
En Ginebra, EE.UU. presentó también su requisito para Cuba de que la “sociedad civil deber ser independiente”. De acuerdo a su fórmula, los Estados Unidos, en el contexto de la inminente visita de Obama a Cuba, reconoce a los “miembros de la sociedad civil, incluyendo los que con seguridad se oponen a las políticas del gobierno cubano”. Se puede preguntar a EE.UU, si es que logra éxito en ganarse la voluntad de esos individuos para la política estadounidense, que es obviamente su pretensión, ¿no se consideraría un hecho que ellos ya no serían independientes? Por el contrario, serían más dependientes aún de los Estados Unidos que antes de la visita de Obama. Según la opinión de EE.UU., si la sociedad civil actúa en armonía con el proceso político cubano, entonces no es independiente. Sin embargo, si actúa de acuerdo con los Estados Unidos, reciben credenciales de buena fe de ser independiente.
Mejorando el sistema político cubano
La consideración de los temas mencionados previamente acerca del sistema político cubano, no quiere decir que no exista espacio para mejorarlo. Sin embargo, los cubanos que discuten este tema no necesitan consejos de los Estados Unidos. Es la potestad del pueblo cubano hacer los cambios que crea necesarios. Por ejemplo, el 14 de agosto de 2015, durante una conferencia de prensa conjunta concedida por John Kerry, Secretario de Estado de EE.UU., y por Bruno Rodríguez Padilla, Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, un reportero hizo una pregunta a Bruno Rodríguez acerca de la democracia en Cuba. Él respondió:
“Yo me siento muy cómodo con la democracia cubana que a su vez tiene cosas perfectibles, tal como trabajamos hoy activamente a partir de los procesos relacionados con la actualización de nuestro modelo económico y social socialista”.
La necesidad de renovar ideológica y políticamente el sistema político es parte de la lucha a vida o muerte para realizar transformaciones en el sistema socioeconómico de Cuba, a pesar del bloqueo agobiante y de otros factores de carácter interno. Este es y será el camino propio de Cuba.
Fuente: http://www.cubadebate.cu/
Artículo traducido por Franklin Curbelo.
Fuente original en inglés – Global Research: http://www.globalresearch.ca/
Saludos muy cordiales,
lunes, 14 de marzo de 2016
¿Tiene el pueblo cubano “la libertad de escoger sus líderes políticos”?
Vamos a concentrarnos por el momento sobre el tema de “escoger sus líderes.”
La Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) electa en 2013 tiene un mandato de cinco años. Como primer paso antes de comenzar sus nuevos períodos de sesiones se reúne para elegir de entre sus miembros a su Presidencia (Presidente, Vicepresidente y Secretario) de la ANPP.
De entre los diputados, la ANPP también elige posteriormente al Consejo de Estado. Este se compone del Presidente del Consejo de Estado y el Primer Vicepresidente, otros Vicepresidentes, un Secretario y 23 miembros más, para un total de 31 integrantes. El Presidente del Consejo de Estado es asimismo Jefe de Estado y de Gobierno (Consejo de Ministros). El actual Presidente de estos dos órganos es Raúl Castro. Por último, la Constitución expresa que “el Consejo de Estado es responsable ante la Asamblea Nacional del Poder Popular y le rinde cuentas de todas sus actividades”.
Cuba no tiene un “sistema presidencial” ni se propone tenerlo. El Presidente del Consejo de Estado es elegido de entre los diputados que, a su vez, son elegidos por los ciudadanos.
Tomemos como ejemplo a Raúl Castro de acuerdo a una descripción muy resumida de algunos pasos previos a su elección como Presidente del Consejo de Estado y del Consejo de Ministros. En las elecciones generales de 2013, fue electo diputado, para la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba (Parlamento), de un municipio en Santiago de Cuba, su provincia de origen. Aun cuando haya un solo candidato por escaño, el candidato necesita 50%, por lo menos, del voto popular. En las elecciones generales de 2013, Raúl Castro recibió 98.04% del voto. Este porcentaje fue uno de los más altos entre los 612 diputados elegidos.
La Comisión de Candidaturas Nacional (CCN) es la encargada de organizar la nominación y elección de la Presidencia de la ANPP y del Consejo de Estado. Comienza las consultas con los diputados tan pronto como son electos. Las elecciones de 2013 se celebraron el 3 de febrero.
El proceso electoral concluye el 24 de febrero 2013; este es el día en que la recién electa ANPP se reúne para quedar constituida. Cada diputado o diputada tiene derecho a proponer a cualquier diputado para cualquier cargo en la Presidencia de la ANPP y el Consejo de Estado.
Antes de la constitución del nuevo mandato de la ANPP, el 24 de febrero, la CCN entrega a cada diputado un tabloide con las biografías de los diputados electos, así como las de los miembros salientes del Consejo de Estado (Entrevista. Reus González).
Este proceso fue explicado, además, en una entrevista separada con la CCN Cuando el diputado llega a la oficina de la CCN, después de haber tenido tiempo suficiente para estudiar el tabloide, se les entrega a él o ella dos hojas en blanco: una para las propuestas para el Consejo de Estado y otra para la Presidencia de la ANPP. La persona puede entonces confeccionar una lista personal de sugerencias que también incluye sus preferencias para cargos específicos, como Presidente y Vicepresidentes del Consejo de Estado y la Presidencia de la ANPP. La lista no se firma y se deposita en secreto (Entrevista. Pérez Santana, Marchante Fuentes y Fajardo Marín).
El diputado Daniel Rafuls Pineda (en ese momento) se extendió en este proceso. Señaló que la CCN le entregó personalmente la lista de biografías de todos los diputados varios días antes de su cita del 7 de febrero en la sede de la Comisión. De esa manera, tuvo “toda la libertad del mundo para tomar [su] decisión” (Daniel Rafuls Pineda. Mensaje electrónico al autor, 15 de marzo de 2008).
El diputado Jorge Gómez (del grupo musical Moncada) relató su experiencia con este proceso. Hizo igualmente un recuento interesante del período de enero a febrero de 2008. En aquel momento, en 2006, Fidel Castro ya había entregado temporalmente su cargo de Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros al Primer Vicepresidente, Raúl Castro. El 19 de febrero de 2008 hizo público su anuncio del día anterior: “No aspiraré ni aceptaré el cargo de Presidente del Consejo de Estado y Comandante en Jefe.”
Según Gómez, en su reunión privada en la sede de la CCN que tuvo lugar antes del anuncio hecho por el líder cubano, él había propuesto a Fidel Castro para Presidente del Consejo de Estado. Escribió igualmente el nombre de Raúl Castro como Primer Vicepresidente y el de José Ramón Machado Ventura como el siguiente Vicepresidente, junto con sus otras propuestas para ese órgano. Jorge Gómez también indicó su selección para la Presidencia de la ANPP en la otra hoja que le entregaron.
Después de una pregunta sobre la continuidad de la Dirección de la Revolución, el diputado —no miembro del PCC— era de la opinión de que, ante la ausencia de Fidel Castro quien ocupaba un cargo formal en el Consejo de Estado, era necesario “que se reforzara con la Dirección histórica de la Revolución”.
A otra pregunta sobre un artículo del diario Granma, de febrero de 2008, que informaba que Fidel Castro había sugerido a la CCN que Machado Ventura fuera nominado como Primer Vicepresidente, Gómez respondió que esta era una preocupación lógica de Fidel. Su objetivo ha sido garantizar en todo momento que no se perdiese la esencia de la Revolución. Gómez estimaba que Machado Ventura, por ser uno de los líderes históricos de la Revolución que tiene una vasta experiencia, debía ser nominado (Entrevista. Jorge Gómez Barranco).
Después de que todos los diputados habían pasado por este proceso de proponer candidatos para la Presidencia de la ANPP y el Consejo de Estado, la CCN tabuló las boletas en hojas de papel. De acuerdo con la cantidad de votos, confeccionó la lista de 31 miembros del Consejo de Estado, incluidos sus cargos principales. La CCN elaboró otra lista con las tres propuestas para la Presidencia de la ANPP (Entrevista. Pérez Santana, Marchante Fuentes y Fajardo Marín.).
Según lo observado por el autor durante la constitución del nuevo mandato de la ANPP en 1998 y lo que pudo conocer en las entrevistas sobre el mandato de 2008, los últimos pasos de las elecciones ocurrieron de la manera siguiente. El día en que debía quedar constituida la ANPP (24 de febrero de 2008) la Presidenta de la CEN, María Esther Reus González, dirigió la ANPP hasta que se eligió a su Presidencia. Se presentó a los diputados la lista con los tres nominados: Ricardo Alarcón de Quesada para Presidente; Jaime Alberto Crombet Hernández-Baquero para Vicepresidente, y Míriam Brito Sarroca para Secretaria.
A continuación tuvo lugar un voto a mano alzada para determinar si los diputados estaban de acuerdo con estas tres nominaciones o si tenían cualquier otra propuesta. No hubo más propuestas. Por tanto, la lista con los tres nominados se hizo oficial. Entonces, se levantó la sesión de la ANPP para realizar el en voto secreto en el vestíbulo, fuera del salón plenario. Cuando los tres nominados resultaron electos y fueron anunciados por la CEN, las nuevas autoridades asumieron la Presidencia de la ANPP.
A continuación, se procedió de la misma forma para los 31 miembros del Consejo de Estado. Raúl Castro fue elegido Presidente del Consejo de Estado y, de hecho, ocupa el cargo de Presidente del Consejo de Ministros, por tanto, Jefe de Estado y de Gobierno. (Entrevista. Balseiro Gutiérrez y Amarón Díaz, 2008; Entrevista. Pérez Santana).
De esta forma, las elecciones generales —que habían comenzado en julio de 2007 con las elecciones municipales de primera fase— concluyeron el 24 de febrero de 2008. Las elecciones generales 2012-2013 siguieron el mismo procedimiento comenzando en julio de 2012 y finalizando en febrero de 2013. Hubo 612 diputados ese año.
Las nominaciones y elecciones para la Presidencia de la ANPP y del Consejo de Estado pueden parecer bastante formales. Esto es cierto, especialmente si se las compara con las elecciones para las asambleas municipales y la propia ANPP; sin embargo, sería ingenuo creer que la Dirección de la Revolución no participa en la selección de los dirigentes para el más alto nivel del Estado.
En lo referente a los desempeños y las posiciones de Fidel Castro y Raúl Castro, es una cuestión de calidad y no —como frecuentemente alegan los Estados Unidos y sus voceros disidentes— una cuestión de nepotismo.
Raúl Castro asumió el liderazgo provisionalmente en 2006 cuando Fidel Castro cayó enfermo. Ocupó esta posición, de acuerdo con la Constitución, como Primer Vicepresidente del Consejo de Estado. El 24 de febrero de los años 2008 y 2013, Raúl Castro resultó electo Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros. Hay que considerar varios factores.
En primer lugar, ha participado ininterrumpidamente en la lucha desde el asalto al cuartel Moncada en 1953. Ha hecho sus propios aportes innovadores, incluso antes del triunfo de 1959. Uno de estos fue organizar la administración de los territorios liberados en el Segundo Frente Oriental “Frank País”. Esto equivalía prácticamente a un Estado dentro del Estado y sirvió como precedente, hasta cierto punto, para el nuevo Gobierno Revolucionario que se estableció en enero de 1959.
Ha habido muchos otros ejemplos del desempeño de Raúl Castro desde esa época como, por ejemplo, la institucionalización del sistema del Poder Popular en 1974-1976. El Sistema de Perfeccionamiento Empresarial comenzó en los años ochenta bajo su dirección en el Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (MINFAR), de las que fue Ministro hasta 2008. A partir de su elección en 2008 como Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, al mismo tiempo que mantiene su posición como General de Ejército, ha continuado institucionalizando la dirección colectiva. Lo hace celebrando regularmente reuniones ampliadas (en las que participan otras personas independientemente de los miembros oficiales) del Consejo de Estado o del Consejo del Ministros, o de ambos.
Raúl Castro está igualmente al frente de los esfuerzos por poner fin a la burocracia y la corrupción de cuello blanco en las altas esferas. Al mismo tiempo, está realizando, junto con otros compañeros, innovaciones para preservar y perfeccionar el socialismo.
El sistema político cubano permite canales legales formales para que el pueblo pueda votar por sus líderes. Hay que insistir en que no se ajusta al pensamiento único estadounidense. Cuba no se rige por un sistema presidencial como el que existe en los Estados Unidos y en otros países.
No es el objetivo de este artículo mencionar más detalles y análisis de cómo ocurre esta elección y las elecciones generales. Sin embargo, así es como Raúl Castro fue elegido Presidente del Consejo de Estado (y por lo tanto, del Consejo de Ministros).
11 de marzo, 2016
Arnold August, Periodista y conferencista canadiense, el autor de los libros Democracy in Cuba and the 1997–98 Elections y más recientemente, Cuba y sus vecinos: Democracia en movimiento. En Twitter: @Arnold_August Su sitio web: www.lademocracia.com
- See more at: http://www.alainet.org/es/articulo/175980#sthash.DtJJcjI3.dpuf
