Por Iroel Sánchezpor La pupila insomne |

El Partido Comunista cubano de entonces, presa de un sectarismo originado en el seguidismo moscovita de la Internacional, no comprendió a Guiteras, pero el imperialismo norteamericano sí. Varias de las fuerzas involucradas en el que quedaría en la historia como “Gobierno de los Cien Días” detectaron las visitas de Batista a la embajada norteamericana y las presentaron al presidente, acordando un juicio sumario con la intención de destituirlo y ajusticiarlo. El juicio no llegó a realizarse porque Grau –atrapado en sus miedos- dio por válidas las balbuceantes justificaciones del antiguo sargento que pocas semanas después lo derrocaría. “Los que se perdonan hoy, nos matarán mañana” cuentan que dijo Antonio Guiteras, quien luego de la caída del "Gobierno de los Cien Días" fundó la organización armada TNT y posteriormente La Joven Cuba que proclamó "como esencial el credo antiimperialista" y se proponía en su programa la conversión de Cuba en un Estado socialista.
La historia dio la razón a Guiteras, Fulgencio Batista no sólo asesinó a quien el Che llamó "el más puro luchador antiimperialista" sino a miles de cubanos, dejando un saldo de sangre y corrupción que superaría al de Gerardo Machado.
Y es que los cubanos nos hemos movido siempre entre los discursos del radical (Guiteras), el ambivalente (Grau) y quienes desde el Norte acusan de "extremismo" al radical pero alimentan la traición del verdadero extremista (Batista). Cada vez que leo el cantinfleo equidistante sobre Guiteras de quien asiste a menudo a la embajada yanqui en La Habana y critica a la Revolución que envía médicos a los refugiados saharahuis mientras él va con fondos del imperio a cenas de lujo en Marruecos... sonrío, solo sonrío pensando en lo que haría el líder de La Joven Cuba con él.
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